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EL
HORNERO
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DE DIFUSIÓN DE LA EMISORA EDUCATIVA "El HORNERO"
REVISTA Nº XXV- 2001
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Este Adjunto está confeccionado con las
informaciones recibidas en la Emisora Educativa El Hornero. En
éste, la Redacción de El Hornero no tiene participación
alguna, excepto a la limitación de extensiones de algunos artículos.
La
revista El Hornero puede obtenerla en las siguientes páginas
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Adjunto
Informativo de la revista Nº 25 EL HORNERO
1
de octubre 2001
PRESENTACIÓN
DE LOS TEMAS
Cepal
Vulnerabilidad y grupos vulnerables: un marco de
referencia conceptual mirando a los jóvenes
Autor Jorge Rodríguez Vignoli
Los jóvenes de la región tienen enormes activos potenciales,
pero su realidad sigue marcada por la precariedad y la exclusión.
Esa vulnerabilidad ¾que, si bien adolece de algún grado de
transversalidad, tiene un correlato estrecho con la segmentación
socioeconómica entre los jóvenes¾ se debe tanto a una lógica
institucional y sectorial que ofrece pocos espacios a los jóvenes
como a una dinámica vital marcada por procesos complejos,
como la definición del yo y la puja entre emancipación y
dependencia. En el marco de esta oposición, las conductas
reproductivas se erigen como fuentes emergentes de
vulnerabilidad, pues socialmente se consolida un patrón de
retraso de la nupcialidad y de la reproducción funcional al
desempeño y la movilidad social pero culturalmente no se
proporcionan los elementos (educación, normas, visión estratégica,
oportunidades efectivas de movilidad social, medios de
control) para lograr tal patrón. ¿Qué hacer para reducir la
vulnerabilidad de los jóvenes? Abrir espacios para su
participación social; luego, actuar sectorialmente en
consonancia con las dimensiones del proceso de integración
social que experimentan los jóvenes, es decir, actuar en
educación, inserción laboral, salud y hábitat. Tercero,
avanzar hacia políticas, planes y programas transectoriales,
que son claves para enfrentar algunos riesgos que experimentan
los jóvenes. Finalmente, deben revisarse las políticas de
juventud para que: (a) permitan la concertación del conjunto
de actores públicos y privados relevantes; (b) logren que los
organismos especializados cumplan funciones de articulación y
promoción más de que ejecución directa, y (c) usen a las
agencias sectoriales y a los gobiernos locales para su puesta
en práctica.
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Segregación residencial socioeconómica: ¿qué es?, ¿cómo
se mide?, ¿qué está pasando?, ¿importa?
Autor Jorge Rodríguez Vignoli
A partir de la definición de segregación residencial
socioeconómica como la ausencia o escasez relativa de mezcla
socioeconómica en las subunidades territoriales de una
ciudad, se elabora un procedimiento para cuantificarla de
manera sintética mediante el análisis de la varianza. Al
aplicar este procedimiento a diferentes escalas geográficas
dentro de la ciudad (comunas, distritos, manzanas) se obtiene
un indicador resumen de la segregación para cada escala, cuyo
cotejo informa sobre la modalidad de la segregación.
La aplicación de esta metodología en Santiago de Chile
(usando información del censo de población y vivienda de
1992) muestra una ciudad segregada, hecho reflejado en que el
factor territorial representa hasta un tercio de la varianza
socioeconómica total; sin embargo, todavía hay cuotas
importantes de mezcla socioeconómica dentro de sus
subunidades territoriales. La aplicación del procedimiento
usando el censo de población y vivienda de 1982 muestra un
ligero descenso de la segregación residencial en el período
1992-1982, aunque el procedimiento no permite especificar los
determinantes de esta tendencia.
Pese a esta imagen de segregación moderada y más bien
estable, el hecho de que el grueso de población de altos
ingresos siga concentrándose en unas pocas comunas del
Oriente de la capital y que los grupos socioeconómicos más
desaventajados residan mayoritariamente en comunas periféricas
constituye un desafío enorme, pues genera efectos perversos
sobre el proceso de descentralización, y sobre las opciones
de integración social en la ciudad, y sobre la calidad de
vida y opciones de movilidad social de los pobres.
Hay, entonces, un gran espacio para intervenciones destinadas
a mitigar, al menos, el impacto adverso que la segregación
tiene sobre los grupos más postergados de la población y que
se expresa, por ejemplo, en limitaciones para acceder a redes
y contactos, carencias de socialización, estigmatización y
una oferta insuficiente de servicios entregados
descentralizadamente
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Adolescencia y juventud en América Latina y el Caribe:
problemas, oportunidades y desafíos en el comienzo de un
nuevo siglo.
Se aborda la temática adolescente y juvenil en tres aspectos
fundamentales para someter a la consideración de los Jefes de
Estado y de Gobierno. Primero se analiza la situación del
crecimiento y maduración de los adolescentes, exponiendo los
problemas, oportunidades y desafíos a que se enfrentan
actualmente. A continuación se menciona un conjunto integrado
de políticas públicas sectoriales en lo concerniente a
educación, salud e inserción laboral y social. Por último
se formulan proposiciones articuladas, y centradas en el
terreno estratégico y de la gestión, con vistas a mejorar
sustancialmente la eficacia, eficiencia y pertinencia de las
acciones que se emprendan. Por consiguiente, se propone
incorporar decididamente a las políticas públicas el
desarrollo de una real perspectiva generacional, con el
objetivo de mejorar la calidad de vida de niños, adolescentes
y jóvenes.
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Juventud, población y desarrollo: problemas, posibilidades y
desafíos.
Autor Área de Población y Desarrollo del Centro
Latinoamericano de Demografía (CELADE) -
División
de Población de la CEPAL
El objetivo general de este documento es examinar desde el
punto de vista de sus vínculos con la población y el
desarrollo las características y perspectivas de los jóvenes
de América Latina y el Caribe. La exposición se ordena en
torno a una interrogante central: en qué medida la situación
y las particularidades actuales de los jóvenes de la región
permiten el despliegue de su aporte potencial a la producción
y reproducción de una sociedad orientada hacia un desarrollo
balanceado en sus aspectos económicos, sociales y políticos;
esto es, un desarrollo que promueva el crecimiento económico
con integración social sobre bases de equidad y democracia.
Guiado por esa pregunta, el análisis destaca aquel aporte
potencial y presta atención a las barreras y problemas que
impiden su concreción.
MEXICO
Y EL DESARROLLO SUSTENTABLE Y PLANIFICACION AMBIENTAL
autor: infoagro
México requiere con urgencia, pero planificadamente,
instaurar políticas de desarrollo sustentable en materia
ambiental ante el acelerado proceso de destrucción de sus
recursos naturales que tuvo el siglo pasado, señaló el
presidente Vicente Fox.
Por ello, considera como aspectos de seguridad nacional el
cuidado de sus bosques y sus aguas, sostuvo el jefe del
Ejecutivo federal en su exposición ante el Congreso de la Unión
con motivo de su Primer Informe de Gobierno.
Admitió que el país tiene un rezago de 70 por ciento en
tratamiento de aguas residuales, control de residuos sólidos
y peligrosos, control de la contaminación atmosférica,
reforestación, y restauración de suelos, entre otros daños
a la naturaleza.
Sostuvo que a partir del primero de diciembre de 2001, el
medio ambiente "adquirió una nueva dimensión en la
estructura y funcionamiento del Gobierno Federal, conviertiéndose
en tema de prioridad nacional".
La política del Estado, añadió, se ha orientado a lograr un
manejo integral de los recursos naturales, por lo cual la
gestión ambiental se ha planteado a su vez el fortalecimiento
de una cultura del cuidado ambiental y el desarrollo
equilibrado entre el ser humano y la naturaleza.
Entre los programas sexenales en la materia, precisó que giró
instrucciones a dependencias del gobierno federal y a otras
para emprender la Cruzada Nacional por el Bosque y el Agua, así
como la Cruzada Nacional por un México Limpio, en las que
participan también los gobiernos estatales y municipales,
académicos y empresarios, entre otros.
El informe escrito destaca que México se ubica entre las 12
naciones con mayor megadiversidad en el mundo, además de que
entre el 10 y el 12 por ciento de todas las especies de flora
y fauna existentes en el planeta se localizan en el país.
Eso permite la certeza de que los bienes y servicios ecológicos
que proporciona la biodiversidad, así como el logro de un
mayor número de Areas Naturales Protegidas (ANP), constituyen
un "activo estratégico para el país, y por ello la
importancia de revertir los elevados procesos de degradación,
asentó.
México, perdió anualmente en el periodo 1980-1990 un
promedio de 600 mil hectáreas de bosques y selvas, con lo que
participó activamente en la depredación a nivel mundial, por
deforestación, incendios o sobrepastoreo, y el daño ascendió
a 15 millones de hectáreas en todo el orbe.
En cuanto a los recursos hidráulicos, se sabe que 96 de los
casi 300 acuíferos que hay en todo el país se encuentran
contaminados, pues en la actualidad 74 por ciento de las aguas
residuales municipales y 82 por ciento de las aguas
industriales, se vierten a los cuerpos de aguas sin recibir
tratamiento alguno.
Desde esa perspectiva, las redes municipales de agua potable
pierden hasta el 50 por ciento por fugas en la red de
distribución, y el 55 por ciento del agua de riego agrícola
se pierde por evaporación e infiltración.
El texto del informe añade que frente a una problemática que
afecta a la "seguridad nacional", según decreto
presidencial, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos
Naturales (Semarnat), ha emprendido diversas acciones de Gestión
Ambiental, entre ellas los Programas de Auditoría Ambiental y
las revisiones en Zonas Federales Marítimo Terrestres.
El informe del Ejecutivo federal asienta que el fomento
productivo, limpio y sustentable, permitira consolidar un
modelo de desarrollo económico sustentable que no ponga en
riesgo los recursos naturales de los que dependen las
generaciones futuras.
Asimismo, propone que atender en forma "mucho más
efectiva, las presiones ambientales derivadas de las
actividades productivas, dada su enorme relación con la
contaminación ambiental, los riesgos a la salud y la
destrucción de ecosistemas
La
ciudadanía efectiva como instrumento de gobernabilidad democrática
Carlos Hugo Molina
Director del Centro para la Participación y el Desarrollo
Humano Sostenible -
CEPAD-
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia.
La preocupación de nuestros Estados ha estado orientada a
proponer y ejecutar reformas de Estado en materia
administrativa e institucional. Esta afirmación, precisamente
en un momento de crisis institucional y económica en nuestros
países, demuestra la gran inquietud existente por las formas
y los procedimientos.
La globalización enfrentó a la sociedad con la economía de
mercado; los componentes políticos y sociales quedaron para
la segunda generación de reformas, como eufemísticamente se
llamó el abandono de lo social y de la participación; la
necesidad ha impuesto una nueva agenda que prioriza esos
contenidos. Y cuando la democracia se profundiza y la
participación se institucionaliza, llegamos a la economía
por otra vía, por la de una sociedad azotada por la pobreza
que no resolvió sus necesidades luego de achicar el Estado,
privatizar las empresas públicas y hacernos vivir en relación
al mercado.
Unido al concepto de ciudadanía, hoy aparecen nuevamente las
demandas sociales por una sociedad más equilibrada y justa,
que interpelan al aparato administrativo público por la falta
de oportunidades en lo económico; comprobamos con características
patéticas que la gestión pública, en América Latina, tiene
varias asignaturas pendientes para establecer un equilibrio
entre sus acciones y las expectativas ciudadanas.
Los temas de corrupción y de desconfianza enraizada en las
relaciones cotidianas, enrarecen el oxígeno democrático. Esa
constatación de realidad obliga a buscar, en escenarios
distintos de los que estamos enfrascados hasta ahora,
instrumentos que permitan alcanzar un punto de equilibrio para
nuestra vida en sociedad en su relación con el Estado.
En esa lógica de recuperar nuestro futuro y la esperanza, y a
partir del valor democrático alcanzado, hemos detectado cinco
variables que pueden proporcionarnos algunas opciones; en un
acto de prospectiva, profundizamos en retos que son
consecuencia de los procesos de participación ciudadana y
descentralización iniciados en nuestros Estados.
1. Ciudadanía efectiva
Los avances en la democracia participativa y deliberativa que
se convierten en una riqueza social no despreciable
proporcionan una categoría política que podría permitir
superar la simple demanda del cumplimiento de los derechos, al
ejercicio de la ciudadanía plena, entendiéndola como el
asumir, también, a través de un nuevo pacto social, la
responsabilidad y obligaciones que tenemos para reforzar un
Estado suficiente y justo. Para esto es necesario concretar
espacios de diálogo que luego se transformen en acciones
concretas desde la sociedad civil y el Gobierno. Esto
significa profundizar prácticas legalizadas por la
participación popular para reforzar la gobernabilidad democrática,
paso superior al de sostener aparatos administrativos por sí
mismos generando escenarios de concertación social que, en
vez de responder a coyunturas extremas, tengan la capacidad de
evitarlas.
La revalorización de la función pública es un mandato
revolucionario en este momento de nuestra democracia para
recuperar un espacio hasta ahora perdido por un Estado que, en
su desprendimiento de funciones innecesarias, pareciera ha
abandonado la razón de su existencia como restablecedor de
equilibrios económicos, políticos y sociales. Del Estado mínimo
con el que trataron de convencernos, debemos construir un
Estado suficiente.
La multiplicidad de nuevos actores, nuevos porque los estamos
(re)conociendo (indígenas, mujeres, campesinos, pequeños
grupos productivos), requiere el marco institucional para que
la energía que aportan sea canalizada creativamente para
superar el estadio de la reivindicación en el que se
encuentran. Cada uno de ellos ha demostrado su capacidad
innovadora, corresponde al Estado darle las condiciones para
su desarrollo pleno.
2. Desarrollo económico local
La segunda se refiere a la necesidad de que el Estado
reconozca que es a partir del esfuerzo que los ciudadanos
realicen desde la base económica y productiva que podrá
comprenderse la necesidad de producir económicamente para
mantener soberanía política. Si bien la generación de
riqueza en los niveles locales sólo encuentra trabas y es
evidente que en dicho ámbito no se resuelven las variables de
mercado, precio, incentivos, capitales y políticas, será el
esfuerzo de los actores locales y de los gobiernos
municipales, convertidos en facilitadores de actividades
productivas de naturaleza económica en favor de la población,
los que generarán desarrollo económico local, aceptando que
los procesos económicos pueden iniciarse en el nivel local
para lograr productividad y competitividad en mercados de
consumo, a veces, fuera del ámbito nacional. Se trata de
superar la simple espera de capital externo y la inversión en
empresas municipales para promocionar las condiciones que la
iniciativa económica requiere para mejorar la calidad de vida
de los habitantes y sus comunidades. Experiencias que creen
instrumentos de desarrollo económico y de promoción
productiva están demostrando la importancia de este
escenario.
El desarrollo económico, impulsado desde una óptica micro,
con soluciones concretas y prácticas a los problemas de carácter
local, por su naturaleza cercana a las actividades
productivas, requiere ser alentado con las condiciones
necesarias creando mecanismos de coordinación entre el sector
publico y privado. Es además la única estrategia sustentable
a mediano plazo para luchar contra la pobreza y enfrentar con
mejores instrumentos la negociación con los centros económicos.
Este componente, unido a la ciudadanía efectiva, permite
descubrir lo local como parte de lo global, frase que por
repetida no siempre es asumida ni respetada.
3. Gestión territorial
La tercera variable se refiere a realizar un ordenamiento
territorial que, reconociendo lo existente, adecue la división
administrativa del Estado para lograr eficacia.
La mayoría de las materias y competencias municipales no
pueden resolverse en el ámbito expreso de la jurisdicción
municipal y los municipios requieren asociarse para lograr
mejores resultados; la conformación de mancomunidades
municipales es el resultado de la necesidad de alianzas entre
dos o más municipios voluntariamente asociados, para superar
limitaciones y efectuar inversión concurrente con otras
instancias del Estado y sectores privados, para lograr
objetivos de desarrollo. La mancomunidad municipal se
convierte en un instrumento del ordenamiento territorial, en
un facilitador de la inversión, en un instrumento de apoyo a
la gestión de los municipios que la integran y en una
propuesta de desarrollo cuando logran proponer un plan de
desarrollo mancomunitario. En algún momento, la mancomunidad
se convertirá en la propuesta de región territorial ajustada
a la realidad, reagrupando lo dividido y fortaleciendo el
desarrollo en una alternativa que solucione problemas de
externalidades, la provisión de bienes públicos y proyectos
de desarrollo entre dos o más jurisdicciones municipales.
Nuestros Estados han dado pasos importantes en el desarrollo
de la capacidad de gestión administrativa de los gobiernos
municipales y las potencialidades de implantar catastros y
fortalecer los ingresos propios municipales; el cobro de
impuestos municipales es una experiencia que, si bien no se ha
desarrollado a plenitud por razones principalmente de
naturaleza política enfrentarse con el evasor-elector
y la existencia de práctica pocos transparentes en los
sistemas de recaudación que favorecen corrupción e
incumplimiento, requieren ser analizadas en este nuevo marco.
Este componente debe tomar en cuenta la situación de crisis
económica que soportan la mayoría de nuestros países, la
falta de disciplina fiscal, la ausencia de instrumentos económicos
de apoyo y fomento al desarrollo económico local y la exención
de pago del que gozan los pequeños y numerosos propietarios
de tierras.
4. Sociedad de la información
El utilizar los instrumentos de la sociedad de la información
como una opción válida para ayudar a nuestras sociedades a
dar el salto tecnológico sobre la base de nuestra cultura
parece un reto que no puede ser desconocido para facilitar el
relacionamiento de lo local con la globalización. La
necesidad de superar la satanización de procesos globales,
para aprovechar sus instrumentos y posibilidades, debe
permitirnos, al conocer sus reglas, integrarnos e
incorporarnos con nuestra diversidad al mercado y la utilización
de sus reglas de juego. Poner en valor las propias
posibilidades requiere de un trabajo sostenido e inteligente
que ayude a superar las reacciones adversas que despiertan
propuestas de esta naturaleza y que permita alcanzar producción
y competitividad.
En un mundo globalizado la información y su difusión es de
vital importancia; reconociendo la existencia de controles
tecnológicos, precios exorbitantes por el conocimiento,
imposibilidad de acceso masivo, no debemos perder de vista que
si fortalecemos el uso de la información y diseñamos
estrategias adecuadas de masificación, podremos convertir
nuestra diversidad social en una ventaja que aproveche los
espacios de la globalización para lograr desarrollo.
Experiencias ejecutadas desde lo local con organizaciones indígenas
y pequeños productores han demostrado que ellos son menos
reacios a utilizar estos instrumentos que lo que suponen
quienes los rechazan por razones ideológicas. Así mismo, se
trata de colectivos menos vulnerables que quienes piensan que,
por esa vía, se perderá identidad y la cultura.
5. Desarrollo sostenible
Estamos volviendo al paradigma del desarrollo sostenible como
política de Estado, que se planteó teóricamente y que
pasados los entusiasmos de su necesidad, no había producido
cambios de actitud y de comportamientos masivos en nuestros países.
Estamos en la necesidad de recuperar el camino abandonado para
convertirnos en una sociedad que vive y asume conscientemente
la aplicación de los principios universales de la
sustentabilidad en su espacio geográfico.
La pérdida de la diversidad genética, de especies y de
ecosistemas, uno de los mayores peligros para el futuro de la
humanidad que unida al deterioro y fragmentación de los hábitats,
a la introducción de especies, la explotación excesiva de
plantas, animales y peces, la contaminación, el cambio climático,
la agricultura (reducción de las variedades empleadas,
plaguicidas) y repoblaciones forestales con monocultivos de rápido
crecimiento como lo repiten organizaciones internacionales
sobre la materia, preocupan al mundo desarrollado.
Las consecuencias indeseables de un desarrollo económico
insostenible encuentran en América Latina la posibilidad de
modificarse radicalmente. Todavía tenemos lo que el mundo
necesita y está demandando. Pareciera, paradójicamente, que
la pobreza endémica, nuestro subdesarrollo, la falta de
caminos, nuestra poca población, puede ser el mejor
instrumento para negociar mejores condiciones con el mundo
desarrollado, si logramos tomar conciencia de ello.
Protección consciente de la biodiversidad, utilización
responsable de los bosques tropicales, protección de las
especies y los hábitats en los que viven, tienen un costo que
el mundo de las superpotencias debe cubrir para que nosotros
cumplamos la responsabilidad que nos corresponde.
La desaparición de especies, la uniformidad alimenticia, el
abandono de variedades medicinales y la debilidad creciente
frente a plagas y enfermedades son razones suficientes para un
nuevo pacto mundial sobre este aspecto para no llegar a la
guerra del agua, que ya ha sido presagiada, mientras la
biotecnología y la ingeniería genética trata de imponerse.
La palabra bosques tropicales, por lo que ellos
representan y contienen, puede ser mágica para redimensionar
relaciones que nos permitan vivir con mayor dignidad.
Desconocemos todavía, irresponsablemente, los alcances del
contenido humano y mundial del desarrollo sostenible. Hay ahí
una prueba para nuestra ciudadanía efectiva. Volvemos de
nuevo a ella como el elemento fundamental de relaciones
sociales y políticas.
6. A modo de conclusión
Estos cinco principios, plantean una visión integrada de la
ciudadanía, el territorio, los recursos naturales, la
globalización, el desarrollo y la participación. Y los cinco
componentes encuentran avances inorgánicos en la gestión pública
de nuestros Estados y en el ejercicio pleno de nuestra
ciudadanía.
El debate sobre los sistemas de representación política e
inclusión social adquiere una dimensión distinta cuando
ambas categorías son ubicadas en calidad de instrumentos pues
la pregunta inmediata es ¿para qué? Las respuestas prácticas
demuestran que la base social conoce muy bien sus necesidades
y que lo que desconoce es cómo superarlas. Paradójicamente,
los niveles académicos nos entretenemos muchas veces en
descubrir y acercarnos a una realidad cuya demanda ya no
requiere de diagnósticos.
El reto es decodificar el conocimiento de su ropaje
innecesario y acercarnos a la sociedad para dar las respuestas
ajustadas al futuro. Los actores sociales necesitan dejar de
ser vistos como sujetos de estudio para convertirse en
protagonistas. En escenarios de esa naturaleza, adquieren su
valor extraordinario la institucionalidad, la ciudadanía y la
gobernabilidad.
Nos toca aceptar el reto. Todavía estamos a tiempo.
América
Latina se despierta
Autor: ALAIN TOURAINE (*) Fuente: NAC & POP
En todos los continentes, las sociedades sólo se mueven
cuando se sienten aplastadas por la violencia. Hay víctimas
por todos lados; los actores sólo se ven en contadas
ocasiones y, a menudo, ellos mismos se transforman en víctimas.
América Latina está silenciosa, triste y, si bien el número
de víctimas ha disminuido en América Central, sigue siendo
muy elevado en Colombia, donde la sociedad se disuelve bajo
los golpes, opuestos pero convergentes, de guerrillas,
paramilitares, traficantes de drogas y, quizá mañana, del
plan colombiano de Estados Unidos.
Pero la gente, adormecida bajo la imagen falsamente
aseguradora de un capitalismo extremo rebautizado con el
nombre de globalización, se despierta al fin y vuelve a la
realidad. Estos días he visto cómo revivían tanto el sur
como el norte del continente, de maneras aparentemente muy
diferentes, pero que en el fondo tienen mucho en común.
En el norte, la marcha zapatista a través de México y la
llegada de la caravana a la capital ilumina vivamente este país,
que vive una transformación completa de su identidad cultural
y de su vida política. La caída del PRI ha hecho posible la
formación de partidos independientes del aparato estatal: el
mismo PRI; el PAN, partido del presidente Fox; el PRD, al que
pertenece el alcalde de México DF, López Obrador.
Los primeros meses del nuevo Gobierno no han mostrado una gran
capacidad de refundación de los partidos. Es una de las
razones por las que el presidente está tan atento a lo que
pasa o puede pasar en la otra mitad del país, la de los que
están fuera de juego, los excluidos de la economía, de la
política y de la cultura. Se ha entregado con todas sus
fuerzas a la búsqueda de la paz en Chiapas, seguramente para
oponer la idea de la paz a la de movimiento social, cultural y
nacional que anima a Marcos.
Pero es Marcos quien lleva la iniciativa, sobre todo debido a
que el Gobierno no ha cumplido todavía todas sus promesas:
sigue habiendo prisioneros políticos y el Ejército ocupa
todavía algunas localidades. Marcos ya ha superado el peligro
mayor: permanecer encerrado en la defensa de los indígenas de
Chiapas. A decir verdad, jamás se había encerrado en ella,
porque siempre asoció la defensa de los mayas a la apertura y
profundización de la democracia en México. Pero ahora es éste
el tema que pasa a primer plano.
La marcha zapatista no va a verterse en un partido como lo
hace un afluente en un río.
Hoy, Marcos habla en nombre de todos los indígenas; mañana
lo hará en nombre de todos los pobres pertenecientes a esa
mitad de la población que no está integrada en la vida económica
y nacional del país. Al adoptar oficialmente una concepción
mestiza de sí mismo, México se había negado de hecho a
reconocer la identidad indígena en nombre de su política
indigenista. Ahora hablan por fin los indígenas.
La sociedad mexicana se encuentra, pues, en pleno despertar,
incluso aunque la desastrosa huelga de la Universidad Nacional
ha dejado fuera de juego a los grupos ideológicos más
radicales. La acción de los indígenas mexicanos no es una
acción aislada: tanto en Ecuador como en Guatemala, en
Bolivia, incluso en el país mapuche, al sur de Chile, se
puede ver cómo se organizan los indígenas para intervenir y
expresar su rechazo a un orden político que les confina en la
exclusión.
Aparentemente no hay nada en común entre la acción de los
indígenas y las campañas que se están desarrollando en los
países del sur del continente a favor de la defensa de los
derechos humanos y la condena de los antiguos responsables del
terrorismo de Estado. Y, sin embargo, también se ve en estos
casos cómo se unen valores universalistas como los de la
justicia y la igualdad de derechos y la defensa de unas víctimas
menos ligadas a categorías culturales, que son víctimas
directas e indirectas de la represión. En nombre de la sangre
de los fusilados, de los torturados y de los desaparecidos de
una amplia parte del continente se habla hoy de derechos
humanos y de democracia.
Estos términos han sido durante mucho tiempo objeto de
desprecio y de rechazo, debido a que la única actitud
admitida era el llamamiento a una revolución que acabaría
con un Estado al servicio del capitalismo extranjero. Pero, en
pocos años, ese viejo vocabulario ha desaparecido, salvo en
parte de la población estudiantil y universitaria. Es ésta
una mutación que puede parecer natural para todo aquel que
busca la democracia, pero que, sin embargo, no lo es tanto, y
por eso es tan importante.
En los países del Sur, en los países en los que se ha
desarrollado la Operación Cóndor, es decir, la cooperación
de las políticas y del terrorismo de Estado de la región,
representa un despertar semejante en muchos aspectos al
movimiento zapatista. En los dos casos se une una defensa de
las víctimas, de su identidad y de sus raíces históricas a
la exigencia de una democracia más amplia y más fuerte,
capaz de dejar oír la voz de los excluidos.
En América Latina, como en otras partes, la vida propiamente
política, la de los partidos y los Parlamentos, está desde
hace tiempo paralizada o incluso destruida. Pero, por un lado,
los efectos de la globalización en el continente centran cada
vez más los debates políticos y sociales, y, por otro, se
oye de nuevo la voz de la conciencia popular, que unas veces
toma la forma de la marcha zapatista en México, y otras, la
de las campañas llevadas a cabo para la detención y la
condena de aquellos que reforzaron los obstáculos para la
democracia.
Lo que pasa estos días en México es más espectacular y
manifiesta una experiencia colectiva más visible. Pero, en
Brasil y en Chile, el llamamiento a no perder la memoria va
ganando a la tentación del olvido. En Argentina, la búsqueda
de los desaparecidos y de los culpables se lleva a un nivel más
activo y más consciente de sus implicaciones.
Mientras se debilita el mundo de los dirigentes, de las
instituciones y de los medios de comunicación, el mundo de
las víctimas, de los pobres, de los excluidos, alza la voz.
Una voz quizá todavía poco alta; pero la creencia irracional
en un capitalismo incontrolado ya ha sido sustituida por una
exigencia de justicia, de respeto de los derechos humanos y
del ejercicio del principio de justicia universal. Ya podemos
decir que lo peor ha pasado y que la acción democrática se
pone en marcha de nuevo.
(*) Alain Touraine es sociólogo, director del Instituto de
Estudios Superiores de París.
fuente:
nacypop@ciudad.com.ar
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