|
EE.
UU. - Iraq: Crónica de una agresión anunciada, por
Alejandro Teitelbaum - 30/12/02
|
CRÓNICA DE UNA AGRESIÓN ANUNCIADA
Por Alejandro Teitelbaum
I. El Gobierno de los Estados Unidos prepara inexorablemente la agresión militar contra Irak, con el apoyo y la colaboración incondicional del Gobierno de Gran Bretaña.
El ataque contra Irak forma parte de una amenaza sin precedentes para toda la humanidad, pues es un paso más destinado a establecer la hegemonía planetaria de Estados Unidos basada en su poderío económico y militar, objetivo proclamado oficialmente por la Casa Blanca el 20 de setiembre de 2002, en el documento "Doctrina de la Seguridad Nacional de los Estados Unidos", presentado por el presidente Bush al Congreso.
El borrador del documento fue preparado por la Consejera Nacional de Seguridad Condolezza Rice, quien estuvo en el directorio de la transnacional petrolera Chevron (actualmente Chevron -Texaco). Sus servicios fueron tan apreciados por la empresa, que le pusieron su nombre a un buque tanque de 130.000 toneladas.
Entre otras cosas, el documento dice: "Nuestras fuerzas serán suficientemente fuertes para disuadir a adversarios potenciales de la persecución de cualquier anhelo militar de superar o igualar el poder de Estados Unidos" y "No dudaremos en actuar solos, de ser necesario, para ejercitar nuestro derecho a la defensa propia actuando PREVENTIVAMENTE contra tales terroristas para evitar que ellos dañen a nuestro pueblo y a nuestro país".
En el ataque contra Irak, Estados Unidos pondrá¡ una vez más en práctica su "doctrina militar", como ya lo hizo en Vietnam y más recientemente en Panamá, en la guerra del Golfo, en Yugoslavia y Afganistán, consistente en intentar paralizar al adversario antes de hacer intervenir a fuerzas terrestres, mediante bombardeos masivos con misiles y con aviones volando a gran altura, destinados a destruir la infraestructura civil y a aterrorizar a la población, incluso con proyectiles prohibidos por el derecho internacional humanitario.
La aplicación de esta "doctrina militar" implica por cierto la violación sistemática de las leyes de la guerra (Convenios de La Haya de 1907, de Ginebra de 1949, sus protocolos adicionales de 1977, etc.).
Estados Unidos no sólo se ha abstenido de suscribir más Pactos y convenios internacionales en materia de derechos civiles, políticos, económicos, sociales y ambientales que ningún otro Estado, sino que los viola sistemáticamente, dentro de su territorio y fuera de él.
La lista es muy larga, pero, para mencionar los casos más recientes, el 18 de diciembre de 2002 Estados Unidos fue uno de los cuatro países (los otros tres fueron Nigeria, las Islas Marshall y Palao) que votó en la Asamblea General de la ONU contra el Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura, que establece un régimen de visitas a los lugares de detención.
También en el mes de diciembre 2002, Estados Unidos estaba tratando de bloquear en una reunión en Ginebra la puesta en ejecución del acuerdo suscripto por 143 Estados en el marco de la OMC, para la venta de medicamentos baratos, y el 20 de diciembre vetó en el Consejo de Seguridad la resolución condenando a Israel por los asesinatos de funcionarios de las Naciones Unidas, cometidos por las fuerzas armadas de dicho país en Palestina.
En 2001 Estados Unidos se opuso a establecer un régimen de control sobre la aplicación de la Convención sobre Armas Biológicas y Tóxicas de 1972, aduciendo que tal control afectaría su seguridad nacional. La explicación de la negativa de Estados Unidos a aceptar tal control puede encontrarse en un artículo del New York Times del 4 de setiembre de 2001, titulado "US germ warfare reasearch pushed treaty limits" (Investigaciones estadounidenses sobre guerra biológica extralimitan el tratado) donde se dice: "En los últimos años, Estados Unidos ha emprendido un programa secreto de investigación de armas biológicas que, según algunas autoridades, pone a prueba los límites del tratado mundial que prohíbe dichas armas".
Habría que amenazar a Estados Unidos con una intervención militar, si no acepta las visitas del Comité contra la Tortura a las prisiones estadounidenses y la inspección de los laboratorios de armas biológicas.
Esta "huida hacia adelante" en su arrogante vocación imperial del Gobierno de Estados Unidos, su menosprecio por los otros Gobiernos del mundo, incluidos sus principales aliados, su política de poner por encima de los derechos fundamentales de la humanidad las ganancias de sus grandes empresas transnacionales, no se debe solamente al bajo coeficiente intelectual de su actual Presidente (por debajo del nivel medio de sus compatriotas) sino que hay que atribuirlo sobre todo a que el poder real en Estados Unidos lo detenta el complejo militar-industrial contra el cual advertía Eisenhower hace ya 40 años.
El "curriculum" de la elite dirigente de Estados Unidos en materia de derechos humanos permite prever lo que le espera a la humanidad si llega a coronar con éxito su ambición de hegemonía absoluta a escala planetaria.
II. A esta altura, pocos creen sinceramente que la preocupación del Gobierno de Estados Unidos sea Saddam Hussein, porque es un dictador o porque amenaza a la humanidad con sus supuestos arsenales de armas de destrucción masiva. Y casi nadie duda que el objetivo real de los Estados Unidos es apoderarse del petróleo irakí para que sea explotado por las transnacionales petroleras estadounidenses.
Saddam Hussein era tan dictador como ahora cuando gaseó en 1988 a 5000 kurdos ante la indiferencia de la "comunidad internacional" (en ese entonces Saddam era una "amigo"). En esa misma época Estados Unidos y otros países (Alemania, Gran Bretaña, Francia, Rusia y China) lo proveían abundantemente de armas y de otros materiales "sensibles". ES DECIR RECIBÍA ARMAS Y OTROS MATERIALES "SENSIBLES" DE TODOS LOS MIEMBROS PERMANENTES DEL CONSEJO DE SEGURIDAD, DE ALEMANIA Y DE ALGUNOS OTROS PAÍSES.
En cuanto a que Irak posea actualmente un arsenal potencialmente peligroso para la humanidad, como afirman Estados Unidos y Gran Bretaña, los inspectores de las Naciones Unidas y del Organismo Internacional de Energía Atómica no han encontrado hasta ahora nada que pueda acreditar esa tesis, y el jefe de la Comisión de Control y Verificación de la ONU, Hans Blix, pidió el 18 de diciembre de 2002 a Londres y Washington que entreguen las pruebas que dicen tener de que Irak posee armas de destrucción masiva y lamentó que no indiquen dónde se encuentran tales armas.
III. El informe de 12.000 páginas presentado por Irak al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y al Organismo Internacional de Energía Atómica.
Este informe, destinado a la OIEA y a la Secretaría General de las Naciones Unidas para que lo hiciera llegar a los miembros del Consejo de Seguridad, siguió un curso de lo más sorprendente:
PRIMERO, al llegar el informe al edificio de las Naciones Unidas en Nueva York, en lugar de ser entregado al Secretario General como correspondÃa, fue secuestrado - con el asentimiento del presidente colombiano del Consejo de Seguridad- por funcionarios estadounidenses (quienes adujeron que estaban mejor equipados que la SecretarÃa de la ONU para hacer las fotocopias).
SEGUNDO, antes de entregarlo a los miembros no permanentes del Consejo de Seguridad, fue "depurado" (¿por quién?) de algunas partes, con el pretexto de que la difusión de las mismas podía violar el Tratado de no proliferación nuclear.
Sobre el punto PRIMERO obvian los comentarios.
Sobre el SEGUNDO, dos observaciones:
1) Ha trascendido y se han hecho eco algunos periódicos de que el informe de Irak fue "depurado" de las partes que indican quién proveyó de armas y otros materiales "sensibles" a Irak: empresas de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Rusia y China. ES DECIR -REPETIMOS- EMPRESAS DE TODOS LOS MIEMBROS PERMANENTES DEL CONSEJO DE SEGURIDAD y de Alemania. Los diarios Tageszeitung de Alemania y The Independent de Gran Bretaña, publicaron el 18 (o el 19) de diciembre extensas listas de las empresas involucradas en el comercio de armas con Irak, que figurarían en la parte censurada del informe.
2) No tiene base jurídica alguna, que el informe llegue íntegro a los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad y mutilado a los otros diez miembros. Los miembros permanentes tienen las prerrogativas conocidas, pero no la de tener acceso en exclusividad a la documentación completa sobre la cual el Consejo de Seguridad tiene que adoptar decisiones con el voto TAMBIÉN de los miembros no permanentes.
Estados Unidos ha dicho que el informe contiene mentiras y "zonas obscuras" y que ésta fue la "última oportunidad" para Irak. Otros países, incluídos miembros permanentes del Consejo de Seguridad, han repetido lo de las "zonas obscuras", pero han dejado abierta la puerta para que Irak haga aclaraciones.
IV. De todos modos la suerte parece estar echada: Estados Unidos tendrá un gran despliegue militar en enero 2003 alrededor de Irak, incluídos más de 110.000 hombres, lo que indica su voluntad de iniciar la agresión.
Mientras termina sus preparativos militares, Estados Unidos cuenta ya con Gran Bretaña como aliado incondicional y continuará intentando obtener el apoyo de los otros miembros del Consejo de Seguridad (permanentes y no permanentes) empleando el "método Rambouillet", utilizado contra Yugoslavia: aumentar las exigencias a Irak hasta que éste se vea obligado a renunciar totalmente a su condición de Estado soberano, o decir no.
Por ejemplo, en el caso de Yugoslavia, en las negociaciones de Rambouillet, a instancias de Madeleine Albright se exigió a Yugoslavia que aceptara la ocupación militar de su territorio y la inmunidad de jurisdicción para las tropas de ocupación.
Ahora Estados Unidos quiere que se saque a los científicos irakíes de su país para interrogarlos, como si fueron objetos susceptibles de ser embargados.
Llegado el caso de que Irak diga no a una exigencia totalmente inaceptable (por ejemplo la ocupación militar de su territorio como en el caso de Yugoslavia) se dirá que Irak no se ha plegado a las exigencias de la "comunidad internacional" (es decir de Estados Unidos) y el Consejo de Seguridad votará la agresión.
Por ejemplo Francia, cuyas autoridades han dicho que no actuarán al margen del Consejo de Seguridad, preparan así el terreno para votar la agresión. De todas maneras, después no se podrá acusar a sus dirigentes de haber cometido crímenes de guerra, porque el Gobierno francés ha tomado la precaución de declarar que no acepta durante siete años la competencia de la nueva Corte Penal Internacional en materia de crímenes de guerra, como le permite el artículo 124 del Estatuto de la CPI.
Francia y los otros miembros permanentes del Consejo de Seguridad juegan un póker con los Estados Unidos cuyo ganador ya se conoce, porque este último país tiene la carta ganadora: su Declaración sobre la Seguridad Nacional del 20 de setiembre 2002: "No dudaremos en ACTUAR SOLOS, de ser necesario, para ejercitar nuestro derecho a la defensa propia actuando preventivamente"
Finalmente, Francia, Rusia, China y, desde luego Gran Bretaña votarán la agresión, por dos razones:
1) No perderán la ocasión de legitimar una intervención armada de grandes potencias en un país mediano o pequeño, como por ejemplo la Costa de Marfil, Chechenia o Tibet; en lo que atañe a Francia, Rusia y China, respectivamente;
2) Si dejan actuar sólo a Estados Unidos, no participarán en el reparto de Irak.
V. LA ILEGITIMIDAD DE LA ACTUACIÓN DEL CONSEJO DE SEGURIDAD.
Para votar la agresión contra Irak el Consejo de Seguridad tendrá que invocar el Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas y decir que la actitud de Irak constituye actualmente una amenaza para la paz y la seguridad internacionales (lo que parece cada vez más difícil de demostrar) "por el voto afirmativo de nueve miembros, incluso los votos afirmativos de todos los miembros permanentes", como dice el inciso 3 del artículo 27 de la Carta de las Naciones Unidas. Es decir que si un miembro permanente vota en contra O SE ABSTIENE, no se cumple la condición del voto AFIRMATIVO de los cinco miembros permanentes. Es lo que se llama el "derecho de veto", aunque abusivamente en el Consejo de Seguridad se han adoptado decisiones a pesar de la abstención de uno de sus miembros permanentes.
Aunque no han faltado, ni faltan, ocasiones, el Consejo de Seguridad NUNCA ha declarado que la actitud de uno de sus miembros permanentes constituye una amenaza para la paz y la seguridad internacionales por la sencilla razón , además de la solidaridad existente entre ellos, de que el Estado involucrado puede vetar la resolución. En efecto, según el artículo 27 inciso 3 de la Carta, un miembro permanente del Consejo de Seguridad involucrado, solo debe abstenerse de votar en el caso del Capítulo VI (Arreglo pacífico de controversias) , con lo se concluye que en las situaciones que previstas en el Capítulo VII (Amenazas a la paz, quebrantamientos de la paz o actos de agresión) el Estado involucrado puede paralizar la acción del Consejo de Seguridad con el veto y así gozar de total impunidad.
En cambio, más de una vez el Consejo de Seguridad declaró arbitrariamente que una situación constituía una amenaza para la paz y la seguridad internacionales, lo que llevó a decir a dos miembros de la Corte Internacional de Justicia:
Hay que tratar de evitar que el Consejo de Seguridad califique de manera arbitraria una situación como amenazante para la paz y la seguridad y que se utilicen las funciones del mismo para fines que no son los previstos en la Carta y "como pretexto para alcanzar objetivos inconfesables" (Opinión disidente del juez Fitzmaurice en la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia, Ordenanza NE 1 del 26 de enero de 1971, en CIJ, Recueil 1971, par. 116, Pág. 294).
En la misma opinión consultiva, el juez Gros dijo: "No basta decir que un asunto tiene un "eco" sobre el mantenimiento de la paz para que el Consejo de Seguridad se transforme en gobierno mundial".
Como se puede apreciar, el Consejo de Seguridad con su sistema de cinco miembros permanentes con prerrogativas excepcionales (violatorias del principio de la igualdad soberana de todos los Estados, establecido en el inciso 1º del artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas) y como lo demuestra la misma práctica del Consejo, no está capacitado actualmente para adoptar con objetividad e imparcialidad las decisiones previstas en el Capítulo VII de la Carta.
Estas características del Consejo de Seguridad son el resultado de los acuerdos de Yalta, que consagraron un mundo bipolar. Pero ese período histórico finalizó con la desaparición de la URSS.
Dicha desaparición ha convertido en caducos los artículos 23, el inciso 3º del artículo 27, el último párrafo del artículo 108 y el último párrafo del inciso 2º del artículo 109 de la Carta de las Naciones Unidas. En efecto, no se puede seguir mencionando en la Carta a la Unión Soviética si ésta no existe. Y sobre todo no se puede seguir aceptando el hecho de los "Cinco grandes" que en 1945 en Yalta se autoatribuyeron la dirección del planeta en su condición de vencedores en la Segunda Guerra Mundial.
Hubiera correspondido que en el momento de la desaparición de la URSS se reuniera la Asamblea General de la ONU para constatar la caducidad de los mencionados artículos y en consecuencia suprimiera la institución de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad con sus privilegios excepcionales, incluido el llamado "derecho de veto" restableciendo así el principio de la igualdad soberana de todos los Estados.
Pero en lugar de ello, el 24 de diciembre de 1991 Boris Yeltsin dirigió una carta al Secretario general de la ONU para informarle que la Federación de Rusia tomaba el lugar de la Unión Soviética, con todos sus derechos y obligaciones, en el Consejo de Seguridad y en los otros organismos de las Naciones Unidas.
Este fue un verdadero golpe de Estado en el seno de las Naciones Unidas, porque la Federación de Rusia no podía ocupar de esa manera el lugar de la URSS sin violar el artículo 4 de la Carta sobre el procedimiento para ingresar como miembro de las Naciones Unidas y sin violar la resolución de la Asamblea General (A/C. 1/212 del 11/10/47) que prohíbe aplicar el principio de la sucesión de Estados a la condición de miembro de las Naciones Unidas.
El procedimiento correcto ha sido empleado en otros casos similares. Por ejemplo después de la desintegración de la República Federativa de Yugoslavia y de la división de Checoslovaquia los Estados sucesores pidieron la admisión a la ONU, pedido que fue aceptado por la Asamblea General.
En cambio, la Federación de Rusia ocupó el lugar de la URSS sin que el Consejo de Seguridad ni la Asamblea General hayan adoptado resolución alguna al respecto. El único documento que avala el ingreso de la Federación Rusa a la ONU y como miembro permanente del Consejo de Seguridad es la carta de Yeltsin al Secretario General.
Así se dejó pasar la oportunidad política, histórica y jurídica de terminar con los acuerdos de Yalta, que dividieron el mundo entre cinco potencias, en particular entre Estados Unidos y la Unión Soviética, en detrimento de la soberanía de los otros Estados y de la autodeterminación de los pueblos.
En 1992 la Asamblea General, incorporó a su orden del día (resolución 47/62 de 11 de diciembre de 1992) la "Cuestión de una representación equitativa y del aumento del número de miembros del Consejo de Seguridad". La cuestión está estancada, sobre todo por la oposición de Estados Unidos, especialmente por su negativa a admitir como miembros permanentes a países del Tercer Mundo. En 1993, la entonces representante permanente de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Madeleine Albright, dijo que su país consideraba que Alemania y Japón debían ser miembros permanentes del Consejo de Seguridad y, respondiendo a preguntas, rechazó de plano la idea de respaldar a Brasil y Nigeria como miembros permanentes (she stopped short of endorsing Brazil and Nigeria for permanent membership). (Daily Bulletin, United States Mission (Geneva), NE 223, november 29 1993, p. 3).
Es así como desde el Golpe de estado en las Naciones Unidas de diciembre de 1991, el Consejo de Seguridad actúa en la ilegalidad y carece de legitimidad, como cualquier dictadura, que en los hechos es la dictadura mundial de los Estados Unidos.
En todo caso, si se desata la agresión, se violarán principios fundamentales de derecho internacional contenidos en la Carta de las Naciones Unidas: la preservación de la paz como objetivo fundamental de las Naciones Unidas, la prohibición de la agresión y el arreglo pacífico de las controversias. Además de las violaciones sistemáticas al derecho internacional humanitario (crímenes de guerra) que se cometerán al aplicarse la "doctrina militar" de Estados Unidos.
Queda todavía una pequeñísima esperanza de que la brutalidad y la torpeza de la actuación de los Estados Unidos en este asunto provoque una reacción de tal envergadura a escala mundial, que impida que se desencadene la guerra.
Lyon, 24 de diciembre de 2002.
Gentileza:: PABLO KILBERG
[ pkilberg@arnet.com.ar]

NO a las guerras
paginadigital |
|