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Sensibles
del Sur
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PARANÁ, Entre Ríos - Mesopotamia Argentina, viernes
13 de junio de 2003
( Año III - Número
160)
¡ Me atravesaba un río,
me atravesaba
un río !
Juan L. Ortiz
Primera publicación literaria electrónica
y gratuita dedicada a la difusión e intercambio de poesía, cuentos, comentarios,
reflexiones y opiniones relacionadas con la Literatura y la actualidad social.
Idea y edición: ERNESTO A. BAVIO
Para recibirla regularmente, por favor envíe un
mail EN BLANCO a: inteli-gentes-alta@elistas.net
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También nos encuentra en estos excelentes portales de la
Red:
CUENTA CONMIGO - Revista
gráfica y virtual
l
La estridente propaganda por
la paz hace parecer
inminente la guerra
D. H. Lawrence
1) MENSAJERÍA
2) AMALEQUETACAN
Hoy : CAFÉ LA HUMEDAD -
(Tango)
3) Para la sonrisa
Dos de Men...dez
4) Nuestro Archivo
* BORIS VIAN
* HOMERO MANZI
* ROBERTO SANTIAGO DE BRITO (Cuento)
MENSAJERÍA
l Si no desea que su mensaje sea editado, coloque Fuera
de Sensibles en "Asunto" l
* Sensibles del
Sur Nº 159
* desde Cuba
Ernesto: que bueno que tu revista aparece
nuevamente, ya la extrañaba.
Un abrazo gigante desde Cuba
te estima
Victor Hugo P. Gallo @ismm.edu.cu
* Hola amigo: te envío dos poesías, tu criterio eligirá la que creas
mejor
Un abrazo
gustavo vaca narvaja
HOJAS DE LA VIDA
Caen las hojas en la tarde de abril.
Impávidas, inertes, obedientes.
Flotan lastimosas.
Al vacío invisible del tiempo.
Abandonan los tallos delgados, desnudos y grises.
Para que alcancen el cielo.
Desgarrados de su belleza, vitalidad y fuerza.
Se rinden.
Se entregan, regalando sus sombras.
Han perdido la majestuosidad de ese verde lleno de luz.
Donde las gotas del rocío, juguetean en el amanecer fresco.
Las hojas de la vida.
Caen, impávidas, inertes, obedientes.
Son las hojas que llenan las formas que se van.
Dejando los cuerpos, desnudos de historias.
Han perdido la majestuosidad de esa piel tersa.
Donde las lágrimas buscaron rutas de alegría.
Ahora...
Son brazos delgados, quienes se elevan al cielo.
Pidiendo que esa belleza.
No sea arrebatada en un tiempo tan corto.
Las hojas de la vida.
Ahora, permiten que nazcan.
Los recuerdos.
Tan vivos, tan brillantes y nítidos.
Que permitan cubrir el olvido y llenar de melodías,
la inmovilidad del tiempo.
Las hojas de la vida
Viven.
12 abril 2003
© Gustavo Vaca Narvaja
* Felicitaciones a Ernesto Bavio por su continuación (¿reincidencia?).
Es una alegría abrir el mail y leer Sensibles, ahora desde Paraná.
Bravo.
Mirtha
@hotmail.com
* ¡Bienvenida! Sensibles
Hola, Ernesto!! Me alegra recibir nuevamente la revista con
el formato de siempre. ¡¡Y que estés otra vez en esto!! ¿Ha pasado mucho tiempo
o no? Según... tiempo se mide con la vara de cada cual.
Ojalá que en este período hayan pasado buenas cosas en tu
vida. (...) Todos estamos con un poco más de esperanza, pueda ser que no nos
defrauden esta vez como tantas.
Recibí un abrazo fuerte de
Bertha Carou - Lincoln,
Bs. Aires.
PD: Hablando de esperanza, te mando un poema que nació con
el tema de las inundaciones en Santa Fe y que fue leído por Radio Santa Fe,
el domingo último.
A los santafesinos, otoño de 2003
Para ellos te nombro
Río
en el continente del insomnio
en los zapatos vacíos
y en los panes sin dueño
Poema desvestido
el paisaje insulta las espigas
y casas inundadas
tiritando otoños.
Renacen las miserias
se ven rapiñas de intemperie
y hampones de infortunio.
Lo humano sacude las conciencias
va en busca de los hombres
se inventan estrategias
y redes solidarias.
Finalmente
un árbol nuevo
crece
dentro de otro árbol.
* Por la vuelta
OBSTINADA DURACIÓN
los libros la somnolencia
la transparencia del frío
la letra perdida
aprehender los signos
el silencio el raciocinio
la especialidad
el extrañamiento
los ojos vacíos
cuestiones detenimientos
el estéril sonido
el pensamiento extenso
la cronología de las dudas
el teléfono el espacio
la incoherencia
el exterminio del aire
el teclado en el destino
la aproximada soledad
la fealdad el apetito
el tránsito inexorable
la pregunta del hijo
la refutación de los hechos
la consecución del verso
la verosimilitud drástica
en cada minuto un precepto
la noche la caja boba
la hoja en blanco
el estrecho sendero
ser poco o ser nada
los anuncios del viento
©
Gabriela Alia Botbol
Especial para Sensibles
del Sur
* ¡Buenísimo!
Estimado Ernesto: acabo de suscribirme a tu "boletín",
que Alejandro Manrique tuvo la gentileza de reenviarme. Disfruté muchísimo de
la lectura de todo el material, tan bien seleccionado... Por qué no contarte
también que algún lagrimón se me escapó al leer las poesías.
Supongo que seguís siendo sensible, y lo "del sur" es simplemente una extensión
del mapa.
Alejandro me dijo que estabas en Concordia, ¡es un despistado que no tiene la
menor idea de Entre Ríos! Yo nací en Gualeguay, (...) . Paraná es una ciudad
muy linda, pero me gusta más Concepción del Uruguay.
Un abrazo amistoso,
Norma
@fibertel.com.ar
* HAIFA, Israel, 8 de junio de 2003
querido Ernesto: recibí - complacido- un nuevo número de Sensibles con
sabor a litoral, camalotes, cuchillas entrerrianas y una Chamarrita.....me alegra
enormemente que recomienzes con tu buena obra.
Muchos mensajes enviados por mí fueron 'rechazados' por tu server, diciendo
que tu casilla de correo estaba llena.
Ahora que entraste en Argentina.com, con 20 MB de capacidad, espero te
lleguen y reanudemos el diálogo amistoso.
Te acerco una poesía para que la incluyas, cuando puedas.
Te deseo que disfrutes de buena salud, que no falte el techo, el alimento, la
vestimenta, la buena música, los libros indispensables y que tengas la fuerza
necesaria para seguir adelante con Sensibles
del Sur versión LITORAL.
Un fraterno abrazo santafesino desde Haifa.
jose pivin
frente al puerto
frente al mar mediterraneo
A pesar de la nostalgia
A pesar de la nostalgia
Y de la distancia traicionera
Que nos separa
A pesar de la nostalgia
Y de los cambios climaticos
A pesar de la nostalgia
Esa saudade triste que me envuelve
A pesar de la nostalgia
Digo, a pesar de todo eso
A pesar de todo aquello
A pesar de la nostalgia
De praderas verdes
Y marrones rios
Serpenteando
Deslizandose como culebras
Rapidamente
A pesar de este marzo
De invierno israeli
Tormentoso e imposible
Con peligrosos vientos
Que sacuden y estremecen
A pesar de la nostalgia
Esa nostalgia que me quema.
© José Pivin
Haifa - Israel - 18/03/2003
Especial para Sensibles
del Sur
* como decíamos ayer...
Estimado Ernesto:
SINTESIS
Gracias por volver,
desde el norte o desde el sur.
Siempre serás bienvenido.
Con aprecio.
Ricardo Colavecchia
@yahoo.com.ar
* Te esperaba
ERNESTO
Sensibles
Te extrañaba ....
¿no sabía por qué?
cual amor imposible
te esperaba.
Te esperaba ...
Las semanas pasaban,
hoy estás conmigo
Te extrañaba.
Gracias por volver a mi PC
Un ABRAZO
Cora (Uruguay)
@internet.com.uy
l
AMALEQUETACAN
HOY:
CAFÉ LA HUMEDAD
- Tango -
El autor evoca un bar de
barrio, el tìpico 'café de la esquina'. Éste se ubicaba en avenida Gaona
y Boyacá, en el límite entre los barrios de Flores y Villa General Mitre. Hubo
otro café La Humedad, distante unas ocho cuadras al sudoeste, en Gaona y Nazca.
Este tango fue grabado por Rubén Juarez con acompañamiento
de la orquesta de Raúl Garello, el 21 de enero de 1974 para Odeón.
Fuente: Las mejores
letras de tango - de Héctor Angel Benedetti - Edit. Planeta, 2000 -
CAFÉ LA HUMEDAD
Letra y música: Cacho
Castaña ( Humberto Vicente Castagna)
Humedad... Llovizna y frío ...
Mi aliento empaña el vidrio azul del
viejo bar...
No me pregunten si hace mucho que
la espero;
un café que ya está frío y hace varios
ceniceros.
Aunque sé que nunca llega,
siempre que llueve voy corriendo hasta
el café
y sólo cuento con la compañia de un
gato
que al cordón de mi zapato lo destroza
con placer.
Café La Humedad, billar y reunión,
sábado con trampas, ¡qué linda función!
Yo solamente necesito agradecerte
la enseñanza de tus noches
que me aleja de la muerte ...
Café La Humedad, billar y reunión,
dominó con trampas, ¡qué linda función!
Yo simplemente te agradezco las poesías
que la escuela de tus noches
le enseñaron a mis días ...
Soledad de soltería...
Son treinta abriles ya cansados de
soñar...
Por eso vuelvo hasta la esquina del
boliche
a buscar la barra eterna de Gaona
y Boyacá.
Ya son pocos los que quedan...
¡Vamos muchachos, esta noche a recordar
una por una las hazañas de otros tiempos
y el recuerdo del boliche que llamamos
La Humedad!
l
Archivo de Sensibles
del Sur
Para la sonrisa
DOS DE MEN...DEZ
Durante un acto político,
en las recientes elecciones presidenciales, el Turco trataba de convencer a
los electores hablando con ellos mano a mano.
- A ver, hermanito de mi patria
¿ Usted, a quién tiene pensado votar?
- A los socialistas
- Ahá... ¿ y por qué?
- Porque soy socialista
- ¿Y por qué es socialista?
- Porque mi padre fue socialista,
mi abuelo fue socialista, mi bisabuelo fue socialista.
- ¡Pero hermanito! ¡Usted
se quedó en el 45! ¿Qué forma de pensar es ésa? Siguiendo su razonamiento, si
su padre hubiera sido ladrón, su abuelo mafioso y su bisabuelo estafador
¿usted que sería hoy?
- Y... menemista, no?
l
Eduardo y la Chiche disfrutaban
de sus últimos días en la quinta presidencial cuando llega un emisario del Cabezón
y les dice:
- Tengo que darles dos noticias.
Una buena y una mala.
- Primero la buena - ordena
Don Eduardo.
- Se cayó un avión con más
de cien partidarios del Turco que iban a un acto en La Rioja.
- ¿Y la mala?
- Había dos asientos vacíos.
l
Adaptados de: 'Los
gallegos contraatacan' - Chistes de argentinos - de Pepe Muleiro - Edit.
Planeta, 1994 -
Nuestro Archivo BORIS
VIAN
NO QUISIERA MORIR
No quisiera morir
sin haber conocido
los perros negros de México
que sueñan sin dormir.
Los monos de desnudo trasero
hambrientos en los trópicos,
y las arañas de plata
en sus nidos de burbujas.
No quisiera morir
sin saber si la luna
con su falso aire de tuna
tiene un lado puntiagudo,
si el sol es frío
y si las cuatro estaciones
son realmente cuatro,
sin haber probado
llevar un vestido
por los grandes bulevares,
sin haber mirado
por el ojo de una alcantarilla,
y sin haberme puesto mi vestido
en tugurios raros.
No quisiera acabar
sin conocer la lepra
o las siete enfermedades
que se agarran allá abajo.
Lo bueno y lo malo
no me importaría,
si yo supiera
que me pagarían aguinaldo.
Que también existe
todo lo que conozco,
todo lo que aprecio
y que sé que me gusta,
el fondo verde del mar
donde bailan los tallos de alga
sobre la arena ondulada,
la hierba tostada de junio,
la tierra que se agrieta,
el olor de los pinos
y los besos de ella.
Que esto que lo otro,
qué hermosa que está ahí.
Mi querida, Ursula:
no quisiera morir
antes de haber gastado
su boca con mi boca
su cuerpo con mis manos
el resto con mis ojos.
Ya no digo es necesario
ser muy respetuoso.
No quisiera morir
sin que se hayan inventado
las rosas eternas
la jornada laboral de dos horas
el mar en la montaña
la montaña en el mar.
El fin del dolor.
Los diarios a color.
Todos los niños contentos
y tantas cosas más
que duermen en los cráneos
de los geniales ingenieros
de los jardineros joviales
de los sesudos socialistas
de los urbanos urbanistas
y de los pensantes pensadores.
Tantas cosas que ver
que ver y entender.
Tanto tiempo para esperar
para buscar en la oscuridad.
Y yo que veo el fin
que se mueve y que se acerca
con su gesto torcido
y que me abre los brazos
de rana chueca,
no quisiera morir
no señor, no señora,
antes de haber probado
el gusto que me atormenta
el gusto más fuerte.
No quisiera morir
antes de haber gustado
el sabor de la muerte.
l
HOMERO MANZI
DEFINICIONES PARA ESPERAR MI MUERTE
Puedo cerrar los ojos
lejos de las pequeñas sonrisas
que conozco.
Escuchando estos ruidos recién
llegados.
Viendo estas caras nuevas.
Como si de pronto los mil lentes
de la locura
me trasladaran a un planeta ignorado.
Estoy lleno de voces y de colores
que juraron acompañarme hasta
la muerte
como amantes resignadas
al breve paso de mi eternidad.
Sé que hay recuerdos que querrán
abandonarme
sólo cuando mi cuerpo hinche un
hormiguero sobre la tierra.
Sé que hay lágrimas largamente
preparadas para mi ausencia.
Sé que mi nombre resonará en oídos
queridos
con la perfección de una imagen.
Y tambien sé que a veces dejará
de ser un nombre
y será sólo un par de palabras
sin sentido.
Estoy lleno de voces y de colores.
unas veces recogidos en el
sonambulismo de la marcha.
Otras, inventados tras mi propia
soledad.
Con ello se integrará un cortejo final
de despedida.
Se cambiarán en lágrimas y palabras
piadosas.
Pero hoy, en medio de lo que
todavía no he podido amar, evoco
a los marinos encerrados en las
paredes altas de la tormenta;
a los soldados caídos sobre
hierbas lejanas;
a los peregrinos que duermen bajo
la sombra de árboles innominados
a los niños que yacen contemplando
el yeso de los hospitales
y a los desesperados que entregan
el último gesto, frente al paisaje final
e instantáneo de la demencia.
l
Cuento
Roberto Santiago
De Brito
Reside en Bariloche, Río Negro, desde
los '70 y aunque nació en Buenos Aires se considera más barilochense
que porteño; ha recibido entre otros premios la FAJA NACIONAL DE HONOR
DE ADEA (Asociación De Escritores Argentinos) por su libro de cuentos Un
día en la muerte de Ana Bell.
Este texto que hoy difundimos permanece inédito.
ROBERTO SANTIAGO
DE BRITO dixit:
APOCALIPSIS LITERARIO
¿Es posible invertir el proceso de la palabra?; porque la palabra -en su esencia-
siempre intenta penetrar la realidad, conocerla, reconocerla, explicarla,
reducirla. Distinto es el caso de que fuera la misma realidad la que tratara
de disecar a la palabra, burlarse de la palabra, vengarse de ella, procediendo
a una especie de autopsia literaria. No lo sé. Sólo narraré lo que comenzó
una tarde sin que yo me propusiera siquiera interrogarme sobre el nivel filosófico
de la palabra.
Estaba ante mi computadora desarrollando la trama imaginada
de una historia que venía tomando cuerpo en mi mente durante semanas, digamos,
escribiendo lo que pretendía ser la base de un relato (ahora ya no interesa
su argumento), cuando los personajes que apenas había esbozados para esta
circunstancia literaria, se independizaron totalmente de mí, se escaparon
a mi control y me fue imposible detenerlos.
El tremendo error que cometí -lo comprendí demasiado tarde-,
fue intentar torpemente introducirme en su mundo para rescatarlos.
Me explicaré mejor. En mi concepción creativa y consciente,
mis héroes habían nacido para un destino trágico, digamos, con una vida llena
de vicisitudes pero de grandeza. Ellos, en cambio, en plena adolescencia,
se rebelaron antes de que yo lograra hacerlos madurar. Así que, con una liviandad
y frivolidad insoportables, convirtieron en grotesca su existencia. Y la mía.
Lo cierto y lo objetivo, es que desde mi PC, yo los observaba
detenidamente con la experiencia de quien tiene mil ilusiones vividas y enterradas
a cuestas, mientras ellos, mis personajes, se pasaban las horas frente a mí,
en el cuartito azul de mi primera ilusión, palabreándose, vegetando. En una
palabra; burlándose. Ellos eran, para conocimiento del lector, Juan, ...José...,
y Juan José.
Sentí pena. Mucha pena: eran criaturas frágiles, triviales
e inmaduras.
Afuera del cuartito azul de mi primera ilusión desfilaba
una caravana de hombres con un bagaje de pasado a cuestas, que de generación
en generación articulaban sonidos y gestaban palabras que representaban conceptos,
ideas, sentimientos.
Adentro ellos..., mis personajes, ...se tiraban alegremente
los conceptos, las ideas y los sentimientos por la cabeza, como jugando al
ping-pong.
Afuera, a caballo del sol, la ceguera de la tierra se abría
en luz y crecía en lenguaje. Adentro; Juan, José y Juan José.
Juan decía, José replicaba y Juan José oía.
Me invadió la pena por completo cuando vi lo que vi y oí
lo que oí:
Primero fue el tema de las mujeres; ¡oh la femme, la femme!,
Eva, Cleopatra, Josefina, Manón, ya no sos la margarita, sol de mi vida y
tu, hacían un collar de carnes femeninas y en metros de palabras enhebraban
cuerpos y cuerpos, y entre ellos y ellas sólo palabras: yo, tu y ellas. Inmensas
masas de carnes, ...ni yo, ni tu, ni ellas. José y Sultana, ...Sultana y José,
...José y Josefa.
Juan creía que las mujeres eran todas tontas, que eran
todas iguales, que todas eran y que gracias a Dios eran. Y Juan sabía, claro
que sabía, sino que lo dijera Juan.
Las palabras que se hacían conquista en la boca de Juan,
se convertían en fantasía en la mente de José y masturbación en la de Juan
José. Si para Juan Sultana era morena, gordita, de senos llenos y carnes flojas,
José la convertía, entre sus brazos, en un tigre de piel y huesos, mientras
Juan José la endiosaba entre bambalinas. Y Sultana morena, convertida en tigre
y en la diosa del desnudo, flotaba, se metamorfoseaba y rebotaba entre las
paredes del cuartito azul de mi primera ilusión y todo a media luz, a media
luz los tres; ...Juan, ....José..., y Juan José.
Entonces fue cuando se miraron y se sintieron uno, porque
uno va llenándose de espinas en su afán de dar su amor. Juan se identificó
con José, José con Juan, Juan con Juan José, Juan José con José, José con
Juan José, y Juan José con Juan. Uno para todos y todos para uno recitaron
al unísono y como no sólo de mujeres vive el hombre, comenzaron a orquestar
temas como la importancia del empresariado en la sociedad de consumo (Alegreto),
...de la conciencia de las masas proletarias (fortíssimo), ...del pique de
la Ferrari (Matando) .....y de la cultura de la corrupción (Finale estrepitoso).
Afuera, en tanto, las palabras seguían acumulando su propio
perfil y, enriquecidas, resumían en paquetes gigantescos el lenguaje. Adentro;
Juandecía Josédecía JuanJosédecía y las palabras levantaban polvareda, ensuciaban
el cuartito azul, trepaban las paredes, se deslizaban por el suelo y se tiraban
de cabeza por la ventana. Oí las fundamentaciones de las verdades a medias,
los dobles mensajes y los puntos de vista tuertos.
Para colmo de males, con los números de estadísticas y
encuestas callejeras, con las citas de los ilustres y notables y con las actitudes
de políticos y deportistas pretendían (¡Oh ilusos, ilustres e ilustrísimos!)
desgarrar la realidad, hacerla pedazos, mostrar sus vísceras, pero eran sólo
palabras vacías disfrazadas de sabiduría.
Seriamente pensé que ninguna trama sutil, trágica o misteriosa
podría desarrollar con estos imbéciles (salvo, claro está, algún que otro
artículo periodístico). Tuve pánico al sólo imaginar a los engendros escapándose
del cuartito azul para experimentar el mundo. ¡Vade retro, Satanás!, vociferé,
¡antes pasarán sobre sus cadáveres! y bastó el deseo, ese objeto inalcanzable,
para que una fuerza invencible comenzara a desatarse, la misma que puso en
peligro mi vida.
El Apocalipsis se desató cuando a Juan se le cayeron los
ojos. José fue el primero en darse cuenta, gritó que Juan no veía y Juan José
gritó que José había gritado que Juan no veía. Juan creyó entonces que eran
José y Juan José quienes estaban ciegos, simplemente por que él, Juan, no
veía. Se equivocó pero por poco tiempo, porque al rato a José le desaparecieron
las imágenes del mundo exterior y bastó que Juan José viera que José no veía
para que sus ojos, por ultima vez, retuvieran la visión de Juan y de José.
Y todos los ojos rodaron por el suelo. Mi temor fue pensar lo que ellos podían
imaginar al verse ciegos (vaya licencia poética). ¿Se les ocurriría emular
a Borges o encarnar a Edipo? Gracia a Dios, no fue así. Juan José fue el primero
en sentirse extraño cuando comprobó que no veía a José ni a Juan pero podía
olfatearlos; los olores de Juan y de José dentro de él, y se preguntó, incrédulo,
cómo algo podía estar más adentro y más atrás de sus ojos. Los olores lo invadieron,
se le deslizaron por la sangre, le rociaron los huesos y entonces por primera
vez experimentó que los limites no estaban más en su piel. Y justo cuando
aprendió a olfatear, se le cayó la nariz.
Fue a partir de ahí que todo adquirió un ritmo vertiginoso.
Vi un par de ojos caídos contorneándose por el suelo. Ojoojo,
podía ser un nuevo concepto, una palabra en busca de un diccionario, si el
tiempo se paralizara y la descomposición de la materia no asentara su imperio.
Y ojoojo fue jooooj por un momento y joojoo al instante siguiente. Era evidente
que las palabras, sin destino, se desarticulaban. Convertidas a sus mínimos
elementos perdían su identidad y se corrompían. Las letras por el suelo se
movían nerviosas, extrañas, se buscaban entre sí pretendiendo encontrarle
sentido a una nueva unión, una identidad, pero el azar había agotado sus combinaciones.
En el cuartito azul de mi primera ilusión las palabras estaban demasiado gastadas.
Fue así que la nariz de Juan José fue también arizn y luego
nzari y luego airzn y luego irzna y hubieran seguido las combinaciones simples
si las dos o de los ojos no pretendieran inmiscuirse. Entonces fue noirazo
o riazoon o zoonria o...después fueron las manos de los tres que contribuyeron
a la danza de las letras y luego sus caras y más tarde sus cuerpos que invadieron
el cuartito azul con nuevas letras y al rebotar contra las paredes desgarraron
el revoque y este se cayó y vi como la ve corta del revoque mantenía su equilibrio
boca abajo, parándose en sus dos piernas y saltaba emocionada porque por fin
se sentía libre. Sin revoque, comenzaron a caerse los ladrillos y las tres
eles de los ladrillos pudieron por fin, aunque por
pocos segundos, estar juntas. Y las tres lll se abrazaron, cantaron y saltaron,
al don, al don,. al don pirulero y luego calladas se sumaron a la geografía
del abecedario.
El Apocalipsis literario estaba en su apogeo. El cuartito
azul de mi primera ilusión ya no existía. Lo comprendí en el instante en que
una montaña de letras me sepultó. Fue cuando me desmayé.
Si no perdí la vida en aquella sinrazón de un abecedario
tamizado, fue por un milagro de la fantasía. Reaccioné y apenas pude emerger
casi ahogado por aquel desideratum. Me sacudí las ropas y soplé una letra
introducida en mi ojo derecho.
Observé todo antes de tomar una determinación drástica; la recomposición del
escenario era imposible, los personajes yacían totalmente desmembrados y el
final de la historia se perfilaba sin término.
Así que tuve que hacer un inmenso esfuerzo y acudir a mi
imaginación para no entregar mi existencia en aras de una antiliteratura inútil.
Apenas si pude hilvanar algunas letras tiradas como para hacer comprender
este destino cíclico y cruel de mis personajes, pero recién con tres letras
y al cuarto intento pude archivar la historia y así salvar mi vida:
..ifn..., inf..., nif..., fin.
l
© Roberto Santiago De Brito
Especial para Sensibles
del Sur
Se
autoriza su reproducción total o parcial - real o virtual
- citando fuente.
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