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EL
HORNERO
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MATERIAL
DE DIFUSIÓN DE LA EMISORA EDUCATIVA "El HORNERO"
REVISTA Nº XXV- 2001
www.interdia.org/hornero
ó www.paginadigital.com.ar/articulos
ó www.RADIOHORNERO.itgo.com
Este Adjunto está confeccionado con las
informaciones recibidas en la Emisora Educativa El Hornero. En
éste, la Redacción de El Hornero no tiene participación
alguna, excepto a la limitación de extensiones de algunos artículos.
La
revista El Hornero puede obtenerla en las siguientes páginas
web:
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Adjunto
Informativo de la revista Nº 25 EL HORNERO
1
de octubre 2001
PRESENTACIÓN
DE LOS TEMAS
VIII
CURSO DE
INTRODUCCION A LA ASTROFISICA
Tenerife - La Palma, 26 de junio - 2 de julio de 1999
Resumenes de las charlas del Curso ordenadas cronológicamente.
Misterios Cósmicos:
Cuestiones pendientes en la Astrofísica Actual
Alejandro Oscoz Abad
El avance en nuestro conocimiento del Cosmos ha sido
espectacular durante el presente siglo. A pesar de ello, todavía
subsisten numerosas incógnitas a las que se enfrenta la
Astrofísica actual, alguna de ellas cruciales para llegar a
entender el funcionamiento del Universo, pasado, presente o
futuro. En esta charla se hará una revisión de los
principales problemas cosmológicos existentes en la
actualidad, así como de los posibles avances que se esperan
en los próximos años. Entre las cuestiones clave que se
analizarán destacan aquellas relacionadas con las propiedades
globales del Universo (formación, evolución, estructura,
tamaño, edad,...), las propiedades de los núcleos activos de
galaxias, los agujeros negros y las lentes gravitatorias.
La Astronomía ante las Seudociencias:
Manuel Toharia
Las seudociencias, lo mismo que las creencias, no se basan en
el conocimiento de los hechos propio del llamado método científico
-hipótesis razonable a la luz de lo que ya se sabe,
verificación universal de dicha hipótesis, refutabilidad,
predictibilidad, etc.- sino en una serie de afirmaciones que,
sin prueba, se toman como base de todo lo demás. Además, una
seudociencia se distingue de una creencia por el hecho de que
pretende hacerse pasar por científica aunque niega implícita,
y a veces explícitamente, el método científico.
En el cielo siempre hemos querido ver los humanos la sede de
nuestros dioses, o sea, de los supuestos entes más poderosos
que nosotros ante las fuerzas descontroladas de la Naturaleza.
Júpiter tonante era el dios de las tormentas como Eolo lo era
de los vientos, Amon Ra era el dios del Sol, y así
sucesivamente. Si esos dioses imaginarios eran tan poderosos,
debían controlar no sólo a la Naturaleza sino también al
destino. Y debían ser, pues, dueños del pasado y del futuro.
Por eso, encontrar en los elementos observables del cielo -la
Luna, el Sol, las estrellas, los fenómenos atmosféricos- algún
signo que permitiera vislumbrar ese destino fue una preocupación
seguramente muy antigua en los humanos primitivos. Máxime
cuando el permanente y lento girar de la semiesfera celeste
permitía, con paciencia y atención, descubrir movimientos y
situaciones predecibles: por ejemplo, los solsticios y
equinoccios, y sobre todo los eclipses.
Probablemente, así es como fue naciendo, paralelamente a la
incipiente ciencia astronómica de observación, la creencia
astrológica según la cual en esos movimientos celestes
estaba la clave para entender e incluso predecir nuestro
destino.
La astrología moderna pretende existir no ya como una mera
creencia sino como una ciencia no aceptada oficialmente por
los astrónomos, que verían por esa causa peligrar su situación
preeminente. Pero los astrólogos no han aportado jamás
prueba alguna de lo que afirman. Mal que les pese a los que
con ella gana dinero, la astrología no pasa de ser una
creencia.
Con todo, son muchos los científicos que han intentado, por
qué no, averiguar si detrás de toda la jerga astrológica
-signos, casas, trígonos, temas astrales, etc.- pudiera haber
alguna base racional que el método científico pudiera ayudar
a entender. La conclusión, absolutamente unánime -algo nada
fácil en el mundo de la ciencia actual-, es que en el estado
actual de los conocimientos astronómicos no hay nada que
permita afirmar que en la situación relativa de planetas y
estrellas exista algún factor capaz de influenciar nuestro
destino pasado o futuro. Si tal fuerza existe, es desconocida
para la ciencia actual; a pesar de que debería ser
notablemente intensa a juzgar por sus supuestos efectos.
Los Gamma Ray Burst: Del espionaje a
las mayores explosiones del Universo
Mark R. Kidger
Cuando unos satélites de espionaje americanos, diseñados
para vigilar las pruebas nucleares secretas, detectaron una
serie de estallidos de rayos gamma en los años '60 y '70, la
noticia se mantuvo inicialmente en secreto. Cuando se
estableció que su procedencia era del cielo se convirtieron
en uno de los mayores misterios de los últimos años. Las
explicaciones dadas para los misteriosos estallidos de rayos
gamma iban desde señalarlos como la obra de unas
supercivilizaciones extraterrestres hasta los choques entre
estrellas de neutrones.
Sólo en los últimos 18 meses hemos empezado a acercarnos a
una explicación de su origen y procedencia. Ya sabemos que
tienen lugar en unas galaxias muy lejanas y, pese a aparentar
miles de veces más luminosos que los cuásares, tal vez las
apariencias engañan.
En esta charla nos acercaramos hacia los GRB's para intentar
entender cómo son y por qué tienen lugar. Además,
contestaramos la pregunta ¿podría tener lugar un gamma ray
burst en nuestra Galaxia que podría acabar con la vida en la
Tierra?
Enanas Marrones y Planetas
Extrasolares
María Rosa Zapatero Osorio
El año 1995 pasará a la historia de la Astrofísica y de la
Ciencia como la fecha en la que se descubrieron el primer
planeta gigante fuera del Sistema Solar y la primera enana
marrón. Estos cuerpos celestes tienen una masa muy pequeña,
menor que 80 veces la masa del planeta Júpiter, lo que
implica que no puedan brillar por sí mismos (en su interior
no tienen lugar reacciones químicas de la fusión del hidrógeno),
y este hecho los diferencia claramente de las estrellas. Se
trata de objetos muy poco luminosos y con temperaturas muy frías
cuyo descubrimiento no sólo pone de manifiesto la existencia
de otros sistemas planetarios "extrasolares", sino
que además ha marcado el comienzo del estudio de una nueva
clase de objetos en nuestra Galaxia. En tan sólo unos pocos años
de investigación el número de planetas supergigantes y de
enanas marrones identificadas es tan elevado que se piensa que
estos cuerpos celestes son los pobladores más numerosos de
nuestra Galaxia (superior a las estrellas). En esta charla se
presentarán los caminos que han conducido al hallazgo de los
primeros planetas extrasolares y enanas marrones, así como
las propiedades más relevantes que los caracterizan y
diferencian de nuestro Sistema Solar.
Cosmología: Evidencias
Observacionales para la validación del Big-Bang
Miquel Serra-Ricart
La charla pretende presentar las actuales evidencias
observacionales que validan el modelo estandar del origen del
Universo, el Big-Bang. De entre las tres principales, 1) la
radiación de fondo a una temperatura de 2.7 grados Kelvin, 2)
la nucleosíntesis de los elementos primordiales (Deuterio,
Helio y Litio) y, 3) la expansión del Universo, se prestará
especial atención a la tercera. Sabemos, de forma casi
concluyente, que a partir de los datos procedentes de la
observación de cuásares (galaxias primigenias) puede
confirmarse la expansión del Universo.
También se hablará del amplio campo de estudio que ofrecen
las lentes gravitatorias, (espejismo óptico de una galaxia
aislada y muy lejana consecuencia de intensos campos
gravitatorios creados por cúmulos de galaxias o galaxias
individuales). Su observación continuada puede ofrecernos luz
sobre: 1) una mejor determinación de la Constante de Hubble
(piedra roseta para el cálculo de distancias en nuestro
Universo) y 2) el estudio de la materia oscura del Universo.
El Cambio Climático: Gases,
Aerosoles y el Sol en Acción
Manuel Vázquez Abeledo
A lo largo de la historia de nuestro planeta se han ido
sucediendo diversos cambios en el clima, cada uno de ellos
caracterizado por períodos de variación, amplitudes y causas
diferentes, pero todas ellas de origen natural.
Desde principios del siglo XIX, con el comienzo de la revolución
industrial, el Ser Humano ha comenzado a influir en dichos
cambios climáticos mediante la emisión de gases procedentes
de la quema de combustibles fósiles.
Registros de la temperatura media de la Tierra durante los últimos
150 años indican un calentamiento entre 0.5 y 0.7oC. Un ritmo
de aumento muy importante cuando lo comparamos con el de otras
crisis climáticas. Además del efecto de dichos gases, otros
dos causas de origen natural pueden estar actuando a la vez
que la acción humana. Por un lado, la variación de la
actividad solar, y por otro, la de los aerosoles, tanto
naturales como de origen artificial.
En esta conferencia se describirán las tres contribuciones
citadas y se discutirán las posibles consecuencias del
calentamiento citado, planteándose algunos escenarios para
afrontar la posible crisis climática.
BIBLIOGRAFÍA: Vázquez Abeledo, M., 1998, La Historia del Sol
y el cambio climático, Mc Graw Hill / Interamericana.
Nacimiento, Vida y Muerte de las
Estrellas Inés Rodríguez
Hidalgo
Al
contrario de lo que se pensaba en la antiguedad, no sólo
existen indicios razonables de que las estrellas cambian, sino
pruebas observacionales de este hecho. El ciclo evolutivo
puede enunciarse como sigue: las estrellas nacen, evolucionan,
mueren y, finalmente, ¡se reproducen! El propósito de esta
charla es precisamente justificar este orden aparentemente tan
extraño. Para ello, se ha tratado de resumir en diez
preguntas el hilo de razonamiento lógico que conduce a
nuestras actuales ideas sobre el nacimiento, vida y muerte de
las estrellas. La dificultad de reconstruir un ciclo evolutivo
mucho más largo que toda la historia de la humanidad hace que
algunas fases de la evolución estelar se encuentren todavía
en el terreno de la especulación (lo que, por otra parte,
sucede también en otras áreas de la ciencia).
A lo largo de la fascinante historia de las estrellas se irá
explicando cómo tiene lugar la fabricación de los elementos
químicos que forman el Universo y todo lo que éste contiene,
incluidos nosotros mismos. De ese modo es posible llegar a
comprender el significado de la sugerente frase somos polvo de
estrellas.
Cuerpos Menores del Sistema Solar
Ricard Casas i Rodríguez
Además de los 9 planetas conocidos y de sus satélites, miles
son los cuerpos que orbitan alrededor del Sol y cuyos tamaños
van desde sendos granos de arena hasta objetos de un millar de
kilómetros de diámetro. Según su naturaleza, estos objetos
se clasifican en: Asteroides, Cometas y Meteoritos.
El número de asteroides conocidos es de varias decenas de
millar y ese número se incrementa día a día. La mayoría de
ellos pertenecen al llamado "Cinturón de
asteroides" situado entre Marte y Júpiter, otros se
encuentran mucho más alejados del Sol, mientras que unos
pocos cruzan peligrosamente la órbita terrestre.
Los cometas siempre han sido presentados como portadores de
malos augurios, pero la espectacularidad mostrada por los
observados en los últimos años ha motivado que la gente se
habitúe a ellos y conozca su naturaleza.
Finalmente, los meteoritos, restos de cometas que orbitan
alrededor del Sol, son el origen de las estrellas fugaces que
en ocasiones dan lugar a espectaculares lluvias de estrellas,
toda vez que decepcionan al espectador acostumbrado a las
magnas producciones cinematográficas.
Descubren
un nuevo cuerpo espacial en el Sistema Solar
Se combinaron dos exposiciones de un telescopio de Chile para
mostrar el movimiento del nuevo cuerpo descubierto, que
aparece como dos puntos rojos
4 de julio, 2001
(CNN) -- Los astrónomos han descubierto un trozo de hielo
protoplanetario más allá de la órbita de Neptuno, lo que ha
disparado especulaciones sobre la existencia de cuerpos aún más
grandes en los helados confines del sistema solar.
El objeto, identificado mediante numerosos telescopios de gran
potencia ubicados por todo el mundo, es considerado como el más
grande jamás hallado en el anillo helado que se encuentra más
allá de los planetas compuestos por cometas primigenios.
"Este es intrínsecamente el objeto más brillante del
Cinturón de Kuiper encontrado hasta el momento", dijo
Robert Millis, director del Observatorio Lowell, quien dirigió
el equipo que realizó el descubrimiento.
Y el brillo refleja su tamaño. Debido a la distancia, la
oscuridad y la pequeñez de los objetos del Cinturón de
Kuiper, los astrónomos deben calcular sus diámetros basándose
en la cantidad de luz que reflejan, algo que en el mejor de
los casos podría considerarse una ciencia inexacta.
Basándose en los supuestos tradicionales, los
investigadores conjeturan que el tamaño de este nuevo objeto,
conocido como 2001 KX76, podría ser superior a 1.270 kilómetros.
Como referencia, Charón, uno de los satélites de Plutón,
posee un diámetro estimado en 1.200 kilómetros.
Pero
el objeto podría ser menor si reflejara más luz que la
esperada. Una medición alternativa estima su diámetro en 960
kilómetros.
Sea como fuere, el 2001 KX76 posee un diámetro impresionante.
Varuna, que antes del descubrimiento era el objeto más grande
del Cinturón de Kuiper, tiene un diámetro esti
El nuevo objeto se halla a algo más de 6.400 millones de kilómetros
del Sol. Su órbita podría estar en sincronía con la de
Neptuno, completando tres vueltas alrededor del Sol en el
tiempo que el planeta recorre cuatro.
Este descubrimiento es excitante, comentó Millis, ya que
demuestra que aún existen muchos cuerpos por descubrir en el
Cinturón de Kuiper.
"Tenemos todos los motivos para creer en la existencia de
objetos de tamaños que podrían alcanzar o superar el de Plutón
y que todavía no han sido descubiertos", escribió el
científico esta semana en el comunicado que anunció el
hallazgo.
Desde 1992, los astrónomos han identificado más de 400
objetos en el Cinturón de Kuiper, que se piensa son vestigios
de la formación del Sistema Solar. Se cree que existen
decenas de miles por descubrir. Muchos científicos concuerdan
en decir que es muy probable que Plutón, considerado
tradicionalmente como planeta, sea en realidad un gran objeto
del Cinturón de Kuiper.
Aviso
de publicación de la Memoria sobre Los Pesos y Medidas, de
Felipe Senillosa.
Artículo publicado por La Gaceta Mercantil, el 11 de
marzo de 1840.
Memoria
sobre Los Pesos y Medidas
De esta provincia, y sus relaciones con las de otros países.-
Compuesta
por el SEÑOR DON FELIPE SENILLOSA, por comisión especial del
Exmo. Sr. Gobbhaoerna Capitán General, Ilustre = Restaurador
de las Leyes, D. Juan Manuel de Rosas.
Se ha publicado y continua vendiéndose esta importante obra
en la forma de cuaderno de cuarto menor en esta imprenta a 4
pesos ejemplar.
Hallarán en esta Memoria los especuladores y mercaderes de
toda clase el conocimiento exacto de las cantidades que recíprocamente
se cambian ó permutan, conocimiento sin el cual no puede
haber ninguna transacción mercantil bien calculada y que
deben considerarse como la primera base de todas las
operaciones de igual naturaleza.
Juntamente con la Memoria, se han publicado las comunicaciones
oficiales y decretos relativos al arreglo y perfecta
determinación de nuestro contraste y un Apéndice escrito por
el mismo autor en que se dan todos los conocimientos
necesarios para la construcción y conservación de las
medidas originales.
Por ellos, en cualquier punto de la Campaña, en las
Provincias, ó en paises extrangeros, pueden construirse
nuestras medidas sin necesidad de tener los originales a la
vista.
Tomado de La Gaceta Mercantil. Diario comercial, político y
literario. Nº 5001, Buenos Aires, 11 de marzo de 1840.
(Archivo General de la Nación). Se respetó la ortografía
del original.
Detectan
una partícula fantasmal
Permite explicar la transformación de los
neutrinos, ladrillos elementales del universo
El hallazgo se produjo luego de tres décadas de
investigaciones. Los expertos midieron el
comportamiento de estos componentes en su viaje
desde el Sol hacia la Tierra
NUEVA YORK (The New York Times).- Después de tres décadas
de búsqueda, los físicos han rastreado partículas
subatómicas que los habían eludido durante tres décadas.
Las partículas, resulta ser, estaban todo el tiempo
allí, pero se habían escondido como por arte de
magia.
"Hemos resuelto un rompecabezas sobre los
neutrinos faltantes del Sol", dijo Arthur B.
McDonald, director del Sudbury Neutrino Observatory,
cerca de Sudbury, Ontario. Al hacerlo, sin embargo,
los investigadores han contestado preguntas sobre el
comportamiento de los neutrinos y el destino del
universo.
Los neutrinos son partículas fantasmales, uno de
los ladrillos fundamentales del universo, como los
quarks, los electrones y los fotones. Billones de
ellos, producidos por reacciones de fusión que
ocurren en el interior del Sol, nos atraviesan cada
segundo. Minúsculos y desprovistos de carga eléctrica,
sin embargo, ellos pasan sin ser advertidos. De
hecho, son prácticamente indetectables.
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Un
misterio resuelto
En un observatorio canadiense
En 1968, el doctor John Bahcall, un astrofísico del
Instituto para Estudios Avanzados de Princeton,
Nueva Jersey, calculó que el ritmo de neutrinos del
Sol que pasan por cada pulgada cuadrada debería ser
de alrededor de 30 millones por segundo.
Experimentos que comenzaron en los años setenta
contaron cantidades mucho menores; más de la mitad
de los neutrinos esperados nunca fueron vistos. Pero
los cálculos del doctor Bahcall se mantuvieron en
pie.
científicos del Sudbury Neutrino Observatory
anunciaron la primera evidencia experimental que
ofrece una solución a este misterio.
Durante el viaje de 93 millones de millas desde el
Sol a la Tierra, dijeron los investigadores,
alrededor de dos tercios de los neutrinos se
transforman en otras variedades que son más difíciles
de detectar.
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Un
dibujo del detector de neutrinos
Foto: NyT |
| El número de neutrinos
del Sol, concluyen, es de alrededor de 35 millones
por pulgada cuadrada por segundo. "Hay bastante
coincidencia entre las predicciones y la medición",
afirmó Joshua Klein, profesor de Física de la
Universidad de Pensilvania que coordinó el análisis
de los datos.
El doctor Bahcall estaba exultante. "Me
siento como esos prisioneros que reciben sentencia
de por vida cuando el test de ADN prueba que no son
culpables -dijo Bahcall-. Durante 33 años, la gente
había puesto en tela de duda mis cálculos sobre el
Sol."
El nuevo hallazgo muestra que los cálculos fueron
correctos.
Menos feliz está el doctor David O. Caldwell,
profesor emérito de física de la Universidad de
California en Santa Barbara. "Mi reacción
personal es de gran frustración -dijo-. Estaba
esperando un resultado diferente."
Los datos van en contra de su esperanza de hallar un
nuevo tipo de neutrino. Porque los neutrinos vienen
en tres tipos: neutrinos electrones, muones y tau,
nombrados de acuerdo con las partículas subatómicas
con las que frecuentemente se asocian. Los muones y
las partículas tau son más pesadas. Los neutrinos
producidos por el Sol son todos electrones. Poder
observar las raras ocasiones en que un neutrino
choca con otra partícula requiere grandes
cantidades de materia.
El detector del Sudbury Neutrino Observatory
consiste en una esfera de acrílico de 12 metros que
contiene 1000 toneladas de agua pesada, en la que
dos átomos de hidrógeno de las moléculas de agua
han sido reemplazados con átomos de deuterio, una
versión más pesada del hidrógeno. La esfera está
sumergida dentro de una cavidad de 10 pisos que fue
cavada en una mina de níquel a un kilómetro y
medio de profundidad y llenada con 40.000 toneladas
de agua común.
Ocasionalmente, un neutrino choca contra uno de los
átomos de deuterio del agua pesada y se divide en
un protón y un neutrón. Los detectores que se
encuentran alrededor de la esfera detectan el
encuentro. Los científicos han visto 1169
colisiones desde que el experimento comenzó, en
1999.
"Esta es la primera evidencia directa del
cambio de los neutrinos solares de un tipo a
otro", dijo Klein.
En el universo existe más cantidad de neutrinos que
ningún otro tipo de partícula, y algunos físicos
se han preguntado si la fuerza gravitacional
colectiva de los neutrinos puede ser suficientemente
poderosa como para detener la expansión del
universo y conducirlo nuevamente a una implosión.
Ahora, los científicos saben que el comportamiento
de los neutrinos no es simple. "Son muy
esquizofrénicos", dijo el doctor Bahcall.
Kenneth Chang
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Teoría
de partículas elementales
Indice
Prefacio
1. - Introducción histórica de los constituyentes
de la materia
2. - Partículas Elementales
3. - Las Fuerzas Fundamentales
4. - El Modelo Estándar
5. - Cuestiones pendientes de la Física de Partículas
6. - Bibliografía
Prefacio
Con estas páginas quiero esclarecer algunos
conceptos de la Teoría de las Partículas
Elementales, la idea surgió debido a que no existían
muchos textos adecuados en castellano, y a la
cantidad de desconocimiento que existe entre los
interesados al hablar de quarks, fuerzas
fundamentales, unificación,...
Se tratará la Teoría de las Partículas
Elementales sin fórmulas matemáticas, sino más
bien explicando el desarrollo histórico que se ha
ido dando en esta teoría. Por ello, este texto no
está orientado a ti si ya sabes lo que la
electrodinámica cuántica, o la cromodinámica cuántica
son; más bien está pensado para aquellos que
recuerdan que la materia está formada por átomos,
y lo recuerdan como algo muy lejano que fue
necesario estudiar, y ahora quieres saber qué es un
quark y de dónde surgieron, o a cuáles se las
llaman las interacciones fundamentales.
1- Introducción histórica
de los constituyentes de la materia
Cada sustancia del universo, las piedras, el mar,
nosotros mismos, los planetas y hasta las estrellas
más lejanas, está enteramente formada por pequeñas
partículas, que se pensaban que eran indivisibles,
llamadas átomos. Son tan pequeñas que no son
posible fotografiarlas. Para hacernos una idea de su
tamaño, un punto de esta línea puede contener dos
mil millones de átomos.
Por tanto, al adentrarnos en la materia nos damos
cuenta de que está formada por átomos. Para
comprender estos átomos, a lo largo de la historia
diferentes científicos han enunciado una serie de
teorías que nos ayudan a entender la complejidad de
estas partículas.
A finales del siglo XVIII se descubren un gran número
de elementos, pero éste no es el avance más
notable sino que se produce cuando Lavoisier da una
interpretación correcta al fenómeno de la combustión,
indicando que se producía una unión con átmos de
oxígeno.
Ya en el siglo XIX se establecen diferentes leyes de
la combinación para formar sustancias y compuestos
químicos , esto unido a la clasificación periódica
de los elementos (1871) potencia el estudio de la
constitución de los átomos. Es decir qué son y qué
propiedades tienen. Todas estas leyes supusieron
encontrar nuevas explicaciones a cómo la materia
estaba constituida. Estas explicaciones son las que
se van a ir indicando.
El químico y físico británico, John Dalton
(1766-1844) creó una importante teoría atómica de
la materia. En 1803 formuló la ley que lleva su
nombre y que resume las leyes cuantitativas de la química
(ley de la conservación de la masa, realizada por
Lavoisier; ley de las proporciones definidas,
realizada por Louis Proust; ley de las proporciones
múltiples, realizada por él mismo). Su teoría,
para explicar estas leyes que se cumplen en las
reacciones químicas entonces conocidas, se puede
resumir en:
1. - Los elementos químicos están formados por
partículas muy pequeñas e indivisibles llamadas átomos.
2. - Todos los átomos de un elemento químico dado
son idénticos en su masa y demás propiedades.
3. - Los átomos de diferentes elementos químicos
son distintos, en particular sus masas son
diferentes.
4. - Los átomos son indestructibles y retienen su
identidad en los cambios químicos.
5. - Los compuestos se forman cuando átomos de
diferentes elementos se combinan entre sí, en una
relación de números enteros sencilla, formando
entidades definidas (hoy llamadas moléculas).
Para Dalton los átomos son esferitas sólidas que
se unían para formar moléculas. Esto quería decir
que un átomo de oxígeno más un átomo de hidrógeno
daba un átomo o molécula de agua. La formación de
agua a partir de oxígeno e hidrógeno supone la
combinación de átomos de estos elementos para
formar "moléculas" de agua. Dalton,
equivocadamente, supuso que la molécula de agua
contenía un átomo de oxígeno y otro de hidrógeno.
A mediados del siglo XIX, unos años después de que
Dalton enunciara su teoría, se desencadenó una
serie de acontecimientos que fueron introduciendo
modificaciones al modelo atómico inicial. De hecho,
el mundo atómico es tan infinitamente pequeño para
nosotros que resulta muy difícil su conocimiento.
Nos hallamos frente a él como si estuviésemos
delante de una caja cerrada que no se pudiese abrir.
Para conocer su contenido solamente podríamos
proceder a manipular la caja (moverla en distintas
direcciones, escuchar el ruido, pesarla...) y
formular un modelo de acuerdo con nuestra
experiencia. Este modelo sería válido hasta que
nuevas experiencias nos indujeran a cambiarlo por
otro. De la misma manera se ha ido construyendo el
modelo atómico actual; de Dalton hasta nuestros días
se han ido sucediendo diferentes experiencias que
han llevado a la formulación de una serie de
modelos invalidados sucesivamente a la luz de nuevos
acontecimientos.
Thomson, sir Joseph John (1856-1940), físico británico,
estableció otra teoría que respondía a las nuevas
propiedades que se estaban encontrando en la
materia, en concreto las propiedades eléctricas.
Según el modelo atómico de Thomson el átomo
consistía en una esfera uniforme de materia cargada
positivamente en la que se hallaban incrustados los
electrones, unas partículas que surgen de los tubos
catódicos y que tienen carga eléctrica negativa,
de un modo parecido a como lo están las semillas en
una sandía. Este sencillo modelo explicaba el hecho
de que la materia fuese eléctricamente neutra, pues
en los átomos de Thomson la carga positiva era
neutralizada por la negativa. Además los electrones
podrían ser arrancados de la esfera si la energía
en juego era suficientemente importante como sucedía
en los tubos de descarga.
Sir Ernest Rutherford (1871-1937), famoso hombre de
ciencia inglés que obtuvo el premio Nobel de química
en 1919, realizó en 1911 una experiencia que supuso
en paso adelante muy importante en el conocimiento
del átomo.
La experiencia de Rutherford consistió en
bombardear con partículas alfa una finísima lámina
de oro. Las partículas alfa (que, aunque no lo sabía
no son más que núcleos de Helio, es decir dos
protones y dos neutrones unidos) atravesaban la lámina
de oro y eran recogidas sobre una pantalla de
sulfuro de cinc. La importancia del experimento
estuvo en que mientras la mayoría de partículas
atravesaban la lámina sin desviarse o siendo
desviadas solamente en pequeños ángulos, unas
cuantas partículas eran dispersadas a ángulos
grandes hasta 180º. El hecho de que sólo unas
pocas radiaciones sufriesen desviaciones hizo
suponer que las cargas positivas que las desviaban
estaban concentradas dentro de los átomos ocupando
un espacio muy pequeño en comparación a todo el
tamaño atómico; esta parte del átomo con carga eléctrica
positiva fue llamado núcleo.
Rutherford poseía información sobre el tamaño,
masa y carga del núcleo, pero no tenía información
alguna acerca de la distribución o posición de los
electrones. En el modelo de Rutherford, el núcleo
era el responsable de casi toda la masa del átomo y
los electrones se movían alrededor del núcleo como
los planetas alrededor del sol. Los electrones no caían
en el núcleo, ya que la fuerza de atracción
electrostática era contrarrestada por la tendencia
del electrón a continuar moviéndose en línea
recta, es decir la fuerza centrífuga debida a su
movimiento circular. Este modelo fue satisfactorio
hasta que se observó que estaba en contradicción
con una información ya conocida en aquel momento:
de acuerdo con las leyes del electromagnetismo, un
electrón o todo objeto eléctricamente cargado que
es acelerado o cuya dirección lineal es modificada,
emite o absorbe radiación electromagnética.
El electrón del átomo de Rurherford modificaba su
dirección lineal continuamente, ya que seguía una
trayectoria circular. Por lo tanto, debería emitir
radiación electromagnética y esta radiación
causaría la disminución de la energía del electrón,
que en consecuencia debería describir una
trayectoria en espiral hasta caer en el núcleo.
Esta contradicción en el modelo de Rutherford fue
el germen para que, unos años más tarde, Niels
Bohr (1885-1962), un físico danés, estableciera un
nuevo modelo atómico. En el modelo atómico de Bohr
se aplica por primera vez la hipótesis cuántica a
la estructura atómica, a la vez que buscó una
explicación a los espectros discontinuos de la luz
emitida por los elementos gaseosos.
Este modelo implicaba los siguientes postulados:
El electrón tenía ciertos estados definidos
estacionarios de movimiento (niveles de energía)
que le eran permitidos; cada uno de estos estados
estacionarios tenía una energía fija y definida.
Cuando un electrón estaba en uno de estos estados
no irradiaba pero cuando cambiaba de estado absorbía
o desprendía energía.
En cualquiera de estos estados, el electrón se movía
siguiendo una órbita circular alrededor del núcleo.
Los estados de movimiento electrónico permitidos
eran aquellos en los cuales el momento angular del
electrón (m · v · r) era un múltiplo entero de
h/2 · 3.14.
Vemos pues que Bohr aplicaba la hipótesis cuántica
de Planck en 1900. Esta hipótesis cuántica nació
para explicar la teoría ondulatoria electromagnética
de la luz y se basa en suponer que un sistema mecánico
no podía tener cualquier valor de la energía, sino
solamente ciertos valores.
Aplicando esta hipótesis a la estructura electrónica
de los átomos se resolvía la dificultad que
presentaba el átomo de Rutherford. El electrón, al
girar alrededor del núcleo, no iba perdiendo la
energía, sino que se situaba en unos estados
estacionarios de movimiento que tenían una energía
fija. Un electrón sólo perdía o ganaba energía
cuando saltaba de un estado (nivel) a otro. En
condiciones normales los electrones de un átomo o
ion se sitúan en los niveles de más baja energía.
Cuando un átomo recibe suficiente energía, es
posible que un electrón salte a un nivel superior a
aquel en que se halla. Este proceso se llama
excitación. Un electrón excitado se halla en un
estado inestable y desciende a un nivel inferior,
emitiendo una radiación cuya energía será igual a
la diferencia de la que tienen los dos niveles.
El modelo de Bohr era muy similar al de Rutherford,
pero conseguía salvar la inestabilidad recurriendo
a la noción de cuantificación y junto con ella a
la idea de que la física de los átomos debía ser
diferente de la física clásica.
Hasta 1932 las únicas partículas subatómicas que
se conocían eran las partículas alfa, el electrón
y los protones (que estaban en el núcleo y tenían
carga eléctrica positiva), pero en dicho año el físico
inglés J. Chadwick descubrió el neutrón, y
enseguida se vio que junto al protón constituyen
los dos componentes esenciales del núcleo. Al protón
y al neutrón se les llama nucleones y forman todos
los núcleos de todos los elementos que se conocen,
salvo el del hidrógeno, que está formado por un único
protón.
Los elementos cuyos núcleos están formados por el
mismo número de protones (número atómico o Z) son
indistinguibles desde el punto de vista químico. Es
decir, son el mismo elemento. A elementos iguales
con diferente número de neutrones se les llaman isótopos,
y al número de protones y de neutrones que tiene un
núcleo se la llama número másico o A. Para los núcleos
ligeros ocurre que el número de protones y de
neutrones es el mismo, es decir A = 2 * Z, pero a
medida que los núcleos son más pesados el número
de neutrones aumenta más rápidamente que el de
protones, A > 2 * Z. Estudiando los números atómicos
y másico de cada núcleo conocido se encuentra una
curva que define los núcleos estables, por el
contrario aquéllos con un exceso o defecto de
protones presentan una desintegración natural o
radiactividad.
Fue a partir de entonces cuando, para asombro de los
físicos, apareció una avalancha de nuevas partículas:
en 1928 Dirac había elaborado una teoría del
electrón que vaticinaba la existencia de un electrón
de carga positiva al que llamó positrón, éste fue
descubierto por Anderson en 1932; en 1930, Pauli había
señalado la necesidad de introducir una nueva partícula
indistinguible, el neutrino, para mantener la
conservación del momento lineal, ésta fue
confirmada por Fermi en 1934; en 1934, y puesta de
manifiesto empíricamente por Cowan y Reines en
1955; en 1935, estudiando la radiación cósmica
encontró otra partícula, el mesón, con masa
intermedia entre el electrón y el protón; A.
Duperier, Lattes y muchos físicos más analizando
los rayos cósmicos encontraron una gran variedad de
nuevas partículas inestables y con vidas muy efímeras.
2- Partículas Elementales
Podemos definir las partículas elementales como
aquellas cuya estructura interna no podía ser
descrita (en el estado actual del conocimiento) como
una simple combinación de otras partículas.
Al introducir el estado de conocimiento que se tiene
del mundo subatómico en la definición de las partículas
elementales, hemos de tener en cuenta que éstas, al
variar lo que sabemos del mundo atómico, cambian.
Podemos, de hecho, distinguir (muy arbitrariamente)
cuatro etapas en la historia de las partículas
elementales.
En la primera de ellas, que terminó en 1932, seis
partículas elementales fueron descubiertas, que
son: el fotón, el electrón, el protón, el neutrón,
el positrón y el neutrino (aunque el descubrimiento
de éste último era sólo teóricamente).
La segunda etapa en la Física de las Partículas
Elementales comenzó en 1935 cuando quedó claro que
las partículas existentes no eran suficientes para
explicar la naturaleza de las fuerzas nucleares, en
concreto cómo coexistían los protones en el núcleo
si debido a la carga eléctrica positiva que poseían
debían repelerse (lo cual se explica introduciendo
una nueva fuerza, la fuerza nuclear fuerte) y fenómenos
derivados de la desintegración de núcleos, es
decir la radiactividad natural y artificial (para
ello se introdujo otra nueva fuerza llamada fuerza
nuclear débil). La idea cuántica de una fuerza es
suponer que, igual que dos esquiadores que se lanzan
pelotas de nieve uno a otro se repelen, si decimos
que entre dos partículas existe una fuerza,
significa que existe un intercambio de partículas.
Este razonamiento une la física de las Partículas
con las fuerzas, interacciones o campos elementales.
Además, durante este periodo se descubrieron nuevas
partículas como son: los muones (1938) y los
mesones (en 1947 los mesones cargados y en 1950 el
mesón neutro).
La tercera fase comprende un vasto espacio de tiempo
(1949-1964), a lo largo del cual extrañas partículas
inestables fueron descubiertas, la existencia del
neutrino electrónico y el neutrino muónico fueron
confirmada experimentalmente. Muchas de estas partículas
no existen en nuestro mundo observable ya que son
muy inestables y tienen una vida media muy corta
transmutándose en otras partículas pasado un
tiempo, por eso se han encontrado únicamente en
colisiones realizadas artificialmente (por ejemplo
bombardeando núcleos con haces de neutrones que se
les ha comunicado una gran velocidad con un
acelerador) o también explorando la radiación cósmica
procedente del espacio exterior.
Antes de comentar la cuarta etapa en la investigación
de las partículas elementales, vamos a realizar una
ordenación de las partículas existentes en
aquellos momentos.
Las partículas elementales se subdividen comúnmente
en cuatro tipos. A uno de ellos pertenece una sola
partícula: el fotón. El segundo tipo le forman los
leptones, el tercero los mesones, y finalmente, el
cuarto tipo, los bariones. Los mesones y los
bariones se unen usualmente en un tipo de partículas
de interacción fuerte denominadas hadrones.
A continuación daremos una
breve descripción de los tipos de partículas
enumerados.
Los fotones (partículas o cuantos responsables del
campo electromagnético), participan en las
interacciones electromagnéticas, pero no poseen
interacciones nuclerares fuertes ni débiles.
Los leptones recibieron su nombre de la palabra
griega leptos, que significa ligeros. A estos
pertenecen las partículas que no poseen interacción
fuerte: los muones, los electrones, los neutrinos
electrónicos, y las correspondientes antipartículas
para cada una de estas partículas. Todos los
leptones tienen un espín igual a 1/2 y por
consiguiente, son fermiones (partículas de espín
semientero que no pueden encontrarse en el mismo
estado con los mismos números cuánticos) y poseen
interacción débil. Aquellos que tienen carga eléctrica
(o sea, los muones y los electrones) poseen también
interacción electromagnética.
Los mesones son partículas inestables de interacción
fuerte que carecen de la llamada carga bariónica. A
este grupo pertenece los mesones pi o piones, los
mesones K o kaones y el mesón eta. A diferencia de
los leptones, los mesones poseen no sólo interacción
débil (y electromagnética, si están cargados),
sino también fuerte, la que se manifiesta durante
la interacción de éstos entre sí y también con
los bariones para formar hadrones. El espín de
todos los mesones es igual a cero, de manera que
todos ellos son bosones, que contrariamente a los
fermiones, pueden acumularse en un estado.
Los bariones agrupan a los nucleones (protón, neutrón)
y unas partículas inestables, que poseen mayor masa
que la de los nucleones, denominados hiperones.
Todos los bariones poseen interacción fuerte y, por
consiguiente interaccionan activamente con los núcleos
atómicos. El espín de todos los bariones es igual
a 1/2, de forma que los mismos son fermiones. Salvo
el protón todos los bariones son inestables.
Desintegrándose junto con otras partículas dan
obligatoriamente un barión.
Finalmente, realizado el estudio de las partículas
existentes, indiquemos que la cuarta etapa en la
investigación de las partículas elementales comenzó
incluso antes de la finalización de la tercera
(1961) y continua hasta nuestros días.
Se han acumulado tantas partículas llamadas
elementales que han surgido serias dudas sobre su
elementalidad. Con relación a esto, surgió la hipótesis
de que todas las partículas están compuestas por
tres partículas fundamentales, portadora de unas
cargas que, combinadas pudieran responder a las de
las partículas existentes. El primer modelo de esta
clase fue propuesto por el físico japonés S.
Sakata, el que consideraba como partículas
fundamentales el protón, el neutrón y el hiperón.
Esta última es una nueva partícula que fue
predicha considerando las simetrías que se daban al
ordenar las partículas subatómicas existentes
entonces en diagramas bidimensionales con dos
propiedades (o números cuánticos) de estas, así
se llegó a la conclusión de que entre los grupos
de partículas conocidas como hadrones (es decir
uniones de mesones y bariones) se daba la simetría
del octeto o simetría SU(3). Sin embargo, el
esquema de Sakata resultó inaplicable al campo de
las interacciones fuertes.
En el año 1963 Gell-Mann e independientemente el físico
suizo Zweig propusieron una hipótesis, según la
cual todas las partículas elementales están
constituidas por tres partículas denominadas quarks,
llegaron a esta conclusión teniendo en cuenta que
la más simple representación de la simetría del
grupo SU(3) se consigue con un triplete. A éstos se
les asignan números cuánticos fraccionarios, en
particular una carga eléctrica igual a +2/3, -1/3,
+1/3 respectivamente para cada uno de los tres
quarks. Éstos se representan por las letras u (de
la palabra inglesa up, que significa hacia arriba),
d (down, que significa hacia abajo), y s (strange,
extraño o sideways que significa lateral). Aparte
de estos tres quarks, cada uno de ellos lleva
asociado su antiquark correspondiente.
3- Las Fuerzas
Fundamentales
Como hemos visto, el estudio de los componentes de
la materia nos ha llevado también a introducir dos
nuevas fuerzas en el campo de la Física. Hasta
entonces, todo podía explicarse gracias al campo
gravitatorio y al campo electromagnético,
actualmente se consideran cuatro interacciones o
fuerzas fundamentales, las cuales en orden
descendente en intensidad son: fuerza nuclear
fuerte, fuerza electromagnética, fuerza nuclear débil
y fuerza gravitacional.
Para tener una idea de la magnitud relativa de estas
fuerzas, supongamos que en una escala de
intensidades, en la que la fuerza gravitatoria
tuviese magnitud 1, la fuerza débil tendría un
valor de 10+34 (un uno seguido de 34 ceros), la
fuerza electromagnética tendría un valor de 10+37
(un uno seguido de 37 ceros) y la fuerza fuerte
tendría un valor de 10+39 (un uno seguido de 39
ceros).
Igual que con las partículas, una fuerza es
considerada como fundamental en función de lo que
se conoce en ese momento. De esa manera puede
entenderse cómo la unificación de las fuerzas eléctricas
y magnéticas llevada a cabo por Maxwell redujo dos
fuerzas (magnética y eléctrica) en una sola
interacción: el campo electromagnético.
Para clarificar el ámbito de las fuerzas
fundamentales mencionare el alcance de cada fuerza.
La fuerza fuerte es la responsable de que los
protones y los neutrones se mantengan unidos dentro
del núcleo. Si no fuera por el dominio que ejerce
la fuerza fuerte, la repulsión entre los protones
haría inestable el núcleo; los protones se
dispersarían y el núcleo no podría existir, por
tanto su alcance es muy pequeño (10-15 m). La
fuerza fuerte o nuclear fuerte tiene un rango de
acción ligeramente menor que el tamaño del núcleo,
esto es: actúa solo sobre las partículas más
vecinas. La fuerza electromagnética afecta a todas
las partículas que poseen carga eléctrica y su
alcance es infinito, la constante de interacción de
esta fuerza es un número adimensional denominado
constante de la estructura fina (de valor aproximado
1/137). Por su lado, la fuerza débil o nuclear débil
actúa entre partículas elementales y es
responsable de algunas reacciones nucleares. Por
ejemplo, en la desintegración radiactiva de los núcleos
que provoca su escisión en varios fragmentos, además
la fuerza nuclear débil es importante en la
velocidad de reacción de algunas reacciones
nucleares que ocurren en estrellas como el sol (de
hecho la vida media del sol está determinada por
las características de esta fuerza), y en todos los
procesos de interacción entre los neutrinos y la
materia. Es una fuerza de corto alcance, 10-16m. Por
último la fuerza gravitatoria es universal, a ella
se someten todas las partículas elementales sin
excepción, sin embargo debido a su poca magnitud no
juega un papel importante en el micromundo.
Cuando se empieza a hablar de
las fuerzas fundamentales es obligado hablar también
de su unificación.
Newton en 1686 mostró que la gravedad celeste y la
terrestre podían considerarse dentro de una misma
teoría: la gravitación universal. Ésta fue la
primera unificación. Newton explico cómo se
comportan los cuerpos ante la gravedad, pero fue
Einstein el primero que propuso un modelo teórico
para explicar el origen de la gravedad. En la teoría
de la relatividad general, las partículas siguen
trayectorias rectilíneas siempre, de tal manera que
la gravedad o campo gravitatorio, según el cual las
partículas masivas "tuercen" su
trayectoria es una consecuencia de la deformación
del espacio-tiempo causada por la masa.
Aunque fueron Faraday y Oersted los primeros que
observaron la relación de los fenómenos eléctricos
y magnéticos, fue Maxwell quien en 1864 le dio una
estructura formal a lo que ahora se conoce como teoría
electromagnética. Ésta fue la segunda unificación.
Existe una interesante simetría en las ecuaciones
de Maxwell la cual sugiere que el hecho de la
existencia de cargas eléctricas, "obliga"
también la existencia de cargas magnéticas, es
decir la carga eléctrica es a la vez responsable de
los campos eléctricos y los campos magnéticos. Hay
incluso varias investigaciones documentadas
relacionadas con la búsqueda de estas cargas magnéticas,
las cuales se denominan "el monopolo magnético."
Alrededor de 1968, Weinberg y Salam trabajando
independientemente, mostraron la conexión que
subyace entre la fuerza electromagnética y la
fuerza nuclear débil. Esta tercer unificación dio
lugar a la llamada fuerza electrodébil. Este
enfoque se consiguió con la llamada Teoría Cuántica
de Campos, que aplicada a las interacciones
electromagnética y débil se denomina electrodinámica
cuántica, en ella, tal y como se ha comentado
anteriormente, se considera una interacción entre
dos partículas como un intercambio de unas partículas
especiales llamadas partículas o portadores de
fuerza. Estas partículas de fuerza son bosones y
podemos decir que la interacción electromagnética
depende del intercambio de fotones, mientras que en
la fuerza nuclear débil interviene el intercambio
de dos tipos de bosones muy masivos llamados W y Z.
Para la fuerza nuclear fuerte se postuló la
existencia de una portador que actúa a un nivel más
profundo, son los gluones, unos bosones que no
tienen masa. La interacción fuerte queda así
explicada con la teoría de la Cromodinámica Cuántica.
Debido a que la formulación de la Cromodinámica Cuántica
y de la ElectroDinámica Cuántica es, en esencia la
misma, parece plausible pensar que puede existir
alguna unificación entre ambas, aunque de hecho aún
no se ha encontrado.
De las cuatro fuerzas fundamentales, tenemos tres
(que podrían ser dos si la unificación de la Teoría
Cuántica de Campo y la Cromodinámica Cuántica se
diera), de esta tres, aún no hemos podido saber si
son la misma fuerza o tienen características
diferentes. De ellas, la más complicada de
introducir es la gravedad. Recordemos que el campo
gravitatorio no se basa en el intercambio de partículas
sino en la deformación del espaciotiempo; de todas
maneras existen teorías cuánticas que pretenden
unificar la gravedad postulando la partícula de
intercambio, que aunque no está descubierta, se
denominaría el gravitón.
Otra propuesta más a las unificaciones fue hecha en
1921 por un matemático alemán llamado Theodor
Kaluza. Él mostró cómo, considerando 5
dimensiones, se puede obtener el electromagnetismo y
la gravitación en una sola teoría. Al introducir
las otras fuerzas fundamentales, la teoría no
funciona correctamente, aunque existen estudios
donde trabajando con más dimensiones se busca la
ansiada unificación. Estas teorías no son teorías
cuánticas al no introducir la idea de una interacción
como un intercambio de partícula, en estas teorías
las fuerzas se explican como una propiedad del
espacio (tal y como sucede con la gravedad). Se
denominan las teorías de las supercuerdas, que
pretenden explicar toda la física mediante la
introducción de unas diminutas cuerdas de materia
muy densa, estas cuerdas son muy pequeñas, pues no
tienen más de 10-35 m de largo. Todas las cuerdas
son lazos donde los fermiones y los bosones, que son
las partículas elementales asociadas a la materia y
a las interacciones respectivamente, corresponden a
ondas que viajan en la dirección de las manecillas
del reloj para el caso de los fermiones y en dirección
contraria en el caso de los bosones. En las teorías
de supercuerdas; cada uno de los infinitos modos
posibles de vibración, (armónicos y modos
fundamentales de vibración), correspondería a una
partícula diferente. Esto implica la existencia de
un número infinito de partículas elementales. Todo
esto es relativamente fácil de asimilar, ¡pero lo
que no les he dicho es que estas cuerdas vibran en
un espacio que tiene de 10 a 26 dimensiones!
La meta final de todas las unificaciones es
encontrar una única fuerza que explique todas las
interacciones que observamos en la naturaleza. Las
teorías que describen el proceso de unificación de
las fuerzas fundamentales se llaman 'teorías de
supersimetrías. Pero hay que tener cuidado, ya que,
como se ha dicho antes, una fuerza es considerada
como fundamental según los conocimientos científicos
existentes en ese momento.
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Teorías
científicas que no fueron aceptadas en su época
autor: Alberto Gomis Blanco, profesor de Historia de
la Ciencia en la Universidad de Alcalá y miembro de
la SEHCYT
El progreso científico casi siempre va más allá
de lo que en un momento dado puede imaginarse. Este
progreso se ve impulsado por lo que podríamos
calificar como aportaciones científicas
extraordinarias, aunque en algunas ocasiones, como
vamos a comentar este mes, algunas teorías valiosísimas
pasaron desapercibidas, o no fueron aceptadas en su
época.
Newton y la causa del
movimiento de los planetas
El inglés Isaac Newton (Woolsthorpe, Lincolnshire,
1642 - Londres, 1727), para muchos el científico más
importante de cuantos han existido, fue un profundo
conocedor de los principios matemáticos. Estos
principios le interesaban, en tanto en cuanto le
servían para su aplicación en la comprensión del
mundo científico y el Universo. Conocedor de la
teoría copernicana de que los planetas giraban
alrededor del Sol y de las leyes de Kepler que hacían
referencia a que la órbita de los planetas era elíptica
y a que su movimiento era más deprisa cuanto más
cercanos estaban al Sol, se preguntó por qué los
planetas se mantenían en sus órbitas.
Newton, en sus "Principia" (1687), señaló
que la gravedad era la fuerza que estando difundida
por el Universo mantenía a los planetas en su órbitas
y que, además, podía medirse. Estableció que la
fuerza que mantiene a un planeta en su órbita debe
ser inversamente proporcional al cuadrado de la
distancia que lo separa del centro alrededor del
cual gira. Escrúpulos de todo tipo impidieron la
aceptación de esta teoría hasta los años
centrales del siglo siguiente.
Mendel y la proporción en
que se heredan los caracteres
Nacido en lo que entonces era imperio austro-húngaro,
Gregor Johann Mendel (Heinzendorf, 1822 - Brno,
1884) fue un sacerdote que compaginó la actividad
docente con las tareas investigadoras, si bien a
partir de 1868, en que fue elegido abad del
monasterio agustiniano de Brno, ambas mermaron
considerablemente. Antes, hacia 1853, conocedor de
la abundante bibliografía que sobre experimentos
realizados con híbridos se había publicado hasta
esos momentos, estaba convencido de que ninguna de
las experiencias practicadas hasta ese momento
permitía formular una ley general aplicable a la
formación y al desarrollo de los híbridos. A la
consecución de la misma dedicó casi una década
(1855-1864), en la que, tras desechar otros tipos de
plantas, llevó a cabo sus trascendentales
experimentos de hibridación con el guisante.
Los resultados numéricos obtenidos, permitieron a
Mendel comunicar, en 1865, los tres principios que
hoy se conocen como "Leyes de Mendel", que
ponen de manifiesto los tipos y proporción en que
aparecen entre los descendientes las características
de los progenitores. Lo explica por la existencia de
unos "factores" que de manera individual e
independiente pasaban de cada progenitor a los
descendientes. Sin embargo, hasta 1900 que Hugo de
Vries, Carl Correns y Erich Tschermak-Seysenegg
redescubrieron las leyes de Mendel, estas pasaron prácticamente
inadvertidas para la comunidad científica.
Wegener y la fuerza
causante del desplazamiento de los continentes
El meteorólogo alemán Alfred Wegener (Berlín,
1880 - Groenlandia, 1930) fue un destacado profesor
(en la Universidad de Graz [Austria]), al tiempo que
un eminente teórico y un valeroso explorador. Sin
ser geólogo, se interesó por un problema
esencialmente geológico, el desplazamiento de las
masas continentales, ya que desde mediados del siglo
XIX diferentes autores habían llamado la atención
sobre la correspondencia topográfica que existía
entre los litorales de Sudamérica y África.
Wegener dedicó cinco capítulos, del tercero al séptimo,
de su obra "El origen de los continentes y océanos"
a probar los desplazamientos continentales, en ellos
da argumentos geodésicos, geofísicos, geológicos,
paleontológicos y biológicos y, finalmente,
paleoclimáticos. Señala como en el pasado existió
un único continente, que comenzaría a fragmentarse
en la era mesozoica , y que las fuerzas que
desplazan los continentes son las mismas que
producen las grandes cadenas montañas plegadas. La
teoría de la deriva continental fue ganando adeptos
a partir de mediados del siglo pasado y de ahí que
no deba sorprendernos el que haya autores que han
calificado a Wegener como el Newton de la Geología
movilista.
A modo de conclusión
Las siete u ocho décadas que debieron transcurrir
hasta que fue aceptada la teoría de Newton de que
la gravitación era la responsable de los
movimientos de los planetas, los treinta y cinco años
que pasaron hasta que se redescubrieron las leyes
mendelianas, o el medio siglo que transcurrió antes
de admitirse la teoría de Wegener de la deriva
continental, son sólo algunos de los ejemplos que
nos proporciona la historia de la ciencia, pero hay
muchos más. Por lo general la resistencia a la
introducción de teorías novedosas, como las aquí
apuntadas, ha tenido mucho que ver con que estas
teorías se formulasen sobre conceptos nuevos o el
que trataran de resolver problemas de los que todavía
estaban muy alejados la mayoría de los científicos.
LOS "PRINCIPIA"
DE NEWTON
En 1687 apareció en Londres la primera edición de
los "Philosophiae naturalis principia
mathematica" ("Principios matemáticos de
filosofía natural") . La obra, escrita en latín,
consta de tres libros. Newton establece en la misma,
de manera precisa, el principio de la inercia, el de
acción y reacción, define matemáticamente la
fuerza como el producto de la masa por la aceleración
y, en el tercer libro, expone su "sistema del
mundo".
LOS "EXPERIMENTOS DE
HIBRIDACIÓN" DE MENDEL
Los resultados obtenidos por Mendel, fueron
defendidos por él mismo en el seno de la Sociedad
de Naturalistas de Brno. En las "Actas" de
la Sociedad correspondientes al año 1865 se publicó
integro el trabajo "Versuche über Pflanzen-Hybriden"
("Experimentos de hibridación en
plantas") que él mismo envío a los más
cualificados especialistas del momento. Hasta 1940
no se publicaría una edición en castellano del
trabajo. La que aquí se presenta corresponde a la
versión que Antonio Prevosti publicó en México al
cumplirse el centenario de la lectura del trabajo en
Brno (UNAM, 1965).
EL "ORIGEN DE LOS
CONTINENTES" DE WEGENER
Luego de publicar algunos artículos previos,
Wegener publicó en 1915 su clásica obra "Die
Entstehung der Kontinente und Ozeane". En 1924
apareció una versión española, a partir de la
tercera alemana, realizada por Vicente Inglada Ors.
Tras el éxito de la teoría aparecieron nuevas
traducciones, como las que llevó a cabo Francisco
Anguita, una de las cuales -la publicada por
Ediciones Pirámide en 1983- es la que aquí se
reproduce.
Por Alberto Gomis Blanco
Publicado en Junio 2001 / (c) Ciencia digital, S.L.
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Emisora Educativa El Hornero - Ciudad de Martínez - ARGENTINA
Correo Electrónico: radiohornero@giga.com.ar
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