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Residuos en
el contexto de la luminotecnia
Residuos en
el contexto de la luminotecnia/ 2002
Redacción SicaNews [ newsletter@sicaelec.com
]
Residuos en
el contexto de la luminotecnia
Resumen:
En este artículo se exponen los aspectos ecológicos de la gestión responsable
de los residos sólidos provenientes del ámbito luminotécnico moderno.
Desarrollo:
Þ
A continuación se presenta el
texto correspondiente:
Los residuos en el contexto de la luminotecnia
Autor Rosana Iribarne
Ingeniera Química
(FIUBA)
Resumen
El
impulso a la adopción de programas municipales de alumbrado público eficiente
representa una oportunidad para internalizar aspectos ambientales, hasta ahora
soslayados, dentro del análisis de costos - beneficios de los proyectos.
Los
beneficios ambientales resultantes de la sustitución de viejos tendidos de iluminación
por otros de bajo consumo, son indiscutibles, tanto en lo referido a la emisión
de gases precursores del efecto invernadero como en lo que ataña a un sostenible
consumo de recursos no renovables, los hidrocarburos.
Sin
embargo, estos proyectos de sustitución de importantes cantidades de artefactos,
en un corto lapso, nos enfrentan con otro aspecto ambiental relevante, que es
el relacionado con la generación de residuos sólidos provenientes de esas tareas.
A partir de reconocer la existencia de esas masas generadas, el desafío será
lograr procedimientos de gestión adecuados y eficientes para la recolección,
la manipulación, el almacenamiento, el transporte y la disposición. Dando fundamental
importancia al establecimiento de prioridades en temas como la reutilización
y/o el reciclado.
Se
debe destacar que no existe una solución única para la gestión de residuos sólidos
dentro de una comunidad, no obstante el análisis de experiencias locales y globales,
pasadas y presentes, resulta de fundamental importancia para obtener un panorama
inicial de distintas opciones.
En siguientes etapas, la existencia de mercados
consumidores de materiales secundarios, la ubicación geográfica de los mismos,
las condiciones impuestas para dichos materiales, la disponibilidad de tecnologías,
la capacidad técnica de los planificadores y de los gestores, la disponibilidad
de recursos financieros, e importante cantidad de otras variables se deberán
analizar en pos de completar la planificación.
Mucho
del éxito que tal planificación pueda obtener estará en relación directa con
los logros obtenidos en la capacitación de todos los que de una u otra forma
intervienen en la cadena de actividades relacionadas con la gestión de residuos,
incluyendo usuarios/consumidores, tanto como en la capacidad desde la función
pública de crear un marco regulatorio adecuado, un importante nivel de control
en apoyo a las regulaciones y nuevas formas de relación con el sector privado,
en las que prevalezca un maduro sentido de realismo.
Los residuos en el contexto de la luminotecnia
Problemas y opciones
La
evolución de todo un accionar encaminado a mitigar los problemas causados por
las enormes masas de residuos sólidos generadas, se observa en forma global
y creciente.
Cada vez con más frecuencia las comunidades enfrentan
problemas de contaminación de aire, suelos y aguas; de agotamiento de vertederos
en actividad; de escasez de tierras para la construcción de nuevas instalaciones;
y de costos crecientes. Cuestiones relativas a la reducción en la disponibilidad
de recursos naturales no renovables y las asociadas al agotamiento de la capa
de ozono o del cambio climático, están exhibiendo una paulatina, pero creciente
evidencia.
Cualesquiera
sean las motivaciones, acompañando a una cada vez mayor preocupación pública,
se generan constantemente nuevas regulaciones, aportes en investigación, desarrollo
de tecnologías, estrategias económicas y financieras, políticas educacionales,
siendo notable el retraso argentino en el contexto internacional.
Como
una de las formas de reducir la corriente de residuos que llega a un vertedero
o relleno sanitario, el reciclaje ha tenido y tiene enorme valor. Sin
embargo, el reciclaje es la última etapa de una cadena de actividades, cada
una de las cuales presenta costos asociados y problemáticas propias que deberán
ser evaluados al calcular los potenciales beneficios de un programa. Decimos
que el reciclaje es la última etapa ya que sólo se produce cuando un nuevo producto
que contenga a los materiales recuperados (materiales secundarios) aparece en
el mercado para su venta y posterior consumo/uso.
Tomando
como ejemplo a los residuos provenientes de los sistemas de iluminación, debemos
considerar, en principio, que salvo que se trate de una obra importante de renovación
en masa, la generación de estos ítems resulta dispersa, aleatoria y de
pequeña escala. Tal vez esto justifique la casi inexistencia de datos estadísticos
sobre la participación porcentual que, dentro de la corriente de residuos, tienen
lámparas y tubos, cables, interruptores, luminarias, etc. Es de resaltar la
importancia que estos datos tienen a la hora de establecer la disponibilidad
de materiales para su inserción en un programa de reciclaje.
Con respecto a la recuperación de materiales,
el sector eléctrico colabora con una gama de productos que implican dificultades
crecientes de cara a la intención de reciclar. Y esto es así, ya que la recuperación
resulta más eficaz y menos costosa en la medida que los productos presentan
la menor cantidad de mezclas de materiales, y en la medida que esos materiales
sean fácilmente separables entre sí, ya sea por el propio generador, por un
procesador o por soluciones tecnológicamente simples.
Lo
dicho no implica la imposibilidad de que se produzca la recuperación, el hecho
es que la situación resulta más compleja, justamente cuando los productos se
tornan más complejos. En el caso específico del alumbrado público, un ejemplo
de relativamente baja complejidad, sería la recuperación de cobre a partir de
conductores, que es una actividad históricamente desarrollada por la cadena
de recicladores informales. Aunque hoy existen máquinas más modernas y más eficientes
que permiten la obtención de cobre con importantes grados de pureza. Esto es,
desde una línea de equipos pequeños (200 a 300 Kg/h), que trabajan con etapas
de trituración, lecho de agua para la flotación de los plásticos y túnel de
secado para el cobre; se desarrolla toda una línea de equipos de mayor porte,
donde las operaciones unitarias se van combinando en función de la sofisticación
del tipo de cable alimentado.
Un
caso de complejidad intermedia está representado por los balastos electromagnéticos,
los cuales pueden ser desarmados rompiendo el poliéster y sacando los tornillos
para, luego de extraer la bobina. De esta manera, mientras que el hierro y el
cobre pueden ser enviados a procesos de reciclaje mediante fundición, para el
poliéster se podría analizar la factibilidad de adicionarlo como carga en mezclas
para construcción civil.
Las
lámparas nos ubican frente a una situación más conflictiva. Por un lado, el
vidrio de lámparas se considera contaminante en los procesos de reciclado convencionales,
es decir, en procesos que son alimentados a partir de la típica selección de
vidrios de acuerdo a su color (blanco, ámbar, verde).
Por
otro lado, las lámparas de mercurio a alta presión, las de sodio a alta presión,
las de halogenuros metálicos, y las fluorescentes, contienen mercurio (Hg),
el cual, debido a que es altamente tóxico por absorción cutánea e inhalación
de vapor, y porque en el largo plazo es neurotóxico y puede causar defectos
congénitos, ha llevado a listar como peligroso a todo residuo que lo contenga.
De acuerdo a esto se podría pensar que la gestión
de estas lámparas, cuando son desechadas, debería encuadrarse, a nivel local,
bajo la legislación específica para residuos peligrosos, sin embargo, el generador
de un producto con un componente tóxico no es, actualmente, responsable
por su disposición, lo cual es opuesto al caso de los generadores industriales
de residuos peligrosos. Resulta interesante observar que el límite máximo aceptado
para el contenido de mercurio, en barros de plantas de tratamientos de efluentes
industriales destinados a rellenos sanitarios con residuos sólidos domésticos,
es de 0,1 mg/l; mientras que cada lámpara fluorescente o de descarga contiene,
según catálogos de fabricantes, "una gota de mercurio de pocos miligramos
de peso". Quedando claros los potenciales efectos contaminantes, a través
del lixiviado de residuos, de cada lámpara.
La
presencia de cantidades traza de mercurio en los lixiviados de los vertederos,
en las cenizas o en los gases producidos por los incineradores, o en las instalaciones
de compostaje, ha incentivado el desarrollo de tecnologías para permitir la
recuperación del mercurio contenido en las lámparas desechadas, y así eliminarlo
de la corriente de residuos.
Es decir, lo que cada día cobra más importancia,
en los países más avanzados, es la separación de constituyentes peligrosos previo
a pasar a otra etapa de la gestión de residuos. Esas tecnologías abarcan desde
máquinas modulares, que trituran las ampollas y empacan los residuos en contenedores
especiales para su posterior procesamiento o reciclado, hasta instalaciones
de escala mayor.
Tal
es el caso de Osram, que a principio de la década del '80 desarrolló un proceso
para lámparas fluorescentes, logrando a través de los años tasas de reciclaje
del 90 al 93% en peso. Dicho proceso permitió, en la mitad de los '80, el establecimiento
de un gran sistema de recolección y reciclaje. En Alemania, las compañías de
disposición de residuos y varias fábricas de lámparas fundaron el Lamp Recicling
Working Group y, a partir de ahí, se recuperan materiales secundarios de la
corriente de residuos y se los utiliza en la producción de nuevas lámparas.
Debido a que las lámparas difieren grandemente
en diseño y contenido de materiales, por mucho tiempo resultó imposible un reciclaje
completo. Actualmente un nuevo desarrollo permite el reciclaje de todo tipo
de lámparas (vapor de sodio de alta presión, lámparas de vapor de mercurio,
lámparas de halogenuros metálicos). En dicho proceso los vidrios rotos y el
scrap, que no pueden ser vueltos a la alimentación de la producción, son convertidos
en vidrio o, mediante un proceso especial, en "foam glass". Este material,
que es muy buen aislante térmico, fuerte, impermeable al agua y de bajo peso
específico, puede ser usado en fundación de caminos, sistemas de drenajes o
como aislante.
Un
dato muy interesante es que a partir del reciclado de uno de sus modelos de
lámparas, la empresa Osram logra no solo reciclar el 100% del vidrio y del aluminio,
sino también del fósforo, logrando así reducir a la mitad el consumo de energía
que le demanda la producción de tal elemento.
Por
supuesto, todas estas iniciativas desde el sector industrial privado necesitan
del respaldo de una legislación adecuada que promueva firmes criterios de equidad,
y son variados los esfuerzos, que a nivel internacional se generan constantemente,
por ejemplo "The Universal Waste Regulations for Hazardous Lamps"
de Texas (US).
La
situación local parece estar evolucionando positivamente, ya que los proyectos
de ley presentados en la Pcia. de Bs. As. durante el último año para la gestión
de residuos sólidos urbanos, prevén la existencia de programas selectivos para
residuos peligrosos. Es de recalcar que lo dicho para el caso del mercurio es
extensivo a una gran variedad de elementos, por ejemplo, Arsénico (recubrimiento
de cables), Selenio (electrónica, fotocélulas), Cadmio (pilas, cables de transmisión
de energía eléctrica, electrónica), Plomo (recubrimiento de cables, acumuladores),
Plata (conductores eléctricos, electrónica, células solares), etc.
Al
planificar tareas de recuperación/reciclaje, resulta de fundamental importancia:
verificar la existencia de potenciales mercados consumidores de los materiales
recuperados, evaluar la capacidad de consumo de esos mercados, determinar la
distancia desde la fuente de generación hasta el mercado consumidor, y conocer
los requerimientos y especificaciones que, para los materiales secundarios,
imponen esos mercados.
Recuperar
materiales sin que exista demanda para ellos, o bien si la demanda resulta inferior
a la oferta, podría resultar en importantes cantidades de materiales acopiados
sin destino final. Tal es el caso de vidrios utilizados en ópticas que no son
admitidos por los recicladores por afectar la temperatura de fundición de la
mezcla.
Contar con un consumidor muy lejano, atenta contra
la costo-efectividad del programa. Desde el análisis de un operador privado,
el costo de flete puede llegar a licuar las utilidades provenientes de la venta
de los materiales; mientras que para la evaluación desde el punto de vista
social, podría ocurrir que el impacto ambiental negativo de las emisiones gaseosas
a partir del transporte fuera mayor que el producido por disponer directamente
a los residuos. Aunque difícil, la tendencia es a ir tratando de internalizar
los impactos ambientales en las ecuaciones de costo – beneficios.
No
respetar o no lograr el cumplimiento de las especificaciones de los consumidores,
incrementa los rechazos y puede llevar a la ruptura del contrato, por ejemplo
altos niveles de contaminación por plásticos en el cobre recuperado, a partir
de conductores.
Es
decir, que al evaluar la viabilidad de un plan de reciclaje, que necesariamente
debe hacerse material por material, se deben considerar las condiciones locales
en factores tales como: salud humana, riesgos ambientales, costos de gestión
(capital, costos operativos y costos de recolección/transporte), disponibilidad
de tecnologías, condiciones de mercado para materiales secundarios y aceptación
pública. Una política nacional de gestión de materiales debería alentar la completa
consideración de esos factores. Además, una estrategia de gestión de materiales
debería ser flexible, es decir, una metodología elegida sobre la base de variaciones
y limitaciones locales y regionales, y cambios de esas condiciones en el tiempo.
La
existencia de ciertas barreras al desarrollo del reciclaje ha motivado esfuerzos
en la reducción. Esto significa reducir tanto cantidades de residuos
generadas, como toxicidad de lo generado, e involucra a los fabricantes en la
etapa de diseño de los productos, y a los compradores, en relación con sus hábitos
de consumo y de compras.
En
el campo de la luminotecnia, son constantes los esfuerzos en este sentido: menor
contenido de mercurio y mayor vida útil en lámparas, actúan favorablemente en
la reducción de cantidad y toxicidad de la corriente de residuos sólidos. Además,
el menor consumo de energía eléctrica, para los mismos niveles de iluminación,
actúa en apoyo a la disminución de emisiones relacionadas con contaminación
atmosférica, en general, y con el cambio climático en particular.
La
reducción de toxicidad también está asociada a la sustitución de sustancias
tóxicas por otras compatibles con la salud humana o del medio ambiente. Un feliz
ejemplo es la eliminación de los Bifenilos Policlorados (PCBs) de la constitución
de capacitores, los cuales hoy, especialmente en alumbrado público, contienen
polipropileno metalizado, cuyos residuos podrían ser destinados a mezclas para
fabricación de materiales símil madera.
Al considerar a los residuos sólidos como “todos
los materiales sólidos o semisólidos que el poseedor ya no considera de suficiente
valor como para ser retenidos”, descubrimos otra opción para su destino, la
reutilización, ya que lo que puede no tener valor para un individuo,
comunidad u organización, puede tenerlo para otros. Tal es el caso de los refractores
de las ópticas de alumbrado público, generalmente de vidrio habitualmente denominado
de "borosilicato", que como mencionamos no se aceptan en procesos
de reciclado de vidrios, pero que, si no presentan roturas, pueden entregarse
a empresas que las reacondicionan para su reutilización. Un dato anecdótico,
indicativo de la importancia, que en otras partes del mundo se le otorga a la
creatividad, es el destino que a las ópticas de automóviles se les ha encontrado
en Holanda como fuentes o ensaladeras.
Componentes necesarios de la gestión
de residuos sólidos
Como
se puede observar cualquier planificación en la gestión de residuos sólidos
requiere de la previa determinación de la composición de esos residuos. Por
otra parte, esfuerzos en reciclaje o en reducción, no serán relevantes si a
la par no se incentiva la compra de productos conteniendo materiales secundarios,
o productos que demuestren los progresos obtenidos, por los fabricantes, en
reducción de cantidad o toxicidad.
Debido
a esto, cada día resulta más necesario incrementar el flujo de información,
la educación y la capacitación, como forma de lograr consumidores más atentos
y responsables a la hora de comprar, de ir incentivando el compromiso hacia
la reducción por parte de los fabricantes y de estimular el uso de materiales
secundarios. Debido a la importancia de una buena comunicación entre todos los
sectores involucrados, internacionalmente se han ido desarrollando distintos
sistemas de etiquetado que ayudan, a través de la información consignada en
ellos, a la toma de decisiones tanto de consumidores como de gestores de residuos.
En el caso de la electrotecnia, sobre todo considerando
su creciente asociación con la electrónica, resultarán muy útiles las etiquetas
con información sobre qué materiales aporta el elemento a la corriente de residuos,
tanto como datos sobre el consumo energético de dicho elemento; por supuesto,
esto nos enfrenta a la necesidad de un debate sobre formatos, contenidos y respaldo
técnico en la estandarización de dichas etiquetas, y de la generación de bases
de datos de productos por rubro.
En
el diseño de políticas para la gestión y el destino de residuos sólidos no existe
una solución única y definitiva. Como dijimos las características locales serán
determinantes ya que, por ejemplo, que exista la tecnología para que un material
sea reciclable, no implica que ella esté disponible localmente. Además, se debería
apelar a la mejor tecnología disponible, o sea, la de máxima eficiencia y la
que cumple más acabadamente con rigurosos estándares en los controles de emisiones.
Por
último, la factibilidad económico/financiera para acceder a esa tecnología deberá
contrapesarse con la magnitud del impacto ambiental asociado a otros destinos
posibles para el material a tratar y con los costos asociados de esas otras
alternativas
Decimos
que no existe solución definitiva, porque el residuo generado es el punto final
de un proceso que involucra políticas de explotación de recursos naturales,
tecnologías de fabricación, diseño de productos, regulaciones, modas y hábitos
de consumo. De esta forma, implantar criterios de racionalidad en la administración
de las fuentes de materias primas naturales y modernizar las tecnologías teniendo
como objetivo el maximizar la eficiencia, conducirá a un aumento en la productividad
de los recursos. Por otra parte, consideraciones, tanto durante el diseño como
en el uso o consumo de productos, de que prácticamente todos los productos terminarán
en la corriente de residuos, irá produciendo menores cantidades de residuos
generados y la formulación de opciones más inteligentes para el destino final
de ellos. Estos conceptos son los que incentivan las consideraciones que, sobre
el ciclo de vida de los productos, están siendo cada vez más adoptadas por los
fabricantes, a nivel internacional.
Sobre las incumbencias profesionales
Cada vez más la función del profesional proyectista
deberá ir incorporando la selección de opciones ambientalmente compatibles.
Situaciones interesantes se dan en el caso del profesional dedicado a proyectos
de luminotecnia. Por ejemplo, en el tema de las ópticas antes mencionadas, los
refractores con dioptras están siendo reemplazados por excelentes reflectores,
capaces de distribuir ellos solos el flujo luminoso que emite la lámpara de
acuerdo a cada necesidad luminotécnica específica. Pero es necesario proteger
la lámpara de golpes térmicos, por ejemplo debido a lluvias, que podrían conducir
a su destrucción. Para ello puede usarse vidrio plano o policarbonato, sin embargo,
el vidrio plano tampoco está siendo admitido por los recicladores locales y,
en el caso del policarbonato, nos encontramos con elementos de una vida útil
menor que los realizados en vidrio.
En el caso del policarbonato en particular, y
de los plásticos en general, se debe destacar, en principio, su origen compartido:
los hidrocarburos, materia prima por la que estas industrias compiten con la
de generación de energía. Con respecto al reciclaje, lo óptimo en cualquier
material es que se recupere lo más puro posible para ser reciclado con las mismas
características, en un proceso con la mayor cantidad de ciclos posibles, y para
los mismos usos que el material original. En este sentido, la opción de reciclar
plásticos fabricando productos con mezclas de polímeros resulta en una degradación
de los materiales y sólo traslada el problema a otros rubros y a un corto plazo
en el futuro.
Nuevas tecnologías como ajuste automático de
iluminación de acuerdo a luz solar, conmutadores de alta – baja iluminación,
controles de iluminación personalizados, atenuadores de iluminación, detectores
de presencia, probablemente se vayan generalizando como forma de reducir el
consumo energético, para iluminación o actuando sobre los requerimientos de
acondicionamiento de aire, colaborando en el ahorro de combustibles fósiles
y en la disminución de emisiones precursoras del cambio climático. Sin embargo,
el aumento en la complejidad de los equipos y, por lo tanto de los potenciales
residuos; la disminución de la vida útil de algunos componentes, por incremento
de encendido – apagado; y hasta el aumento en algunos casos de los requerimientos
en calefacción, nos demuestran la importante red de interconexiones entre los
diferentes aspectos ambientales y la imperativa necesidad de una meticulosa
evaluación en cada paso de la confección de un proyecto.
Por
último, es de esperar que en la implementación de sistemas de gestión ambiental,
bajo estándares ISO14000, se vayan incorporando metas de reducción, como así
también de recuperación de materiales destinados a reciclaje, para residuos
generados a partir de la iluminación.
Agradecimientos
v Ing.
Caivano, Hugo
v
Ing. Etcheverry, Carlos
v
Ing. Lewin
v
Ing. Poet
v Ing.
Schmid, Luis
v Ing.
Yoder, Aldo
Demanda
de mercurio por usos finales - 1993
U.S.
Departament of the Interior, Bureau of Mines, Minerals Yearbook (Washington,
DC:1986)
Reducción
del contenido de mercurio de lámparas
fluorescentes
entre 1976 y 1996 (miligramos)
Osram, 1999 Environmental Report
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TIPOS DE LÁMPARAS Y MATERIALES CONSTITUTIVOS
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Lámpara
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Producción
de luz
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Ampolla
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Filamento
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Tubo
de descarga
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Material
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Relleno
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Material
|
Relleno
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Electrodos
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Incandescente
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Termorradiación
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Vidrio:clara, mate o azulada
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gas noble
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Wolframio
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No
posee
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Vidrio:clara, mate o azulada
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90% Ar + 10% N2
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Wolframio
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Vidrio: mate interior, clara, sílica, interior de color,
opal, azogada, espejo interior.
Vidrio prensado.
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Kryptón
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Wolframio
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| |
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Tubular de cuarzo, tubular de cuarzo con envolvente
exterior de vidrio duro
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Gas de llenado más Yodo o Bromo
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Wolframio
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Vapor
de Mercurio a alta presión
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Luminiscencia
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Vidrio resistente a cambios de temperatura. Recubrimiento
interior de vanadato de Itrio
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Nitrógeno + Argón
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Cuarzo
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Mercurio + Argón
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Wolframio, impregnado con material emisor de electrones
(en gral. óxido de torio)
|
|
Halogenuros
metálicos
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Vidrio duro, elipsoidales con recubrimiento interior
|
Hasta 400W: vacío + gétteres (P o Zr). Mayor potencia:
Nitrógeno
|
|
Cuarzo
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Mercurio + yoduro tálico + uno o varios yoduros de
tierras raras (Dysprosio, Holmio, Tulio) + Argón
|
Wolframio, impregnado con material emisor de electrones
(en gral. óxido de torio).
La corriente llega por laminillas de Molibdeno
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Vapor
de sodio a baja presión
|
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Tubular de vidrio, pared interna recubierta con capa
de óxido de estaño u óxido de Indio
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Vacío
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Vidrio en forma de U, con pared interna protegida con
capa de vidrio al bórax
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Gas noble (en gral. Neón) + Sodio
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Wolframio, impregnado con material emisor de electrones (en gral.
óxido de torio o de tierras raras).
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Vapor
de sodio a alta presión
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Vidrio duro
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Cerámica de óxido de Aluminio. Tapones de corindón
sinterizado
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Sodio + Mercurio + gas noble (Xe o Ar)
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Fluorescente
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Luminiscencia
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Tubos de vidrio de distintas longitudes, recubiertos
interiormente con capa de sustancia fluorescente.
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El interior del tubo contiene: Argón + Mercurio
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En cada extremo: un soporte con espiral de Wolframio
impregnado en sustancia emisora de electrones
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Þ
Agradecemos la colaboración de
la Ing. Rosana Iribarne.
Redacción SicaNews [ newsletter@sicaelec.com
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