Reinaldo Villegas Astudillo

Venezuela

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La muerte de Federico García Lorca

  Reinaldo Villegas Astudillo

Recomendado de Cristina Castello
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Periodismo y Poesía
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                         Prolegómenos

 Durante casi cuarenta años hubo un desconocimiento total en torno al deceso del poeta granadino Federico García Lorca, fusilado en la madrugada del 19 de agosto de 1936, en las afueras de la ciudad que lo cobijó a una temprana edad, y que al final de sus días, se le transformó en “madrastra”  por obra  de la facción civil - militar que apoyaba a Francisco Franco en la sublevación que iniciara, a partir del mes de julio de ese mismo año, desde las guarniciones establecidas en Marruecos e Islas Canarias.

 Indudablemente, la dictadura  que instauró Franco hasta el año 1975, cuando murió de una enfermedad en la cama, no permitió que estudiosos o investigadores, especialmente extranjeros, buscaran la información veraz en torno a este suceso que conmovió a la comunidad internacional y empañó a la patria de Cervantes por obra de estos individuos siniestros de la sociedad española, cuya acción tan deleznable es repudiada por las generaciones, que a partir de esa época surgen en el orbe entero, por haber asesinado a mansalva, al más grande poeta español del siglo XX, a la flor, al alma de España del siglo XX, Federico García Lorca.

Y sólo a partir de los inicios de la década de 1970, surgen tímidas investigaciones en torno a tan luctuoso suceso. Tal vez  la más objetiva y la más completa por la información que contiene, sea la del danés - español, Ian Gibson, titulada El asesinato de Federico García Lorca (1), publicada por vez primera en el año 1979, fruto del trabajo inquisitivo realizado por un periodo de 13 años, la cual tuvo una extraordinaria acogida  no sólo en el pueblo español, sino que entre todos los lectores de la comunidad internacional

                                         Premoniciones poéticas de la muerte

Tal cual lo señala el investigador y ensayista literario Pedro Salinas, (2) el poeta de Granada, a través de la existencia transita dentro de esa gran alegría por vivir, de esa luminosa creación vital que lo acompañó siempre y de la preocupación constante por la muerte, sobre la base de premoniciones que se dan, ya, en la etapa juvenil, cuando en un par de versos de una de las obras iniciales señala: “¿Cuántos hijos tiene la muerte/Todos están en mi pecho”. Posteriormente, en un poema dedicado a Córdoba, manifiesta: ”!Ay, que la muerte me espera/antes de llegar a Córdoba”.. En un par de composiciones del Romancero Gitano, editado en 1928, nuevamente alude a tal presencia de esta manera: “Por los espejos sollozan/bailarinas sin caderas. O la gitana que se encuentra en la muerte con el jinete, del Romance sonámbulo: ”Sobre el rostro del aljibe/se mecía la gitana/Verde carne, pelo verde,/con ojos de fría plata.”. Alfredo Lefebvre, fino ensayista literario, maestro nuestro en los albores de la década de 1960, en el excelente ensayo Poesía española y chilena, editada en 1958, (3) expresa que en los primeros veinte versos del Romance de la luna , luna, la presencia de la muerte es significativa, transfigurada a través de la propia luna que se presenta como una mujer de aspecto macabro con “sus senos de duro estaño”, y contradictoriamente “lúbrica  y pura”. Por su parte, en el Romance Sonámbulo, agrega Salinas, “la gitana se encuentra con la muerte”. Y en el Romance de la Guardia Civil la patentización de tal elemento es plena: “Un caballo malherido/llamaba a todas las puertas”. Y con una gráfica premonición expresa García Lorca, en este poema,  que a la muerte no se le escapa ni la ciudad, cuando la Guardia Civil ha arrasado con las pertenencias de los gitanos. Nos imaginamos que aquí el poeta tratará de visualizar lo que va a ocurrir en la realidad exterior, ocho años más tarde, en el  inicio del arrase no sólo de una ciudad sino de una nación entera, que inmoló a un millón de sus hijos en una confrontación entre hermanos, separados, productos del odio y provocados por los ideologismos que conducen a los hombres a un fanatismo que sobrepasa a la razón y pone en peligro la preservación de la propia existencia humana.

                              Inicio del viaje hacia las tinieblas

El viaje hacia la tinieblas de García Lorca se inicia al comenzar el mes de julio de 1936, fecha en que el poeta, recién cumplidos los 38 de edad, el 5 de junio de ese año, acumulaba en su haber una intensa creación concretada en más de diez poemarios publicados; unas quince obras dramáticas, además de innúmeros trabajos menores, póstumamente conocidos, donde se inscriben breves creaciones de teatro, composiciones poéticas infantiles, dibujos, textos de música, conferencias, etc..

                                      Compromiso del poeta con el mundo

Políticamente, García Lorca jamás estuvo adscrito a partido político alguno. No obstante, durante todo el itinerario vital mostró una preocupación por los demás desposeídos: campesinos y gitanos de la tierra nativa, Andalucía; la explotación de los extranjeros y el abandono de los negros en EE.UU., específicamente en Nueva York, a donde viajó por el año 1930. Sus ideas indudablemente fueron socialistas y liberales. Siempre, aparece su nombre y firma para protestar internacionalmente por los gobiernos dictatoriales del mundo, donde se relevan Oliveira Salazar en Portugal o Getulio Vargas en Brasil, que persiguen y aherrojan a sus respectivos pueblos. O comparte la posición de los intelectuales de España, que ya en 1929, elaboran una carta y se la envían a José Ortega y Gasset, planteándole el renacimiento de una España nueva y moderna, que vaya de acuerdo  con el signo de los tiempos. O la protesta, que suscribe con otros escritores para denunciar a EE. UU., que hace de las suyas con los independentistas puertorriqueños, cuando en aquella época habían asesinados a seis jóvenes, aplicándoles la ley de la fuga. De ahí no pasaba el mártir de Granada. Y esto le permitía mantener vinculaciones y amigos, además de los republicanos, con algunos sectores inclusive de la Falange, como veremos más adelante.

                                           El viajero no se detiene

El 13 de julio de 1936 se produce el asesinato de Calvo Sotelo, destacada figura derechista y monárquica de España., en represalia por otro asesinato cometido en la persona del teniente José Castillo, de la Guardia de Asalto del sector republicano. Tales acontecimientos van a detonar con posterioridad la insubordinación de Francisco Franco. Estos sucesos alarman e inquietan al poeta y decide retornar a Granada, porque ahí considera sentirse más seguro, en la Huerta de San Vicente, junto a los progenitores y demás familia.

Ian Gibson relata en la obra que por esos días, dispuesto Federico a regresar a Granada, cena en casa del diplomático chileno Carlos Morla Lynch, quien junto a su esposa Bebé  habían intimado con él desde el año 1929, al  iniciarse una grande y profunda amistad. En esta oportunidad, García Lorca se muestra “visiblemente inquieto, porque afirma que el Frente Popular se disgrega y el fascismo toma cuerpo”: Según Morla Lynch “permaneció más opacado, silencioso, aunque siempre fue brillante, ocurrente, luminoso y pletórico”. Luego, coincidencialmente, otro chileno lo recibe. Se trata de Pablo Neruda con el cual se había conocido en el año 1933 en Buenos Aires. Tal cual lo hemos señalado anteriormente, (4) surgió entre ellos una relación fraterna, como si se hubiesen conocido desde toda la vida. Los dos creadores dieron una muestra de sus genialidades, ante cien escritores argentinos, cuando improvisaron un discurso “al alimón”, en homenaje a Rubén Darío. Con posterioridad, Neruda al ser designado Cónsul en España, es recibido por Federico junto a su esposa María Hagenaar con un ramo de flores en la estación ferroviaria de Madrid, Más adelante, García Lorca  presentará a Neruda a lo más selecto de la intelectualidad de España, donde se encuentran los principales escritores de la generación de 1927 y algunos sobrevivientes de aquélla, de igual modo deslumbrante, de 1898. Creemos que la última cena entre estos dos genios y grandes amigos se produjo en la llamada “Casa de las Flores”, en el sector de Argüelles, donde vivió Neruda durante el año 1935, tal vez una de las etapas más culminantes de su vida. Entre juegos,  inventivas, lecturas de poemas, improvisaciones y quehaceres creativos de variada naturaleza destacan intelectuales, entre los cuales se encontraban el propio Federico, Jorge Guillén,  Rafael Alberti, el poeta campesino Miguel Hernández, don Antonio Machado, Picasso,  Dalí, Claudio Arrau que realzaban la residencia de Pablo, desempeñando la función de anfitriona su nueva cónyuge, la argentina Delia del Carril, más conocida como “La Hormiguita”. En esta postrera cena, tal vez pasando la medianoche hacia el 12 de julio, fecha del cumpleaños número treinta y dos para el vate chileno, se hallaban  presentes de igual modo otros amigos, entre los que destacan el diputado por Extremadura, Fulgencio Díez  Pastor. García Lorca  habría manifestado :”Me voy a Granada, porque allá trabajo. Hay visos de tormenta y me voy a mi casa, donde no me alcancen los rayos” .Por su parte Neruda y los amigos, le manifestaron: “Quédate aquí. En ningún lugar, estarás más seguro que en Madrid”. Sin embargo, el poeta granadino hizo caso omiso de tales advertencias y el l3 de julio se embarcó en el tren de la medianoche que lo llevaría al terruño. Así, lo informa el diario “El Defensor” de Granada  en la edición del 15 de julio, señalando que:  “don Federico García Lorca se encuentra desde ayer en Granada”.

                                        Federico en la Huerta de San Vicente

Entre el 17 y el 23 de julio de 1936, justamente cuando ya Federico está instalado con los padres y familia en la Huerta de San Vicente, en época de estío, se producen los acontecimientos que van a desangrar y a cambiar los destinos de España. En ese lapso, se produce la sublevación militar encabezada por Francisco Franco desde Las Canarias y Marruecos, la cual se proyectará a diversos puntos de la península, especialmente hacia el sur español. Por ejemplo en Sevilla, capitanía de la cual depende la guarnición de Granada la insubordinación castrense logra éxitos tempranamente al imponerse el mando militar en connivencia con el sector civil derechista, iniciándose una represión sangrienta en contra de las fuerzas republicanas. En Granada, no se concretará la sublevación  sino hasta el 23 de julio. Las fuerzas militares granadinas acompañadas de grupos civiles falangistas se enfrentan ante los republicanos, logrando la victoria aquéllos, por cuanto los civiles partidarios de la república, nunca contaron con demasiadas armas y de inmediato los militares leales al gobierno fueron sometidos por los alzados, muchos de ellos conducidos a Sevilla y prontamente fusilados. El barrio Albaicín fue el que más prolongó la resistencia. Los militares, comandados por el coronel Basilio León Maestre  apuntaron las baterías hacia ese sector, además de utilizar aviones de los propios republicanos que habían sido detenidos en el aeropuerto de Granada. En estos ataques, murió un cantidad importante de civiles y muchos historiadores  contemporáneos han llegado a expresar: “que la represión de Granada, iniciada acto seguido, fue uno de los mayores crímenes de guerra”.

                        Insubordinación militar y organizaciones represivas

La represión en Granada  estuvo a cargo de: unas 14 organizaciones entre militares y civiles, que se dedicaron a una encarnizada persecución que llegó a límites inconcebibles, que la historia definitiva tendrá que calificar como una de las páginas más negras  y deleznables  ocurridas a lo largo de los siglos en una sociedad que se consideraba: cristiana, occidental y humanista. El número de víctimas que registró esta ciudad del sur de España, alcanza a una cifra aproximada de ocho mil víctimas, en su mayoría fusilados, sin mediar proceso alguno, propio de una dictadura bárbara, que exacerbó los instintos más primitivos y elementales del hombre hispano que detentó el poder por la fuerza y la violencia. Los responsables directos y más específicos de tal masacre en la que se incluye al creador poético más grande de todos los tiempos, como es Federico García Lorca,  estuvieron insertos en las siguientes organizaciones:

1)     El Gobierno Civil: Inmediatamente del triunfo de la sublevación militar en Granada asume la dirección de este organismo, el general  José Valdés Guzmán, quien antes, en tiempos republicanos había ejercido cargos en la dirección militar de la ciudad, desde el año 1931. Entre los más cercanos colaboradores figuraban el jefe de Policía, Julio Romero Funes. Integraba  este grupo de la muerte, Pablo Rodríguez, un matón y asesino cruel y vengativo, más conocido por el apodo ”Italobalbo”. Otro de estos facinerosos era Ramón Ruiz Alonso, sindicalista y ex diputado del CEDA (Partido Católico de Derecha).A estos se agregan terratenientes, falangistas, militares y los asesinos apodados: ”El Chato de la Plaza Nueva” y “El Panadero”. Todos estos personajes poseían “licencia para matar”: En las propias dependencias del Gobierno Civil, funcionaban centros de torturas y  de detención. Después de pasar por estas dependencias los presos salían a dar un paseo por la ciudad y en una gran proporción fueron fusilados en los muros del Cementerio  Municipal

2)     La Falange: Esta agrupación política derechista  sólo en un día, después del levantamiento castrense, aumentó sus militantes en dos mil miembros en la ciudad de Granada. Fue responsable de innumerables asesinatos y desapariciones de granadinos. La fuerza represiva era comandada por un personaje siniestro, Manuel Rojas, ejecutor de una matanza en la localidad de Casas Viejas, tres años antes. Por tal currículum fue designado de inmediato como Jefe Provincial de las milicias falangistas de Granada.

3)     La Escuadra Negra: Quizás el más terrorífico de los grupos asesinos. Lo constituía un grupo heterogéneo de individuos, la mayoría jóvenes y procedentes de familias de elevados ingresos económicos de la ciudad. Mataban por agrado y  Valdés les había dado la autorización para actuar como mejor les complaciera, con el objeto se “sembrar el pánico” en la comunidad granadina. Entre estos individuos, que con posterioridad a la Guerra Civil vivieron por largos años como, “buenos y honorables ciudadanos”, sólo citaremos a tres: Francisco Jiménez Callejas , más conocido como “el Pajarero” se convirtió en un rico propietario de una fábrica de maderas, habiendo muerto apaciblemente, el año 1977; Carlos Jiménez Vilches, hasta el año 1966, fue un pulcro funcionario del Ayuntamiento Granadino y José Vico Escamilla, propietario de una hojalatería, fallecido hace algunos años con mucha “tranquilidad espiritual”. Este grupo de terror funcionaba así: En las noches usaban automóviles que habían sido requisados, por supuesto sin placas,. Aplicaban la técnica del paseo: Llegaban inopinadamente a una casa cualquiera, preguntando por algunos de sus moradores, que integraban las listas que manejaban: Allanaban la vivienda y sacaban como fuera a la víctima. Posteriormente,lo paseaban por la ciudad para fusilarlo en cualquier lugar y dejar abandonado el cadáver en la vía publica, a fin de que posteriormente lo recogieran vehículos de otros servicios    públicos,para  conducirlos hasta el cementerio.

                                Acción criminal en Granada

Entre las ocho mil víctimas, figuraban personas de variados estratos, no escapándose la Universidad de Granada. Los grupos señalados anteriormente fusilaron al Rector, Salvador Vila  Hernández; al Ingeniero Juan José de Santa Cruz; al Doctor Rafael García Duarte, catedrático de Pediatría y presidente de la Academia de Medicina. A     éste, lo mataron por identificarse con la masonería; Joaquín García Labella, catedrático de Derecho Administrativo; Jesús Yoldi Bereau, profesor de Farmacia; José Polanco Romero, docente de Historia de España y Vicerrector de la Universidad granadina. A todos se les tildaba de “rojos” e integrantes de una confabulación: marxista–judeo- masónica. Mientras tanto, Federico García Lorca  se había mantenido tranquilo en la Huerta de SanVicente, acompañado de sus padres, de su hermana Concha, un par de sobrinos y Angelina, una niñera. Los escasos días anteriores, que transcurrieron entre el arribo de Federico a Granada y el momento de la sublevación militar, la vida transcurrió en paz. Más de algún amigo se cruzó con él por las calles citadinas. No hay mayores referencias a esos días, señala Ian Gibson. El calvario del poeta empieza el 20 de julio, cuando el cuñado Manuel Fernández-Montesinos, Alcalde de la ciudad fue detenido en las propias dependencias del Ayuntamiento y enviado a la cárcel. Por esos días, los testimonios fueron recogidos en una entrevista realizada por Gibson a Angelina, en el año 1966, cuando tenía 80 años de edad, pero conservaba una mente lúcida envidiable. Recuerda la anciana, que “cuando sobrevenían los bombardeos de los republicanos, Federico bajaba precipitadamente del piso superior de la casa y junto con Concha su hermana y ella se escondían bajo el piano familiar”.

                       Asalto a la Huerta  y traslado a casa de los Rosales

  En los días finales de julio, apareció de improviso por la Huerta un grupo de falangistas. Federico se inquietó, pero buscaban a un hermano de Gabriel, el casero. No obstante allanaron toda la casa: “Azotaron a Gabriel. Maltrataron a la madre y al señorito Federico le dijeron allí dentro “maricón”, le dijeron de todo. Y lo tiraron también por la escalera y le pegaron. Yo estaba dentro, y le dijeron de todo. Al viejo, al padre, no le hicieron nada. Fue al hijo”. Así, recuerda Angelina este episodio, testimonio que coincide con el sobrino, el hijo de Concha, en los tiempos democráticos , diputado por el PSOE, quien en ese entonces sólo tenía cuatro años de edad. Tal acontecimiento que estremeció a los habitantes de la Huerta, protagonizados por individuos tan siniestros, de baja calaña como Enrique García Puertas, más conocido con el apodo de “El Marronero”, quienes actuaban por su cuenta y contaban con autorización para matar,significó que Angelina se     fuera con los tres sobrinos menores de Federico a residir a otra Huerta cercana, la de San Enrique, propiedad de unos amigos para estar más a salvo .Y Federico, decide igualmente buscar refugio en sitio más seguro. Reflexiona en torno al futuro desplazamiento, y por fin, surge en su mente la imagen de Luis Rosales, integrante de una destacada familia falangista de Granada. En esta decisión, indudablemente predomina la relación de amistad que tenían ambos. Luis era poeta y docente universitario de literatura. Por supuesto que admiraba a Federico por su obra y más de un ensayo había escrito vinculado con su creación. No se equivoca el poeta de Granada, Luis, en cuanto recibe el llamado, acude presto  a la Huerta de San Vicente y planifican el traslado a su casa, que estaba situada en un lugar céntrico de la ciudad. Los hermanos de Luis y su padre no ponen obstáculos al pedido de Federico, aunque figuran prominentemente en los niveles jerárquicos de la organización falangista de derecha. Lo esconden secretamente en  un piso de la casa, que escasamente la separaban unos trescientos metros de las instalaciones que ocupa el general Valdés, a cargo del Gobierno Civil. El único contacto permanente que tuvo el poeta fue con Luisa Camacho, una tía de Luis Rosales que con dos hijas vivía en el segundo piso de la construcción. Este estaba aislado de la planta baja, de tal suerte que Federico convivió con las Camacho y dos criadas de la familia . Nunca tuvo contacto con los Rosales, salvo Luis, quien cuando llegaba en la noche subía dialogar con su amigo. Como en la Huerta de San Vicente, en cada bombardeo aéreo  se refugiaban en un solo lugar, en la planta baja donde estaban situadas unas cuantas tinajas.

¿Qué hacía Federico, mientras transcurrió el tiempo que estuvo escondido en casa de los Rosales?.: Les contaba a las mujeres que le rodeaban anécdotas de la visita a Nueva York, Cuba y Buenos Aires. Leía la prensa y la producción de Gonzalo de Berceo. Todo se sucedía normalmente hasta el 16 de agosto, cuando comenzaría el “vía crucis” de Federico. Ese día se enteran que en los muros del cementerio de Granada han fusilado a su cuñado Manuel, el ex alcalde de la ciudad. La noticia  afecta hondamente no sólo a Federico sino que a su hermana Concha y familia en general .

                      Detención de Federico García Lorca

Ese mismo día, se produce la detención del gran poeta español. Las autoridades que anhelaban asestar un duro golpe al alma de España, se enteraron del lugar donde se encontraba el genio de la palabra poética hispánica. Fue por presión que le hicieron los esbirros de Valdés a los familiares  que permanecían en la Huerta de San Vicente. Se les amedrentó, indicándoles que si no informaban del sitio en el cual se hallaba oculto el vate español, se llevarían detenido al padre. Concha, la hermana, no pudo soportar tal amenaza y les indicó el lugar, donde se refugiaba Federico.

Para el Gobernador Civil, para los Falangistas, para la Escuadra Negra y para otros grupos derechistas y represivos, tal noticia los sorprendió, porque el escondite de Federico se ubicaba en un sector, cuya vivienda pertenecía a unas de las más las más altas autoridades de la Falange, la familia Rosales. Ante tal eventualidad, el siniestro general Valdés Guzmán elaboró un plan para no herir susceptibilidades entre ese núcleo familiar tan representativo. Acudió al ya mencionado ex “sindicalero” y ex diputado del CEDA Ramón  Ruiz Alonso. Este se prestó para  introducir una acusación en contra de García Lorca ante el Gobierno Civil de Granada. De esta suerte, al contar con tal documento que prácticamente lo hicieron de común acuerdo., le permitió a Valdés, para guardar las apariencias, elaborar una orden de detención  de la cual fue portador el propio Ramón Ruiz Alonso. Este llegó a casa de los  Rosales, caminando, a dos cuadras dejó los esbirros armados. Le aseguró a todo el mundo, que permanecía en la vivienda de  los Rosales, que todo era algo de rutina. Lo que siempre dicen tales despreciables individuos, cuando ya han determinado matar o hacer desaparecer a algunas de las potenciales víctimas. Es tan melosa la actitud de Ruiz Alfonso, que hasta el propio Federico se convence que nada le va a ocurrir. De esta manera, lo trasladan a las dependencias del Gobierno Civil. Sospechosamente, Valdés no se encontraba , porque andaba visitando algunos sectores de la región granadina. A Federico lo registraron y quedó detenido, a pesar de los pedimentos de los Rosales, especialmente Miguel y de la familia de García Lorca que se movilizó de inmediato. Fue tanta la vil acción llevada a cabo por Valdés y Ruiz Alfonso, que Miguel Rosales interpuso una solicitud de libertad y Valdés se la denegó, diciéndole que Federico ya no estaba en las dependencias, pero tal aseveración se comprobaría posteriormente que  era una falacia. García Lorca estaba ahí y el criminal Valdés  mintió cobardemente.

                                  Reflexiones  para la posteridad

En estas instancias, quisiéramos  reflexionar en lo que se convierte una figura, universal como Federico García Lorca, admirado por el mundo entero, cuando cae en manos de estos seres más cerca de la monstruosidad que de la condición humana. Simplemente, el laureado poeta universal se transforma en una cosa, en un objeto que lo llevan consigo de uno a otro espacio. No se concibe que puedan existir representantes del género humano, convertidas en bestias ahítas de sangre, alejados del espíritu y de los valores humanos. Tal experiencia, lamentablemente la compartimos como intelectuales, cuando 39 años después, otro aventajado discípulo de Franco, llamado Pinochet,  nos hizo pasear por los infiernos y ahí de repente, en un momento, seres de similar calaña, como un militar chileno con postgrado  en Panamá en exterminio humano, nos dio una visión diabólica, al precisar que él solo podía hacer desaparecer una ciudad con todos los habitantes. Terminada la intervención, fuimos llamados por unos guardias del recinto carcelario con el nombre de un objeto. Eramos en esos momentos simplemente unas “escobas” y nos necesitaban para limpiar el sitio, donde el tenebroso asesino militar con sus relatos había pretendido amedrentarnos en el local de reclusión..

                             Desaparición y muerte del poeta granadino

Nuevamente se registra el testimonio de Angelina Cordobilla, la niñera de los sobrinos de Federico. Por disposición de la familia, cada día le llevaba al poeta a su lugar de detención la comida que consistía en un termo de café y un cesto con una tortilla y tabaco. Tal actividad la realizó los días 17 y 18 de agosto de 1936. Cuando fue al tercer día, o sea el 19, con respuestas evasivas y contradictorias le indicaron que el poeta ya no se encontraba ahí. Simplemente, que esa muerte con la que tanto compartió García Lorca en su obra: los sueños premonitorios, la desaparición de los toreros y de los gitanos; ahora definitivamente se lo llevaba a él como el niño de la fragua del Romance sonámbulo. Efectivamente se ha constatado, por testigos circunstanciales, que el poeta de Granada , en manos de tales bestias, fue trasladado al advenir la madrugada del 19 de agosto. Se lo llevaron a la Colonia, una ex residencia de descanso para niños en época veraniega,  y en esa fecha, convertida en lugar de reclusión Refieren los testigos, que alrededor de las 2 de la madrugada el cura de Viznar que asistía a los presos con la confesión, antes de enfrentar a la muerte, se retiró porque le comunicaron que esa noche no habría ningún otro fusilamiento. Sin embargo alrededor de las cuatro de la madrugada ,la luna se llevó definitivamente a Federico, a las cuatro en punto de la alborada, con dos banderilleros de Granada y un maestro de la zona, destacado luchador social. Fueron fusilados en el camino que va de Viznar a otro pueblecillo comarcano. .Los cadáveres permanecieron insepultos, quizás por cuanto tiempo, imaginándonos que los restos del poeta se confundieron con el polvo, las flores, los ríos y el viento de la región ,en la que vivió los más hermosos años de la infancia y juventud.

                                      Conclusiones              

A modo de conclusión , el desaparecimiento tan trágico de Federico García Lorca, que sólo ha sido develado en estos últimos años, en instancias democráticas para España, nos patentiza que las dictaduras  se caracterizan por elegir entre sus víctimas a figuras carismáticas, que han logrado convertirse en símbolos de sus pueblos, por ser creadores e intérpretes de toda una comunidad. De ahí que la muerte, conlleve a asestarle un golpe profundo a los seres más amados del mundo real e  imaginario de una población. Así, ocurrirá en otras latitudes posteriormente y muy específicamente en el caso de Chile con Pinochet, copia y discípulo de Franco, donde se eliminó físicamente con alevosía a dos figuras de la creación artística y del intelecto, como lo fueron Víctor Jara y el musicólogo de La Serena, Peña Hein.

De igual modo, tal acontecer tan luctuoso para toda la humanidad, una Guerra Civil que produjo un millón de muertos durante tres años y ocho mil víctimas sólo en Granada,  debe ser constantemente más difundida. Hay naciones que con posterioridad pasaron por situaciones ilegítimas y de facto, cuyos habitantes y muchos de sus líderes ignoraban lo acontecido en España y llevaron a sus pueblos a padecer un baño de sangre como ocurrió en la patria chilena, en 1973, que significó la pérdida de tres mil vidas humanas, un millón de exiliados e infinitos traumas síquicos que perturbaron la mentalidad de un pueblo optimista, alegre  y confiado en el otro y en el porvenir.

En el presente, se visualizan ,por ejemplo en Venezuela, conturbaciones sociales y políticas que se orientan hacia una irreversible polarización y a hablar alegremente de un golpe militar o de una guerra civil. Creemos que sería muy interesante que esos agitadores, de uno y otro bando, que van en contra de la esencia de lo que es una república, que se miren en el espejo de España y mentalicen lo que significó el destrozo de una nación que por más de treinta años tuvo que soportar el régimen autocrático y dictatorial del asesino de Federico García Lorca, el inhumano Francisco Franco y sus adláteres. Siempre la República, en situaciones críticas, ofrece las salidas constitucionales, a fin de que el pueblo mayoritariamente se pronuncie. A no olvidar que el gobierno es del pueblo y será el mismo pueblo quien decidirá el destino de una nación a través del arma exclusiva que posee, como lo son las constituciones y el sufragio sagrado universal. 

En el devenir artístico y existencial de García Lorca, observamos dos procesos como lo hemos señalado anteriormente: la presencia de la muerte nunca estuvo ajena en la creación poética y de sus dramas teatrales. Las alusiones son permanentes. Dada la esperaba que convertida en luna se lo llevara tempranamente tal cual les ocurrió a los gitanos y a los toreros que adquieren relevancia vital a través de la obra. Y en el plano existencial, la muerte se hizo presente en algunos sueños de Federico que a veces lo angustiaban donde surgían animales o personajes  violentos ante los cuales sucumbían los más débiles. Todo esto es un anuncio para lo que culminará al final de su joven existencia, cuando surgen en la realidad esas alimañas, las cuales deben ser abominadas por siempre en el recuerdo de quienes gatillaron la muerte del poeta más diáfano de España. A no olvidarlos por nunca jamás: el general, gobernador de Granada, José Valdés Guzmán y el miembro del partido católico de derecha CEDA, Ramón Ruiz Alonso, junto a las citadas organizaciones fascistas represivas, ya señaladas con anterioridad.

 Federico García Lorca continuará viviendo entre nosotros, porque los pueblos latinoamericanos descendemos en una gran proporción de esos ancestros lorquianos. Querámoslo o no, España, la madre, que en la Independencia se nos transformó en “madrastra”, pero que posteriormente recuperó el sitial materno nos ha configurado, primeramente con el idioma, que es tan nuestro y del cual tanto nos enorgullecemos, y hemos dado pruebas patentes con nuestros: Ruben Darío, César Vallejo, Gabriela Mistral y Pablo Neruda  entre muchísimos, lo cual refleja que el idioma español lo proyectamos al mismo nivel de nuestros pares peninsulares. A lo anterior se agregan tradiciones, costumbres, actitudes ante la vida y ante la muerte, en suma toda una idiosincrasia que nos peculiariza en lo más profundo del ser.

Ian Gibson nos ha entregado, por fin ,la verdad sobre este alevoso crimen ignorado por tantos años. Le agradecemos la investigación realizada de días, de semanas y de años, por habernos revelado la verdad que por tanto tiempo la historia oficial de la Barbarie que gobernó a España nos la mantuvo oculta y en la impunidad.

          

    CITAS

(1)  Ian Gibson. El asesinato de Federico García Lorca. Barcelona. Edit. Bruguera,1981.

(2)Pedro Salinas.Ensayos de Literatura Hispánica. Madrid Aguilar  2ª ed. 1961

(3)Alfredo Lefebvre. Poesía española y Chilena. Santiago de Chile. Edit. Del Pacífico, 1958.                                                                                       

(4)Reinaldo Villegas Astudillo.”Federico García Lorca y Pablo Neruda”. Diario El Carabobeño Valencia.Venezuela.pág.D-6 Opinión  ,04-enero-2000.

             * Escritor chileno, radicado en Venezuela, desde 1976.

   1134vill@cantv.net 




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