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Sensibles del Sur BARILOCHE,
Argentina, viernes 2 de agosto de 2002
( Año III - Número 141 ) Tengo, vamos a ver, // tengo lo que tenía que tener Envíe
sus mensajes y/o material literario que quiera difundir a :
erbavio@bariloche.com.ar
Para recibirlo regularmente,
por favor envíe un mail EN BLANCO a: inteli-gentes-alta@elistas.net
El sistema es automático y sólo responde a la dirección del remitente; ni siquiera nosotros podemos hacerlo por Ud. También
nos encuentra en estos excelentes portales de la Red:
El CIRUJA
- La cultura en camiseta
http://elciruja.too.com.ar - http://arcanoweb.wm.com.ar - http://usuarios.tripod.es/GrupoArcano - http://arcano.grupo.net.ar PAGINA
DIGITAL
www.paginadigital.com.ar CUENTA
CONMIGO - Revista gráfica y virtual
Cuando se habla de las
cosas sin una parcialidad llena de amor, lo que se dice no vale la pena
de ser transmitido.
Goethe
(Envío de Hugo
Luna - Bs. Aires)
1) Mensajería
* ARMANDO TEJADA GOMEZ : Hay
un niño en la calle (Poesía)
* MARÍA CRISTINA QUINTEIRO : El umbral
(Poesía)
* SERGIO de AGOSTINO : Crónica
de una visita anunciada
* BEATRIZ MARTINELLI : Para Evita (
Poesía)
* OLIVERIO GIRONDO : Lo que
esperamos (Poesía)
* MARÍA MANETTI : 3 poemas
* HUGO PADELETTI : A un inodoro
(Poesía)
* GERARDO LEONARDO PENNINI : La
Voz del Interior (Cuento)
* Síntomas típicos causados por el alcohol.
* Libro del Subcomandante MARCOS (Segunda
y última entrega)
Viento Segundo * Al semanario nacional Proceso, al periódico nacional El Financiero, al periódico nacional La Jornada, al periódico local de San Cristóbal de Las Casas Tiempo. 9 de Febrero de 1995.
* A
"Proceso'', "El Financiero'', "La Jornada'',
"Tiempo''. A la prensa nacional e internacional. 11 de Marzo de
1995.
* Al
periódico nacional El Financiero; al periódico nacional La
Jornada. 17 de marzo de 1995.
N. del E. : ¡imperdible!
* MARCOS WINOCUR: Utopía,
te odio y te quiero.
5) Difusión
* Editorial lanza página web para difundir más a sus
autores
Mensajería
mens
Mensajería
* ¡Felicitaciones!
AMIGO
ERNESTO: FELICITACIONES VERDADERAS POR Sensibles...
139/40.
GRANDES MATERIALES POÉTICOS, SOCIOPOLÍTICOS, GRAFFÍTICOS, ETC. CON RESPECTO A LOS GRAFFITI: EL NEGRO HUMOR CONOSUREÑO ES COMO LA BUENA YERBA MATE: NO AFLOJA NI ABAJO DEL AGUA. PRONTO TE MANDO ALGUNOS TEXTOS. ABRAZOS CORDIALES PARA MANUEL LOZANO, TAMBIÉN SAÚL IBARGOYEN- ibarsua@infosel.net.mx
* Especial
para Sensibles
del
Sur
Espero que te agraden éstas líneas ...:
Diego Gargano Perusel -
dlgargano@hotmail.com
HAY UN NIÑO EN LA CALLE.
A ésta hora, exactamente,
hay un niño en la calle.
Es honra de los hombres proteger
lo que crece,
cuidar que no haya infancia
dispersa por las calles.
Evitar que naufrague su corazón
de barco,
su increíble aventura de pan y
chocolate,
transitar sus países de
bandidos y tesoros
poniéndole una estrella en el
sitio del hambre,
de otro modo es inútil, de otro
modo es absurdo,
ensayar en la tierra la alegría
y el canto,
porque de nada vale si hay un niño
en la calle.
Importan dos maneras de concebir
el mundo,
una, salvarse solo;
arrojar ciegamente los demás de
la balsa.
Y la otra,
un destino de salvarse con
todos;
comprometer la vida hasta el último
náufrago.
No dormir esta noche si hay un
niño en la calle.
Exactamente ahora, si llueve en
las ciudades,
si desciende la niebla como un
sapo en el aire y
el viento no es ninguna canción
en las ventanas,
no debe andar el mundo con el
amor descalzo,
enarbolando un diario como un
ala en la mano,
trepándose a los trenes, canjeándonos
la risa,
golpeándonos el pecho, con un
ala cansada,
no debe andar la vida recién
nacida, a precio,
la niñez arriesgada a una
estrecha ganancia,
porque entonces las manos son inútiles
fardos,
y el corazón, apenas una mala
palabra.
Ellos han olvidado, que hay un
niño en la calle,
que hay millones de niños que
viven en la calle,
que hay millones de niños que
crecen en la calle.
A ésta hora, exactamente hay un
niño creciendo;
ya lo veo apretando su corazón
pequeño,
mirándonos a todos, con sus
ojos de fábula,
viene, sube hacia el hombre
acumulando cosas.
Un relámpago trunco le cruza la
mirada,
porque nadie protege esa vida
que crece;
y el amor se ha perdido como un
niño en la calle.
© ARMANDO TEJADA GOMEZ.
* Poema
Pequeña colaboración...
Un gusto poder compartir, Ernesto.
Les dejo mis saludos y sincero
agradecimiento por el material recibido.
Besos.
María Cristina Quinteiro - mariacrisq@speedy.com.ar
El
umbral
Sombras en el cimiento de la noche. Sombras...
Imperfecciones de la luna,
huecos deshojados; extremos perfiles. Sombras en el germen de la memoria, esbozos de silencio; el último vestigio. Sombras. Y todo se ha de verter si anochece...
Las sombras,
son el lumínico umbral de nuestra historia.
~Cris~
* Otro envío
Amigo Ernesto:
Le envío ahora mi texto CRÓNICA DE UNA VISITA ANUNCIADA por ocasión del cincuentenario de la muerte de EVA PERÓN. Si a usted le parece digno de publicación, ya tiene mi permiso para hacerlo. Gracias por las oportunidades. Atentamente, Sergio de Agostino - SergioAgostino1@aol.com
Al amigo Héctor M. Caffa, como testimonio de amistad, ofrece el autor. Texto de Sergio de Agostino
Una multitud compacta invade la avenida 9 de Julio y rodea el Teatro Colón, escenario del inusitado acontecimiento. Como súbditos que insisten en rendir vasallaje a la reina, oyen, emocionados, la voz de la artista, cuya ausencia prolongada de la patria, les trae, ahora, el aliciente necesario para incitarlos a la lucha de clases. Para eso nada mejor que insuflar ánimo a aquellos corazones desalentados por la desesperanza y por el escepticismo. El aria de la ópera-rock No llores por mí, Argentina se eleva en medio de un silencio de oración que se impone por la gravedad del momento. El canto, de trágico lirismo, colma de sonoridad el aire, haciendo, por algunos minutos, al pueblo olvidar una Argentina devastada. El oportunismo político de ineptos y corruptos dirigentes, responsables por el caos del país, se hace evidente, ante la miseria que asola la nación. Enloquecido por el espejismo que resucitaba la mítica figura, el pueblo gritaba histérico:
¡Evita! ¡Evita! ¡Evita!...
De repente, la frase Volveré y seré millones vino a la luz con la fuerza de un petardo. Una conmoción incontrolable poseyó a aquellos semblantes acongojados que, aplastados por el peso del próprio dolor, vieron cumplirse la profecía: Volveré. Tomados por el arrebato de la locura colectiva, las palabras de orden no tardaron en surgir, atronando el aire con el alarido desgarrador de los gritos:
¡Abajo la oligarquía! ¡Viva
el justicialismo! ¡Viva Evita, nuestra redentora!
Una ola de protesta hizo repercutir el clamor reprimido. Volcán despertado de sueño profundo, expelía, ahora, las lavas incandescentes de la justa indignación, reclamando reformas sociales de base y justicia a la abandonada clase obrera. Por eso recurrían a Evita, que tanto hiciera por los descamisados, parias de un sistema político deshumano que favorece al todopoderoso en detrimento del más débil. Terminada la presentación teatral, el pueblo condujo a la cantante a la Plaza de Mayo. Eran altas horas de la madrugada. Los manifestantes, con velas, ahuyentaban la oscuridad con la luz de sus teas. Como miríadas de luciérnagas iluminan la negra floresta poblada de amenazadores fantasmas. Como bandera azotada por el viento, una temblorosa figura, toda de blanco, se agita en uno de los balcones de la Casa Rosada, dando testimonio de la propia presencia. Semejante a una brisa que traspasa el follaje, un estremecimiento polarizó la multitud hipnotizada por la aparición del espectro y por la voz que pedía justicia, como el fantasma en HAMLET. Larga había sido la vigilia que se extendió por toda la madrugada. Al romperse la delicada tela del cielo con su color rosado, claro y suave, anunciando el alba, una procesión de fieles partieron rumbo a la Recoleta, a rendir postrero homenaje a quien fue por ellos llamada la madre de los pobres. Durante la marcha al cementerio la voz de la cantante se hizo oír, en medio de un silencio murmurado de plegarias:
No llores por mi, Argentina, ¿Qué podré decir Si aún podéis dudar
Al aproximarse a la sepultura, la sorpresa: la tumba abierta, sin señal de violencia, mostraba la ausencia del cuerpo. Era 26 de Julio de 2002. Fecha del cincuentenario de su muerte. * Hola, Ernesto hoy - 26 de Julio - se conmemoran 50 años de la muerte de Evita, como se la llamaba y como se la sigue llamando. Éste es mi homenaje a una mujer que nació antes de su tiempo. Es una mujer que despertó los amores y los odios más profundos, ella no tuvo término medio y los que la odiaron y la amaron lo hicieron con el mismo ímpetu. Creo que puedo separarme un poco de las pasiones, no demasiado, y la admiro en toda su grandeza porque, como escribí antes, nació antes de su tiempo. Hoy se inauguró el Museo Evita y recorriendo sus salas escribí: PARA EVITA caminé por las calles del ayer acompañé tu sendero y de golpe niña volví delantal blanco lleno de tablas moño almidonado las novelas de la tarde los secretos en rincones y vos sonriendo desde el libro con tu flor blanca al volver me asaltarán los niños arrastrando carros llenos de cartones revolviendo entre las sobras el sol que se perdió © Beatriz Martinelli beatrizmar@ciudad.com.ar Especial para Sensibles del Sur
* Una poesía para mis amigos
LO QUE ESPERAMOS
Tardará, tardará.
Ya sé que todavía
los émbolos,
la usura,
el sudor,
las bobinas
seguirán produciendo,
al por mayor,
en serie,
iniquidad,
ayuno,
rencor,
desesperanza;
para que las lombrices con huecos
portasenos,
las vacas de embajada,
los viejos paquidermos de esfínteres
crinudos,
se sacien de adulterios,
de diamantes,
de caviar,
de remedios.
Ya sé que todavía pasarán muchos años
para que estos crustáceos
del asfalto
y la mugre
se limpien la cabeza,
se alejen de la envidia,
no idolatren la seña,
no adoren la impostura,
y abandonen su costra
de opresión,
de ceguera,
de mezquindad,
de bosta.
Pero, quizás un día,
antes de que la tierra se canse de
atraernos
y brindarnos su seno,
el cerebro les sirva para sentirse
humanos,
ser hombres,
ser mujeres,
-no cajas de caudales,
ni perchas desoladas-,
someter a las ruedas,
impedir que nos maten,
comprobar que la vida se arranca y
despedaza
los chalecos de fuerza de todos los
sistemas;
y descubrir, de nuevo, que todas las
riquezas
se encuentran en nosotros y no bajo la
tierra.
Y entonces...
¡Ah! ese día
abriremos los brazos
sin temer que el instinto nos muerda
los garrones,
ni recelar de todo,
hasta de nuestra sombra;
y seremos capaces de acercarnos al
pasto,
a la noche,
a los ríos,
sin rubor,
mansamente,
con las pupilas claras,
con las manos tranquilas;
y usaremos palabras sustanciosas,
auténticas;
no como esos vocablos erizados de
inquina
que babean las hienas al instarnos al
odio,
ni aquellos que se asfixian
en estrofas de almíbar
y fustigada clara de huevo corrompido;
sino palabras simples,
de arroyo,
de raíces,
que en vez de separarnos
nos acerquen un poco;
o mejor todavía,
guardaremos silencio
para tomar el pulso a todo lo que
existe
y vivir el milagro de cuanto nos
rodea,
mientras alguien nos diga,
con una voz de roble,
lo que desde hace siglos
esperamos en vano.
© Oliverio Girondo
Un abrazo de
Emilia Edelstein - miliede@netpatagon.com
La Casita de la Oma - Villa La Angostura, Neuquén.
* Cada vez me gusta más
Hola Ernesto: después de un ostracismo obligado (rígido destruído)
he vuelto a esta pantalla y a deleitarme con Sensibles...
Te envío algo de mi autoría
un abrazo de invierno
María Manetti - mentaylimon@vaf.com.ar
Olavarría- Buenos Aires/Argentina www.salsapaca.com//poeme/maria1.htm Olvido informático
Eliminé tu nombre y tu perfume de éste
corazón quebrado Ahora selecciono al amor…borro la
distancia Hoy ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ
Tus manos para mi Tus besos para mi Tu abrazo para mi Tu risa para mi Tu amor para mi ÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇÇ
Qué hago yo aquí amándote Qué hago yo aquí amándote Después de cada crepúsculo
* Ernesto Aquí te mando este poema que no por algo escatologico deja de ser poetico. Gabriel Martinez - gabrielm2468@yahoo.com A un inodoro Tu forma de escultura en copa blanca recibe los desechos de la vida y los arroja fuera, en su salida hacia el río o el mar. Esa es su banca. ¿Qué haría sin tu aséptico equilibrio la fétida, miseria repetida de la carne que en viandas revalida su vida y en ti salva su ludibrio? Recibes en ofrenda el desperdicio que hacia lares y manes de otras vidas se vuelca por pulido precipicio. No ofendas la mirada. En tu belleza funcional se exorciza el maleficio Que acecha tras la incuria y la pereza. © Hugo Padeletti
* Un cuento y saludos
Esta frase podría ser el remate de uno de esos chistes malos que se cuentan cuando la noche se derrumba en pedazos de pan, huesos pelados y vino tinto que se entibia en la sobremesa de un asado. Pero no, esta es la frase que viene a la memoria ligada a nada menos que un congreso de literatura argentina, organizado hace mucho, mucho tiempo en la muy docta ciudad de Córdoba. Todo tan superlativo como era aquél momento, apenas salidos de una época de miedos y represiones de todo tipo. Entonces la premisa inmediata era vivir. Fuimos desde SanLuis porque me habían invitado al congreso, y pensábamos que nos vendría bien esta especie de luna de dulce de leche y oporto y Córdoba era la cómplice perfecta, con los paseos por la Vélez Sárfield y los fingidos asombros de “chuncanos” llegados a la ciudad mirando hacia arriba los rascacielos, paseando por el mercado en el boulevard San Juan porque para quienes veníamos de la Punta los boulevares y los mercados eran una pintoresca novedad. Desde nuestra llegada, la inscripción y correspondiente acreditación en el congreso y luego el congreso seguiría desarrollándose y desenroscándose y estirándose por el sábado sin mi presencia, para bien de las letras sudamericanas que hoy pueden contar este cuento.
A cada rato, a cada sorpresa, saltábamos sobre los charcos y reía y nuestra alegría rebotaba también en el agua y las paredes, se mojaba y se iba sobre la espalda gris de algún vecino preocupado. Desde las bocacalles hacia la periferia adivinábamos penumbras y ella se apretaba contra mi brazo. En esas penumbras sombras informes temblaban un segundo aún antes de escurrirse del todo, sonidos de culatazos y de galopes quebraban la alegría, quedaban en las tinieblas susurros y portazos... y yo que quería estar alegre no podía escapar a una presencia flaca que olía a ginebra y que venía en breves olas de música. Una sombra más flaca que una sombra que si hubiese tenido rostro sería el de Ricardo. Pero todas esas cosas quedaban atrás, los cuerpos apretados nos confortaban y enseguida volvíamos a jugar olvidándonos de todo, mi congreso y sus tacos altos. Entrábamos al cine, a ver aquéllas películas de cinearte, con esos cafés discutidos, comprábamos cañoncitos de dulce de leche y nos íbamos a la pensión. Nada de esto hubiese sido a no ser por Jorge, que estaba estudiando leyes en Córdoba y arregló que Antonio, que hoy es cirujano nos prestara su habitación de universitario humilde mudándose ambos a otra parte. Así, por ahorrarnos un hotel, compartíamos la nave con unos diez o doce bucaneros, la nave y las facturas para el mate. El oporto fue el rescate de la princesa aquella tarde que entró al único baño en condiciones para bañarse y maquillarse para el paseo. La turba hacía fila en el pasillo y los piratas se impacientaban, algunos recién despiertos luego de haber estudiado toda la noche anterior. En el patio entre las glicinas iba oscureciendo y el ambiente se sentía más húmedo. De vez en cuando se escuchaba la risa de ella desde el encierro y los hombres perdían la paciencia, pero al fin entre las tohallas y tohallones salió la Reina de la Cañada, la Emperatriz de las Empanadas Cordobesas. Tuvimos que huir dejando en el campo la botella de oporto, pero volveríamos a por otra esta noche.
Habíamos ido al Museo del Títere y al teatro del Instituto Goethe donde daban una obra hecha a partir de un cuento de Kafka, luego de eso nos detuvimos un segundo en un kiosco y visitamos la Catedral. Cuando salimos, comimos kilos de ensaladas en un boliche alemán, creo que por 9 de Julio o San Jerónimo (hace tanto tiempo...) de donde salimos corriendo porque le dije que no había pagado. De todo esto me acuerdo de vez en cuando, y sobre todo de cómo se reía y cómo comíamos cañoncitos en la cama, porque creí que podría continuar siendo igual o tal vez mejor con los años y por eso viajé tantos kilómetros hacia el sur, hacia la nieve y las araucarias, para hacer las paces con todo en un lugar sin penumbras. Cuando todo estuvo listo, ella había cambiado. Ya no podía ver tan lejos, hasta allá, entre nieve y montañas. Está bien... la Reina de la Cañada renunció al trono, pero Cristina de Suecia había dado el ejemplo al fin y al cabo. - ¿Tiene chuflines para el pelo, señor? - No tengo idea qué es eso – Contestó el hombre; y ella dijo muy rápido: - ¡Entonces, de forros ni hablemos! Gerardo
Pennini ¡¡¡Sigamos haciendo fuerza!!!
* * *
Si desean enviar un
mensaje que no se haga público , coloquen: Fuera de
Sensibles en Asunto
Para la sonrisa SÍNTOMAS
TÍPICOS CAUSADOS POR EL ALCOHOL Síntoma: Pies fríos y húmedos.
Enviado por Aldo Novelli Nuestro Archivo
(Viene del Nº
139/40)
Libro del Subcomandante Marcos editado por
la Biblioteca Virtual Beat 57.
(Segunda y última entrega)
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