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Sumario
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1/Armando Cienvidas: El coma no
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Es abajo
que cortan la caña
se chupan el azúcar
y la diabetes crece
¡Y la diabetes crece!
--¡Sí, Fidel!
¡Y la diabetes crece
--¡Sí, Fidel!
¡Y la diabetes crece!
--¡Sí, Fidel!
¡Y no cierran las heridas!
--¡No, Fidel!
¡Y no cierran las heridas!
--¡No, Fidel!
¡Y no cierran las heridas!
--¡No, Fidel!
¡Por culpa del azúcar!
--¡Sí, Fidel!
¡Por culpa del azúcar!
--¡Sí, Fidel!
¡Por culpa del azúcar!
--¡Sí, Fidel!
¡La sangre se envenena!
--¡Sí, Fidel!
¡La sangre se envenena!
--¡Sí, Fidel!
¡La sangre se envenena!
--¡Sí, Fidel!
¡Por culpa del azúcar!
--¡Sí, Fidel!
¡Por culpa de la caña!
--¡Sí, Fidel!
¡Por culpa de la zafra!
--¡Sí, Fidel!
¡Por culpa del machete!
--¡Sí, Fidel!
¡De muerte herido el páncreas!
--¡Sí, Fidel!
¡De muerte herido el páncreas!
--¡Sí, Fidel!
¡De muerte herido el páncreas!
--¡Sí, Fidel!
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2/Leonel Livchits: Miniaturas negras
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a Alfred Kubin
Un hombre camina desnudo con los ojos cerrados. Sus piernas están bien
desarrolladas, pero tiene el pecho de un hambriento. Quizás porque lleva
clavado en el brazo un moscardón del tamaño de un pájaro. O porque de su
sexo y de sus manos cuelgan víboras que no podrían tragarlo, pero sí
chuparle la sangre hasta convertir su cuerpo en un envase vacío.
* * *
Una mujer sin rostro está tirada en el piso con una mano abierta en
tensión. Está embarazada, pero es poco probable que tenga un parto normal.
Su vientre informe empieza casi en el cuello y se extiende hasta las
rodillas. Bien podría guardar dentro suyo una docena de fetos, parecidos a
esas manchas que caen del cielo como lluvia.
* * *
¿Qué le está diciendo ese hombre a la mujer que tiene al lado? ¿O son dos
hombres los que hablan? Es imposible escucharlos en el murmullo
ensordecedor de voces. Hay cientos de personas, todas hablando al mismo
tiempo. No se sabe el motivo de la reunión ni por qué se dirigen con
tranquilidad hacia la boca abierta con colmillos. A medida que se acercan
al animal, las voces se pierden y se desdibujan los rasgos humanos de los
cuerpos. Los que están más lejos parecen papilla blanca.
* * *
Antes de hundirse junto a los restos de las otras naves, el marinero del
bote a vela alza la vista y observa al monstruo. Lo primero que llama su
atención es la extensión del cuello, pero más que la longitud lo extraña
la
facilidad con la que el cuello se dobla, como si careciera de huesos o
articulaciones. El marinero se fija también en las manos del monstruo, en
las uñas recién cortadas, y piensa que si no hicieran sombra sobre la
ladera de la montaña, parecerían de un ser humano.
* * *
Después de la batalla, las aves de carroña huelen la muerte y vuelan en
bandada. Van a atravesar el lago con islotes y esos tres arbolitos
resecos.
Van a cruzar la cadena montañosa que tiene la forma de un cuerpo humano
recostado. Van a disputarse la carne reseca, porque no saben cuándo va a
ser la próxima vez en que vayan a comer, ni si quedan en el mundo especies
a las que devorar aparte de las aves de carroña.
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3/Diana Cegelnicki: Gigantario
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Temegramas ( Caligrafía de los pájaros)
Acechan las jarchas .Las fochas. Bardana becada. Bengalí belladona. Mata
jara pubescente. Descenso mortífero. Beleño, bemol. Becuadro urgente.
Huele hechizo hiedra. Hierba de los canónigos. Hoacín. Hojaranzo en
llamas.
Grama de olor. En jopillos. Granada en sangre. Hilas de gres. Ánfora.
Setas. Sed. Ginkgo. S.O.S
Chotacabra. Guácharo. Chucla. Ciclamor. Árbol de Judas. Harpía. Pasiflora.
Tarabilla. Pato aguja. Cuchara. Pato de la boda. Sorites. Socorro.
Gigantario (Los cíclopes y la hormiga)
árbol diposaurio: sobre sus raíces de montaña bebe el agua de los
manantiales celestes (espuma del viento entre los ramazones). Sus hojas
carnosas y obspuras sostienen, entre sus nervaduras, el nido, donde duerme
sus noches en velo, la luna.
beso cíclope: apoyó los labios, el volcán, sobre el cuervo cristal de la
atmósfera floumísfera y el día empbañó su piel de pecera, por un pmez.
semilla de pringo: celosísima de las estrellas, se debió toda el agua de
los mares, ensanchó sus cintura hasta adaptarla a los polos y ahora
gtermina sus primeras hojitos sobre el aire seco que respiran los
satélites.
8: ocho, jugando con su lazo, sujetó el sol a la tcorpeza terrestre.
Epiquerema : silo.gismo. n ergumento- ej.: El que se halla agitado por
cuidados y remordimientos no es desliz; porque la deslicidad excluye la
impiedad y los remordimientos: es así que el que sigue el impulso de las
pasiones se halla agitado por cuidados y remordimientos: luego las
montañas
y los ríos, las nubes y los glaciares crecen tanto al tanteo del impulso
anímico que ocupan todo el espacio disponible entre el celo y la herra.
Una paloma en la lomita
Dormita la paloma de la lomita.
Limita su sueño a un puñadito de arroz.
Es real su sueñito cereal a las
seis y a las veintitrés en los días en paz.
Hoy es día de lluvia. Rieles de gotitas
caen de los techos, tachitos,
chi chi chi tos chi tos todos los ruiditos
perdidos en las canaletas. Ronda un perro
hambriento, harapiento, humeante
el pelaje, el hocico. El vaporcito de su aliento
calienta el frío de ríos y arroyos
que se escurren por las rejillitas y alcantarillas
cantando sus ladridos clocleantes,
agüita de barro barrida por el
el infortunio de hojas maduras,
podridas, basura.
Acuarela, el pincel de la tarde
con sus crines de agua,
el umbral de la pareja dormida
en la horma de un beso de yeso,
prensado al latido de la
palomita que en la loma
de un seno, regurgita ensueños.
Decorosa escarapelita.
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4/Una novela de mil páginas, capítulo 5
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Página 81
Es el método el que falla. Tiene demasiados tics. No se notan a primera
vista. Aparecen todos en la lectura de revisión. El buen lector los
detecta
en la lectura inicial. Cuanto menos, se siente incómodo. En determinado
momento, saltan a la cara y se prenden al rostro como si tuviesen
ventosas.
Uno por uno se los quita, y ya no quiere volver a leer.
Página 82
Muerde. Insertada en este paisaje no se hace notar. Es en extremo quieta,
uno no sabe si tocarla o sólo mirarla desde cierta distancia. Ese es su
mensaje. Parnassi le tiene miedo; Juliana Leiva transpira cada vez se la
cruza. Rosa Halperin un día se la va a comer.
Página 83
Porque comen pollo, porque beben soda, los han apodado "gallos
transpirados", y, como no se dan por aludidos, les dicen también
"papagallos sudados". De este modo, se divierten un poco, unos y otros. De
otro modo, nadie podría soportar. Incluso, podrían acuchillarse entre sí.
A
Sarah Algiani casi la matan, de no ser por la aparición casual de Tambo,
el
"perro lechero", de los Bakalián.
Página 84
Tiene tal empecinamiento por cuidar el patio de atrás que ya no vive en
paz. Todos la aguardamos aquí adentro, le dejamos preparada su comida, su
rincón lleno de trapos es intocable. A veces viene, se queda dos minutos y
luego se va, a dar batalla todo aquel que se le cruce por el camino. Hasta
ahora no tuvo éxito. Un pájaro enorme. Pobre animal.
Página 85
Pero, ¿y mañana? Le van a dar al fuelle. ¿Es seguro eso? Va a ser un poco
de cada cosa. En el mar, se hunde. El peso. No, la estructura. El diseño.
Cuestión de proporciones. Miller no sabe. Miller, está de luto. Bajo el
cobertizo, Miller, se seca el sudor. Tres a bordo, más Miller. Todos
revueltos, Miller también. Pero Miller se salva. Cuanto te apuesto que se
salva. En los papeles. Más que eso. Es una auténtica figura. Lo tomaron
del
cogote, se salvó.
Página 86
-Había comido mal; me dolía la cabeza, no me podía dormir. Fui al baño, me
senté y me puse a pensar. Me acordé de algo que había leído acerca de
"Margulis y la trampa", un libro que leí hace años y que no me gustó. Sin
embargo, aquel comentario daba que pensar y me vino ganas de leerlo de
nuevo. Pensaba en eso, cuando me descompuse; pensé que el alivio vendría
si
permanecía sentado allí, esperaba una resolución perentoria de mi vientre
a
mi favor. Pero no, me sentía cada vez peor y tuve que llamar a gritos a
Felisa. Felisa no estaba, había salido. Casi me muero; agarré lo primero
que tenía a mano, un frasco de champú anti-caspa y me puse a leer la
etiqueta. Hacía unos días que había leído algo parecido, en un libro, o
algo así.
Página 87
Es como un agujero, un agujero con contenido. Es un tubo con agujeros. Es
un torrente que fluye por un caño podrido y se pierde por sus miles de
orificios. Es un carro de Pérez, como gustan llamarle los que saben. Es un
carro de Pérez y compañía que pasa por un túnel. El hueco se cubre y se
abre, según la presión. Vehículos a pistón, carros de Pérez, perros de
Candia, motos de Miller, pájaros de Gutman, avanzan sobre la vía abierta a
través de la montaña, y a lo mejor desaparecen.
Página 88
¿Qué tal son los pájaros de Mertens? ¿Es verdad que se distinguen del
resto
por tener las plumas posteriores más largas y lustrosas? Se dice que
modulan unos sonidos que provocan deseos de morder cualquier cosa.
Aseguran
que uno de ellos es un coloso, capaz de sujetar en sus garras un ternero
de
Carrol. Y de otro de aquellos, afirman que es tan frágil que el propio
coloso se compadece o ignora. ¿Para qué cobija tantos pájaros, Mertens?
¿Es
verdad que enfermó de psitacosis y que, debido a ello, perdió el control
de
su mano derecha? ¿Es verdad que sus pájaros comen de su boca, y que un día
Mertens se tentó con la cabeza de uno de ellos? ¿O, como otros han dicho,
fue un pájaro quien se tentó con su lengua?
Página 89
El semáforo no funciona, Margarita Galeratto no puede cruzar. Decide tomar
por una calle paralela, a sabiendas de que esa calle la aleja de su rumbo.
En el cruce con Marabú, se detiene. Pasan cinco minutos, y sigue detenida.
Pasan quince minutos, media hora: continúa detenida. Pasa Miller a su
lado,
sin querer la roza, Margarita cae de bruces. En ambulancia, la trasladan
al
hospital más próximo. Rotura de nariz, labio partido, un diente
fracturado:
nada importante, le dan el alta.
Página 90
Se lo ruego, tenga piedad, mire arriba, inclínese. Inaudito aquel que se
quiebra y se une a si mismo en forma diferente, sin dejar de estar pero
dejando de ser, por su cuerpo, sin su cuerpo, constreñido dentro de su
envase, derramado por fuera de su piel, como un toro dentro de un toro
embalsamado, como un buitre que alberga en sí a un tordo y no le da de
comer.
Página 91
'"Cuando arranca, toma impulso, extiende los ganchos y comienza a girar,
cada vez más rápido. Mientras toma velocidad, deja oír unos crujidos, que
provienen de sus rotores. Hay que esperar que todos los motores estén
encendidos, operación más o menos rápida, pero que da tiempo suficiente a
que el cable que comunica la cabeza con el rodado posterior, se tense
hasta
hacer imposibles los intentos de sobrevivencia del aparato".
Página 92
Una de las estatuas que se erigieron, tenía unos tres metros de
envergadura, masa de ideas pesadas fundidas en bronce. El busto del
homenajeado, encaramado sobre la cúspide del dolmen, era un tanto pequeño
y
pasaba como una forma más en el bloque de metal. Para los pájaros, la
cabeza de Morán era un lugar de reunión, una parada fija que en poco
tiempo
se cubrió de guano. Morán, que en vida hubo de perder en forma escalonada
su cabello, sin embargo conservaba un mechón a la altura de la frente.
Pero
el mote de "gallo Morán", le vino por su papada siendo tan flaco.
Página 93
Si te dijo "no me vengas con el cansancio", seguro, tiene un asunto
pendiente con Diana Molina, la sobrina del portero del edificio en donde
vivía Miller, no se si te acordás. En cuanto al dinero necesario, nadie
está dispuesto a aportar. Dicen, mejor esperar a que Cogorno se decida,
pero, la verdad, a Cogorno no lo quiere nadie, salvo Lauría. Como Lauría
ya
salió del juego hace rato, lo más conveniente será apretar y apretar,
hasta que se les salten los botones a unos cuantos. En una de esas,
aparece
Conrado Rebollo y los duerme a todos.
Página 94
"Š y el caballo rengo atisbó unos pastos que se anunciaban más allá del
túmulo en donde yacían los catorce. Inició entonces una marcha que, al
poco
tiempo de iniciada, le avivó el dolor en aquella zonas inflamadas que, por
unos instantes, y mareadas por el desastre, habían permanecido dormidas.
Se
detuvo a descansar, bajo el sol de las tres de la tarde, traición de sus
instintos, o acasoŠ"
Página 95
Se sabe un poco, algo van a decir en la reunión. Vienen con dos valijas
llenas, en una de ellas debe estar el sobre. Aunque el sobre no es el
problema. Es la imagen que proyectan a cada rato, una foto que parece
trucada pero que, averiguaron, e verdadera. Bueno, también una foto falsa
es verdadera. Quise decir otra cosa, me salió mal. Foto "armada", se
adecua
más. Veo que aquello que intento explicar se me escapa, y eso puede ser
terrible, porque el problema existe. Y no sé con qué se vendrán estos que
se proponen informarnos. ¿Las maletas están cargadas de ropa? ¿Cómo? ¿No
eran Forger y Tembel?
Página 96
La mano de Miller, bajo el chorro de agua fría, se alivia del dolor que le
causa la quemadura que se hizo con té hirviendo. Este tipo de sucesos se
vienen repitiendo en forma frecuente, desde que Miller comenzó a temer por
la estabilidad de su persona. Los accidentes que ha sufrido en los últimos
tiempos son testimonio de que el Malestar de Miller esta connotado por
hechos cuya huella cualquiera puede comprobar: un corte en la nariz, tres
moretones en los muslos, un ojo irritado, varias cicatrices menores en los
dedos de las manos.
Página 97
Si esto es ritmo, ¿Marcela Diez es Nicola Pietro Belloni? No es que esté
en
contra del tap-tapa-tap-tap-tapa: hay algo que, si se me permite la
expresión, "patea", y se me hace difícil tolerar. Y eso que tengo oficio.
Conozco de sobra cómo se "machaca". Pero, por ejemplo, fíjense aquí,
detrás. ¿Vieron? ¿Y ahora qué me dicen? ¿En Francia se ve algo así?
Página 98
Se abrió la puerta. Salió un perro, probablemente "Fix". Un aroma a pan
quemado se esparce desde el interior. Fix, regresa, atraído a lo mejor por
el olor. Pero, ¿es Fix, que regresa a su casa? ¿O Fix salía de una casa
que
no era la suya y se dirigía a la propia, que dista unos metros de ahí? Al
menos, que no haya sido Fix, sino un perro diferente. De cualquier modo,
las preguntas son las mismas: ¿iba o venía de su casa?
Página 99
La voz, un tanto aguda, Rolando. Suena bien cuando cantás en la calle,
allí
es útil porque se sobrepone al ruido ambiente. Con la ayuda de la potencia
de tus pulmones, por cierto. Pero no me gusta, es un canto apajarado, que
se quiebra de a ratos, por dejar pasar saliva. Tan finito, no; al menos,
hasta mañana.
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5/Las diez combinaciones
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1) 345 y 1.233.535
2) Lo que queda del 3 más 50
3) Papas y el resto por cien
4) 23, un diente, 35, un diente
5) 300 palmadas sobre 3467 lomos
6) 5.757 de memoria y 75.755 leídos
7) Quinta parte de un pie sobre calzado doble
8) 1.000.000 por segundo cada año
9) Aspiración sincronizada con expulsión
10) El ojo de Rupert con la oreja de Furres
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6/Undécima Audición Mardafones: Mardafruta
(Voces sintéticas, archivo mp3)
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¿De qué árbol caen Mardafones?
¿De qué árbol? Mardafones son el tronco mismo.
¿Pero no son Mardafones con quienes patina el pie?
¿Quién dijo eso? No patina sino empotra, por la garra Mardafón.
¿Pero no es que dicen "Mardafones, fruta madura, dar a
los chanchos?
¡No! "Mardafones, madera dura, huyen los clavos", es lo correcto,
Pero, ¿no se llama Mardafones al enchastre de cáscara y
pulpa?
Todo lo contrario. El enchastre es el dulce y Mardafones son la lengua.
Para oír la Undécima Audición Mardafones, ir a:
http://david_wapner.tripod.com/Mardafones/11.html
Portal Mardafones, todas las Audiciones:
http://www.angelfire.com/de2/dwapner/Extremaficcion/Mardafones.html
Animardafones:
http://www.geocities.com/animarda/index.html
Mardablogues:
http://david_wapner.tripod.com/mardablogues
Importante: para oír las Audiciones Mardafones (MP3) basta con cualquiera
de los reproductores multimedia o de audio MP3 que se encuentran
disponibles para su descarga gratuita en la internet. Suponiendo que este
ya estuviese instalado, se accede entonces a la página Mardafones , se
cliquea en el enlace deseado y y se espera entre 5 y 10 minutos, hasta que
el archivo descargue y Mardafones comiencen su reproducción automática.
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7/Ana Camusso: Clases de Vuelo 7/Ceremonia
de graduación

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Momento de gravedad. La fuerza del pedal pone de cabeza a los graduados:
lo
que parece acrobacia, ya es vuelo de rutina.
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CorreoE x t r e m a f i c c i o N
Es un envío mensual de ficciones
Idea y dirección:
David Wapner
Equipo:
Israel: David Wapner, Ana Camusso, Chiflón
Argentina: Sebastián Bianchi, Gabriel Yeannoteguy
Uruguay: Martín Efe
Colaboran en este número: Tomás Astelarra (Argentina), Beatriz Actis (Argentina)
CorreoExtremaficción recibe colaboraciones que se leen y evalúan sin
compromiso de publicación; enviar a: vafner@shani.net
Números atrasados, colección completa:
http://www.angelfire.com/de2/dwapner/Extremaficcion/EXTREMA1.html
(página que re-dirige al interesado a Página Digital, portal que nos brinda
alojamiento.
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