Sensibles del Sur 

BARILOCHE, Argentina, viernes 2 de agosto de 2002
( Año III - Número 141 )

Tengo, vamos a ver, // tengo lo que tenía que tener


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CUENTA CONMIGO - Revista gráfica y virtual

Cuando se habla de las cosas sin una parcialidad llena de amor, lo que se dice no vale la pena de ser transmitido.
Goethe
(Envío de Hugo Luna - Bs. Aires)

1) Mensajería

* ARMANDO TEJADA GOMEZ : Hay un niño en la calle (Poesía)
* MARÍA CRISTINA QUINTEIRO : El umbral  (Poesía)
* SERGIO de AGOSTINO : Crónica de una visita anunciada
* BEATRIZ MARTINELLI : Para Evita  ( Poesía)
* OLIVERIO GIRONDO : Lo que esperamos (Poesía)
* MARÍA MANETTI : 3 poemas
* HUGO PADELETTI : A un inodoro (Poesía)
* GERARDO LEONARDO PENNINI : La Voz del Interior (Cuento)
 
* Síntomas típicos causados por el alcohol.
 
    * Libro del Subcomandante MARCOS (Segunda y última entrega)
        Viento Segundo

        * Al semanario nacional Proceso,  al periódico nacional El Financiero,  al periódico nacional La Jornada,  al periódico local de San Cristóbal de Las Casas Tiempo.  9 de Febrero de 1995.
      * A "Proceso'', "El Financiero'', "La Jornada'', "Tiempo''. A la prensa nacional e internacional. 11 de Marzo de 1995.
      * Al periódico nacional El Financiero; al periódico nacional La Jornada. 17 de marzo de 1995.
        N. del E. : ¡imperdible!
 
 
* MARCOS WINOCUR: Utopía, te odio y te quiero.
 
5) Difusión
* Editorial lanza página web para difundir más a sus autores

Mensajería  mens
Mensajería
 
* ¡Felicitaciones!
AMIGO ERNESTO: FELICITACIONES VERDADERAS POR Sensibles... 139/40.
GRANDES MATERIALES POÉTICOS, SOCIOPOLÍTICOS, GRAFFÍTICOS, ETC.
CON RESPECTO A LOS GRAFFITI: EL NEGRO HUMOR CONOSUREÑO ES COMO LA BUENA YERBA MATE: NO AFLOJA NI ABAJO DEL AGUA.
PRONTO TE MANDO ALGUNOS TEXTOS.
ABRAZOS CORDIALES PARA MANUEL LOZANO, TAMBIÉN

SAÚL IBARGOYEN-
ibarsua@infosel.net.mx
 
 
* Especial para Sensibles del Sur
Espero que te agraden éstas líneas ...:
Diego Gargano Perusel - dlgargano@hotmail.com
 

HAY  UN  NIÑO  EN   LA  CALLE.
 
A ésta hora, exactamente,
hay un niño en la calle.
 
Es honra de los hombres proteger lo que crece,
cuidar que no haya infancia dispersa por las calles.
Evitar que naufrague su corazón de barco,
su increíble aventura de pan y chocolate,
transitar sus países de bandidos y tesoros
poniéndole una estrella en el sitio del hambre,
de otro modo es inútil, de otro modo es absurdo,
ensayar en la tierra la alegría y el canto,
porque de nada vale si hay un niño en la calle.
 
Importan dos maneras de concebir el mundo,
una, salvarse solo;
arrojar ciegamente los demás de la balsa.
Y la otra,
un destino de salvarse con todos;
comprometer la vida hasta el último náufrago.
No dormir esta noche si hay un niño en la calle.
Exactamente ahora, si llueve en las ciudades,
si desciende la niebla como un sapo en el aire y
el viento no es ninguna canción en las ventanas,
no debe andar el mundo con el amor descalzo,
enarbolando un diario como un ala en la mano,
trepándose a los trenes, canjeándonos la risa,
golpeándonos el pecho, con un ala cansada,
no debe andar la vida recién nacida, a precio,
la niñez arriesgada a una estrecha ganancia,
porque entonces las manos son inútiles fardos,
y el corazón, apenas una mala palabra.
 
Ellos han olvidado, que hay un niño en la calle,
que hay millones de niños que viven en la calle,
que hay millones de niños que crecen en la calle.
A ésta hora, exactamente hay un niño creciendo;
ya lo veo apretando su corazón pequeño,
mirándonos a todos, con sus ojos de fábula,
viene, sube hacia el hombre acumulando cosas.
Un relámpago trunco le cruza la mirada,
porque nadie protege esa vida que crece;
y el amor se ha perdido como un niño en la calle.
 
 
© ARMANDO  TEJADA  GOMEZ.


* Poema
Pequeña colaboración...
Un gusto poder compartir, Ernesto.
Les dejo mis saludos y sincero agradecimiento por el material recibido.
Besos.
María Cristina Quinteiro - mariacrisq@speedy.com.ar
 
 
El umbral

Sombras en el cimiento de la noche.

Sombras...
Imperfecciones de la luna,
huecos deshojados; extremos perfiles.

Sombras en el germen de la memoria,
esbozos de silencio; el último vestigio.

Sombras.
Y todo se ha de verter si anochece...
Las sombras,
son el lumínico umbral de nuestra historia.
 
~Cris~
 
 
 
* Otro envío
Amigo Ernesto:
Le envío ahora mi texto CRÓNICA DE UNA VISITA ANUNCIADA por ocasión del
cincuentenario de la muerte de EVA PERÓN. Si a usted le parece digno de publicación, ya tiene mi permiso para hacerlo.
Gracias por las oportunidades.
Atentamente,
Sergio de Agostino - SergioAgostino1@aol.com


CRÓNICA DE UNA VISITA ANUNCIADA

Al amigo Héctor M. Caffa, como testimonio de amistad, ofrece el autor.

Texto de Sergio de Agostino

 

Una multitud compacta invade la avenida 9 de Julio y rodea el Teatro Colón, escenario del inusitado acontecimiento. Como súbditos que insisten en rendir vasallaje a la reina, oyen, emocionados, la voz de la artista, cuya ausencia prolongada de la patria, les trae, ahora, el aliciente necesario para incitarlos a la lucha de clases. Para eso nada mejor que insuflar ánimo a aquellos corazones desalentados por la desesperanza y por el escepticismo. El aria de la ópera-rock No llores por mí, Argentina se eleva en medio de un silencio de oración que se impone por la gravedad del momento. El canto, de trágico lirismo, colma de sonoridad el aire, haciendo, por algunos minutos, al pueblo olvidar una Argentina devastada. El oportunismo político de ineptos y corruptos dirigentes, responsables por el caos del país, se hace evidente, ante la miseria que asola la nación.

Enloquecido por el espejismo que resucitaba la mítica figura, el pueblo gritaba histérico:

     

  • ¡Evita! ¡Evita! ¡Evita!...

     

De repente, la frase Volveré y seré millones vino a la luz con la fuerza de un petardo. Una conmoción incontrolable poseyó a aquellos semblantes acongojados que, aplastados por el peso del próprio dolor, vieron cumplirse la profecía: Volveré. Tomados por el arrebato de la locura colectiva, las palabras de orden no tardaron en surgir, atronando el aire con el alarido desgarrador de los gritos:

     

  • ¡Abajo la oligarquía! ¡Viva el justicialismo! ¡Viva Evita, nuestra redentora!

     

Una ola de protesta hizo repercutir el clamor reprimido. Volcán despertado de sueño profundo, expelía, ahora, las lavas incandescentes de la justa indignación, reclamando reformas sociales de base y justicia a la abandonada clase obrera. Por eso recurrían a Evita, que tanto hiciera por los descamisados, parias de un sistema político deshumano que favorece al todopoderoso en detrimento del más débil.

Terminada la presentación teatral, el pueblo condujo a la cantante a la Plaza de Mayo. Eran altas horas de la madrugada. Los manifestantes, con velas, ahuyentaban la oscuridad con la luz de sus teas. Como miríadas de luciérnagas iluminan la negra floresta poblada de amenazadores fantasmas.

Como bandera azotada por el viento, una temblorosa figura, toda de blanco, se agita en uno de los balcones de la Casa Rosada, dando testimonio de la propia presencia. Semejante a una brisa que traspasa el follaje, un estremecimiento polarizó la multitud hipnotizada por la aparición del espectro y por la voz que pedía justicia, como el fantasma en HAMLET.

Larga había sido la vigilia que se extendió por toda la madrugada. Al romperse la delicada tela del cielo con su color rosado, claro y suave, anunciando el alba, una procesión de fieles partieron rumbo a la Recoleta, a rendir postrero homenaje a quien fue por ellos llamada la madre de los pobres. Durante la marcha al cementerio la voz de la cantante se hizo oír, en medio de un silencio murmurado de plegarias:

 

No llores por mi, Argentina,
Mi alma está contigo
.
Mi vida entera te la dedico
,
Mas no te alejes, te necesito
.

¿Qué podré decir
para convenceros de mi verdad?

Si aún podéis dudar
Mira mis ojos cómo lloran.
Te amo.

 

Al aproximarse a la sepultura, la sorpresa: la tumba abierta, sin señal de violencia, mostraba la ausencia del cuerpo. Era 26 de Julio de 2002. Fecha del cincuentenario de su muerte.



* Hola, Ernesto
hoy - 26 de Julio - se conmemoran 50 años de la muerte de Evita, como se la llamaba y como se la sigue llamando. Éste es mi homenaje a una mujer que nació antes de su tiempo.
Es una mujer que despertó los amores y los odios más profundos, ella no tuvo término medio y los que la odiaron y la amaron lo hicieron con el mismo ímpetu.
Creo que puedo separarme un poco de las pasiones, no demasiado, y la admiro en toda su grandeza porque, como escribí antes,  nació antes de su tiempo.

Hoy se inauguró el Museo Evita y recorriendo sus salas escribí:


PARA EVITA

caminé por las calles del ayer
acompañé tu sendero
y de golpe
              niña volví

delantal blanco
lleno de tablas
                moño almidonado

las novelas de la tarde
los secretos en rincones
y vos
sonriendo desde el libro
                                   con tu flor blanca

al volver
me asaltarán los niños
arrastrando carros
                  llenos de cartones
revolviendo entre las sobras
el sol            que se perdió


© Beatriz Martinelli
beatrizmar@ciudad.com.ar
Especial para Sensibles del Sur

 
* Una poesía para mis amigos
 
LO QUE ESPERAMOS
 
Tardará, tardará.
 
Ya sé que todavía
los émbolos,
la usura,
el sudor,
las bobinas
seguirán produciendo,
al por mayor,
en serie,
iniquidad,
ayuno,
rencor,
desesperanza;
para que las lombrices con huecos portasenos,
las vacas de embajada,
los viejos paquidermos de esfínteres crinudos,
se sacien de adulterios,
de diamantes,
de caviar,
de remedios.
Ya sé que todavía pasarán muchos años
para que estos crustáceos
del asfalto
y la mugre
se limpien la cabeza,
se alejen de la envidia,
no idolatren la seña,
no adoren la impostura,
y abandonen su costra
de opresión,
de ceguera,
de mezquindad,
de bosta.
 
Pero, quizás un día,
antes de que la tierra se canse de atraernos
y brindarnos su seno,
el cerebro les sirva para sentirse humanos,
ser hombres,
ser mujeres,
-no cajas de caudales,
ni perchas desoladas-,
someter a las ruedas,
impedir que nos maten,
comprobar que la vida se arranca y despedaza
los chalecos de fuerza de todos los sistemas;
y descubrir, de nuevo, que todas las riquezas
se encuentran en nosotros y no bajo la tierra.
 
Y entonces...
¡Ah! ese día
abriremos los brazos
sin temer que el instinto nos muerda los garrones,
ni recelar de todo,
hasta de nuestra sombra;
y seremos capaces de acercarnos al pasto,
a la noche,
a los ríos,
sin rubor,
mansamente,
con las pupilas claras,
con las manos tranquilas;
y usaremos palabras sustanciosas,
auténticas;
no como esos vocablos erizados de inquina
que babean las hienas al instarnos al odio,
ni aquellos que se asfixian
en estrofas de almíbar
y fustigada clara de huevo corrompido;
sino palabras simples,
de arroyo,
de raíces,
que en vez de separarnos
nos acerquen un poco;
o mejor todavía,
guardaremos silencio
para tomar el pulso a todo lo que existe
y vivir el milagro de cuanto nos rodea,
mientras alguien nos diga,
con una voz de roble,
lo que desde hace siglos
esperamos en vano.
 
© Oliverio Girondo
 
Un abrazo de
Emilia Edelstein - miliede@netpatagon.com
La Casita de la Oma - Villa La Angostura, Neuquén.
 

* Cada vez me gusta más
Hola Ernesto: después de un ostracismo obligado (rígido destruído) he vuelto a esta pantalla y a deleitarme con Sensibles...
Te envío algo de mi autoría 
un abrazo de invierno
María Manetti - mentaylimon@vaf.com.ar
Olavarría-  Buenos Aires/Argentina
www.salsapaca.com//poeme/maria1.htm

Olvido informático

 

Eliminé tu nombre y tu perfume de éste corazón quebrado
hice forward con tus recuerdos
enviándolos a una lejanía sin retorno.
Un nuevo archivo pasó por mi sangre
creando carpetas en la órbita de los sueños.
Las cadenas que reenvían…las bajo…las atrapo…las leo…las estudio
clikeo con el derecho
y las guardo en los documentos del tiempo repleto de esperanzas.
Un derrotero de íconos con el color de tus ojos
se subleva todos los domingos
y me persiguen las ventanas que se abren
se cierran
se configuran
compactando las horas de este sol interminable.

Ahora selecciono al amor…borro la distancia
pego en la página mas larga, lo mejor de la vida
corto los dolores y la angustia
imprimiendo en mi piel con océanos de color
el día que inclinaste tu cabeza
soltando el primer beso.
Nada mas tiene sentido frente al olvido.
He cerrado el sistema
la sesión ha concluído
tu programa está dañado.

Hoy
mi soledad y yo
comenzamos a caminar el sendero
único sendero
con las propiedades de la salvación.

ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ


Tu voz para mi
Para mis bordes incendiados de estrellas.

Tus manos para mi
Para mis senos
Con trinos de gaviotas en los dedos.

Tus besos para mi
-derrotero de lunas frescas-
pasión diminuta en el cielo de mi boca.

Tu abrazo para mi
Tacto, calor y tinta
Dulce arrebato.

Tu risa para mi
Hueco de alondras con el encanto del primer vuelo.

Tu amor para mi
Tu sábana y tu jardín
Y el temblor de ese domingo en fuga
Que anocheció temprano para nosotros
Bajo tu piel de amante
Bajo mi aire enamorado.

ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ


Qué hago yo aquí amándote
Con mi corazón aterido de espanto y soledad
Mientras tus ojos se escurren
Detrás de cada luna.

Qué hago yo aquí amándote
Soñando con ventanas
Y palomas abiertas en pleno vuelo
Como mis piernas a las diez de la noche
Cuando una lentitud de alcohol y de poemas
Gira entre las sábanas desnudas.

Qué hago yo aquí amándote
Si se que te he perdido
En medio de las sombras que pronuncian tu nombre
Y te deshaces en el norte de un muelle equivocado.

Después de cada crepúsculo
Mido la intensidad de éste amor
Con tu modo de padecer ausencias…
Solitario.


© María Manetti
Especial para Sensibles del Sur


*  Ernesto
Aquí te mando este poema que no por algo escatologico deja de ser poetico.
Gabriel Martinez - gabrielm2468@yahoo.com


A un inodoro

Tu forma de escultura en copa blanca
recibe los desechos de la vida
y los arroja fuera, en su salida
hacia el río o el mar. Esa es su banca.
¿Qué haría sin tu aséptico equilibrio
la fétida, miseria repetida
de la carne que en viandas revalida
su vida y en ti salva su ludibrio?
Recibes en ofrenda el desperdicio
que hacia lares y manes de otras vidas
se vuelca por pulido precipicio.
No ofendas la mirada. En tu belleza
funcional se exorciza el maleficio
Que acecha tras la incuria y la pereza.


© Hugo Padeletti
 
 
* Un cuento y saludos


La Voz del Interior

 


-         ¡Entonces, de forros ni hablemos!.

    Esta frase podría ser el remate de uno de esos chistes malos que se cuentan cuando la noche se derrumba en pedazos de pan, huesos pelados y vino tinto que se entibia en la sobremesa de un asado. Pero no, esta es la frase que viene a la memoria ligada a nada menos que un congreso de literatura argentina, organizado hace mucho, mucho tiempo en la muy docta ciudad de Córdoba.  Todo tan superlativo como era aquél momento, apenas salidos de una época de miedos y represiones de todo tipo.         Entonces la premisa inmediata era vivir. Fuimos desde SanLuis porque me habían invitado al congreso, y pensábamos que nos vendría bien esta especie de luna de dulce de leche y oporto y Córdoba era la cómplice perfecta, con los paseos por la Vélez Sárfield y los fingidos asombros de “chuncanos” llegados a la ciudad mirando hacia arriba los rascacielos, paseando por el mercado en el boulevard San Juan porque para quienes veníamos de la Punta los boulevares y los mercados eran una pintoresca novedad. Desde nuestra llegada, la inscripción y correspondiente acreditación en el congreso y luego el congreso seguiría desarrollándose y desenroscándose y estirándose por el sábado sin mi presencia, para bien de las letras sudamericanas que hoy pueden contar este cuento.


    Ella lucía su muy protocolar y prosopopéyico sacón de piel para salir de noche, bajo una llovizna que dejaba charquitos donde tratamudeaban las lucecitas de la peatonal.     Y se reía.

    A cada rato, a cada sorpresa, saltábamos sobre los charcos y reía y nuestra alegría rebotaba también en el agua y las paredes, se mojaba y se iba sobre la espalda gris de algún vecino preocupado. Desde las bocacalles hacia la periferia adivinábamos penumbras y ella se apretaba contra mi brazo. En esas penumbras sombras informes temblaban un segundo aún antes de escurrirse del todo, sonidos de culatazos y de galopes quebraban la alegría, quedaban en las tinieblas susurros y portazos... y yo que quería estar alegre no podía escapar a una presencia flaca que olía a ginebra y que venía en breves olas de música. Una sombra más flaca que una sombra que si hubiese tenido rostro sería el de Ricardo.

    Pero todas esas cosas quedaban atrás,  los cuerpos apretados nos confortaban y enseguida volvíamos a jugar olvidándonos de todo, mi congreso y sus tacos altos.         Entrábamos al cine, a ver aquéllas películas de cinearte, con esos cafés  discutidos, comprábamos cañoncitos de dulce de leche y nos íbamos a la pensión. Nada de esto hubiese sido a no ser por Jorge, que estaba estudiando leyes en Córdoba y arregló que Antonio, que hoy es cirujano nos prestara su habitación de universitario humilde mudándose ambos a otra parte. Así, por ahorrarnos un hotel, compartíamos la nave con unos diez o doce bucaneros, la nave y las facturas para el mate. El oporto fue el rescate de la princesa aquella tarde que entró al único baño en condiciones para bañarse y maquillarse para el paseo. La turba hacía fila en el pasillo y los piratas se impacientaban, algunos recién despiertos luego de haber estudiado toda la noche anterior. En el patio entre las glicinas iba oscureciendo y el ambiente se sentía más húmedo. De vez en cuando se escuchaba la risa de ella desde el encierro y los hombres  perdían la paciencia, pero al fin entre las tohallas y tohallones salió la Reina de la Cañada, la Emperatriz de las Empanadas Cordobesas. Tuvimos que huir dejando en el campo la botella de oporto, pero volveríamos a por otra esta noche.


    El último día lo dedicamos a multiplicar el tiempo.  Como primero es lo importante, fuimos del brazo y circunspectos al cierre del congreso. En el Paseo de las Artes miramos todos los trabajos expuestos sobre improvisados mostradores, sobre banquetas o en el suelo. La princesa tocó todo, preguntó por todo y al final le regalé un bonito libro artesanal de poesía infantil, cosido con lanas de colores e ilustrado con dibujos en tinta china. Porque tiene que ser china, claro.

    Habíamos ido al Museo del Títere y al teatro del Instituto Goethe donde daban una obra hecha a partir de un cuento de Kafka, luego de eso nos detuvimos un segundo en un kiosco y visitamos la Catedral. Cuando salimos, comimos kilos de ensaladas en un boliche alemán, creo que por 9 de Julio o San Jerónimo (hace tanto tiempo...) de donde salimos corriendo porque le dije que no había pagado.

    De todo esto me acuerdo de vez en cuando, y sobre todo de cómo se reía y cómo comíamos cañoncitos en la cama, porque creí que podría continuar siendo igual o tal vez mejor con los años y por eso viajé tantos kilómetros hacia el sur, hacia la nieve y las araucarias, para hacer las paces con todo en un lugar sin penumbras.

    Cuando todo estuvo listo, ella había cambiado. Ya no podía ver tan lejos, hasta allá, entre nieve y montañas. Está bien...  la Reina de la Cañada renunció al trono, pero Cristina de Suecia había dado el ejemplo al fin y al cabo.

   
    Por eso, ya que estoy aquí, en esta parte del camino donde a veces nieva y miro por la ventana y en el vidrio se refleja el aire frío y húmedo de una pensión de Córdoba hasta que el vidrio se empaña y ya no veo con claridad y me parece que escucho otras voces y veo para adentro cuando llegamos esquivando charcos al kiosquito de la esquina de Rivera Indarte  y ella preguntó:

    -         ¿Tiene chuflines para el pelo, señor?

    -         No tengo idea qué es eso – Contestó el hombre; y ella dijo muy rápido:

    -         ¡Entonces, de forros ni hablemos!

 

Gerardo Pennini

¡¡¡Sigamos haciendo fuerza!!!

Especial para Sensibles del Sur

* * *
Si desean enviar un mensaje que no se haga público , coloquen: Fuera de Sensibles en Asunto 

Para la sonrisa

SÍNTOMAS TÍPICOS CAUSADOS POR EL ALCOHOL
(Guía Practica de Reconocimiento y Resolución)

Síntoma: Pies fríos y húmedos.
Causa: El vaso esta siendo agarrado en ángulo incorrecto.
Solución: Gire el vaso hasta que la parte abierta esté hacia arriba.

Síntoma: Pies calientes y mojados.
Causa: Ud. se ha orinado.
Solución: Vaya al baño más próximo

Síntoma: La pared de enfrente está llena de focos.
Causa: Ud. se ha caído de espaldas.
Solución: Posicione su cuerpo a 90 grados del suelo.

Síntoma: El suelo está borroso.
Causa: Ud. está mirando a través del fondo de un vaso vacío.
Solución: Sírvase nuevamente.

Síntoma: El suelo se está moviendo.
Causa: Ud. está siendo cargado o arrastrado.
Solución: Pregunte dónde lo llevan.

Síntoma: El chofer del taxi es un elefante rosado.
Causa: Ud. bebió muchísimo o se equivocó al fumar.
Solución: Pregúntele al elefante que pasó.

Síntoma: Reflejo múltiple de caras en el agua del inodoro.
Causa: Ud. está intentando vomitar.
Solución: Termine su tarea.

Síntoma: La gente habla produciendo un misterioso eco.
Causa: Ud tiene la jarra de cerveza en la oreja.
Solución: Deje de hacer estupideces, que no da risa.

Síntoma: La discoteca se mueve mucho y la música es muy repetitiva.
Causa: Ud. está en una ambulancia.
Solución: No moverse, posible coma etílico.

Síntoma: Un enorme foco de la discoteca le ciega la vista.
Causa: Está usted en la calle y ese foco es el Sol.
Solución: Ir a dormir


l l l

Enviado por Aldo Novelli
aldonovelli@yahoo.com


Nuestro Archivo
 
(Viene del 139/40)
 
Libro del Subcomandante Marcos editado por la Biblioteca Virtual Beat 57.
(Segunda y última entrega)


Viento Segundo

EL DE ABAJO

Capítulo Cuarto

Que narra cómo la dignidad y la rebeldía se emparentan en el sureste y de cómo los fantasmas de Jacinto Pérez y mapaches recorren las sierras de Chiapas. Narra también de la paciencia que se agota y otros sucesos de ignorada presencia pero presumible consecuencia

Este pueblo nació digno y rebelde; lo hermana al resto de los explotados del país, no el Acta de Anexión de 1824 sino una larga cadena de ignominias y rebeldías. Desde los tiempos en que sotana y armadura conquistaban estas tierras, la dignidad y la rebeldía se vivían y difundían bajo estas lluvias.

El trabajo colectivo, el pensamiento democrático, la sujeción al acuerdo de la mayoría, son más que una tradición en zona indígena: han sido la única posibilidad de sobrevivencia, de resistencia, de dignidad y rebeldía. Estas "malas ideas", a ojos terratenientes y comerciantes, van en contra del precepto capitalista de "mucho en manos de pocos".

Se ha dicho, equivocadamente, que la rebeldía chiapaneca tiene otro tiempo y no responde al calendario nacional. Mentira: la especialidad del explotado chiapaneco es la misma del de Durango, el Bajío o Veracruz; pelear y perder.
Si las voces de los que escriben la historia hablan de descompás, es porque la voz de los oprimidos no habla... todavía.

No hay calendario histórico, nacional o regional, que recoja todas y cada una de las rebeliones y disconformidades contra el sistema impuesto y mantenido a sangre y fuego en todo el territorio nacional. En Chiapas esta voz de rebeldías se escucha sólo cuando estremece el mundillo de terratenientes y comerciantes. Entonces sí el fantasma de la barbarie indígena retumba en los muros de los palacios gobernantes y pasa todo con la ayuda de plomo ardiente, el encierro, el engaño y la amenaza. Si las rebeliones en el sureste pierden, como pierden en el norte, centro y occidente, no es por desacompañamiento temporal, es porque el viento es el fruto de la tierra, tiene su tiempo y madura, no en los libros de lamentos, sino en los pechos organizados de los que nada tienen más que dignidad y rebeldía.

Y este viento de abajo, el de la rebeldía, el de la dignidad, no es sólo respuesta a la imposición del viento de arriba, no es sólo brava contestación, lleva en sí una propuesta nueva, no es sólo la destrucción de un sistema injusto y arbitrario, es sobre todo una esperanza, la de la conversión de dignidad y rebeldía en libertad y dignidad.

¿Cómo habrá de hacerse oír esta voz nueva en estas tierras y en todas las del país? ¿Cómo habrá de crecer este viento oculto, conforme ahora con soplar en sierras y cañadas, sin bajar aún a los valles donde manda el dinero y gobierna la mentira?

De la montaña vendrá este viento, nace ya bajo los árboles y conspira por un nuevo mundo, tan nuevo que es apenas una intuición en el corazón colectivo que lo anima...


Capítulo Quinto

Que narra cómo la dignidad indígena se dió en caminar para hacerse oír y poco duró su voz, y narra también cómo voces de antes se repiten hoy y de que volverán los indios a caminar pero con paso firme, y junto a otros pasos desposeídos, para tomar lo que les pertenece y la música de muerte que toca ahora sólo para los que nada tienen, tocará para otros. Y narra también otros asombrosos acontecimientos que suceden y, dicen, habrán de suceder.

La marcha indígena Xi'Nich (hormiga), realizada por campesinos de Palenque, Ocosingo y Salto de Agua, viene a demostrar lo absurdo del sistema.
Estos indígenas tuvieron que caminar mil 106 kilómetros para hacerse escuchar, llegaron hasta la capital de la república para que el poder central les consiguiera una entrevista con el virrey. Llegaron al Distrito Federal cuando el capitalismo pintaba una tragedia espantosa sobre los cielos de Jalisco. Llegaron a la capital de la antigua Nueva España, hoy México, en el año 500 después de que la pesadilla extranjera se impuso en la noche de esta tierra.
Llegaron y los escucharon todas las gentes honestas y nobles que hay, y las hay todavía, y también las escucharon las voces que oprimen el sureste, norte, centro y occidente de la patria. Regresaron otros mil 106 kilómetros llenos los bolsillos de promesas. Nada quedó de nuevo...

En la cabecera municipal de Simojovel, los campesinos de la CIOAC fueron atacados por gente pagada por ganaderos de la localidad. Los campesinos de Simojovel han decidido dejar de estar callados y responder a las amenazas cumplidas de los finqueros. Manos campesinas cercan la cabecera municipal, nada ni nadie entra o sale sin su consentimiento. El ejército federal se acuartela, la policía recula y los señores feudales del estado claman fuego para volver al orden y el respeto. Comisiones negociadoras van y vienen. El conflicto se soluciona aparentemente; las causas subsisten y, con la misma apariencia, todo vuelve a la calma.

En el poblado Betania, en las afueras de San Cristóbal de Las Casas, los indígenas son detenidos y extorsionados, regularmente por agentes judiciales, por cortar leña para sus hogares. La judicial cumple con su deber de cuidar la ecología, dicen los agentes. Los indígenas deciden dejar de estar callados y secuestran a tres judiciales.
No conformes con eso, toman la carretera Panamericana y cortan la comunicación al oriente de San Cristóbal. En el crucero de Ocosingo y Comitán, los campesinos tienen amarrados a los judiciales y exigen hablar con el virrey antes de desbloquear la carretera. El comercio se empantana, el turismo se derrumba. La noble burguesía coleta se mesa sus venerables cabelleras. Comisiones negociadoras van y vienen.
El conflicto se soluciona aparentemente; las causas subsisten y con la misma apariencia todo vuelve a la calma.

En Marqués de Comillas, municipio de Ocosingo, los campesinos sacan madera para sobrevivir. La judicial los detiene y requisa la madera para provecho de su comandante. Los indígenas deciden dejar de estar callados y toman los vehículos y hacen prisioneros a los agentes; el gobierno manda policías de seguridad pública y son tomados prisioneros de la misma forma. Los indígenas retienen los camiones, la madera y a los prisioneros. Sueltan a estos últimos. No hay respuesta. Marchan a Palenque para exigir solución y el ejército los reprime y secuestra a sus dirigentes. Siguen reteniendo los camiones. Comisiones negociadoras van y vienen. El gobierno suelta a los dirigentes, los campesinos sueltan los camiones.
El conflicto se soluciona aparentemente; las causas subsisten y, con la misma apariencia, todo vuelve a la calma.

En la cabecera municipal de Ocosingo marchan, desde distintos puntos de las fuerzas de la ciudad, 4 mil campesinos indígenas de la ANCIEZ. Tres marchas convergen frente al Palacio Municipal. El presidente no sabe de qué se trata y se da a la fuga, en el suelo de su despacho queda tirado un calendario señalando la fecha: 10 de abril de 1992. Afuera los campesinos indígenas de Ocosingo, Oxchuc, Huixtán, Chilón, Yajalón, Sabanilla, Salto de Agua, Palenque, Altamirano, Margaritas, San Cristóbal, San Andrés y Cancuc, bailan frente a una imagen gigantesca de Zapata pintada por uno de ellos, declaman poemas, cantan y dicen su palabra. Sólo ellos se escuchan. Los finqueros, comerciantes y judiciales se encierran en sus casas y comercios, la guarnición federal parece desierta. Los campesinos gritan que Zapata vive, la lucha sigue. Uno de ellos lee una carta dirigida a Carlos Salinas de Gortari donde lo acusan de haber acabado con los logros zapatistas en materia agraria, vender al país con el Tratado de Libre Comercio y volver a México a los tiempos del porfirismo, declaran contundentemente no reconocer las reformas salinistas al artículo 27 de la Constitución Política.
A las dos de la tarde, la manifestación se disuelve, en orden aparente; las causas subsisten y, con la misma apariencia, todo vuelve a la calma.

Abasolo, ejido del municipio de Ocosingo. Desde hace años los campesinos tomaron tierras que les correspondían por derecho legal y derecho real. Tres dirigentes de su comunidad han sido tomados presos y torturados por el gobierno. Los indígenas deciden dejar de estar callados y toman la carretera San Cristóbal-Ocosingo. Comisiones negociadoras van y vienen. Los dirigentes son liberados. El conflicto se soluciona aparentemente, las causas subsisten, y con la misma apariencia todo vuelve a la calma.

Sueña Antonio con que la tierra que trabaja le pertenece, sueña que su sudor es pagado con justicia y verdad, sueña que hay escuela para curar la ignorancia y medicina para espantar la muerte, sueña que su casa se ilumina y su mesa se llena, sueña que su tierra es libre y que es razón de su gente gobernar y gobernarse, sueña que está en paz consigo mismo y con el mundo. Sueña que debe luchar para tener ese sueño, sueña que debe haber muerto para que haya vida. Sueña Antonio y despierta... ahora sabe qué hacer y ve a su mujer en cuclillas atizar el fogón, oye a su hijo llorar, mira el sol saludando al oriente, y afila su machete mientras sonríe.

Un viento se levanta y todo lo revuelve; él se levanta y camina a encontrarse con otros. Algo le ha dicho que su deseo es deseo de muchos y va a buscarlos.

Sueña el virrey con que su tierra se agita por un viento terrible que todo lo levanta, sueña con que lo que robó le es quitado, sueña que su casa es destruida y que el reino que gobernó se derrumba. Sueña y no duerme. El virrey va donde los señores feudales y éstos le dicen que sueñan lo mismo. El virrey no descansa, va con sus médicos y entre todos deciden que es brujería india y entre todos deciden que sólo con sangre se librará de ese hechizo y el virrey manda matar y encarcelar y construye más cárceles y cuarteles y el sueño sigue desvelándolo.

En este país todos sueñan. Ya llega la hora de despertar...

LA TORMENTA...

...la que está

Nacerá del choque de estos dos vientos; llega ya su tiempo, se atiza ya el horno de la historia. Reina ahora el viento de arriba, ya viene el viento de abajo, ya la tormenta viene... así será...

LA PROFECIA

...la que está

Cuando amaine la tormenta, cuando lluvia y fuego dejen en paz otra vez la tierra, el mundo ya no será el mundo, sino algo mejor.

Selva Lacandona, agosto de 1992

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Al semanario nacional Proceso, al periódico nacional El Financiero,
al periódico nacional La Jornada,
al periódico local de San Cristóbal de Las Casas Tiempo

9 de Febrero de 1995.

 

Señores: Va comunicado... postrero, a como se ven las cosas.

El alzamiento zapatista hizo que aumentara el precio de la sangre indígena mexicana. Ayer valía menos que un ave de corral; hoy su muerte es la condición del préstamo de ignominia más grande de la historia mundial. El precio de la cabeza de los zapatistas es el único que se mantiene al alza en el sube y baja de la especulación financiera. El señor Zedillo inicia el pago del préstamo. Su mensaje es claro: o hablas con sumisión y de rodillas frente al supremo gobierno o, con el aval de mis cómplices en el Congreso, te aniquilo. Ahora inventa una prueba de que nosotros no queremos el diálogo. ¿Su objetivo? Pagar el préstamo.
Alguien debería decirle a ese señor quiénes son los zapatistas. No parece haber hablado nunca antes con personas dignas. Es un inexperto en tratar con seres humanos; sabe tratar con cifras, planes macroeconómicos, medios mentirosos y opositores sumisos, pero con seres humanos no.

A ver si aprende, antes de que se rompa todo.

El primer y más entusiasta aplauso al ultimátum de Querétaro, y al "espectacular golpe'' del 9 de febrero fue de los grandes ganaderos y grandes comerciantes del sureste. Saben que sus ejércitos privados no tienen pantalones para enfrentar a los zapatistas; ahora esperan que el Ejército federal les haga el trabajo que antes hacían ellos sin tanta prensa encima: el asesinato masivo.

El supremo gobierno nos amenaza a nosotros...
A los zapatistas y no a quien es el principal responsable de la miseria presente y futura de millones de mexicanos, el desempleo, la baja en el nivel de ingresos, de la pérdida de la confianza en el supremo gobierno y sus "instituciones''.

A los zapatistas y no a quien, con los dineros del pueblo mexicano, viaja para vender su falacia económica en otros países.

A los zapatistas y no a los altos jerarcas de la Iglesia que, mientras nosotros comemos frijoles, chile y tortilla, y ellos grandes banquetes a la mesa, preguntan sobre el "oscuro'' financiamiento del ezetaelene.

A los zapatistas y no a Hank González, a quien el Departamento de Estado norteamericano ya le sigue la pista en el lavado de dólares y en sus ligas con el narco. Lo que debiera hacer la justicia mexicana lo hará la estadounidense.

A los zapatistas y no a quienes supieron desde antes lo de la devaluación de diciembre y celebraron con champaña la flotación del peso (elegante forma de describir una caída estrepitosa).

A los zapatistas y no a quienes, en torno a la gran mentira de la bonanza salinista, tejieron la complicada red de caravanas teóricas y "brillantes'' y "objetivos'' análisis anexos para cantar alabanzas al macroengaño.

A los zapatistas y no a quienes en Chiapas, Tabasco, Veracruz, Tlaxcala, San Luis Potosí, Guanajuato, Jalisco, perpetraron antes, y preparan ahora, un fraude mayor al económico, el fraude a las esperanzas del tránsito pacífico a la democracia.

A los zapatistas y no a quienes violaron a las indígenas tzeltales en Altamirano.

A los zapatistas y no a quienes ejecutaron con un tiro de gracia a los combatientes insurgentes presos en el mercado de Ocosingo.

A los zapatistas y no a quienes, con la elegante aclaración de que no se usaron bombas, "rocketearon'' poblaciones civiles en San Cristóbal, Los Altos y la Selva.

A los zapatistas y no a quienes utilizan perros de caza para perseguirlos.

A los zapatistas y no a quienes tasaron la sangre indígena, en la bolsa de valores chiapaneca, en un precio menor al de un pollo.

A los zapatistas y no a quienes se quedaron, para sus bolsillos, con el dinero de los "acuerdos de paz'' de San Cristóbal.

A los zapatistas y no a quienes, desde la impunidad de una curul fraudulenta, violaron y violan la Constitución.

A los zapatistas y no a quienes son responsables de un crimen y ahora detentan el poder sobre las riquezas energéticas de México.

A los zapatistas y no a quienes fueron cómplices, activos o pasivos, en el mayor crimen desde Porfirio Díaz: el salinismo.

A los zapatistas y no a los que viven la "inseguridad'' de un salario de miles de nuevos pesos mensuales a cambio del "agotador'' ejercicio de levantar el dedo para aprobar ayer la venta de la patria y hoy el exterminio de los indígenas del sureste.

A los zapatistas y no al brazo político del crimen organizado y del narcotráfico que se atreve, además, a ostentar como insulto supremo, los colores de la bandera nacional en su escudo.

A los zapatistas y no al puñado de capitales norteamericanos que pagaron ya, por adelantado, la compra de la riqueza de nuestro subsuelo.

A los zapatistas y no a quienes, desde la tribuna de los medios masivos de comunicación, mintieron, mienten y mentirán a la Nación.

A los zapatistas y no a quienes, en enero de 1995, se presentaron en Suiza, frente al FMI, diciendo que "el presidente Salinas me ha instruido para... Perdón, el presidente Zedillo..."
A los zapatistas y no a quienes, desde el BID y con sangre y vocación extranjeras, dirigen los destinos del país.

A los zapatistas y no a las guardias blancas.

A los zapatistas, a los hombres y mujeres que se alzaron en armas para no vivir ya más de rodillas y no a los que nos han sumido, por siglos, en la ignorancia, la miseria, la muerte, la desesperanza.

A los zapatistas, a los que decidieron dar su sangre en garantía de que nunca más hablarían con nadie bajo amenazas.

A los zapatistas, los más pequeños, los siempre olvidados, la carne destinada ayer a la muerte por diarrea, desnutrición, olvido, en los campos cafetaleros, las fincas, las calles, la montaña.

A los zapatistas, los más pequeños, los siempre olvidados, la carne destinada mañana a servir de polígono de prueba al moderno armamento de un ejército que, en lugar de defender la soberanía nacional y dirigir sus armas contra los traidores a la patria, apunta a sus hermanos de sangre, de suelo, de historia.

A los zapatistas, a los millonarios en promesas incumplidas, a los que se cubren el rostro para que sus hermanos de otras tierras puedan verlos. A los zapatistas, los del "para todos todo, nada para nosotros''.

A los zapatistas, los que le enseñaron a los actuales gobernantes lo que no aprendieron en los posgrados en el extranjero y que ya no aparece en los libros de texto con los que deseducan a los niños mexicanos: lo que es la verguenza, la dignidad de seres humanos, el amor a la patria y la historia.

A los zapatistas, los que, en medio de un país de frituras, artículos de importación, "grandes'' logros macroeconómicos, ficticios primeros mundos y desesperanzas de cambio, repintaron, en el suelo y en el cielo de estas tierras, las seis letras que ya habían sido malbaratadas en el mercado internacional: México.

A los zapatistas, a los hombres, mujeres, niños y ancianos que (mucho antes de que quienes hoy usurpan la voluntad mexicana fueran un sueño siquiera en la sangre que les antecedió), habitan, viven y mueren estas tierras. A los que junto a otras sangres indígenas le dieron a este país, como escudo nacional, la imagen del águila devorando a una serpiente.

A los zapatistas, nosotros, ustedes, todos los que no son ellos...

Bueno, pase lo que pase, gracias por todo a todos. Si volviéramos atrás el reloj de la historia, ni un segundo dudaríamos en volver a hacer lo que hemos hecho. Una, mil veces, volveríamos a decir "Ya basta!"

Vale. Salud y un abrazo fuerte, fuerte (para el frío y para no dejar que el olvido reine de nuevo).

Desde las montañas del sureste mexicano
Subcomandante Insurgente Marcos
México, febrero de 1995.

P.D. QUE APLAUDE A RABIAR EL NUEVO "ÉXITO'' DE LA POLICÍA GUBERNAMENTAL:
Escuché que ya descubrieron otro Marcos y que es tampiqueño.
No suena mal, el puerto es bonito. Me acuerdo cuando estuve trabajando de sacaborrachos en un burdel de Ciudad Madero en la época en que La Quina hacía con la economía regional lo que Salinas hizo con la Bolsa de Valores: inyectarle dinero para ocultar la pobreza. Me fui del puerto porque la humedad me da sueño y los mariscos me lo quitan.

P.D. QUE NO ABANDONA, A PESAR DE LAS CIRCUNSTANCIAS, SU NARCISISMO:
Bueno, y a todo esto, ¿ese nuevo subcomandante Marcos sí es guapo? Es que últimamente me ponen puros feos y se me arruina toda la correspondencia femenina.

P.D. QUE CUENTA EL PARQUE Y EL TIEMPO:
Tengo 300 tiros, así que procuren traer más de 299 soldados y policías para agarrarme (dice la leyenda que no fallo. ¿Quieren averiguarlo?)
¿Por qué 299 si son 300 balas? Bueno, la última es para un servidor. Resulta que uno se encariña con cosas como ésa, y una bala parece ser el único consuelo para tan solitario pecho.

Vale de nuevo. Salud.
Y ¿habrá un pedacito en el pecho de ella para un recuerdo?
El sup retocándose con macabra coquetería el pasamontañas.


A "Proceso'', "El Financiero'', "La Jornada'', "Tiempo''; a la prensa nacional e internacional:

 11 de Marzo de 1995.

Señores:

Va comunicado que demuestra que el hombre es el único animal que se arriesga dos veces a caer en la misma trampa. Por cierto, sería bueno que le mandaran una copia de la multimencionada ley a los federales. No parecen haberse dado por enterados, porque siguen avanzando. Si seguimos replegándonos vamos a llegar a topar un letrero que diga: "Bienvenidos a la frontera Ecuador-Perú''.
No es que nos disguste el viaje a Sudamérica, pero eso de estar en medio de tres fuegos no debe ser muy agradable.
Nosotros bien. Acá en la selva se puede apreciar, en toda su crudeza, la transformación del hombre en mono (antropólogos, absténganse).

Vale. Salud y un cristal de ésos que sirven para ver el hoy y el mañana.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

Subcomandante Insurgente Marcos.
México, marzo de 1995.


P.D. QUE PREGUNTA SOLO POR CURIOSIDAD
¿Cómo se llama el general del Ejército Federal que, antes de retirarse del ejido Prado, ordenó destruir todo lo utilizable en las casas de los indígenas y quemar varias chozas? En Prado se gana, en promedio, N$ 200.00 mensuales por familia, ¿cuánto gana el general por tan "brillante'' acción militar? ¿Lo ascenderán de grado por "méritos en campaña''? ¿Sabía el general que una de las casas que ordenó destruir era la casa de la Toñita? ¿Les platicará, este general, a sus hijos y nietos esta "luminosa'' página en su hoja de servicios?¿Cómo se llama el oficial que, días después de haber asaltado y destruido casas en el ejido Champa San Agustín, regresa con dulces y se hace fotografiar cuando se los entrega a los niños?
¿Cómo se llama el oficial que, emulando al protagonista de la novela Pantaleón y Las Visitadoras de M. Vargas Llosa, llevó decenas de prostitutas para "atender'' a la guarnición que ocupa Guadalupe Tepeyac? ¿Cuánto cobran las prostitutas? ¿Cuánto gana el general al mando de tan "arriesgado'' operativo militar? ¿Cuánto le queda de comisión al "Pantaleón'' mexicano? ¿Son las mismas prostitutas para la oficialidad que para la tropa? ¿En todas las guarniciones de la campaña "en defensa de la soberanía nacional'' existe este "servicio''?
Si el Ejército Federal mexicano está para garantizar la soberanía nacional, ¿por qué no mejor acompañó a Ortiz a Washington, en lugar de estar persiguiendo la dignidad indígena mexicana en Chiapas?

P.D. QUE VUELVE A BLINDARSE EL CORAZON PARA CONTAR LO QUE SIGUE...
El 8 de marzo terminaron de bajar de las montañas los habitantes de Prado. La familia de la Toñita formaba parte del último contingente. Cuando llegan a lo que queda de su casita, la escena de todas las familias de Prado se repite en la familia de la Toñita: los hombres recorren, impotentes y rabiosos, lo poco que ha quedado en pie, las mujeres lloran y mesan sus cabellos, rezan y repiten: "Diosito mío, Diosito mío'', mientras levantan las ropas desgarradas, los pocos muebles rotos, el alimento derramado y con estiércol, las imágenes de la Virgen de Guadalupe desgarradas, los Cristos crucificados botados juntos a envolturas de "fast food'' del US Army. Esta escena es ya casi una ceremonia en los habitantes de Prado. La han repetido 108 veces en los últimos días, una vez por cada familia. 108 veces la impotencia, la rabia, las lágrimas, los gritos, los "Diosito mío'', "Diosito mío''...

Sin embargo, hay algo esta vez que es diferente. Hay una mujer pequeñita que no llora. La Toñita no dijo nada, no lloró, no gritó. Pasó por encima del tiradero y fue hasta un rincón de la casita, como buscando algo. Ahí, en una esquina olvidada, estaba la tacita de té, rota, botada como esperanza deshecha. Esa tacita fue un regalo, alguien la mandó para que, algún día, Toñita-Alicia pudiera tomar el té con el Sombrerero Loco y la Liebre de Marzo. Pero esta vez no es una liebre lo que encuentra en marzo la Toñita. Es su casa destruida por órdenes de aquel que dice defender la soberanía y la legalidad. La Toñita no llora, no grita, no dice nada. Levanta los pedazos de la tacita de té y del platito que le servía de base. La Toñita sale, vuelve a pasar por entre las ropas rotas y sucias en el suelo, por entre el frijol y el maíz regados entre los destrozos, por entre su mamá, sus tías y sus hermanas que lloran, y gritan, y repiten "Diosito mío'', "Diosito mío''.
Afuera, cerca de un guayabo, la Toñita se sienta en la tierra y, con barro y salivita, empieza a pegar los pedazos de la tacita de Té. No llora la Toñita, pero hay un brillo helado y duro en su mirada. Brutalmente, como desde hace 500 años las mujeres indígenas, la Toñita deja de ser niña y se hace mujer. Es 8 de marzo de 1995, día internacional de la mujer, y la Toñita tiene 5 años, entrada en 6. El frío y cortante brillo de su mirada rescata, de la tacita de té rota, destellos que hieren. Cualquiera diría que es el sol el que saca filo al rencor que la traición sembró en estas tierras... Como si rearmara un corazón roto así reconstruye la Toñita, con barro y saliva, su rota tacita de té. Alguien, lejos, olvida por un momento que es hombre. Las gotas saladas que le caen del rostro no alcanzan a oxidar el pecho de plomo...

P.D. QUE ARRIESGA "LO MAS VALIOSO QUE TENGO''
(¿La cuenta en dólares?) Leí que ya hay una "subcomandante Elisa'', un "subcomandante Germán'', un "subcomandante Daniel'', un "subcomandante Eduardo''.

Por eso he decidido tomar la siguiernte resolución: Le advierto a la PGR que si sigue sacando más "sub's'', me pondré en ayuno total.

Exijo, además, que la PGR declare que sólo hay un "sub'' ("Afortunadamente'', dice mi otro yo cuando lee estas líneas), y que me libren de toda culpa en la debilidad del dólar frente al yen japonés y los MARCOS (note usted la reiteración del narcisismo) alemanes. (No me vayan a mandar a Warman, por favor!).

P.D. QUE ACUSA RECIBO DE PROMESAS PRENDIDAS DE UN SONETO Y REVIRA CON... "When, in disgrace with fortune and mens' eyes,I all alone beweep my outcast state,And trouble deaf heaven with my bootless cries,And look upon myself and curse my fate,Wishing me like to one more rich in hope,Featur'd like him with friends possess'd,Desiring this man's art and that man's scope,With what I most enjoy contented least;Yet in these thoughts myself almost despising,Haply I think on thee, and then my state,Like to the lark at break of day, arisingFrom sullen earth, sings hymns at heaven's gate;For thy sweet love remember'd such wealth bringsThat then I scorn to change my state with kings''.

William Shakespeare Soneto XXIX.

P.D. QUE PLATICA LO OCURRIDO LOS DIAS 17 Y 18 DE FEBRERO DE 1995, OCTAVO Y NOVENO DIAS DEL REPLIGUE.
"Nos fuimos siguiendo la doble punta de una flecha lunática''. "Cuarto creciente, los cuernos al oriente'', recordé y me repetí cuando salimos a unos potreros. Hubo que esperar. Arriba un avión militar hacía llover su ronroneo de muerte.
Mi otro yo empieza a canturrear:"Y nos dieron las diez y las once,las doce, la una, las dos y las tres. Y escondidos al amanecer nos empapó la lluvia..."
Yo le hago una señal amenazante para que se calle.
El se defiende:­Mi vida es una canción de Joaquín Sabina.
­No ha de ser una canción de amor, seguro - ­le digo yo, olvidando mi propia prohibición de hablar.

Camilo avisa que el avión ya se fue. Salimos all potrero y seguimos caminando en medio de un zacatal todavía humedo por la lluvia pasada. Yo avanzaba mirando hacia arriba, buscando en su lado obscuro alguna respuesta a viejas preguntas.

¡­Aguas con el toro! - ­alcancé a oír que me advertía Camilo. Pero ya era tarde; cuando bajé la vista después de un recorrido por la Vía Láctea, me topé con los ojos de un semental que, creo, se espantó tanto como yo porque corrió igual pero en sentido contrario. Al llegar al cerco, como pude aventé la mochila por encima del alambre de púas.
Me tendí para arrastrarme y pasar por abajo. Lo hice con tan buena suerte que, lo que creí era lodo, era mierda de vaca. Camilo se reía a las carcajadas. A mi otro yo hasta le dio hipo. Los dos sentados y yo haciéndoles señas para que se callaran.
- ¡Sssshh, Nos van a oír los soldados!
Pero nada, ellos risa y risa. Yo corté un tanto de zacate estrella para limpiarme, en lo posible, la mierda en la camisa y el pantalón. Me puse la mochila y seguí caminando. Atrás me siguieron Camilo y mi otro yo. Ya no reían. Al levantarse se dieron cuenta de que sobre mierda se habían sentado. Enamorando vacas con tan seductor olor, terminamos de cruzar un extenso potrero al que atravesaba un riachuelo.
Al llegar a la zona boscosa miré el reloj. Las 02:00. "Hora suroriental'', diría Tacho. Con suerte y sin lluvia, llegaríamos al pie de la sierra antes del amanecer. Así fue. Entramos por una vieja picada, por entre árboles grandes y espaciados que anunciaban ya la cercanía de la selva. La mera selva, dónde sólo los animales salvajes, los muertos y los guerrilleros viven. No hubo mucha necesidad de lámpara, la luna se desgarraba todavía por entre las ramas, como serpentina blanca, y los grillos se acallaban con nuestro paso sobre las hojas secas. Llegamos a la gran ceiba que marca la puerta de entrada, descansamos un rato y, ya con luz mañanera, avanzamos todavía un par de horas montaña arriba.

La picada se perdía a ratos pero, a pesar de los años transcurridos, yo recordaba el rumbo general. "Al oriente, hasta topar pared'', decíamos hace ¿11? años. Descansamos a orillas de un arroyito que, seguro, no duraría en la seca. Dormitamos un rato. Desperté por un grito de mi otro yo. Quité el seguro del arma y apunté a donde se escuchó el gemido. Sí, era mi otro yo agarrándose el pie y quejándose. Me acerqué. Había tratado de quitarse el calcetín como si nada y se había llevado un pedazo de piel.

­Cómo eres buey ­- dije­ -, hay que remojarlo primero.

Era el noveno día con las botas puestas. La tela y la piel, con la humedad y el lodo, se hacen una y quitar la calceta es como despellejarse. Desventajas de dormir con las botas puestas. Le mostré cómo hacer. Metimos los pies en el agua y, poco a poco, fuimos quitanto la tela. Los pies olían a perro muerto y la piel era una masa deforme y blancuzca.

- ­Me espantaste. Cuando te vi agarrándote el pie pensé que te había picado una culebra ­- le reproché.
Mi otro yo ni me pelaba, seguía remojando los pies y cerraba los ojos. Como si la llamara. Camilo empezó a golpear el suelo con una estaca.

- ­¿Y ora? - le pregunté.

- ­Culebra - ­dijo Camilo mientras aventaba piedras, palos, botas y todo lo que encontraba a la mano. Por fin un garrotazo en la cabeza.

Nos acercamos temerosos.

- ­Mococh ­- dice Camilo.
- ­Nauyaca ­- digo yo.

Cojeando se acerca mi otro yo. Pone cara de conocedor cuando dice:­Es la famosa Bac Ne' o Cuatro Narices.
- ­Su picadura es mortal y su veneno es muy venenoso - ­agrega imitando el tono de merolico en feria de pueblo. La pelamos.
La culebra se pela como descamisándola. Se le abre la panza como un largo cierre relámpago o "zipper'', se vacían las tripas y se despelleja de una sola pieza. Queda la carne blanca y cartilaginosa. Se atraviesa con una vara delgada y se pone al fuego. Sabe como a pescado asado, como a Macabil, ése que pescábamos en el río "Sin Nombre'' hace ¿11? años. Comimos eso y un poco de pinole con azúcar que nos habían regalado. Después de un rato de descanso, borramos las huellas y seguimos la marcha. Al igual que hace ¿11? años, la selva nos daba la bienvenida como es ley: lloviendo.
La lluvia en la selva es muy otra. Empieza a llover pero los árboles funcionan como un gran paraguas, pocas son las gotas que escapan por entre ramas y hojas. Después, el techo verde empieza a escurrir y entonces sí, a mojarse. Como una gran regadera, sigue escurriendo, lloviendo dentro, aunque arriba ya haya dejado de llover. Con la lluvia en la selva sucede igual que con la guerra: uno sabe cuándo empieza, pero no cuándo termina. En el camino fui reconociendo viejos amigos: el huapac' con su modesto abrigo de musgo verde, la caprichosa y dura rectitud del cante; el hormiguillo, la caoba, el cedro, el afilado y venenoso defenderse de la chapaya, el abanico del watapil, el desproporcionado gigantismo de las hojas del pij', que parecen verdes orejas de elefantes, el vertical alzarse al cielo del bayalté, el duro corazón del canolté, la amenaza del chechém o "mala mujer'' que, como indica su nombre, produce fiebre muy alta, delirios y fuerte dolor. Arboles y más árboles. Puro marrón y verde llenando los ojos, las manos, las pisadas, el alma nuevamente...

Como hace ¿11? años, cuando llegué la vez primera. Y entonces iba yo subiendo esta pinche loma y pensando que cada paso que daba era el último y diciéndome "un paso más y me muero'' y daba un paso y luego otro y no me moría y seguía caminando y sentía que la carga me pesaba 100 kilos y mentira si yo sabía que llevaba sólo 15 kilos y "es que estás muy nuevito'', dijeron los compas que me fueron a alcanzar y se reían con complicidad, y yo seguía repitiéndome que ahora sí el siguiente paso sería el último y maldecía la hora en que se me ocurrió hacerme guerrillero y tan bien que estaba de intelectual orgánico y la revolución tiene muchas tareas y todas son importantes y yo por qué me fui a meter en ésta y seguro que en el próximo descanso les digo que hasta aquí nomás y que mejor les ayudo allá en la ciudad y seguía caminando y me seguía cayendo y llegaba al siguiente descanso y no decía nada, parte por la vergüenza y parte porque no podía ni hablar y jalando aire como pescado en un charco que le queda chico y me decía: bueno, al próximo descanso sí les digo, y ocurría lo mismo y así me la llevé las 10 horas de esa primera jornada de camino en la selva y ya atardeciendo dijeron: aquí vamos a quedar, y yo me dejé caer así nomás y me dije "llegué'' y me repetí "llegué'' y pusimos las hamacas y entonces hicieron fuego y entonces hicieron arroz con azúcar y comimos y comimos y me preguntaron que qué tal había sentido la loma y que cómo me sentía y que si estaba cansado y yo sólo repetía "llegué'' y ellos se miraban entre sí y decían que apenas lleva un día y ya se volvió loco.

Al otro día supe que el camino que yo había hecho en 10 horas con 15 kilos de carga ellos lo hacían en cuatro horas y con 20 kilos. Yo no dije nada. "Vámonos'', dijeron. Los seguí, y a cada paso que daba me preguntaba: ''¿llegué?``Hoy, ¿11? años después, la historia, cansada de andar, se repite. Llegamos. ¿Llegamos? La tarde fue un alivio, una luz como de ese trigo que me alivió muchas madrugadas, bañó el lugar donde decidimos acampar. Comimos después de que Camilo topó Sac Jol ("cara de viejo'' o "cabeza blanca''). Resulta que eran siete. Le dije a Camilo que no tirara; tal vez estaban corriendo venado y pensaba yo que lo topábamos. Nada, ni "Sac Jol'' ni venado. Pusimos los techos y las hamacas. Al rato, ya de noche, llegaron las martruchas a ladrarnos y, después, el woyo o mico de noche. No pude dormir.
Me dolía todo, hasta la esperanza...


P.D. AUTOCRITICA QUE,VERGONZANTE, SE DISFRAZA DE CUENTO PARA MUJERES QUE,EN VECES, SON NIAS, Y PARANIAS QUE, EN VECES,SON MUJERES. Y, COMO LA HISTORIA SE REPITE UNA VEZ COMO COMEDIAY OTRA COMO TRAGEDIA,EL CUENTO SE LLAMA...
DURITO II(El neoliberalismo visto desde la Selva Lacandona)

Fue el décimo día, ya con menos presión. Me alejé un poco para poner mi techo e instalarme. Iba yo viendo hacia arriba, buscando un buen par de árboles que no tuvieran gajo encima. Por eso me sorprendí cuando escuché, a mis pies, una voz que gritó:"¡Hey, cuidado!"
No vi nada al principio, pero me detuve y esperé. Casi inmediatamente se empezó a mover una hojita y, debajo de ella, salió un escarabajo que empezó a reclamar:­¿Por qué no se fija dónde pone sus bototas? Estuvo a punto de aplastarme! ­- gritó.

Ese reclamo se me hacía conocido.
­¿Durito? - ­aventuré.
­Nabucodonosor para usted! No sea igualado! ­- contestó indignado el pequeño escarabajo.

Ya no me cupo duda.

- ¡Durito! ¿Ya no te acuerdas de mí?
Durito, quiero decir, Nabucodonosor, se me quedó viendo pensativo. Sacó una pequeña pipa de dentro de sus alas, la llenó de tabaco, la encendió y, después de una bocanada grande que le arrancó una tos nada saludable, dijo:­Mmmmh, mmmh.

Y luego repitió:­Mmmh, mmmh.

Yo sabía que eso iba a tardar, así que me senté. Después de varios "mmmh, mmh'', Nabucodonosor, o sea Durito, exclamó:­¿Capitán?
¡­Ese mero! - ­dije yo, satisfecho de verme reconocido.

Durito (creo que, después de ser reconocido, podía llamarlo de nuevo así) empezó una serie de movimientos de patitas y alas que, en lenguaje corporal de los escarabajos, viene siendo como una danza de la alegría y que a mí siempre me ha parecido una especie de ataque de epilepsia. Después de repetir varias veces, con énfasis distintos, "Capitán!'', Durito se detuvo al fin y me lanzó la pregunta que tanto temía:­¿Traes tabaco?­
Bueno, yo... - ­alargué la respuesta para darme tiempo a calcular mis reservas.

En eso llegó Camilo y me preguntó:­¿Me llamaste, Sup?­No, nada... Estaba yo cantando y... y no te preocupes, puedes irte - ­respondí con nerviosismo.

­Ah, bueno ­- dijo Camilo y se retiró.

­¿Sup? ­- preguntó extrañado Durito.

­Sí - ­le dije­. Ahora soy subcomandante.

­¿Y eso es mejor o peor que Capitán? - ­insistió Durito.

­Peor - ­le dije y me dije.

Cambié rápidamente de tema y le tendí la bolsa de tabaco diciendo:­Aquí traigo un poco.

Para recibir el tabaco, Durito realizó nuevamente su danza, ahora repitiendo "gracias!'' una y otra vez.

Pasada la euforia tabacalera, iniciamos la complicada ceremonia del encendido de la pipa. Yo me recosté sobre la mochila y lo quedé viendo al Durito.

­Estás igual - ­le dije.

­Tú, en cambio, te ves bastante maltrecho - ­me respondió.

­Es la vida ­- dije quitándole importancia.

Durito empezó con sus "mmmh, mmh''. Al rato me dijo:­¿Y qué te trae por aquí después de tantos años?
­Bueno, estuve pensando y, como no tenía nada qué hacer, me dije que por qué no dar una vuelta por los viejos lugares y así saludar a los amigos viejos ­- respondí.

¡­Viejos los cerros y reverdecen! -­reclamó indignado Durito.

Después siguió otro rato de "mmmh, mmmh'' y de sus miradas inquisitivas.

Yo no pude más y le confesé:­La verdad es que nos estamos replegando porque el gobierno lanzó una ofensiva en contra nuestra...

¡­Corriste! ­- dijo Durito.

Yo traté de explicarle lo que es un repliegue estratégico, una retirada táctica, y lo que se me ocurrió en ese momento.

­Corriste - ­dijo Durito, ahora con un suspiro.

­Bueno, sí, corrí ¿y qué? - ­dije molesto, más conmigo mismo que con él.

Durito no insistió. Se quedó callado un buen rato. Sólo el humo de las dos pipas tendía su puente.
Minutos después dijo:­Parece que hay algo más que te molesta, y no sólo lo de la "retirada estratégica''.

"Repliegue'', "repliegue estratégico'' - ­le corregí.

Durito esperó a que yo continuara:­La verdad es que me molesta que no estábamos preparados. Y no estábamos preparados por mi culpa. Yo creí que el gobierno sí quería el diálogo y entonces había dado la orden de que empezaran las consultas para los delegados. Cuando nos atacaron nosotros estábamos discutiendo las condiciones del diálogo. Nos sorprendieron. Me sorprendieron... ­- dije con pena y coraje.

Durito seguía fumando, esperó a que yo terminara de contarle todo lo ocurrido en los últimos diez días.
Cuando terminé, Durito dijo:­Espérame.
Y se metió debajo de una hojita. Al rato salió empujando su pequeño escritorio. Después fue por una sillita, se sentó, sacó unos papeles y los empezó a revisar con aire preocupado.
­Mmmh, mmh ­- decía a cada tanto de papeles que leía. Después de un tiempo exclamó:­Aquí está!­
¿Aquí está qué cosa? - ­pregunté intrigado.

¡­No me interrumpas! - ­dijo serio y solemne Durito. Y agregó:­Pon atención. Tu problema es el mismo que tienen muchos. Se refiere a la doctrina económica y social conocida como "neoliberalismo''...

"Lo que me faltaba... ahora clases de economía política'' - pensé. Parece que Durito escuchó lo que pensaba porque me regañó:­Sssht! Esta no es una clase cualquiera! Es la cátedra por excelencia.

A mí me pareció exagerado eso de "la cátedra por excelencia'', pero me dispuse a escucharlo. Durito continuó después de unos "mmmh, mmmh''.

- ¡Es un problema metateórico! Sí, ustedes parten de que el "neoliberalismo'' es una doctrina. Y por "ustedes'' me refiero a los que insisten en esquemas rígidos y cuadrados como su cabeza. Ustedes piensan que el "neoliberalismo'' es una doctrina del capitalismo para enfrentar las crisis económicas que el mismo capitalismo atribuye al "populismo''. ¿Cierto?

Durito no me deja responder.

¡­Claro que cierto! Bien, resulta que el "neoliberalismo''  no es una teoría para enfrentar o explicar la crisis. Es la crisis misma hecha teoría y doctrina económica! Es decir que el "neoliberalismo'' no tiene la mínima coherencia, no tiene planes ni perspectiva histórica. En fin, pura mierda teórica.

­Qué raro... Nunca había escuchado o leído esa interpretación - ­dije con sorpresa.

­Claro! Como que se me acaba de ocurrir en este instante! ­- dice con orgullo Durito.

­¿Y eso qué tiene qué ver con nuestra huida, perdón, con nuestro repliegue? - ­pregunté dudando ya de tan novel teoría.

­Ah! Ah! Elemental, mi querido Watson Sup! No hay planes, no hay perspectivas, sólo i-m-p-r-o-v-i-s-a-c-i-ó-n. El gobierno no tiene constancia: un día somos ricos, otro día somos pobres, un día quiere la paz, otro día quiere la guerra, un día ayuna, otro día se atasca, en fin. ¿Me explico? ­- me inquiere Durito.

­Casi... - ­titubeo yo y me rasco la cabeza.

­¿Y entonces? ­- pregunto yo al ver que Durito no continúa con su disertación.

­Va a explotar. Pum! Como globo que se infla demasiado. Eso no tiene futuro. Vamos a ganar ­- dice Durito mientras guarda sus papeles.

­¿Vamos? - ­pregunto con malicia.

¡­Claro que "vamos''! Está visto que no van a poder sin mi ayuda. No, no pretendas poner reparos. Necesitan un superasesor. Ya estoy aprendiendo francés, por aquello de la continuidad.

Yo me quedo callado. No sé qué es peor: si descubrir que nos gobierna la improvisación o imaginarme a Durito de supersecretario de gabinete en un improbable gobierno de transición.

Durito arremete:­Te sorprendí, ¿eh? Así que no tengas pena. Mientras no me aplasten con sus bototas siempre podré clarificarles el camino a seguir en el derrotero de la historia que, a pesar de la vicisitudes, habrá de levantar este país, porque unidos... porque unidos... Ahora que me acuerdo no le he escrito a mi vieja.
­Durito suelta la carcajada.

­Pensé que estabas hablando en serio! ­- finjo enojo y le aviento una ramita. Durito la esquiva y sigue riendo.

Ya en calma, le pregunto:­¿Y de dónde sacaste esas conclusiones de que el neoliberalismo es la crisis hecha doctrina económica?­
¡Ah! De este libro que explica el proyecto económico 1988-1994 de Carlos Salinas de Gortari - ­responde y me muestra un librito con el logotipo de Solidaridad.

­Pero Salinas ya no es el presidente... parece - ­digo con una duda que me estremece.

­Ya lo sé, pero mira quién redactó el plan ­- dice Durito y me señala un nombre.
Yo leo:­"Ernesto Zedillo Ponce de León''- ­digo sorprendido y agrego:­¿De modo que no hay ruptura?­
Lo que hay es una cueva de ladrones­ - dice, implacable, Durito.

­¿Y entonces? - ­pregunto con verdadero interés.

­Nada, que el sistema político mexicano es como ese gajo de árbol que cuelga encima de tu cabeza ­- dice Durito y yo brinco y miro hacia arriba y veo que, en efecto, hay un gajo que pende amenazante sobre mi hamaca.
Me cambio de lugar mientras Durito sigue hablando:­El sistema político mexicano apenas si está prendido a la realidad con pedazos de ramas muy frágiles. Bastará un buen viento para que se venga abajo. Claro que, al caer, va a pasar a llevar otras ramas y cuidado el que esté bajo su sombra cuando se desplome!­

¿Y si no hay viento? ­- pregunto mientras pruebo si la hamaca quedó bien amarrada.

­Lo habrá... lo habrá ­- dice Durito y queda pensativo, como mirando al mañana.

Los dos quedamos pensativos. Volvimos a encender las pipas. El día empezaba a marcharse. Durito se quedó mirando mis botas. Temeroso, preguntó:­¿Y cuántos vienen contigo?­
Dos más, así que no te preocupes por los pisotones - ­le dije para tranquilizarlo. Durito practica la duda metódica como disciplina, así que siguió con sus "mmmh, mmmh'', hasta que soltó:­Pero los que vienen tras de ti, ¿cuántos son?­

¡Ah! ¿Esos? Como unos sesenta...

Durito no me dejó terminar:­Sesenta! Sesenta pares de bototas encima de mi cabeza! 120 botas de la Sedena buscando la forma de aplastarme! ­- gritó histérico.

­Espérame, no me dejaste terminar. No son sesenta - ­dije. Durito nuevamente interrumpió:­Ah! Ya sabía yo que no era posible tanta desgracia. ¿Cuántos son, pues?

Lacónico, respondí:­Sesenta mil.

¡­Sesenta mil! - ­alcanzó a decir Durito antes de atragantarse con el humo de la pipa.

­Sesenta mil! ­- repitió varias veces entrecruzando con angustia sus manitas y patitas.

­Sesenta mil! ­- se decía con desesperación.

Yo traté de consolarlo. Le dije que no venían todos juntos, que era una ofensiva con escalones, que estaban entrando por varios lados, que faltaba que nos encontraran, que habíamos borrado los rastros para que no nos siguieran, en fin, le dije todo lo que se me ocurrió.

Al rato Durito se tranquilizó y empezo de nuevo con sus "mmmh, mmmh''. Sacó unos papelitos que, según me di cuenta, parecían mapas y empezó a hacerme preguntas sobre la ubicación de las tropas enemigas. Le respondí lo mejor que pude. A cada respuesta Durito hacía marcas y anotaciones en los pequeños mapas. Pasó un buen rato, después del interrogatorio, diciendo "mmh, mmmh''. Pasados unos minutos, y después de complicados cálculos (digo yo, porque usaba todas sus manitas y patitas para hacer las cuentas) suspiró:­Lo dicho: usan "el yunque y el martillo'', el "lazo corredizo'', la "caza del conejo'' y la maniobra vertical. Elemental, viene en el manual de Rangers de la Escuela de las Américas­, - se dice y me dice.

Y agrega:­Pero tenemos una oportunidad de salir bien de ésta.

­¿Ah, sí? ¿Y cómo? ­- pregunto con escepticismo.

­Con un milagro ­- dice Durito mientras guarda sus papeles y se recuesta.

El silencio se acomodó entre los dos y fuimos dejando que la tarde se llegara por entre las ramas y bejucos.
Más tarde, cuando la noche acabó de desprenderse de los árboles y, volando, cubrió el cielo, Durito me preguntó:­Capitán... Capitán... Psst! ¿Estás dormido?­

No... ¿Que hay? - ­le respondí.

Durito pregunta con pena, como temiendo lastimar: ­¿Y qué piensas hacer?Yo sigo fumando, miro los rizos plateados de la luna colgados de las ramas. Suelto una voluta de humo y le respondo y me respondo:­Ganar.


P.D. QUE SINTONIZA NOSTALGIA EN EL CUADRANTE. En el radito alguien, a ritmo de blues, desgarra ésa que dice:"`All it's gonna right with a little help of my friends...`

P.D. QUE, AHORA SI, YA SE DESPIDE AGITANDO UN CORAZON COMO PAÑUELO.

Tanta lluvia y ni una gotita para saciar las ansias...

Vale de nuez. Salud y abusados con esa rama seca que pende sobre sus cabezas y que pretende, ingenua, cobijarlos con su sombra.

El Sup fumando... y esperando.