C o r r e O
E x t r e m a f i c c i o N

mensual de ficciones/aparece el día 5 de cada mes

Beer-Sheva/Israel/Tomo IV/Número 7/7 de octubre de 2003


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Sumario  

1/Grupo Sorna: Cólera
2/Diana Cogelniki:DOS CUERDOS CUERDOS T RE CUERDOS
3/Edna Gur: Cinco poemas de la desesperación
4/Sebastián Bianchi: Lalamátic, escenas extra
5/Una novela de mil páginas, capítulo 3
6/Los diez iluminados
7/Novena Audición Mardafones: Mardablues, segundo corte
8/Ana Camusso: Clases de Vuelo 6

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1/Grupo Sorna: Cólera
  
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Cólera:
Como casa sin casco, casi seco, coso a carrasco.
Congrios cobres
colan corchos, colorines y conchas clonan a carlos.
Cómo cobran cosas
cortas, como cosacos queman a coco.
(espacio)
Calas, kilos, colas, cuántas cacas calientan a claudia.
(respira)
Carros cándidos calzan colores, quienes capan cuentan cosas.
Cólera de
carne compro quesos, canto en copas y colonos cascan a cleo.

Que caiga como canta, lo que cansa del comicio, del consorcio con corona.
(espacio)
(espacio)
Copado caldo colocado, con cosos casqueteados.
Copos, contornos... cómo colmo.
(==========)
Casacas que calcan... cada queco!
¡Que me cocolicen, los checos!

Queridos:
Capaz vuelva con calma, capaz
Casi cuento lo del complot, por consignación (no por venta directa)
Creo que estoy condenada
(punto)
Un casquete ha caído en mi cabeza
Y tengo culpa, de la peor, la colonial
Coqueteo, coincido, con el colchón (...)
(Lejos, lejos) con mi cuerpo y yo
una cosa, cosa cotizada
como un cupón que no se encuentra
por cuelgue de cabezón
de uno o dos.

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2/Diana Cogelniki:
DOS CUERDOS CUERDOS T RE CUERDOS
  
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DOS CUERDOS CUERDOS T RE CUERDOS

Está la ventana. Es chiquita. Está el tayí. Es grande. Están empachados con
flores amardillos. Es primarvera. Estoy yo. Tengo arillos. Son 5, 15, 35,
65, 105 añillos. Es la puberimaduriniñecilla.

Está la cuerda. Es una cerda. Pasan hormiguitas. Son chiquitas. Son cangó.
Cuando se tre prenden pican hincan Van en hilerita engarzando hojitas
sojitos. Letrita de tongo. Son bonitas molestias celestias.
>Están los cuerditos lerditos. Están los cueritos rotos de sus canillitas.
>Son perditos perdidos, ladroncitos sonrosados ladriditos deltritus
>amargus.

>Están los re cuerditos recuas recuanajitos pollando salir del huevo
>huerito durito huesillo por cascar los tobillos de estar la ventana
>chiquita lapacho flor glande lamparillo
primorvera est oy yo profundo anillo 50re vueltas alas deltas y esteros
Es teru teru teru



SENTEN SILLAS (los monos y las flores)


Es mantón embdurnado del embenenerado
acónito catatónico, nomeolbides acianos tpan ancianos pnazules.

Ay! acebo el cepo te cedo trujamán oh truhán hampa verde encendida excedida .

Las adujillas malva malvada del bosquejado bosquesillo de alarces
enrojoyacido se sienten a sus ansias, emperijollados.

Los gansas asnas poececillos pinecillos en el lago algo algas encimbradas
ancas blancas blandas aterciopalípedas.

Mirada, mirada, mirada, panlilalia tulipana malba malbita palpita morada,
morada, morada, rezando rozado rosada.

Apiadara tu jarden el paraiso, sus hojas prometeo. Hoja rasca.


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3/Edna Gur: Cinco poemas de la desesperación
  
(Traducción del hebreo: Gabriel Johnatan Fresco
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1

En última instancia, aquí todo termina
o todo comienza, nadie lo sabe
y si lo saben
no lo dicen

como estas flores que emergen
en primavera,
libres, florecen
eligen color
al azar

También hay grillos que esperan
su momento para poder cantar

Pero hay otros, que
desesperados
cantan y cantan todo el día

No se excluye la existencia de un ciempiés
en la ciudad de los mosquitos
Pero
mientras,
les cortan las patas

Enfilan,
como niños,
de la mano,
los obreros a construir
la primera casa

Que es la última.

Tras esa casa,
da comienzo el desierto
y el desierto se pinta
de aves negras

Todas viven bajo el mismo sol
pero solo algunas
cantan


2

el bichito que asciende sobre la pantalla
camina rápido hacia la luz
para caer en picada sobre el teclado
que está repleto de polvo
Pareciera ser que sabe
que allí construirá su nueva casa:

hay arena suficiente para hacerse
de una mansión,
o dos,
¿por qué no cuatro?

Puede invitar a sus primas a tomar el té
y hacerles cosquillas a todas
bajo las alas,
también conversar de negocios, o del futuro
de su único ahijado

Digo todo esto porque pude descubrir
que el bichito que asciende por la pantalla
tiene familia

una familia numerosa
que recibe una compensación de parte del estado

pero este bichito en especial
es acreedor principal de tales ayudas:

pequeño y débil:

tanta responsabilidad le destruirá el cerebro,
y luego, problemas músculo-esqueléticos se esperan.

No puede, no puede
Según confirma el coro: "no podrá,
aunque construya en un teclado,
debajo de las letras,
la más poderosa de las ciudades."


No puede, pero:
¿por qué se ha de esperar tanto de un insecto?


3

trenza a la derecha
metro y medio de largo
se peina del revés

para que no duela

trenza a la izquierda
tiene tres metros
se peina del derecho

para que duela

trenza rumbo abajo
mide un metro
se sumerge en té

o en vino

trenza rumbo arriba
alcanza dos metros
se alza hacia el cielo

es la barba de dios


4

Ese hombre se enfermó de terror
ahora no ve y parece que no siente nada

actúa acorralado y con pánico
da miedo, mírenlo, lo que habla.

No hay que creerle --me susurran-
lo dice solo para asustar


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4/Sebastián Bianchi: Lalamátic, escenas extra
  
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ESCENA V
CURCUSA, TILMENA, MORPHES, FERELUX

CURCUSA.- ¿Qué falta en ella de cuanto puede hacer feliz su mansión? Aquí se encuentran la Sabiduría, el Amor, las Gracias inmortales y el plácido semblante de la querida Paz.
TILMENA.- ¡Qué calma, justo cielo! Trae eso pronto.
CURCUSA.- Sí, trae pronto un cesto lleno de alas; y tú hazle moverse a palos, como yo hago, a ese que quizá sea más pesado que un asno.
Pues entonces reinarás sobre los hombres, como ahora sobre las langostas, y burlarás a los dioses de sangre canina.
TILMENA.- Pronto, enciende el receptor, que ahí veo llegar a esos dos. Escuchemos qué dicen.
FERELUX.- ...porque has de saber, querido maestro, que ayer mismo, mirándome en el espejo, observé que detrás de la cara, en el insondable pozo, cuando callo, buscando el silencio, y lo que encuentro: hay algo que se empieza a mover detrás de la máscara.
MORPHES.- El problema con los seres humanos que se pasean por afuera de sí mismos, en nuestra cultura y en culturas anteriores o enemigas a las nuestras, es como atrapar una sartén con dos mangos.
FERELUX.- Afina tu puntería, que por ese lado voy como bola sin manija.
MORPHES.- Resumiendo: que todo lo que en la tierra es torpe y se halla prohibido por las leyes, goza entre nosotros de un ligerísimo achatamiento. Entre los hombres, por ejemplo, es un crimen golpear a un padre. El siervo prófugo, marcado con infamante estigma, pasa aquí por pintado francolín. Un bárbaro, un frigio tal como Peleandro, será entre nosotros el sigilo, el acróbata de la corneta. ¿Qué más? ¿Quiere el hijo silencioso abrir las puertas a los infames? ¡Pues transfórmese, digno hijo de su padre, que por acá no es posible dispararse a imitación de la perdiz!
FERELUX.- Mi madre creía que los períodos de plenilunio resultaban los más adecuados para la siembra. Era muy anticuada. (Con un gruñido.) Siento que me está volviendo el reumatismo. Entremos.
TILMENA.- Pobre Ferelux. Creo que si no lo caso, seguirá siendo un tonto toda la vida.
CURCUSA.- Eso estuvo muy bien, perlita. ¡A tu salud!


ESCENA VI 
CURCUSA, TILMENA

CURCUSA.- Brindo por Júpiter, creó el ojo a imitación del disco del sol, e hizo los agujeros del oído a la manera de un embudo. Bebamos.
Ummn... Otro vasito. Un poco de este líquido no me dañará.
TILMENA.- Necesito un caballero que se digne acompañarme al baño.
Yo también, Curcusa, tomé demasiado. Como quien dice, un vasito tras otro.
Y después, ¡a empezar!
CURCUSA y TILMENA.- ¡Qué competencia, muchachos! Parecíamos o nos sentíamos felices como cebras. Más felices que cebras.
CURCUSA.- ¡Puf!
TILMENA.- ¿Qué te sucede?
CURCUSA.- Basta, basta, no cuentes más; esto apesta a cuero podrido.
TILEMA.- Sí, esto apesta a cuero podrido. Yo, mientras tanto, me acostaré en el pasto, dejando que mi nariz florezca por encima de los yuyos, para recibir sensaciones románticas cuando las abejas y las mariposas se columpien sobre mí, porque me dicen hermosa.


ESCENA VII 
FERELUX, MORPHES

FERELUX (bajo la capa).- Algo le pasa a mi visión de rayos X.
Deberíamos ir pensando en promover una ayuda desde el exterior. Caso contrario, proseguiremos la lucha contra los animadores de la rata. (Sale de la capa. Con pasos de karate.) Cuarto movimiento: "El ama-de costado-cocina una gallina".
MORPHES.- Cuarto y quinto movimiento: "El ama-de costado-cocina y convierte una gallina".
FERELUX.- Cuarto, quinto y sexto movimiento: "El ama-de costado-cocina-convierte-sufre una gallina"
MORPHES.- Cuarto, quinto, sexto y séptimo movimiento: "El ama-de costado-cocina-convierte-sufre-se siente una gallina".
FERELUX.- Noveno movimiento: "El ama-quiere ser- gallina".
MORPHES.- Noveno y décimo movimiento: "El ama-sobre una gallina-se convierte en cocina". Y ahora ensayaremos todos los movimientos juntos.
MORPHES Y FERELUX.- "El ama-se cocina-en la gallina"; "El ama-se cocina-en la gallina"; "El ama...", etc.


ESCENA VIII
TILMENA, FERELUX

TILMENA.- ¡Ferelux! ¡Querido Ferelux! ¿Debo ponerle un collar al señor presidente? ¡Contéstame! ¿Debo conducirme ante ti como si avanzara en cuatro patas? Hace días que me encuentro sola, buscándote. Pasé el tiempo sin pensar en nada. Todo transcurría simplemente, y de pronto el día se incorporó ante mí. Qué tarde más lúgubre, ¿no es cierto? Allá abajo todo está quieto, y ahí arriba se mudan con prisa las nubes, y van y vienen los rayos del sol.
FERELUX.- A veces me ocurre que no sé quién soy. Voy por la calle y la gente me grita: "¡Eh, Ferelux, soquete, despabílate!" Miro a todos lados en señal de que algo estoy buscando, pero nada hallo alrededor que no sea esto mismo que yo. Mi maestro me dice: "Muchacho, deberíamos ir pensando en alguna mujercita". Y quizá tenga razón, quizá vaya siendo hora...
TILMENA.- ¿De modo que, finalmente, dejaré de ser soltera?
FERELUX (empujándola).- ¡Apártate! Creo que ha llegado mi hora de monologar... ¿Me uniré al pueblo? ¿Me despojaré por fin de este traje y me uniré al pueblo? Sí, eso es, eso es: quería acordarme de mi pueblo. Si finalmente me despojara de este traje para ser uno más en el pueblo, si cantara sus canciones y me dejara absorber en la superpansa bajo el sol, y verla crecer liberada de los criterios del egomorfismo. De puro pudor también nosotros vestiremos al hombre interior y nos colocaremos capa y pantalones por dentro. ¡Vengan, ciudadanos! Caminen simétricamente. ¿No es cierto que hace mucho calor? ¡Entonces saquen también sus pañuelos y enjuáguense la cara! Me siento tan desconcertado cada vez que tengo que hablar en público...



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5/Una novela de mil páginas, capítulo 3
  
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Página 39

"El calamar se calma cuando cala la mar", decía Marcelo de Umberto, una suerte de chiste que nadie entendía, o fingían entender, para no crear conflictos con la única persona que se atrevió a nombrar a "La Merellano'"
en público, con las consecuencias variables que tal acto suponía, o daba a entender, en silencio, la mayor de las veces.



Página 40

En número de la pieza era "4", tal como tenía anotado en el papel, pero la persona que vivía allí era otra. Salió a la calle, se fijó otra vez en la dirección, y, en efecto, era aquella. Todo coincidía menos lo más importante, la persona buscada no vivía allí, Caminó unos metros hasta que encontró un bar, al que entró. Se sentó, pidió un café, pero, antes de que el mozo llegase con el pedido, le atacó un dolor de muelas que lo obligó a salir de urgencia, pagando la cuenta, aún no habiendo bebido.




Página 41

Llovía a baldazos, soplaba un viento que arriaba árboles, no había nadie en la calle cuando, en un baldío, resolvía su vida un perro pelo bayo, herido en el lomo, por un tronco que le cayó encima. a cien metros de la casa de Miller, que en ese momento se estaba inundando.



Página 42

--¿Para qué querés dos cotorras?
No lo miraba, la verdad es que no podía mirarlo.
--¿Para qué querés dos cotorras?
Se peinaba, mientras tanto y se alineaba las cejas con saliva.
--¿Para qué querés las dos cotorras?
Se calzaba y descalzaba los anteojos, empañaba los cristales con el aliento, que repasaba con papel higiénico.
--¿Para qué querés dos cotorras?
Se rascaba la barbilla de puro nervios.



Página 43

Tras ausentarse "por razones de cordura", su "ausencia" pasó a ser, de a poco, un estado que se prolongaba en el tiempo como si este fuera un túnel carretero y la ausencia, un auto vacío. Para el entorno del cual se había substraído su presencia, su ausencia no era más que la connotación más superficial de la idea. Para el ausente, era todo lo que tenía.


Página 44

De la epifanía de "El gordiano" hasta la cacofonía de "Armendro Spinardo", resbalaba la mujer apodada "Suma grande", en un acto que tenía más de sonámbulo que de arrojo, porque sucedía en medio de una avenida, con el tránsito a contramano, que se le venía encima, mientras que "Suma grande"
tenía los ojos entrecerrados. por el sol que le daba de frente,



Página 45

¿Cuándo fue eso? Ayer, por la mañana. ¿Pero, cómo? ¿Es verdad? ¿Pensaba lanzarse al espacio aferrado a un cohete? Así parece. ¿Y tenía un cohete?
Como te acabo de contar. Pero, ¿de dónde sacó un cohete? Se lo fabricó en el galpón. ¿Entendió algo de eso? ¿En dónde estudió? Qué se yo, tenía unos libros. ¿Y? Y, nada, ¿qué me preguntás?, ¿no ves lo que pasó?



Página 46

En este punto de la calle, en la hora pico el día más caluroso del verano de hace dos años. me quedé parado, con la cabeza reclinada, mirando al piso, de modo que exponía la nuca al sol, y me quedó esta marca, que, parece, no se borra más.



Página 47

El coche va cada vez más lento. Se detiene, por fin, frente a la pizzería "Servando", que a estas horas de la tarde está casi vacía. Detrás del mostrador, Leonor limpia la mesada, mientras que, más atrás, Félix esparce cebolla sobre un disco de masa. Desde el coche, encienden la luz de reglamento, luego la apagan. Pasa por el local "Peter", el perro de los Gimberg, masticando un pan. "¡Epa, epalalá!, gritan desde la vereda de enfrente.



Página 48

No pierda el tiempo. guarde eso, y venga conmigo. Miller, qué hace. Vamos, venga rápido, que si no, nos matan. Déjelo, Miller, qué le pasa. No, no se puede, qué quiere, ¿que me agarren de los pelos? No me venga con tartamudeces, usted sabe bien qué es lo que le estoy diciendo. ¿No viene?
Bueno, no venga. Que tenga suerte, Miller.



Página 49

Este avión es una lata que se abre en cualquier momento. Yo no vuelo ni loco en él. Prefiero no viajar. Al menos, hasta que las condiciones cambien, y "Pan de goma" se abra un poco. Mientras, acá abajo, estoy seguro, Si me desplomare, al menos tengo el piso cerca, je-je, es una broma. Qué buena estuvo la comida de ayer; lástima, ay, ay, usted sabe.
Tome, guárdeselo.



Página 50

No quedó nada en pie. Salvo, la paradoja de un palo de escoba el cual, por acción de la onda expansiva, quedó clavado en un hueco abierto en el piso.
Esta grieta ya existía con anterioridad a la explosión, y en ella solían depositarse desde migas de pan, hasta porciones importantes de comida. No se puede creer: mejor, cerrar los ojos.



Página 51

Lo nuestro, decía Martín Mariani, mientras hablaba solo en una parada de colectivos, es armar cada tramo con trozos que vamos encontrando, o improvisamos algo toda vez que encontramos un fragmento más o menos sano que encastre con lo que venimos haciendo. Si no encaja, lo trabajamos con cuchillo, o gubias, si hubiere, hasta que conseguimos darle una forma adecuada. El resto viene solo, y funciona la mayor de las veces, pero otras, se rompe en mil pedazos,



Página 52

Como duele el dedo, ah, nadie puede entender la idea de una pesadilla que se concentra en una superficie mínima y provoca sufrimiento máximo. Holga, u Olga, como se llame, tiene parte de responsabilidad en esto. Pero, a su vez, ¿adónde estaba el señor Mauricio cuando golpeaban la puerta?



Página 53

Con lágrimas en los ojos, por la conjuntivitis, Julia, la hermana de Bernardo Almonastes, paga en caja los remedios que acaba de comprar. Cuando le entregan el vuelto, extiende su mano par a recoger las monedas, con una inclinación con respecto al eje de su codo tal que, en lugar de lograr su cometido, provoca la caída de una caja repleta de, para su sorpresa, bolitas de vidrio. Si bien no se turba como podría imaginarse, algún efecto causa en Julia el accidente; por ejemplo, se olvida de guardar el medicamento en la cartera, y sale del local, con lágrimas en los ojos, por la conjuntivitis.



Página 54

Llena un balde, lo vacía. Lo vuelve a llenar, lo vacía de inmediato.
Descansa un minuto, y llena de nuevo el balde. Cuando el agua llega casi al borde mismo de la boca del balde, lo vacía en la rejilla. Vierte la última gota, abre el grifo y llena el balde hasta el tope, deja que desborde unos segundos y en un movimiento relámpago vuelca el agua con violencia.
Entonces, llena el balde y lo vacía.



Página 55

---Es rica esta salchicha, pero le falta algo. Algo en la consistencia.
¿Quiere probar, a ver qué le parece.

---A ver, deme, hmmm, sí, no se, algo le falta, pero está rica.

---Sí, ya se, no puedo decir otra cosa, pero, algo, tiene algo que, ¿por qué no se pide una, así me da una opinión cabal?

--No creo que sea la solución; además, ya comí bastante.

-Una más no lo va a matar; vea, le paso una de las mías. Cómala toda.

-Si es así, gracias. Hmmm, huumm , ah, mmm, ya está. Es buena, pero le falta algo.

-¿Qué es, según su opinión?

-No se, porque está bien. Pero algo le falta.

-¿Vio? Le falta algo.



Página 55

"Este se come un gliptodonte", repetía, y agregaba con más fuerza, "y te escupe el carozo en la cara", y se enervaba, y elevaba al apuesta, "y va, y sale a cazar un mamut", y su calentura lo llevaba a la apoteosis, "y se come el mamut, con lana y con colmillos", y sus argumentos se acababan de golpe, en medio del atracón, y quedaba atragantado.



Página 56

El colectivo en el que viaja Miller se subió a la vereda. Miller no participa de la protesta de los pasajeros, quienes acusan al colectivero de inepto y amenazan con tomar medidas, que se diluyen ni bien aparece otro coche de la misma línea, que los recoge a todos, menos a Miller, que no puede moverse de su asiento, porque algo lo atenaza.



Página 57

Está prohibido manipular este material sin las precauciones debidas. y aún así, es peligroso. No obstante eso, alguien tiene que hacerlo. Lo hace todos los días, con todos los recaudos del caso. Y a pesar de eso, cada tanto pasa algo. Si bien, cada día continúa, los sucesos, aún siendo esporádicos, se acumulan. Y llega el día en el material queda librado a su suerte, salvo que alguien se atreva a tomar bajo sí la responsabilidad de su tratamiento. Y siempre hay alguien que lo hace, poniendo en vigencia las prevenciones, que en este caso, son obligatorias.


Página 58

¿Y qué hay? ¿Acaso los escorpiones no lo hacen? ¿Acaso las arañas tienen coronita? ¿Por qué no puede llevarse a cabo tal como lo pensamos? ¿No es que hay bichos, y hay bichos? ¿Cuál es la contradicción? ¿Por qué está interdicto tal género y otro no? ¿Cuál es el pecado? ¿Acaso no éramos iguales?


Página 59

Aún habiendo bebido tres botellas, pudo conducirse con soltura. Controlaba las palancas, y el aparato no se desbandaba. Aún tenía tiempo para mirar atrás, y allí estaba ella, mezclada con los demás, pero no se alteró, siguió operando, decidido seguro de sí mismo, como una res a la que se le ha prometido el paraíso.


Página 60

"Han ustedes superado todas las expectativas. No hay palabras, ustedes mismos no podrían decir nada sino reírse y aplaudir. Qué días tan tortuosos. Qué años más brutales. Qué brutos hemos sido".
melina" en un quiosco, y mientras regresaba a su casa en colectivo, la tiró por la ventana.

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6/Los diez iluminados
  
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1) Hans Dietrich Murnau
2) Luva Saratchnik
3) Risieri Montalvo
4) Esperanza Luna
5) John Patrick Brown
6) Carlos del Pío
7) Amalia Rojas Nigro
8) Ferdinand Albani
9) Mansur Al -Tirawi
10) Andreas Kasansápulos


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7/Novena Audición Mardafones: Mardablues,
segundo corte
  
(Voces sintéticas, archivo mp3)
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¿Exponen en exceso el cuello Mardafones?

No es así, casi no tienen


¿Pero son, se hacen las gallinas, gansos del paté del futuro?

¿Qué me dice? El paté de foi es un crimen.


¿Pero estiran el cuello Mardafones para dar razón a una cuerda tensa?

De ninguna manera, la única cuerda es la que tensa vocales en la quinta octava.


Pero, ¿qué el hacha que acecha a Mardafones?

¿Qué hacha? Es la letra "p" de pescuezo.



Para oír la Novena Audición Mardafones, ir a:
http://david_wapner.tripod.com/Mardafones/9.html 

Portal Mardafones, todas las Audiciones:
http://www.angelfire.com/de2/dwapner/Extremaficcion/Mardafones.html 

Animardafones:
http://www.geocities.com/de2/dwapner/animarda/index.html 

Mardablogues:
http://david_wapner.tripod.com/mardablogues 


Importante: para oír las Audiciones Mardafones (MP3) basta con disponer de cualquiera de los reproductores multimedia o de audio MP3 que se encuentran disponibles para su descarga gratuita en la internet. Suponiendo que este ya estuviese instalado, se accede entonces a la página Mardafones , se cliquea en el enlace deseado y y se espera entre 5 y 10 minutos, hasta que el archivo descargue y Mardafones comiencen su reproducción automática.


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8/Ana Camusso: Clases de Vuelo 4
  
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Descanso en bandada, con piloto automático


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CorreoE x t r e m a f i c c i o N

Es un envío mensual de ficciones

Idea y dirección:
David Wapner

Equipo:
Israel: David Wapner, Ana Camusso, Chiflón
Argentina: Sebastián Bianchi, Gabriel Yeannoteguy
Uruguay: Martín Efe
Colaboran en este número: Tomás Astelarra (Argentina), Beatriz Actis (Argentina)




CorreoExtremaficción recibe colaboraciones que se leen y evalúan sin
compromiso de publicación; enviar a: vafner@shani.net 

Números atrasados, colección completa:
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