Dimensionamiento de la alimentación
de motores / 2002
Dimensionamiento de la alimentación
de motores / 2002
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Dimensionamiento de la alimentación
de motores
Resumen:
En este artículo se describen las criterios
para realizar el dimensionamiento de una salida destinada a la alimentación
de un motor eléctrico, como así también las recomendaciones para su correcta
ejecución.
Desarrollo:
Generalidades
En principio, es conveniente aclarar que
dimensionar un circuito implica básicamente determinar la sección de
los conductores del mismo y, a corriente nominal, los dispositivos de
protección correspondientes.
En el caso más general, para el dimensionamiento
de los conductores eléctricos se deben considerar las etapas que se presentan
a continuación:
· Definir la tensión nominal del cable.
· Determinar la corriente de proyecto.
· Elegir el tipo de conductor y la forma
de instalación.
· Determinar la sección por el criterio
de "capacidad de conducción de corriente".
· Verificar la sección por el criterio
de "corriente de cortocircuito".
· Verificar la sección por el criterio
de "caída de tensión".
· Verificar el cumplimiento de las secciones
mínimas exigidas.
El detalle a fondo de la metodología de
cálculo correspondiente puede consultarse en el artículo "Dimensionamiento
de conductores" que integra esta serie.
En particular, el cálculo del ramal alimentador
de fuerza motriz es similar al correspondiente a cualquier línea
seccional, por lo tanto será necesario conocer la corriente nominal (que se
obtiene de la potencia del motor y de la tensión de servicio) y la longitud
del recorrido de los conductores. Se determina la sección de los conductores
a corriente nominal y se verifica principalmente que la caída de tensión
se encuentre dentro de los valores exigidos por la reglamentación, además de
las restantes condiciones indicadas en la tabla anterior.
Por otro lado, toda instalación eléctrica
debe estar provista de una serie de protecciones que la hagan segura,
tanto desde el punto de vista de sus conductores y aparatos eléctricos conectados,
como de los bienes y las personas que van a relacionarse con ella.
Existen varios tipos de protecciones
que pueden hacer que una instalación eléctrica esté completamente resguardada
ante cualquier falla o anormalidad de funcionamiento; pero hay tres que deben
utilizarse en cualquier clase de instalación de baja tensión:
1) Protecciones contra cortocircuitos:
Fusibles e interruptores termomagnéticos.
2) Protecciones contra sobrecargas: Fusibles,
relés térmicos e interruptores termomagnéticos.
3) Protecciones contra contactos
accidentales y fallas a tierra: Puesta a tierra e interruptores diferenciales.
Por su parte, los elementos de protección
permiten detectar condiciones anormales definidas e interrumpir la alimentación
eléctrica al circuito bajo falla. Esta interrupción puede realizarla
el mismo elemento de protección o ser ejecutada por el elemento de maniobra
al cuál está vinculado.
Para la selección del interruptor
se deben considerar los siguientes parámetros característicos:
- Tensión nominal del circuito a proteger
(Ue): Es la tensión a la cual el interruptor estará sometido durante su uso
en la instalación eléctrica. La tensión nominal del interruptor no debe ser
inferior a la tensión nominal del circuito eléctrico.
- Cantidad de polos: Pueden ser unipolares,
bipolares, tripolares o tetrapolares, de acuerdo al circuito involucrado.
- Corriente nominal (In): Es la corriente
que soporta el interruptor en forma ininterumpida con una temperatura ambiente
de hasta 30°C; este valor no deberá exceder en más de un 25% a la corriente
de carga nominal del circuito a proteger.
- Corriente de cortocircuito: La capacidad
de ruptura del interruptor deberá ser mayor o al menos igual a la corriente
de cortocircuito presunta o calculada en el punto a proteger.
En las instalaciones donde la
corriente de cortocircuito exceda la capacidad de interrupción del interruptor
termomagnético, deberá considerarse el uso asociado al mismo de limitadores
de corriente (fusibles de alta capacidad de ruptura) para reducir la magnitud
y duración de la corriente de cortocircuito.
Para el caso de la protección térmica contra
sobrecargas el criterio de selección es: Una vez elegida la sección del
conductor que forma el circuito en base a la corriente de carga del circuito,
la selección de la corriente nominal del interruptor debe ser tal que cumpla
las siguientes condiciones:
Ic < In y Ift < 1,45 Iadc
Donde:
Ic = corriente de carga del circuito
In = corriente nominal del interruptor de protección
Iadc = corriente admisible en el conductor del circuito
Ift = corriente de funcionamiento de la protección térmica
(en un tiempo menor de una hora).
La actuación de la protección térmica obedece
a una banda (dependiendo la operación de la temperatura ambiente y del
estado de carga previo) que está acotada por una curva de funcionamiento de
mínima y otra de máxima.
Por otro lado, la continuidad del servicio
es una exigencia fundamental de una instalación moderna. La falta de una adecuada
selectividad puede provocar la apertura simultánea de más de un elemento de
protección situado aguas arriba de la falla.
Por ello, las protecciones de sobrecarga
y cortocircuito instaladas deben tener una actuación selectiva frente
a las anormalidades ocasionales, es decir que debe accionarse la protección
correspondiente al circuito, o la más próxima ubicada aguas arriba del lugar
donde se localiza la falla, y sólo ella.
Las técnicas de selectividad empleadas
se basan en la utilización de los parámetros de disparo, siendo las más comunes
las siguientes:
- Selectividad amperométrica: Se obtiene
separando los umbrales de los relés instantáneos (o de corto retardo) de los
interruptores automáticos sucesivos. Es decir que se actúa sobre el valor de
las corrientes de disparo Im.
Se puede obtener una selectividad total
mediante la utilización de interruptores limitadores.
- Selectividad cronométrica: Se obtiene
por el escalonamiento de los tiempos de disparo (Td) de los interruptores; por
lo que éstos deben estar equipados con relé de disparo de corto retardo.
Las temporizaciones pueden ser de varios
tipos, por ejemplo:
· A tiempo inverso
· A tiempo constante
· A una o varias etapas selectivas entre
elllas, etc
Las reglas prácticas para la coordinación
de protecciones son:
1. Para la coordinación de fusible con
fusible se debe cumplir con:
Infa > 1,6 Infp, aunque se recomienda
Infa > 2 Infp
Siendo:
Infa= corriente nominal del fusible antepuesto.
Infp= corriente nominal del fusible pospuesto
Por ejemplo: fusible antepuesto 16 A y
pospuesto 25 A.
2. Para la coordinación de fusible antepuesto
con interruptor termomagnético pospuesto se debe cumplir con:
Inf > 1,2 InfI
Siendo:
Inf= corriente nominal del fusible.
InfI= corriente nominal del interruptor
termomagnético.
3.- Para la coordinación de interruptores
termomagnéticos se debe cumplir con:
Ina > 2 Inp
Siendo:
Ina= corriente nominal del interruptor
antepuesto.
Inp= corriente nominal del interruptor
pospuesto
Si los térmicos fueran ajustables valdrá
la corriente térmica ajustada en cada uno de los interruptores.
La protección magnética sólo puede
coordinarse en corrientes bajas frente a las de cortocircuito, ya que al ser
de actuación instantánea (no dispone de temporizaciones) una vez que se establece
una corriente superior a la de actuación de ambos interruptores el funcionamiento
puede ser simultáneo e incluso no selectivo.
Por esta circunstancia debe tratarse de
separar lo más posible la corriente de intervención magnética, a efectos de
dar lugar a una corriente de actuación de la protección pospuesta para los cortocircuitos
más frecuentes, que normalmente son de bajo valor.
Instalaciones de fuerza motríz
Los circuitos de fuerza motriz son
aquellos que proveen energía eléctrica para el accionamiento de motores de potencias
relativamente altas, siendo generalmente del tipo trifásico. Por ejemplo, en
los edificios, se presentan los circuitos correspondientes a la alimentación
de ascensores, bombas de agua, aire acondicionado, etcétera.
La distribución de fuerza motriz
se efectúa mediante redes trifásicas, generalmente de 3x220 ó 3x380 V. La distribución
monofásica para consumos de potencias importantes no es aconsejable, porque
requiere conductores de mayor sección.
Los motores de corriente alterna con rotor
en jaula de ardilla, que son los mas utilizados, se pueden poner en marcha mediante
los métodos de arranque directo o a tensión reducida (excluimos de esta
exposición a los motores monofásicos).
En ambos casos, la corriente de arranque
generalmente resulta mayor que la nominal, pudiendo llegar a provocar perturbaciones
en la red de suministro. Estos inconvenientes no son tan importantes en motores
pequeños, que habitualmente pueden arrancar a tensión nominal.
Estas perturbaciones incluyen principalmente
las caídas de tensión (muy notables en los elementos de iluminación), que pueden
afectar el funcionamiento de otros elementos conectados a la misma, lo que resulta
crítico en las instalaciones con muchos motores que realizan frecuentes arranques.
El "Reglamento de Instalaciones
Eléctricas en Inmuebles" de la Asociación Electrotécnica Argentina exige
que los conductores de fuerza motriz sean independientes de los de alumbrado,
separando cajas de paso y de distribución. Cada uno de los circuitos correspondientes
debe tener su sistema de protección.
Según dicho reglamento, la máxima
caída de tensión admisible para el caso de los motores es del 5% durante
la operación normal y del 15 % para el arranque.
Los circuitos con motores deben contar
con interruptores que corten todas las fases o polos simultáneamente
y con protecciones que corten automáticamente cuando la corriente adquiera valores
peligrosos.
Por otro lado, los dispositivos de comando
pueden ser de operación manual o por contactores. Estos últimos permiten efectuar
el mando a distancia del motor con cables de secciones pequeñas (sólo se requiere
la corriente necesaria para la bobina del contactor), lo que facilita el accionamiento
y diseño del dispositivo de control por trabajar con intensidades reducidas.
El contactor es un dispositivo de
maniobra destinado a comandar equipamiento eléctrico en estado no perturbado
o bajo las sobrecargas normales de servicio, preparado para grandes frecuencias
de operación.
El mismo es básicamente un interruptor
que abre o cierra un circuito por la acción de una corriente de mando que activa
un electroimán, siendo su característica mas destacada la sencillez de su accionamiento.
Los contactores generalmente pueden operar
corrientes del orden de 6 a 12 veces la intensidad nominal, soportando el arranque
de motores trifásicos. Se caracterizan por su poca inercia mecánica y rapidez
de respuesta; resultando elementos indispensables en las tareas de automatización.
Para la elección de un contactor
es necesario conocer las siguientes características del receptor:
La corriente
de servicio (Ie) o en su defecto la potencia del circuito.
Los
lapsos de trabajo, que determinan la clase de servicio (permanente, intermitente,
etcétera).
La naturaleza
de la carga, que determina la categoría de servicio (AC1, AC3, etcétera).
La tensión
nominal de funcionamiento.
Con estos valores se consultan las tablas
provistas por los fabricantes para elegir el contactor más apropiado. Estas
tablas dan los límites garantizados de aplicación de cada uno de los modelos
de contactores, para cumplir con las normas correspondientes.
Cabe agregar que estas tablas generalmente
también permiten la selección del relé térmico y el fusible adecuado para la
aplicación.
La vida eléctrica, expresada en
ciclos de maniobra, es una condición adicional para la elección del contactor
y permite prever su ciclo de mantenimiento.
Por su parte, la tensión de la bobina
del contactor se debe elegir según la tensión disponible en el lugar del montaje.
Así como los contactores son los encargados
de maniobrar los motores, para la protección de los mismos se emplean:
- Fusibles.
- Relés térmicos.
- Guardamotores.
Como se indicó anteriormente, las protecciones
deben mantener un nivel jerárquico según un orden lógico de protección
(deben estar coordinadas). Por ej. si en el tablero general los fusibles son
de 50 A, los de los tableros seccionales deberán ser de un rango menor, por
ej. 36A.
Tanto los contactores como los térmicos
son aparatos valiosos, por ello deben ser protegidos para el caso de que exista
una falla. El mejor medio para lograrlo, por su velocidad de actuación y por
su capacidad de ruptura elevada, es usar fusibles.
La segunda función del fusible, y muy importante,
es la de seleccionar cuál es el circuito con fallas y separarlo de la red para
permitir la continuidad del servicio.
Para la selección de los fusibles
puede emplearse una tabla que da la intensidad de los mismos en función de la
intensidad de los motores a plena carga. Asimismo, hay que tener en cuenta que
los fusibles deberán poseer una característica de fusión del tipo aM, con una
característica especialmente "retardada". Estos fusibles se usan especialmente
para la protección de motores asincrónicos con rotor en jaula, debido a que
soportan los picos de corriente que estos absorben en el arranque.
Como su operación depende de
la generación de calor por efecto Joule, se obtiene una característica de fusión
intensidad-tiempo del tipo inversamente proporcional, de manera que ante una
elevada corriente opera en un tiempo muy reducido, y ante una corriente ligeramente
superior a la nominal opera en un tiempo mas prolongado.
Un aspecto que no debe olvidarse al seleccionar
un fusible es que su capacidad de ruptura no debe ser inferior a la calculada
en su punto de utilización a la tensión nominal.
Si los contactores se combinan con
relés adecuados, pueden emplearse para la protección de los motores contra faltas
de fase, sobretensiones, sobrecargas, corrientes inversas, etcétera. En estos
casos el relé actua sobre el circuito de la bobina del contactor.
Sin embargo, para la protección contra
cortocircuitos deben utilizarse otros elementos colocados aguas arriba, como
por ejemplo cartuchos fusibles.
Los relés térmicos (o simplemente
térmicos) constituyen un método indirecto de protección ya que operan en función
de la corriente que el motor está tomando de la red. En base a ella evalúa un
determinado estado de calentamiento de los arrollamientos del motor.
El relé térmico es un excelente medio de
protección, pero no protege al motor cuando el calentamiento de éste se produce
por causas ajenas a la corriente que está tomando de la red. En esos
casos, se recomienda el uso de sensores en los bobinados del motor, capaces
de medir exactamente la temperatura interna del mismo y de un equipo que analice
el estado de temperatura del motor y decida en consecuencia.
Por otro lado, en el caso particular de
falta de fase, el motor se calienta y hay un aumento en el consumo de
corriente, lo cuál hace actuar al térmico.
El dispositivo de protección contra falta
de fase, incluído en algunas líneas ofrecidas en plaza, ofrece una notable mejora
respecto de los térmicos convencionales. El mecanismo acelera la desconexión
del motor cuando falta una fase, o sea, detecta con seguridad esta falla.
Un ingenioso dispositivo de doble barra
actuadora permite aumentar la sensibilidad del disparo en el momento que falta
una fase. De esta manera se logra reducir a la mitad los tiempos de actuación
y proteger así muy efectivamente al motor también en el caso de falta de fase.
El relé térmico siempre debe estar regulado
al valor de funcionamiento del motor; sólo si está a plena carga al valor de
chapa del motor; y nunca a un valor superior al nominal.
Los térmicos pueden tener señalización
de relé disparado, botón de disparo, botón de reposición automática o bloqueo
de reconexión, y dos contactos auxiliares para desconexión del contactor y para
señalizar a distancia la falla.
En resumen, si la corriente del motor sobrepasa
los valores admitidos, el térmico acciona a un contacto auxiliar, éste a su
vez gobierna al contactor que desconecta de la red al equipo sobreexigido.
Las curvas de desconexión del térmico
deben seguir lo más cerca posible las variaciones de la temperatura del motor,
midiéndola a través de la corriente que éste toma de la red. Cuanto mayor es
esta corriente más rápido actúan estos relés (característica de tiempo inverso
como los fusibles).
Para lograr una correcta desconexión
debe eliminarse la influencia de la temperatura ambiente sobre los bimetales
de la protección térmica; esto se logra por un dispositivo compensador. Habitualmente
las curvas de desconexión son independientes de la temperatura ambiente entre
-25°C y +55°C.
En ciertos casos es conveniente que el
térmico no vuelva automáticamente a su posición de "conectado" una
vez que haya actuado; sobre todo en automatismos que puedan llevar a una serie
de maniobras no deseadas (por ej. en bombas de elevación de agua).
Cuando el motor es controlado por medio
de pulsadores, de cualquier forma debe ser puesto en marcha mediante su pulsador
de arranque. En este caso, es práctico que el relé vuelva solo a su posición
de conectado automáticamente.
Ambas variantes estan incluídas en algunos
modelos. Una traba o botón permite conectarlo en automático (o sea sin reset),
o bien conectarlo en manual (es decir con reset). El mismo botón permite reconectar
el contactor.
Como se ha dicho, el relé debe ser ajustado
al valor real de consumo del motor; dicho ajuste puede realizarse durante el
funcionamiento del equipo.
El guardamotor es un dispositivo
que permite reunir todas las necesidades de un arranque directo en un solo aparato.
El mismo es básicamente un interruptor
automático cuya característica de disparo es exactamente igual a la del relé
térmico. Puede incluir el disparo por falta de fase, la compensación de temperatura
ambiente y un disparo magnético ajustado para proteger adecuadamente al térmico.
Por eso el guardamotor, dentro de ciertos límites, reemplaza al conjunto
[contactor + térmico + fusibles].
Si bien logra reunir en un solo aparato
las cualidades de tres, con las consecuentes ventajas de espacio, tiempo de
armado y cableado, tiene una limitada capacidad de ruptura, que le impide
ser colocado en cualquier instalación. Sin embargo, para instalaciones domiciliarias,
inclusive edificios, el guardamotor satisface todos los requerimientos.
Por su parte, su condición de interruptor
le da una reducida vida útil con una limitada frecuencia de maniobras. Su accionamiento
es manual, por lo que es necesario accionarlo de frente. Por ello, son muy limitadas
las posibilidades de realizar automatismos con el mismo.
Para evitar la destrucción de alguno de
los elementos de la instalación se puede efectuar una combinación de dispositivos
para aprovechar las bondades de cada uno de ellos. Estas combinaciones sólo
son factibles con algunos guardamotores ya que éstos tienen la propiedad de
limitar las corrientes de cortocircuito, protegiendo de esta manera al
contactor.
|
Acción
|
Combinación
|
| |
3 elementos
|
1 elemento
|
2 elementos
|
|
Maniobra
del motor
|
Contactor
|
Guardamotor
|
Contactor
|
|
Protección
del Motor
|
Térmico
|
Guardamotor
|
Guardamotor
|
|
Protección
del circuito
|
Fusibles
|
Guardamotor
|
Guardamotor
|
|
Maniobra:
|
|
Frecuencia
de maniobras
Vida útil
Mando a distancia
Enclavamiento / señalización
|
elevada
elevada
Si
Si
|
Reducido
Reducido
No
Limitado
|
Elevado
Reducido
Si
Si
|
|
Protección del motor:
|
|
Contra
sobrecargas
Falta de fase
|
Optima
Si
|
Optima
Si
|
Optima
Si
|
|
Protección del circuito:
|
|
Corto
circuito
Limitación corriente
|
Excelente
Si
|
Limitado
Si
|
Limitado
Si
|
|
Costo:
|
|
Precio
Montaje
Espacio
Mantenimiento
Ingeniería
|
Normal
Complejo
Grande
Algo
Poca
|
Reducido
Simple
Pequeño
Poco
Mucha
|
Normal
Regular
Reducido
Poco
Mucha
|
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