Hosting SENSIBLES DEL SUR Nº 164   -         JUAN L. ORTIZ  (Poema)   -      CUENTOS, en Nuestro Archivo  -   17/7/03 (Argentina)
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Sensibles del Sur 

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PARANÁ, Entre Ríos - Mesopotamia Argentina, viernes 18 de julio de 2003
( Año III - Número 165 )

¡ Me atravesaba un río,
me atravesaba un río !
Juan L. Ortiz

Primera publicación literaria electrónica y gratuita dedicada a la difusión e intercambio de poesía, cuentos, comentarios, reflexiones y opiniones relacionadas con la Literatura y la actualidad social.
 
Idea y edición: ERNESTO A. BAVIO
Para recibirla regularmente, por favor envíe un  mail EN BLANCO a: inteli-gentes-alta@elistas.net 
El sistema es automático y sólo responde a la dirección del remitente; ni siquiera nosotros podemos hacerlo por Ud. 


RECEPCIÓN DE COLABORACIONES  
sainmariae@ciudad.com.ar 
 


También nos encuentra en estos excelentes portales de la Red:
 
El CIRUJA - La cultura en camiseta
http://usuarios.lycos.es/GrupoArcano/sensi/sensi.htm
http://usuarios.lycos.es/GrupoArcano
 
 
PAGINA DIGITAL
www.paginadigital.com.ar
 
 
CUENTA CONMIGO - Revista gráfica y virtual
 


MOMENTOS LITERARIOS
  
1831 - Julio 22
     JOHANN W. von GOETHE, a los 82 años, da cierre a los últimos versos de la segunda parte de Fausto (tema que había comenzado a los 28) y dice a su amigo Eckermann: ' Lo que me queda de vida lo considero un regalo' . 
    Muere el 22 de marzo de 1832, ocho meses después. 
 
 
1862 - Julio 4
 
    CHARLES LUTWIDGE DODGSON, aficionado a la fotografía y profesor de matemáticas, pasea por el Támesis con tres niñas, una de ellas de nombre Alice Liddell. Para entretenerlas, improvisa un cuento. 
    Poco después (1865) publica Alicia en el país de las maravillas - nacido a partir de aquella improvisación - bajo el seudónimo de LEWIS CARROLL.
 
1873 - Julio 8
     ARTHUR RIMBAUD decide finalizar su relación con Paul Verlaine y éste, ebrio, le dispara dos balazos. Arthur es herido en una muñeca y Paul condenado a dos años de prisión. Rimbaud busca refugio en casa de su madre y escribe Una temporada en el infierno. 
    
Un año más tarde, con Iluminaciones y a la edad de 20 años, da por terminada su carrera poética. Vivirá tan sólo hasta los 37, definitivamente alejado de la literatura.

1914 - Julio 29
     FRANZ KAFKA, en su diario personal, escribe: " Una noche Josef K., hijo de un rico comerciante, después de una gran pelea que había tenido con su padre...". Y continúa con una narración que interrumpe poco más adelante en este párrafo: " ¡Yo no he robado! - fueron mis primeras palabras; pero tenía en el mano el billete de 3 florines y la caja estaba abierta ". 
    Nacía así su novela
El proceso.

l
Archivo de Sensibles del Su

 1)  MENSAJERÍA -  USTEDES
    * RICARDO COLAVECCHIA  (Cuento)     * BEATRIZ MARTINELLI  (Poema)     * ADRIANA FALCHINI  (Poemas)

 

2) JUAN L. ORTIZ
   (Poema)
 

3) COLABORACIONES 
   * ELDA MASSONI  (Poema)
    * EFRAÍN BARBOSA  (Poema)
    * YAACOB BAZAQ  (Poema)
 

4) 
 Para la sonrisa
   
* SOLUCIÓN DIVINA
 

5)
AMALEQUETACAN
    * Hoy :
MILONGA SENTIMENTAL
 

6) NUESTRO ARCHIVO 
   
* EVARISTO RODRÍGUEZ  (2 cuentos 2 )
 

 
MENSAJERÍA
l  Si no desea que su mensaje sea editado, coloque Fuera de Sensibles en "Asunto"  l
 
*  Sensibles del Sur Nº 164
 
 * Hola : Gracias por publicar en el nº 164, mi "DELIRIO".
En realidad es un tríptico, aquí va el segundo.
Cordiales saludos
Ricardo Colavecchia
 
 

DELIRIO II

     Era el último día hábil de la semana.

    Llegó a su casa y como no había nadie que lo esperara, se preparó un café, eligió un compacto con su música preferida y, en ese entorno pentagramado, fue hacia el dormitorio, se sentó en su cama y con una exclamación de alivio se quitó los zapatos.

    Lentamente... se desanudó la corbata y terminó de desvestirse. Se metió en el baño, y después de una gratificante ducha, salió envuelto en un toallon, cambió el compacto, volvió al baño, se afeitó prolijamente, se puso el pijama y retornó al dormitorio.

    Verificó la hora de comienzo del espectáculo que tenía previsto para esa noche, dejó la entrada a mano para no olvidarla, abrió el placard, eligió cuidadosamente la ropa que iba a ponerse, la depositó sobre la cama, demorándose...un rato en la elección de la corbata, hasta que encontró la que combinaba mejor con el resto de su atuendo.

    Una vez vestido se perfumó, se miró al espejo alisándose el cabello y, seguro de su impecable imagen, puso en hora el despertador, encendió el ventilador, acomodó convenientemente su cama y se acostó con absoluta placidez.

l

© Ricardo Colavecchia - @yahoo.com.ar

   Especial para Sensibles del Su
 
 
* Para Ernesto Bavio y toda la tribu de "sensibleros", y encima del sur...
Porque soñar es lo único que no podrán quitarnos, en la medida que no seamos nosotros nuestros propios verdugos.
Un beso
Beatriz Martinellli - @ciudad.com.ar
http://unpatioalasombro.iespana.es
http://www.5artes.com/bmartinelli/


SI TAN SOLO

si pudiera caminar despojada
sobre la escarcha
                    que envuelve este amanecer

si el sol inquieto
esclareciera
                 los primeros rizos del cielo

si supiera
si tan solo supiera
como es un anochecer
                                    en la isla

ataviada de madreselvas
                                     y glicinas
embriagada de perfumes
                                     y de cantos

si pensara
cómo las noches
                    en el muelle

el croar en los pantanos
el vuelo rasante de los murciélagos
dueños del oscuro
                          y sus enigmas

si pudiera imaginarme
                             una casa blanca
con salamandra encendida

un café humeante
la música de Bach
y el mimar de la piel
                           en un abrazo


© Beatriz Martinelli
Especial para Sensibles del Su
 

* Compañeros y compañeras de Sensibles del Sur:
    Mi nombre es Adriana Falchini, de Santa fe. Soy parte de la población afectada por la inundación del río Salado y me parecía importante compartir con los sensibles los escritos que van saliendo de esta situación humana tan extraña que es quedarse de pronto, en unas horas, sin casa, sin libros, sin muebles, sin recuerdos, sin papeles, sin los escritos de uno. (Cuando todo se hubiera podido evitar, o prevenir al menos)
    Quisiera además, hacer llegar a los sensibles del país la denuncia de que antes del 29, durante los 14 días en que demoró bajar el agua de nuestras casas y todos los días que siguieron hasta hoy, estamos frente a un abandono absoluto de persona por parte del Estado municipal y provincial. Hemos pasado a ser una masa de peligrosos; nuestras manifestaciones son respondidas con presencia policial fuertemente armada con escudos, y los mecanismos de asistencialismo son perversos, corruptos e inservibles. No tenemos ayuda, ni respuestas, ni nada. Esta catástrofe no es natural: es política y social.
    Envío algunos escritos. muchas gracias.
    Adriana, de la ciudad de Santa fe


¿Por qué no me avisaron?

 


La casa estaba como siempre

los lunes, los martes...todos los días

La vida estaba como siempre

la vida esa que uno tiene

la escuela, las calles, las puertas,

las ventanas, la mesa, el velador, las macetas

el taller de enfrente, el almacén de la vuelta

la comida, los platos, los tenedores

el mate.

Es cierto que había amenazas y sospechas

(como en tantas cosas de todos los días)

Esas amenazas y sospechas

empezaron a cercarnos

y así fue como en aquellas penúltimas horas

queríamos saber

¿qué pasaba?

¿qué iba a pasar?

Uno preguntaba...

nos reuníamos a preguntarnos

¿quién cuida a las ciudades?

¿quién cuida a los barrios?

¿quién cuida a la gente?

Nadie contestaba...

La amenaza se corrió

del aire a la calle

(el agua estaba llegando

por un lado y por el otro)

¿qué hacemos?

nadie contestaba

nadie contestó.

En nuestras casas, en nuestras calles,

en nuestros barrios,

se armaron las trincheras de toda la vida:

las bolsas de arena

subir las cosas un poco más

y más...y más...

esas trincheras que se hacen

con la fuerza de las manos.

¿Quién cuida a la ciudad?

¿quién cuida al barrio?

¿quién cuida a la gente?

(el agua empezó a entrar)

Nadie contestaba

pero tampoco ya podíamos llamar a nadie.

Sin luz, ni radio, ni teléfono...

Sólo el miedo

Nadie supo nada

nadie sabía nada.

Ahora, tampoco nosotros

(el agua se convirtió en río,

en un mar, en una locura)

Empujamos todas las cosas

y a nosotros con ellas

y así, revueltos

y así, desnudos

y así, solitos

fuimos despedidos

hacia la pesadilla

que violentamente

se apoderó de la vida

de la vida esa, nuestra

la de los tenedores,

los libros, la música, las fotos,

el trabajo, los papeles...

Esa pesadilla que

empujó todo

hacia cualquier lugar.

Nadie supo

nadie sabía

nadie sabe.

¿Por qué no nos avisaron?

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Quiero volver a casa

Cuando la noche  nos arrojó 
del río a la ciudad , mojados,
quedamos extraviados 
temblando de miedo y de frío
Un sueño raro-  de perros cachorros en casa ajena -
Sueño vigilia sueño ruidoso sueño del cuerpo vigilia del alma
Vigilia de la casa
Vigilia de los hombres  que se quedaron
cuidando el mundo
(quiero volver a casa)
Apretamos  la noche para que aparezca la claridad
La luz apareció-como siempre- para  que los ojos se quedaran  secos
duros  extraviados  frente a la desmesura

El cuerpo se desconcertó 
Las piernas paralíticas
no se podía  caminar hasta la casa
Habían desaparecido los caminos, la tierra, las veredas, las puertas , las ventanas.
Y ahí supimos que estábamos condenados
(quiero volver a casa)

El agua había convertido las esquinas  en puertos
 Las calles en canales
Los techos en islas
A remo, con los ojos adelante del cuerpo
Navegamos a tientas por el barrio
Encontramos el techo.
Nos apretamos tratando de saber quienes éramos ahora
Y supimos que estábamos condenados  a esperar

Nuestra casa era techo
Y ahí nos cobijamos
Y nos convertimos en guardianes
Guardianes  guerreros
Guerreros   hambrientos, desesperados
Guardianes que velaban en compañía
Las cositas de la casa.

Y nos sumergimos en otro tiempo

Habíamos perdido los almanaques, los relojes, las anotaciones
El tiempo fue marcado por la luz y la sombra
De día las mujeres buscábamos comida y abrigo
Y habitábamos los techos con la luz
La noche empezaba temprano ,  las amenazas nocturnas empezaban temprano
Las cinco de la tarde era la hora de  despedirse
Y dejar  a los hombres
en el río negro .

ya nadie de nosotros pudo volver a dormir
como duermen las personas
animales  en vigilia
cuerpos atormentados
ya no teníamos cama,
(quiero entrar a casa)

PD:   A las once de la noche, desde el teléfono inventado sobre las chapas llegaron unas palabras que nunca podré olvidar: duerma tranquila señora, que nosotros estamos mirando. Desde el frío, desde la noche llegaron hasta la ciudad, secas, iluminadas aquellas palabras, increíbles, solidarias, uniendo los desamparos.
(Ese día habían hecho correr la información de que iban a poner las casas en cuarentena y que bajarían a todos de los techos)

© Adriana Falchini

Santa Fe, mayo-junio de 2003.
Especial para
Sensibles del Su

 
 
* RE.: al Nº 164
    Hay que reconocer que estáis dotados del inestimable bien de la sensibilidad. El boletín de hoy me ha parecido realmente extraordinario. Ánimo, amigos míos, no desmayéis en esta ingente y silenciosa labor que habéis emprendido. En estos casos, la recompensa siempre se halla al final. Ánimo.
    Mi sincero agradecimiento y un cordial saludo.
    José Antonio Molero Benavides  
     Director de www.gibralfaro.org
    Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura 
    Universidad de Málaga - España 
 
J
UAN L. ORTIZ
 
 
INVIERNO
 
 

- El viento llora, padre ...

- Sí, alaridos como de vidrio ...

- Sin nadie, padre ...

- ¿Igual que caminos, solos, de piedra?

- ¡Entro en el viento, ay padre, cómo silba!

- ¿Dónde terminarán los silbidos, dónde?

- ¿Es otro padre el viento, ay fuerte, que me lleva
  a sus arenas amarillas hundidas?

- Hundidas en una ausencia demasiado larga
  y lastimada ...

- ¿Y qué es la ausencia, padre?

- El viento es un alma, hijo, desesperada ...

- Desesperada, de qué?

- Desesperada de ... aire sin fin ... y de ...

- ¿De qué más?

- De fuga ...

- Estoy vacío, padre, y a la vez en esos gritos ...

- Las islas gritan también, oyes?

- ¿Tienen alma también las islas, padre?

- Cuando hay mucha agua, ellas vuelan
  y llenan toda la noche, ay, de heridas ...

- Pero el río, mira, al río le han salido mariposas ...

- Flores del viento ...

- ¿Pero el viento, verdad, traerá otras flores?

- Ay, él casi siempre las deshace, o son pálidas ...

- ¿Pero no alzará al fin la tierra verde?

- Y agitará banderas sobre los pájaros, sí,
  mientras las islas se irán haciendo de cristal ...
 
 
 
                                    l
 
 

© Juan L. Ortiz
- El alma y las colinas - 1956
Editorial Biblioteca, de la Biblioteca Popular C.C. Vigil - Rosario - Rep. Argentina -
Diciembre de 1970
Archivo de Sensibles del Sur
 



COLABORACIONES 
 * Desde Santa Fé, Argentina.
  
(a modo de homenaje)

Tríptico 1

Forma

Las hojas tiernas del helecho
semejan trémulas rayitas de un dibujo oriental.
Sorprendidas por el viento, las ramas del aguaribay
apoyadas blandamente contra la gramilla flamean su desconcierto

Sonido

Las tacuaritas dicen su canción breve 
hecha de hebras metálicas.
Uno discurre
sin notar que el amor inunda de mansedumbre los jardines
y el adiós es como un vuelo aturdido sobre las frondas.

Palabra

ahora sé que el silencio es esa cuerda tensa y clara 
que por las noches teje sus madrigales
de melancólicos matices.


© Elda Massoni

(de "Señales... en la Tierra y en el Cielo")
Poeta rafaelina. Falleció en el 2002
Selección de textos: Horacio Rossi Oscar Agú

LUZAZUL

Ayúdame

Tú que cubres los bordes de la herida
con jirones de piel enamorada,
y adoquinas las calles del regreso
con pulcritud de lírica artesana;

tú que naces del vientre del poema,
donde gestan su trama las palabras,
tú que llevas el eco demorado
en el labio plural de la distancia,

ayúdame a encontrar la luz perdida,
hoy que comparto insomnio con la almohada,
y mis manos modelan en las sombras
la urgente alfarería de las ansias;

ayúdame a enhebrar el calendario
con las cuentas calientes de las lágrimas,
a creer que estoy vivo, que no muere
la llama virginal de la esperanza.

Ayúdame a encontrar el cuerpo ausente,
el que quedó temblando entre tus sábanas.

© Efraín Barbosa
Reside en la ciudad de Córdoba, Argentina.
Selección de texto: Horacio C. Rossi Oscar A. Agú

Especial para Sensibles del Su

 
l
 * desde Haifa, Israel  
querido amigo Ernesto
 te vuelvo a enviar poesías de Yaacov Bazak, israelí, poeta, pintor, escultor y fotógrafo. Excelente persona., que esta en estos momentos visitando a sus nietos en Winnipeg, Canadá.Las traduje yo del hebreo. Espero puedas incluirlas en alguno de tus próximos ejemplares virtuales de Sensibles.Recibe un fraterno abrazo santafesino desde estos pagos enclavados en Asia tan diferentes a las cuchillas entrerrianas o las pampas argentinas. Jose Pivin  frente al puertofrente al mar mediterraneo. ptamir@barak-online.net
pivinjose1@yahoo.com.ar    

VIVIR Y ALEGRARSE

                  Ni ayer ni mañana
que ayer ya pasó
y manana aun no llegó
Hoy yo estoy contento
Para mí hoy es un nuevo día
A cada ser humano brindaré 
amor y tolerancia
A cada ser humano brindaré
de la espiritualidad que hay en mí
A cada ser humano daré un regalo
cuando el día transcrurra
Mañana saldrá el sol
un nuevo día vendrá
y vale la pena vivir y alegrarse

© Yaacov Bazak - Kiriat Bilalik - Israel

Nota sobre el autor:  Yaacov Bazak nació en Haifa  en 1928.
Escribe poesía: en 1994 publicó su primer poemario " Paisajes en el Espejo ". En el año 2000 " Vivir y alegrarse". El compositor israelí Robert Nisenzon musicalizó su poema "Jerusalem en Paz".

Especial para
Sensibles del Su





Para la sonrisa
 
SOLUCIÓN DIVINA

    Un anciano judío muere y al encontrar a Dios en el Paraíso, le cuenta:
    - Lo peor de mi vida fue que mi hijo se convirtiera al catolicismo.
    - A mí también me pasó lo mismo - le contesta Dios.
    - ¿Y qué hiciste? -pregunta el judío.
    - Un nuevo testamento...

l

Fuente: Internet


AMALEQUETACAN 
 
HOY: 
 
MILONGA SENTIMENTAL  
- Milonga  -


    Fue compuesta a pedido de la cancionista Rosita Quiroga, pero no le gustó - esperaba una milonga campera - y el tema quedó archivado algún tiempo. Luego fue presentada por el pianista Arturo de Bassi en el pasacalle de una comedia que su hermano Antonio había montado en el teatro Ideal; allí la interpretó un cuarteto formado por Rosita Contreras, Pepita Cantero, Carlos Casaravilla y Roberto García Ramos. Más adelante es acercada a Mercedes Simone, encargada de su estreno en Montevideo.
    El efecto seguía siendo tibio. Hasta que LS 9 Radio La Voz del Aire (una especie de "multimedio" de la época) la lleva a un espectáculo del Teatro San Martín, interpretada por la orquesta de Pedro Mafia quien, con arreglos de Juan Francisco Giacobbe y la voz de Rosita Montemar, convierten a esta milonga en un éxito permanente. 
    Mercedes Simone la cantará en la película Tango ! (dirigida por Luis José Moglia Barth) para inaugurar la productora Argentina Sono Film. 
    En febrero de 1932 la grabó Francisco Canaro con las voces a dúo de Ernesto Famá y Angel Ramos, para Odeón; luego, Mercedes Simone, para RCA Víctor y Ada Falcón (con Canaro) para Odeón. 
    En enero de 1933, para Odeón, hace lo propio Carlos Gardel con acompañamiento de guitarras (Vivas, Riberol, Barbieri y Pettorossi). Azucena Maizani la contaba permanentemente en su repertorio.


    Fuente:
Las mejores letras de tango - de Héctor Angel Benedetti - Edit. Planeta, 2000  -

MILONGA SENTIMENTAL 

Letra: Homero Manzi  
Música: Sebastián Piana



Milonga pa' recordarte, 
milonga sentimental,
otros se quejan llorando,
yo canto por no llorar.
Tu amor se secó de golpe, 
nunca dijiste por qué;
yo me consuelo pensando
que fue traición de mujer.

Varón
pa' quererte mucho ...
Varón
pa' desearte el bien ...
Varón
pa' olvidar agravios
porque ya te perdoné.
Tal vez
no lo sepas nunca ...
Tal vez
no lo puedas creer ...
¡Tal vez
te provoque risa
verme tirao a tus pies! 

Es fácil pegar un tajo
pa' cobrar una traición
o jugar en una daga
la suerte de una pasión;
pero no es fácil cortarse
los tientos de un metejón
cuando están bien amarrados
al palo del corazón. 

Milonga que hizo tu ausencia ...
Milonga de evocación ...
Milonga para que nunca
la canten en tu balcón...
Pa' que vuelvas con la noche
y te vayas con el sol ...
pa' decirte que sí, a veces,
o pa' gritarte que no. 


 l

 
Archivo de Sensibles del Sur


NUESTRO ARCHIVO
 
    Estimados amigos:  me alegró encontrarlos de nuevo.
    Aquí les envío dos cuentos breves, que tal vez puedan usar en la página.
    Cordialmente,
    Evaristo Rodríguez - @fullzero.com.ar
 
 
   
PARÁBOLA
 
 
    Estacionó el auto a unos metros de la casa, y sin soltar el volante esperó que sus nervios se apaciguaran.         Luego descendió y comenzó a caminar con lentitud, a la vez que su mano palpó el revólver que llevaba en la cintura. Al acercarse a la casona se detuvo y sus ojos se dirigieron hacia la ventana. A través de los vidrios biselados del living podía observarse, detrás de los cortinados, la silueta de una lámpara iluminando suavemente el ambiente. Después siguió caminando hasta la esquina y se dispuso a esperar.

         Al rato,un Ford Mondeo flamante giró hacia el portón del garage y se detuvo. Al abrirse la puerta del auto salió un hombre de mediana edad vestido con ropa deportiva quien, llave en mano, fue hacia la entrada y abrió. Luego de estacionar el auto en el garage y cuando ya casi había cerrado el portón, el hombre de la esquina se le apareció de improviso por detrás y sin decir palabra lo golpeó repetidamente con la culata de su revólver en la cabeza. Enseguida arrastró el cuerpo hasta su auto y con bastante dificultad lo introdujo en el baúl, tras lo cual sin perder un instante arrancó y partió a toda velocidad.
        
Poco después se detenía en un viejo chalet de las afueras de la ciudad donde, ayudado por su mujer, bajó el cuerpo del auto y lo transportó al interior. Lo dejaron en una silla del comedor donde lo ataron con sogas que tenían preparadas y cubrieron su boca con cinta adhesiva. Luego, se dirigieron hacia la cocina con la intención de cenar algo pero los nervios del hombre habían cerrado su estómago y no pudo probar bocado. Estuvieron frente a frente durante un rato sin hablar, alternando miradas a los ojos con otras que parecían perderse en la lejanía.
        
La situación económica de la pareja había llegado a tal extremo que en los últimos tiempos carecían de lo más elemental. El auto hacía un mes que no se movía del garage y el dinero para comprar alimentos ya no alcanzaba. Pero la historia del hombre no era un rosario de virtudes. En más de una oportunidad se las había tenido que ver con la policía, aunque nunca antes se había atrevido a protagonizar una aventura como la que había planeado con su mujer luego de ver repetidos modelos en los noticieros de la televisión.
        
En un momento dado se levantó de la mesa y luego de despedirse resolvió ir caminando hasta la estación de servicio de la ruta, a diez cuadras de su casa. Desde allí haría la primera llamada pidiendo el rescate.

         Ni bien se cerró la puerta, la mujer tomó el revólver que había quedado sobre la mesa y se dirigió nuevamente al comedor. Con gran sorpresa encontró la silla volcada en el piso y el cuerpo extrañamente inmóvil.     Presa de pánico al suponer que el hombre podría haber muerto por asfixia dejó el arma en el suelo y le despegó la cinta adhesiva de la boca. Trató de comprobar si respiraba, pero tal vez por su excitación no pudo hacerlo. Entonces decidió aflojarle las cuerdas para detectar alguna otra señal de vida, y cuando se disponía a seguir ocurrió lo inesperado.
    La mano derecha del secuestrado había tomado el arma, y cuando la mujer trató de reaccionar se produjo un disparo que le atravesó el pecho. Un terrible grito escapó de sus labios y cayó de espaldas en medio de convulsiones.
    Terminó de librarse de las cuerdas y calzó el revólver en su cinto. Al salir al exterior encontró el automóvil todavía con el baúl abierto. Luego de cerrarlo se puso al volante con decisión, arrancó el motor aún caliente con las llaves que habían quedado colocadas y se alejó del lugar.
    Al retornar a su barrio estacionó el auto a unos metros de la casa y sin soltar el volante esperó que sus nervios se apaciguaran. Luego descendió y comenzó a caminar con lentitud, a la vez que su mano palpó el revólver que llevaba en la cintura. Al acercarse a la casona se detuvo y sus ojos se dirigieron hacia la ventana.
    Desde adentro llegaba, muy tenue, el sonido de la campanilla del teléfono. 

l

 

PACIENCIAS COLMADAS

 

I

     Después de trepar hasta la punta del palo enjabonado lo tomó con fuerza con sus dos manos y elevando su cuerpo en un esfuerzo supremo hizó la bandera. En ese momento, desde abajo, alguien le gritó: “¡No flamea!”.
   
Fue entonces cuando sintió colmada su paciencia y soltando la mano derecha para acompañar su respuesta, le gritó a su vez: “¡Por qué no te vas a...!”
    El cuerpo cayó  desde la altura como si fuera una bolsa de papas, matando además a un inocente perrito que estaba entre la concurrencia.


II

    Después de repetirle al bebé por enésima vez que “El nenito tiene que tomar la papita”, no aguantó más y le gritó: “¡Tomá la papita, caraj...!”
    Mientras se dirigía al baño para sacarse la papilla de la cara, tratando de remover la parte que le había entrado en un ojo, el bebito trató de tomar la cuchara que había quedado sobre la mesa y se cayó de cabeza al suelo haciéndose un chichón de proporciones. Aún seguía llorando cuando volvió la madre y desató una discusión conyugal que todavía dura.


III


         Esa noche lo tenían loco al mozo ya que, como había faltado un compañero, debía ocuparse del doble de las mesas acostumbradas. Para colmo, un matrimonio mayor lo venía apretando desde hacía media hora. “Parece mentira que un muchacho de su edad sea tan desatento”, o “Le pedí milanesas a la napolitana y después de hacernos esperar más de un cuarto de hora las trae sin queso y casi frías”, o “La próxima vez, si es que volvemos a esta pocilga, haré que me atienda otro mozo”, y otras cosas por el estilo.
    En medio de este clima un cliente se quejó de que le había dado mal el vuelto, y una familia que había comido hasta el hartazgo se evaporó sin dejar rastros. Sin pagar, por supuesto.

    Cuando se estaba acercando a una mesa con la bandeja en alto portando un plato de sopa y dos ensaladeras repletas, su cara ya había llegado al rojo sombra y las venas de su cuello estaban hinchadas y pulsantes. Casi no veía de la bronca.
    Lamentablemente, el chorizo que se le había caído del plato a una nena ofició de pista resbaladiza para uno de sus zapatos y mozo y bandeja cayeron estrepitosamente sobre una mesa en la que estaban celebrando un cumpleaños. El humeante plato de sopa se incrustó en la pelada del homenajeado, que logró el sueño de una melena rubia merced a los fideos que le quedaron colgando, y una de las ensaladeras fue a dar en el escote de la señora de las milanesas, que cayó de espaldas y se desmayó, mientras el tomate y la lechuga se deslizaban hacia sus zonas pudendas.

 “Cuando se pierde la paciencia, las consecuencias son imprevisibles”
La Histeria, Sigmund Freud  (1856-1939).

 
l  
 
 
 © EVARISTO RODRÍGUEZ
Especial para Sensibles del Sur


Se autoriza su reproducción total o parcial - real o virtual - citando fuente.

 

 

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