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Sumario
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1/David Wapner: Audición de Mardafones
(texto y sonido)
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* Mardafones y el sentido
El canto
¿El canto tururú es un canto?
No, sino que se disfraza cada vez que lo mandan a buscar: falsifica tan
bien que su moneda cotiza.
¿Qué palabras influyen en la línea que condimenta el
sentido por encima del
canto?
¿Quiénes dicen eso?: ¿los cantantes? Nadie entiende que es lo que dicen y
todos los comprenden "porque así es la cosa".
¿El canto es "transparente"?
El canto, puesto en medio de dos líneas de texto animado , como jamón de un
sandwich, esclarece y oscurece la poesía.
¿Y quién canta?
No, ¿quién dijo que cantan? Se quejan del la lentitud con la que discure
el hueso con el que se atragantan.
¿Y eso es música?
No ¿Quién dijo? A ese hombre lo confunden con un gallo, y todavía no se
salva de que lo cacen.
Pero, ¿hay canto?
No, sino que son palabras a las cuales se azuza para producir timbres
diversos y reaccionan de forma que nadie espera. Ese es el efecto buscado:
ibubú, trambom, frufrú, y cosas parecidas.
Y entonces, ¿por qué oímos ese sonido tan "brillante"?
"Brilloso", dijo uno hace años: para vender se pulen hasta las latas.
* Preguntas a "Mardafones" (intérpretes)
¿No se sienten solos?
No, ¿por qué? Si no tenemos existencia real, y por eso no nos quieren.
Pero son unos cuantosŠ
Unos cuantos "cantos": qué buen chiste que contamos: ¡que contamos!
¿Y esos sonidos? ¿Cómo se logran?
No se logran: lo grande de esto es que un logro es un malogro y viceversa.
¿Y en ese pasaje tan oscuro?
Me estaba muriendo, y el que estaba conmigo también.
¿Y ahora cómo están?
Aún no hemos terminado.
* Audición de Mardafones/Entrar por:
http://www.angelfire.com/de2/dwapner/mardafon.HTM
(Quienes por una un otra razón no puedan ingresar a la internet, pueden
solicitar los archivos en formato mp3 (306 k cada uno), que les serán
enviados por correo electrónico)
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2/Gabriel Yeannoteguy: Apuntes ásperos
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Ariel (de aquí en adelante «el gallego») tiene pensamientos duros,
brillantes como un objeto innombrable de metal liviano -¿de aluminio?-,
pensamientos, como si dijera ahora bobamente, "en estado puro". Resulta
absurdo nombrarlos así, pero así salen. Puros. Y yo voy siempre
encontrándoles la veta que los encaja en los pensamientos que ya se han
tenido sobre esas mismas cosas. Y cometo un error, creyendo hacer bien,
porque supongo que acelero al pensamiento (1) encerrándolo en conceptos
prestablecidos, cuando en realidad esto que se dice es nuevo, aunque ya se
lo ha dicho mil veces, cien mil veces de cien mil modos. Y esto es nuevo no
sólo porque se lo dice ahora, sino porque se lo está pensando «de verdad»,
se lo está pensando con todo el pensamiento. Se lo dice ahora porque no hay
otra cosa más que eso en esos ahora de pensamiento puro. Qué importa al fin
de cuentas si de lo que estábamos hablando «en realidad» era acerca del
"posmodernismo como lógica cultural
del capitalismo tardío". Lo que estábamos hablando era lo que estábamos
hablando.
El tema está en el uso de categorías. Ahora mismo estoy luchando para no
usarlas, intentando serle fiel a aquello que intento traer aquí.
Las categorías funcionan como la voz de la cultura que nos restringe el
pensamiento a la vez que lo aceleran. Pero sucede que si el núcleo duro de
una idea está -escuchándolo al gallego- llego a la conclusión de que la
recurrencia a categorías "correctas" matará a ese pensamiento. Y ese
pensamiento está allí para la vida, no para ser siquiera transmitido, es
decir, "compartido con la sociedad" -no para "ser" filósofo, sino para
usarse filósofo-.
Son pensamientos que rigen la vida de un modo directo: Pensar en el absurdo
sin pensar: ¡Qué absurdo!, sino pensando: "ahora mismo podría/querría
reventar, ¡plaghsd! los sesos en las paredes, la sangre en la cara de ése
gil que me mira, los
ojos hacia atrás". El pensamiento real. Un pensamiento duro, brillante, que
se resiste a mis estetizaciones retóricas.
(1) Digo "el pensamiento", así, en singular y no en el plural de "nuestros
pensamientos", porque hablo de momentos en que somos un solo pensar
debatiéndose entre dos o más partes (la conversación perfecta).
Buenos Aires, 8 de agosto de 2002
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empiezo a escribir en el final de un día sin transcurso (fin) 18-8-02, 23:50
todo día lluvioso día nublado: siempre es el mismo tiempo
No quiero hacer "gestos" ni "marcas", sí un transcurrir, discurrir continuo
a la realidad,
lo que hay.---- Escribir lo que hay- (y no las cosas) (y no las cosas)
Buenos Aires, 18 de agosto de 2002
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en otro papel que ahora está perdido (porque estaba en un cuaderno que
presté a Luis Voglino, quien no me lo ha devuelto y creo no me lo devolverá)
había escrito algo sobre los leitmotiv diarios -o a veces de varios días
seguidos-
hace unos pocos días, el motivo fue la sangre: al mediodía saqué de la
alacena un colador de aluminio que tenía, como explotado, un manchón
pringoso bordó oscuro, lo primero que entendí fue «sangre», pero no tenía
sentido, por eso, en menos de un segundo comprendí que se trataba del frasco
volcado de dulce de ciruelas al fondo de la alacena -pero la mancha viscosa
quedó ahí grabada, retenida-
a la tarde comí un poco de ese dulce (me recordó la mancha)
a la noche, en la vereda de la escuela de cine -sobre Moreno- había una
mancha de sangre, espesa y concretamente roja, más allá otro poco, raspado,
como una mano o un pie que tocó la mancha madre y luego friccionó más allá
las baldosas, el cordón
ahora, estos días, el leit motiv ha sido Edgardo Antonio Vigo, el artista
ése de quién aún no he visto nada pero por todos lados se me apareció, no
sé, en publicaciones, en conversaciones, no importa -hoy leí una variación:
«Jean Vigo» decía en un periódico-;(2)
otro día había sido la violación: tres casos en un día (llamaré «casos» a
hechos, objetos, etc.que refieran al motivo central)
otros días fue el exilio: a España, sobre todo -pero éste sobrevuela como un
leitmotiv general: no hay mes en el que alguien no me diga «tal viene de
visita de España, está trabajando allá; aquel se va, ése se fue, hoy tengo
una despedida a una amiga que»
y recién por estos días aparece en mí en forma directa alguien que se va
(desde hace años que lo vengo escuchando de rebote, constante, pero
ajeno -como si fuese algo de otra "clase social"-) a Barcelona, claro
el exilio
la muerte, otro leitmotiv clásico
ah, ahora recuerdo que una casi amiga se fue a México a principio de año;
pero no, no era del todo lo que hoy; hoy sí, uno se va a España (dice), pero
difiere en un gran algo a todos los demás: tiene doble ciudadanía, etc.
y luego está la cosa de hablar de poesía o política literaria
es aburrido sólo cuando uno se instala en un pensamiento, acabo de notarlo
hoy, por ejemplo, me aburrí de mí mismo escuchándome hablar -fue un
instante-: sostuve las mismas ideas (las mismas palabras) en cuatro diálogos
diferentes, con cuatro interlocutores diferentes no es que diga que sería
mejor cambiar de discurso, sino sólo que me sentí estancado crecí en mi
pensamiento recién hoy, tarde, al desligarme de la maraña de
pensamientos/acciones que corresponden para moverse en la «vida cultural»,
para intentar -sin éxito- sumergirme en esto que está corriendo ahora por mi
familia: la muerte próxima de una hermana de mi abuela.
Hablamos con ella (mi abuela): tiene miedo.
Me conmueven más que nadie en el mundo mis abuelas indefensas: sin esa
inteligencia de consultorio que tenemos las dos generaciones posteriores,
esa conciencia mentirosamente «fuerte»
y otro leit motiv:
el 17 de mayo mi padre cumplió 56, lo festejó el sábado 18 y el martes
siguiente murió
el (sábado) 17 de agosto mi tía abuela (hermana de mi abuela materna)
cumplió 81 y el martes siguiente la internaron (dicen que es terminal, aún
hay que ver: «mañana sabremos»)
el letimotiv, por si no se entiende, es: 17 - cumpleaños - muerte
mis dos abuelas me conmueven demasiado
y mucho la pareja de mi papá: está rotundamente sola y es de una raza
delicada: mujer soltera de más de cuarenta, culta, frágil, frágil, con sólo
una hermana -y cuñado- o quizás alguien más (¿amigas?), pero no lo
demuestra: llora mucho
me parte
es apestosamente hermoso verla tan mal por la muerte de mi papá:
él ocupó algo en algún lugar de ella (su última tarea)
Después está mi vieja: sola, pero llena de gente y actividades y «vida
profesional» y su arte: su «vida profesional»
Diríamos, ejemplar sin estridencias, ajustada, linda, dura.
el exilio
la muerte
y el otro leitmotiv, por supuesto: (¿cómo escribirlo sin...? ¿cómo?) «crisis
social».
No conozco otro país -otro mundo- más que uno en estado perpetuamente
crítico.
Y todo lo que se sucede. Lo que se sucede. Hoy veíamos con Ximena Espeche
pedazos de documentales sobre la «crisis social»: no le hacían mérito al
tema. Tal vez tuvimos mala suerte, y vimos justo los peores. Es posible. Por
lo general, lo peor es lo mayoritario. En el sentido que se le entienda a
esa afirmación, siempre que uno intente pensar, encontrará bastante /
bastante más que una frase aparentemente reaccionaria. Lo peor es lo
mayoritario. De lo que hay más: mierda. De lo que hay menos: ... (no
hay)
El leitmotiv: la repetición, es la forma más elemental de pensamiento. Es lo
que permite el pensamiento. La primera unión, el primer encadenamiento, la
primera representación. Lo igual. Lo perpetuo (idea de lo igual igual a
través del tiempo: idea horrorosa y fantástica y seductora). El leitmotiv de
un día: ¿lo construyo para escribirlo? No.
(2) Unos días después me entero de quién fue Jean Vigo en una clase de Cine
Documental. Como
si las piezas que parecen sueltas (que ni parecen piezas), en algún momento
encajan. Como si
el mundo tuviera sentido. Bla, bla.
Buenos Aires, madrugada del 26 de
agosto de 2002 (es decir, en mi continuidad, todavía es 25)
***********
Hoy fui al departamento de mi viejo a sacar lo último que quedaba: una mesa
y una cama. La mesa era casi nueva, de madera clara, cuadrada. Se abría por
los lados para extenderla. La cama, en la que dormía mi viejo cuando dormía
en su casa, era uno de esos "carritos" o catres que van debajo de la cama
"principal". En este caso era el "carrito" de una vieja cama de mi hermana.
Vendí las dos cosas a un mueblero que tiene su negocio a dos cuadras de ahí,
sobre Medrano.
Me traje algunas pocas cosas más: unas carpetas que vacié de folletos de
tabiques y otros materiales de construcción en seco que mi viejo vendía,
unos cuchillos planos, una tijera de podar, una botella de plástico de polvo
para bebés que estuvo con nosotros desde que tengo memoria (es beige y está
muy gastada) y siempre se rellenó (ahora tiene hasta la mitad de talco),
unas bandas elásticas, tres lamparitas sin usar, una tapa de tomacorriente y
una servilleta de la confitería Las Violetas plegada en forma de barquito.
Me acompañó mi primo Gerónimo. Él entró después, pasó primero por un
locutorio y luego vino. Trajo una botella de Coca.
Todo pasó muy rápido. Los dos hombres que se llevaron los muebles. Uno era
muy rubio, pelado, farfulló algunos saludos. El otro, con el que hice la
transacción, tenía anteojos y era de pelo castaño. Probablemente me estafó,
pero no importa.
Más tarde fui a la escuela y dejé la tapa del tomacorriente para la
escenografía del cortometraje a grabar la semana que viene.
Buenos Aires, 3 de octubre de 2002
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Anoche, al querer usarlo, me enteré de que un billete de diez pesos de los
que me dio el tipo que me compró los muebles era falso.
Buenos Aires, 6 de octubre de 2002
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Hoy, en unas 12 horas se irá Laureano (Catriel) Trillo a España. A
Barcelona, en realidad. Recién estábamos en el bar todos. Algunos estaban
violentos.
A las 9.30 nos encontraremos en lo del gallego para ir a buscar a Catriel y
luego, a Ezeiza. Todo esto es una mierda.
Lloro por todos y por mí. Por Catriel y por mí. El me da miedo. Me da miedo
por él. Y por mí. Qué nos va a pasar a todos. A ellos, al gallego. Lo más
probable es que nada. Y eso es aún peor.
¿Catriel «desaparecerá»? Andrés va a estar insoportable. Como no tiene vida
por sí mismo, se muletaba en Catriel. Y él, el protagonista, que huye y está
más asustado que todos y sin embargo la juega perfecto de tranquilo,
optimista (¡no le cuadra, por dios, no le cuadra!) y hasta les dijo "amigos"
a gente que brindó hace un rato y hace más de un rato deseó no verla más.
No sabe qué hacer. Ninguno sabe qué hacer.
Buenos Aires, madrugada del 8 de octubre de 2002
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Ya se fue.
El Aeropuerto es un lugar lleno de gente horrenda. Todos aquellos tipos
vestidos con camisas rosadas, remeras con cuello Lacoste y demás. El gallego
estaba vestido como ellos. Era, de algún extraño modo, gracioso, porque él
detesta a esa población. A toda esa clase de gente que circula por la vida
rodeada de empleados («señor, ¿le llevo el carrito?») por ámbitos asépticos
como el nuevo aeropuerto.
¡Ya no hay cemento! A las construcciones que en nuestra imaginación forman
parte de "lo público", no se les ve cemento. Ni piedra. Todo metal, vidrio,
plástico. Podrían no estar, fueron levantadas anteayer.
La parte vieja del aeropuerto son bloques enormes de concreto o no sé qué
material monumental, edificios que parecen gritar ¡obra pública! ¡plan
quinquenal! O algo en mayor o menor medida político (en sentido amplio). El
"Aeropuerto Argentina 2000", no. Está hecho para los treinta y pico
ciudadanos del mundo que se funden en el glamour de Penélope Cruz tras un
frasco de perfume. (Y detrás los empleados.)
Vi llorar al gallego. Y a Catriel. Andrés. Y hasta Mariano. La palabra es
así de grande: EXILIO. Y para colmo, un exilio soso. Ni siquiera el exilio
épico que mamamos desde nuestra cuna argentina. (¿Hace falta explicarlo? Los
exilados políticos desde 1811 hasta 1982. Ese leitmotiv.) Ahora es todo como
más liviano y por eso mismo, angustia por el vacío que no llena. Plena huída
sin ser echado. No viene al caso la comparación en términos de mejor o peor.
Es nada más que eso: un exilio hacia la nada, desde la nada.
Ahora debe estar sobre el Atlántico, o Uruguay o Brasil. (Hace escala en San
Pablo, luego en Lisboa y después, Barcelona.)
Todos vamos a escribir cartas. ¡Resurreción de un género!
(Y mientras tanto pienso: todo esto es una mierda -lo que escribo, lo que
hay, lo -, to )
Buenos Aires, 8 de octubre de 2002
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3/Marcelo Tomé: Restos del Naufragio

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Ir a:
www.marcelo-tome.com.ar/es/restnaufrag.html
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4/Ana Camusso: Visión de Mardafones
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CorreoE x t r e m a f i c c i o N
Es un envío mensual de ficciones
Idea y dirección:
David Wapner
Equipo:
Israel: David Wapner, Ana Camusso, Chiflón
Argentina: Sebastián Bianchi, Gabriel Yeannoteguy
Uruguay: Martín Efe
Colaboran en este número: Marcelo Tomé (Argentina)
Usuarios de Windows: Correo Extremaficción está generado en un ordenador
Mac de nueva manufactura; aún así, es probable que en lugar de caracteres
acentuados con tilde, letras "ñ" y signos de expresión, se visualicen
signos o combinaciones curiosas. En época de vigencia del antiguo Mac, no
hubo quejas al respecto; aún así, consideramos conducente la advertencia.
Nota: los archivos mp3 relacionados con los artículos se enviarán sólo por
expreso pedido de los interesados; esta es nuestra contribución para evitar
la sobrecarga de las líneas telefónicas que se atoran en los cuellos de
botella de los modems.
Correspondencia, enviar a:
vafner@shani.net
bianchiseb@yahoo.com
Números atrasados:
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