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Sumario
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1/Sebastián Bianchi: Lalamátic
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ESCENA I
MORPHES, FERELUX
MORPHES.- ¿Qué es ese murmullo que baja del techo sobre mí? ¿Lo sabrás, Morphes, acaso? Ya llevo tres días probando con las pastillas que me recomendaste. Y aquí me ves, hecho nuevamente un fantasma. Si al menos Tilmena creyera oírme, yo como agua caería sobre ella para asolar las olas de la tormenta con mi desesperación. Pero ella es frágil, apenas un dedo que se arrastra por este desierto de piedras. (Haciendo gestos.) Veamos: la mano aún conserva movimiento. Tenemos oreja, porque veníamos escuchando.
(Se toca la boca.) La boca se mueve. Es que, ¿veníamos hablando?
FERELUX.- ¡A la derecha! Revisaré el lugar con mi visión de rayos X. (Se chocan.) Oh, querido maestro, qué andas rumiando, solo. ¿Otra vez bajo el gobierno de la noche? Estábamos siguiendo la línea de la calle que conduce a vuestra madriguera, cuando caí en la cuenta de que tienes algo de Alfred.
MORPHES.- En tanto tenemos orejas, veníamos escuchando. Aquí estoy, mirando el cielo con la boca abierta. (Pensativo.) ¿A qué te refieres exactamente con eso de seguir la línea?
FERELUX.- Es apenas una expresión, muy juvenil por demás, como decir: "Caramba, no hay un solo día en que no me encuentre fuera de mí".
MORPHES.- ¡Qué garganta la de este marrano! Ha llenado de miel toda la espesura. (A Ferelux.) La cosa es ingeniosa y muy propia de ti. Pues cuando hay que hacer trucos, nos llevamos el pastel.
FERELUX.- ¡Adelante! Pica, desgarra, hiere, arranca, rompe primero la olla. En fin, ayer mi madre cumpliría 98 años...
MORPHES.- No te detengas. Vayamos por partes.
FERELUX.- No deseo otra cosa, la masa de mi discurso está ya dispuesta, y sólo me falta una moneda para sobornarla. ¡Esclavo, tráeme una corona y agua para las manos; pero pronto! (Evocando.) Antes de que echasen los cimientos de esta célebre ciudad, todos los hombres atacados de lacomanía se dejaban crecer el cabello, ayunaban, iban sucios, vivían socráticamente o seguían el oficio de mensajeros.
MORPHES.- Por ese sueño antiguo de la humanidad se manifestaba todo un conjunto de teorías.
FERELUX.- Y llegó a ser tan grande el poder del sol y tan respetada su autoridad, que hoy mismo, como un vestigio de su pasada dignidad, en cuanto canta al amanecer, los hombres corren al trabajo y se calzan en la oscuridad todos los herreros, alfareros, curtidores, zapateros, bañeros, panaderos y fabricantes de liras y de escudos.
MORPHES.- En otro orden de cosas, también el obrero anhela su libertad. Conozco un país, junto a la región de las sombras en los desiertos oscuros, donde los hombres comen y hablan con los héroes, excepto a la noche. Cuando ésta llega, su encuentro es peligroso. Pues si algún mortal tropezase entonces con Orestes, sería despojado de sus vestidos y molido a palos de pies a cabeza.
FERELUX.- ¿Qué, desdichado? ¿Eres glotón o imbécil?
MORPHES.- Exacto. Deseo ser un verdadero trompo.
ESCENA II TILMENA, MORPHES, FERELUX
MORPHES (viendo a Tilmena).- ¡Oh, venerado Júpiter! ¡Qué hermosa zorrilla! ¡Qué tierna! ¡Qué brillante!
FERELUX.- Parece una doncella. Tentado estoy de darle un beso.
MORPHES.- Pero, ¿no ves que tiene por pico dos asadores?
FERELUX.- ¿Qué importa? Nada hay más que quitarle la escalerilla que le cubre la cabeza, como si fuese un huevo, y besarla después.
MORPHES.- Nosotros somos hijos del Amor, volamos sobre él y favorecemos a los que se dicen amantes. (Se acerca a Ferelux y lo cubre con una capa.) TILMENA.- ¡Oh no! ¡Se ha enredado en la vela y no podrá amortiguar la caída! Lo desviaré telekinéticamente para que le brindes un suave aterrizaje, Morphes.
MORPHES.- Claro, preciosa, un cúmulo de esponjas bastará.
FERELUX (bajo la capa).- Pero eso es.... ¡obsceno! ¡Estas son personas! ¡No computadoras! ¡No chatarra que se puede programar a voluntad!
Ellos tienen vidas... Mentes.... Y yo no le voy... ...AHHGH... ...permitir que... ...URHGH... ...haga... ¡¡AAHHHHHHHHGHH!!
MORPHES (a Ferelux).- ¿Ves, Clark? Cada posible contingencia ha sido considerada... Y eliminada.
ESCENA III CURCUSA, TILMENA
CURCUSA.- ¡Oh ciudad! Yo, como siempre, vengo el primero a la asamblea, espero sentado; y en cuanto estoy aquí solo, gimo, bostezo, me desperezo, pedorreo, no sé qué hacer, hago dibujos en el suelo, me arranco los pelos, repaso mis cuentas, vuelvo los ojos al campo. Me fastidian los embajadores, sus pavos reales y sus bufonadas. Pero ya están aquí los de la comisión ejecutiva, los trapaceros. ¡Y es mediodía! ¿No lo decía yo? Es lo que yo decía: ¡todos se empujan buscando los asientos de la presidencia!
TILMENA (cantando).- "El jefe se había ido al baño con su ejército y estuvo cagando ocho meses en los montes de oro. Amigos del Cerebro, guardad cuidadosos el aire y las nubes que lo entoldan, para que ningún dios los atraviese."
CURCUSA.- ¡Qué hermosa es la canción! Y sabe a hembra y a besos con la lengua y a tornillo, tanto que al escucharla bajo el mismo culo me entra un mareo.
TILMENA.- ¡Hola, mozo!
CURCUSA.- ¡Hola, perlita! Ejem... ¿Qué cuentas de lindo aparte de esto que acabo de leer en tus ojos? Pero. Lloras...
TILMENA.- A mi dedo se le ha salido una media. Hay peligro. Mi reputación está en juego. Ferelux, gobernado por esa máquina lasciva de Morphes, parece ya no reconocerme. No responde a mis voces, mis ojos lo buscan, temerosa, en el ojo mucho más poderoso que el de su propia tormenta gris.
CURCUSA.- De acuerdo, perlita. El cochino puede ser tuyo por una ligera paga. Con sólo posar mis manos en alguna de estas perillas que ves, en este aparatejo de mi invención, los pequeños cristales de sonido que atraviesan el aire trayéndonos su voz, caerán atrapados en este receptor que opera por fichas.
TILMENA.- ¿Puedes hacer eso? ¿Puedes hacer que escuche a Ferelux, cuya voz parece adormecida en un cuello mudo?
CURCUSA.- Todos sus secretos serán revelados a su debido tiempo. A sus pies, señora, a sus pies...
ESCENA IV FERELUX
FERELUX.- A veces creo que a mi mente llego desde una galaxia sustituta, tímidamente, volando en una nave distraída. No se trata de las compuertas del sueño rendidas al cansancio, ni de la suma de los días en que permanecí esperando una palabra. Es el silencio sin gobierno, amplificador aparente, de la cabeza sumada a la multitud. Hoy las nubes están quietas. Es un ave lo que veo venir planeando, entre las luces en remolino que bajan desde el sol. ¡Sol frenético, ramificado, cayendo en el umbral de cada casa y resquebrajando el polvo con que recubrieron la tierra los antiguos moradores del caos! Pero no descansemos. Dijimos que había trenes chocados en uno de los nidos de la superpansa. Después de cerrar la boca dijimos que salíamos dormidos en los trenes que traían a la superpansa. Trenes que venían repletos a los nidos dormidos de la superpansa. ¡Trenes a los nidos dormidos de la superpansa!
*
Contactos: lalamatic@yahoo.com
ESCENA I MORPHES, FERELUX
MORPHES.- ¿Qué es ese murmullo que baja del techo sobre mí? ¿Lo sabrás, Morphes, acaso? Ya llevo tres días probando con las pastillas que me recomendaste. Y aquí me ves, hecho nuevamente un fantasma. Si al menos Tilmena creyera oírme, yo como agua caería sobre ella para asolar las olas de la tormenta con mi desesperación. Pero ella es frágil, apenas un dedo que se arrastra por este desierto de piedras. (Haciendo gestos.) Veamos: la mano aún conserva movimiento. Tenemos oreja, porque veníamos escuchando.
(Se toca la boca.) La boca se mueve. Es que, ¿veníamos hablando?
FERELUX.- ¡A la derecha! Revisaré el lugar con mi visión de rayos X. (Se chocan.) Oh, querido maestro, qué andas rumiando, solo. ¿Otra vez bajo el gobierno de la noche? Estábamos siguiendo la línea de la calle que conduce a vuestra madriguera, cuando caí en la cuenta de que tienes algo de Alfred.
MORPHES.- En tanto tenemos orejas, veníamos escuchando. Aquí estoy, mirando el cielo con la boca abierta. (Pensativo.) ¿A qué te refieres exactamente con eso de seguir la línea?
FERELUX.- Es apenas una expresión, muy juvenil por demás, como decir: "Caramba, no hay un solo día en que no me encuentre fuera de mí".
MORPHES.- ¡Qué garganta la de este marrano! Ha llenado de miel toda la espesura. (A Ferelux.) La cosa es ingeniosa y muy propia de ti. Pues cuando hay que hacer trucos, nos llevamos el pastel.
FERELUX.- ¡Adelante! Pica, desgarra, hiere, arranca, rompe primero la olla. En fin, ayer mi madre cumpliría 98 años...
MORPHES.- No te detengas. Vayamos por partes.
FERELUX.- No deseo otra cosa, la masa de mi discurso está ya dispuesta, y sólo me falta una moneda para sobornarla. ¡Esclavo, tráeme una corona y agua para las manos; pero pronto! (Evocando.) Antes de que echasen los cimientos de esta célebre ciudad, todos los hombres atacados de lacomanía se dejaban crecer el cabello, ayunaban, iban sucios, vivían socráticamente o seguían el oficio de mensajeros.
MORPHES.- Por ese sueño antiguo de la humanidad se manifestaba todo un conjunto de teorías.
FERELUX.- Y llegó a ser tan grande el poder del sol y tan respetada su autoridad, que hoy mismo, como un vestigio de su pasada dignidad, en cuanto canta al amanecer, los hombres corren al trabajo y se calzan en la oscuridad todos los herreros, alfareros, curtidores, zapateros, bañeros, panaderos y fabricantes de liras y de escudos.
MORPHES.- En otro orden de cosas, también el obrero anhela su libertad. Conozco un país, junto a la región de las sombras en los desiertos oscuros, donde los hombres comen y hablan con los héroes, excepto a la noche. Cuando ésta llega, su encuentro es peligroso. Pues si algún mortal tropezase entonces con Orestes, sería despojado de sus vestidos y molido a palos de pies a cabeza.
FERELUX.- ¿Qué, desdichado? ¿Eres glotón o imbécil?
MORPHES.- Exacto. Deseo ser un verdadero trompo.
ESCENA II TILMENA, MORPHES, FERELUX
MORPHES (viendo a Tilmena).- ¡Oh, venerado Júpiter! ¡Qué hermosa zorrilla! ¡Qué tierna! ¡Qué brillante!
FERELUX.- Parece una doncella. Tentado estoy de darle un beso.
MORPHES.- Pero, ¿no ves que tiene por pico dos asadores?
FERELUX.- ¿Qué importa? Nada hay más que quitarle la escalerilla que le cubre la cabeza, como si fuese un huevo, y besarla después.
MORPHES.- Nosotros somos hijos del Amor, volamos sobre él y favorecemos a los que se dicen amantes. (Se acerca a Ferelux y lo cubre con una capa.) TILMENA.- ¡Oh no! ¡Se ha enredado en la vela y no podrá amortiguar la caída! Lo desviaré telekinéticamente para que le brindes un suave aterrizaje, Morphes.
MORPHES.- Claro, preciosa, un cúmulo de esponjas bastará.
FERELUX (bajo la capa).- Pero eso es.... ¡obsceno! ¡Estas son personas! ¡No computadoras! ¡No chatarra que se puede programar a voluntad!
Ellos tienen vidas... Mentes.... Y yo no le voy... ...AHHGH... ...permitir que... ...URHGH... ...haga... ¡¡AAHHHHHHHHGHH!!
MORPHES (a Ferelux).- ¿Ves, Clark? Cada posible contingencia ha sido considerada... Y eliminada.
ESCENA III CURCUSA, TILMENA
CURCUSA.- ¡Oh ciudad! Yo, como siempre, vengo el primero a la asamblea, espero sentado; y en cuanto estoy aquí solo, gimo, bostezo, me desperezo, pedorreo, no sé qué hacer, hago dibujos en el suelo, me arranco los pelos, repaso mis cuentas, vuelvo los ojos al campo. Me fastidian los embajadores, sus pavos reales y sus bufonadas. Pero ya están aquí los de la comisión ejecutiva, los trapaceros. ¡Y es mediodía! ¿No lo decía yo? Es lo que yo decía: ¡todos se empujan buscando los asientos de la presidencia!
TILMENA (cantando).- "El jefe se había ido al baño con su ejército y estuvo cagando ocho meses en los montes de oro. Amigos del Cerebro, guardad cuidadosos el aire y las nubes que lo entoldan, para que ningún dios los atraviese."
CURCUSA.- ¡Qué hermosa es la canción! Y sabe a hembra y a besos con la lengua y a tornillo, tanto que al escucharla bajo el mismo culo me entra un mareo.
TILMENA.- ¡Hola, mozo!
CURCUSA.- ¡Hola, perlita! Ejem... ¿Qué cuentas de lindo aparte de esto que acabo de leer en tus ojos? Pero. Lloras...
TILMENA.- A mi dedo se le ha salido una media. Hay peligro. Mi reputación está en juego. Ferelux, gobernado por esa máquina lasciva de Morphes, parece ya no reconocerme. No responde a mis voces, mis ojos lo buscan, temerosa, en el ojo mucho más poderoso que el de su propia tormenta gris.
CURCUSA.- De acuerdo, perlita. El cochino puede ser tuyo por una ligera paga. Con sólo posar mis manos en alguna de estas perillas que ves, en este aparatejo de mi invención, los pequeños cristales de sonido que atraviesan el aire trayéndonos su voz, caerán atrapados en este receptor que opera por fichas.
TILMENA.- ¿Puedes hacer eso? ¿Puedes hacer que escuche a Ferelux, cuya voz parece adormecida en un cuello mudo?
CURCUSA.- Todos sus secretos serán revelados a su debido tiempo. A sus pies, señora, a sus pies...
ESCENA IV FERELUX
FERELUX.- A veces creo que a mi mente llego desde una galaxia sustituta, tímidamente, volando en una nave distraída. No se trata de las compuertas del sueño rendidas al cansancio, ni de la suma de los días en que permanecí esperando una palabra. Es el silencio sin gobierno, amplificador aparente, de la cabeza sumada a la multitud. Hoy las nubes están quietas. Es un ave lo que veo venir planeando, entre las luces en remolino que bajan desde el sol. ¡Sol frenético, ramificado, cayendo en el umbral de cada casa y resquebrajando el polvo con que recubrieron la tierra los antiguos moradores del caos! Pero no descansemos. Dijimos que había trenes chocados en uno de los nidos de la superpansa. Después de cerrar la boca dijimos que salíamos dormidos en los trenes que traían a la superpansa. Trenes que venían repletos a los nidos dormidos de la superpansa. ¡Trenes a los nidos dormidos de la superpansa!
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Contactos: lalamatic@yahoo.com
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2/Para que cantemos todos
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Para que cantemos todos, una canción de Phoppar Graff:
Arbres curbrax chirsling
in provens crankl punderfront
gonfrinstor linfing den pundragis
bar trumpos glandulas frong
altrumber stockpuch tringalias ping
far trongues albanchiflas gargar yong
garbisdes! palonques! stupper-buffers!
sampistrack? reambispan? marklowers?
Sampenfull, arristromgar rowchwes trukes
in parristers, carristers, gorges
(Grabado en 1957, por Phoppar Graff & Glungles)
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3/Martín Locarmini: CLAN ø! (el origen de lo que
sigue más abajo)
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Vamos de par en par, saltando un cuerpo de amigos que pertenecen al selecto
grupo.
Son Ortices, LÛpez y Madernas. Son chicos que somos todos.
Y son migas que no nos corresponden, pero nos pertenecen...
Como atravesar el himno de los ignotos, como trazar un cargo, como
gesticular en contra de nuestras propias inquietudes.
Porque, al fin y al cabo, me quedÈ contando. Y no es un placer creerme.
Son chicos que somos todos
NOTAS QUE QUEDARON
Mucho misterio, en la tropa hay rumores. Cabe la posibilidad de que el espÌritu sea algo de todo.
Supresión y contorno, maleficio y protección.
Te espero hoy a la tarde.
Son chicos que somos todos II
Quieren llegar a pensar que el pálido obsecuente que nos precede, es, ante
todo, testimonio del cargo, torsión del mando...
capacitando un tal... reparando un faro.
Son chicos que somos todos III
Mala acción, término, confuso... tino de un lugar, la aplicación.
Constancia, miedo y regresión.
Depende de mí, dependemos de todos.
En realidad, dependemos de casi nada, o de asegurar la irregularidad en la
acciones.
Ir a comprar y que nos quede mucho menos de lo que solíamos tener cuando comprábamos con los tickets.
Son chicos que somos todos IV
Miraba, miraba como llegaban.
Miraba que todo era de terciopelo, que a los más reflexivos y a los
administradores suele caerle, con suerte, una inspección cada 4 Û 5 meses.
Para ese entonces, yo tengo listo un escape infalible. Y por el tacto, no puedo negarme. Todo sale bien con calma y
preparación.
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4/Los diez mejores discos
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Página 19
Miller creía que un reflejo que se proyectaba en el vidrio de la puerta d de su cuarto era un fantasma. Se daba vuelta para no mirarlo pero entonces pensaba en él. Le explicó esta situación a un grupo de ex-compañeros de estudios y respondió al escepticismo jocoso de aquellos con el apotegma "el tiempo me dará la razón".
Página 20
El animalito que había asustado a todos los presentes era parecido a un ratón, pero tenía una cola corta y el hocico era anaranjado. Nadie se atrevió a matarlo, a lo sumo esgrimieron unas escobas y una sombrilla de playa de modelo antiguo. Los destrozos que pudieron apreciarse una vez que el animal hubo desaparecido se debieron a los ataques de histeria que sumió a todos en una estupidez, aunque temporal, destructiva.
Página 21
El clima se había puesto inestable, y este estado se prolongó por tanto tiempo que la inestabilidad se mostró como la única forma de estabilidad de la que podía ufanarse la atmósfera. En el aire se movían unos pájaros que, imbuidos de esta transitoriedad, desaparecían y aparecían a gusto, sin orden preestablecido, acordes al mundo en el cual vivían, y al rato, no.
Página 22
Para aquellos que creían a fe plena que el doble espacio protegía la legibilidad de los textos que se les ofrecían, Martha Grinbolar dedicaba noches enteras a escribir en su computadora parrafadas a doble espacio, que a la mañana siguiente imprimía y repartía entre los pasajeros que esperaban el tren en la estación. Un día intentaron lincharla porque alguien había descubierto que lo que ella vendía (gratis) como doble espacio era en realidad espacio y medio.
Página 23
Empanadas de carne, pollo y humita, pizzas de muzzarella, jamón y morrones, anchoas, espinaca, fugazza, fugazzetta, fugazzetta con jamón, pomarolla, fainá genovesa, minutas, sopa inglesa, palos jacob, borrachos, con chantillí, con dulce de leche, mixtos, copitas de fruta, pastelitos de hojaldre, pizza ricotta, flan con crema. dulce de leche, mixto, tarantella, budín de pan, bombas, cañoncitos, cassatta, almendrado, charlotte, moscato, tinto de la casa, blanco de la casa, pineral, vermouth, vermouth con soda, cerveza, picada, platitos, quesito en daditos, jamón cocido en daditos, salamín, aceitunas verdes, aceitunas rellenas, papafritas, palitos fritos, especial de cocido, cocido y queso, crudo, crudo y queso, matambre, matambre y queso, bondiola, bondiola y queso, salame, salame y queso, con mayonesa, con margarina, con tomate, en figasa, en pan francés, en pebete, en figasa árabe, en traviata, de miga, simple de jamón, simple de queso, triple de jamón y queso, jamón, queso y tomate, crudo, crudo y queso, crudo, queso y tomate, triple de lechuga, triple de tomate y choclo, triple de atún, triple de palmitos, de alcauciles, de pikles y queso, de pavita, de huevo, especial de milanesa, completo de milanesa, con mayonesa, lechuga, jamón, queso, tomate, en figasa, francés, árabe o pebete, lomito, lomito completo, pasta de la casa, al tuco, al pesto, al fileto, huevos duros, cocacola, naranja crush, paso de los toros, agua mineral, licuados de fruta con agua o con leche, café de filtro, café exprés, café doble, cortado, lágrima, café con leche, capuchino, medialunas de grasa, medialunas de manteca, baybiscuits, te, te con limón, tecito cachamay, por si pasa de largo Libero Gaudi.
Página 24
El frío polar que cubrió la región del estuario fue la causa por la cual los plantines de Felicia Romano se quemaran. La visión de las macetas con los tallitos doblados, las hojas hechas pasas, la muerte representada en esas fibras vencidas, no conmovió en forma visible a su duela y responsable, y ya en primavera se vieron nuevos plantines y Felicia muy sonriente.
Página 25
En lo mejor del desarrollo de la idea, un sueño invencible abatió a Miller, perdiendo poco a poco el hilo de lo que venía tejiendo, abandonando los últimos conceptos a la esfumatura, que de todos modos se escapaban para ascender al cielo.
Página 26
Viva la pepa, viva la vieja Ramira, vivan los juegos de mano, corran al perro, no seas marrano, soltá Ramírez la vara, señora Ana alejesé, dejen que pase el coche del Turco, cierren la puerta, decían.
Página 27
La sangre hervía en el cuerpo de Miller, la cara había tomado un color rojo que amenazaba con rebasar los límites de la piel, y nadie sabía quiénes ni cuántos habrían de ser alcanzados por la onda expansiva del calor que había acumulado Miller mientras permaneció escondido.
Página 28
Se había caído al suelo la última campana de vidrio que alguna vez cubrió sándwiches de miga en algún bar de ciudad Carpana Por milagro no se rompió, aunque el hecho fue tomado como una clara advertencia por parte Claudio García, heredero de un café-bar completo, que hubo de despilfarrar hasta quedarse sin nada, con excepción de la campana, que no lograba ubicar en rincón alguno de su casa.
Página 29
La noche no lograba ocultar los contornos del cerro, ventaja de la cuan pueden envanecerse muy pocos objetos que se encuentren en la zona, pero el cerro no sacaba partido de esta situación y en consecuencia no terminaba de intimidar o, en sentido contrario, producir compasión. Se erguía el cerro en una situación por la cual daba lo mismo ser montaña. peñasco o lomo de burro. Había algo que hacía a la mole vacilar, y ahí parecía que se desinflaba.
Página 30
Qué decía Magdalena Fosatti cuando se la vio a través del cristal de la vidriera de la marroquinería, sola y hablando, sin detenerse a mirar las carteras, perdiéndose de inmediato con rumbo sudeste, que es el que lleva al río. Aunque el río está lejos, y siempre es posible girar en cualquier dirección, o retroceder, o quedar varado en algún punto. Las palabras de Magdalena Fossatti, en cambio, han dejado su impresión, aunque no hayan sido oídas y por ende comprendidas, y se las puede ubicar siempre que quiera, desde el mismo lugar en donde Miller las sorprendió, mientras compraba un cinturón de cuerina.
Página 31
Era Miller que huía de las manos de María Stuttgart, mientras que esta se quedó donde estaba y no intentó ponerse a correr detrás de Miller. María Stuttgart quedó sentada por diez minutos en el pie de escalón de la entrada al "Instituto Mariani". Pasado ese lapso, comió una barra crocante que sacó de su cartera. La etiqueta rezaba "Vitalidad".
Página 32
¡El barco, el barco, pierdo el barco!
Lo sujetaron entre tres, uno de cada brazo y otro de ambos hombros, Nestor Durán lloraba, trataba de explicar su situación a los Grumberg, pero, salvo un par de balbuceos más o menos enérgicos, desistió, al ver que el barco ya era inalcanzable y el mar estaba bravo.
La navegación, los recorridos que se polifurcan, las posibilidades de colisión, las tormentas y el retraso, la vida que pende o que flota.
Página 33
Vamos, éso es, apriete en el medio. No. Ahora sí; ahora suelte. Prepare y separe tres partes. Más o menos, no, el otro. Ese. Bien. Ahora gire. Hasta allí. Un poco más, ¡no!: basta. Agregue de esa caja. Un puñado. Demasiado.
No. Sí, menos. No tanto. De un golpe seco. Otro. Otro más. Ahora, abra. Más abierto. Coloque un taco para que no se cierre. Asegúrese. Así; ponga la mano. Gire a la derecha. Ahora a la izquierda. Clave. Ayúdese con la otra mano. Ahora, clave. Llene aquí, allá. muy bien. No. Eso no. Cierre. Con las dos manos, cierre. Todavía no cerró. Fuerza. Se ve que está cansado.
Cierre, y puede irse. Casi cerró. Ahora sí. Vaya a descansar.
Página 34
En el pan, en la miga, había algo que no concordaba. La masticación se hacía lenta, las muelas se pegaban entre sí, los bocados se hinchaban en el momento de atravesar la glotis. Se hacía necesario comerlo de a mendrugos que no superasen los cinco milímetros de diámetro, teniendo cuidado en desmenusarlos con la mano y recién allí ponerlos en la boca. Si el pan contenía fiambre, o queso, o untable, se imponía comer el relleno por separado. Así acabó la costumbre del sándwich. Y se acercaba el fin del propio pan. El pan de cada día se convirtió una amenaza.
Página 35
El ataque nocturno reveló tres de los aspectos más falibles de la llamada "defensa tensa":
a) Los techos de las construcciones zonales son demasiado frágiles para el uso que se les pretende dar. Cualquier movimiento brusco puede abrir una fisura y la insistencia puede desmoronar parte o el total de la estructura.
b) Las "ramas suplementarias", que son adosadas a los árboles "en clave"
sólo logran demorar por unos minutos, con suerte media hora, el colapso de avenidas en cadena, según se conoce en la jerga militante al tipo desastre más temido por los defensores.
c) El agua no fluye por los caños con la velocidad esperada, lo que causa que los flotadores se atasquen cada diez metros, provocando la colisión continua de estos artilugios que, según se ha visto, son esenciales para la sobrevivencia de los refugios.
Página 36
Portales superó a Miller por más de dos metros y Miller, quien en principio se había resignado, luego recapituló lo sucedido durante la carrera y decidió apelar el resultado a las autoridades. El tribunal, tras estudiar los antecedentes y hacer comparecer a implicados y testigos, el dio la razón a Portales, confirmando de este modo su victoria. A Miller le dio un ataque de rabia y casi hubiera asesinado a Portales, de no ser por un fuerte espasmo estomacal que dejó tendido un par de días en cama, con indicación de no consumir sino dieta líquida.
Página 37
Stefanía López le dijo, "ya se lo que querés", y se levantó el camisón.
Miller arrimó su cabeza al vientre y comenzó a acariciar, a lo que ella replicó, "¿qué querés, que quede embarazada?". Miller meneó la cabeza, pero su trabajo estaba muy adelantado y no aguantó y empapó a Stefanía y a el mismo también. A lo que la muchacha respondió: 'le voy a contar a Florinda". Para luego agregar: "vení que te lavo".
Página 38
Cuando le avisaron de la disolución de "Patria de Enfrente", Carmen Diz tiró las monedas del vuelto y no las recogió, a pesar de los gritos de la cajera que, por otra parte, no se prolongaron por mucho tiempo. Se trataba de un peso con cuarenta y cinco centavos, suficientes para comprar una caja de "Carmelina". Aunque la cajera no estaba interesada en ese producto tan popular, el dinero que le vino de arriba actuó en su deseo como un cuchillo untado con dulce. Compró la "Carmelina" en un quiosco, y mientras regresaba a su casa en colectivo, la tiró por la ventana.
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6/Las diez mejores películas
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1) El vientre abierto del mandato (Sudfrancia, 1994)
2) Sin aviso en los ojos (América del Este, 1960)
3) Accidente en la vendimia (Tucumán Centro, 1947)
4) Carga de perros (Gran Perú, 1970)
5) Cuando un periodo se esfuma (Nueva China, 1999)
6) La mente en tierra (Turquía Oriental, 2000)
7) Si fuera por el cansancio de otoño (Santa Cruz del Mártir, 1965)
8) El hijo del pez perplejo (Eslavia Blanca, 1939)
9) Cansado de ser y abrir (Napolitania, 1985)
10) Encuentro de barro (Rio das Bandeiras, 1997)
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7/Octava Audición Mardafones: Mardablues
(Voces sintéticas, archivo mp3) ______________________________________
¿Será que Mardafones se enrollan en mi cuello cuando duermo?
No, qué se van a enredar; son duros como estacas pero nobles.
¿Pero no son Mardafones largos y flexibles como hilo de enfardar?
¡No, qué van a ser! ¿No vio que se quiebran por el medio como paja que muerde un perro?
¿Pero por qué parecen calamares Mardafones?
¿Quién dijo? ¿Quién dijo que no hay calamares duros?
¿Pero de quiénes eran aquellos tentáculos que me querían colgar de un árbol?
¿Y qué se yo? A lo mejor eran aspas de rotor de helicóptero que usted veía borracho.
¿Pero por qué las aspas de Mardafones se empeñan en enrollarse en mi cuello?
No, ni se preocupan por eso, giran: y el que se ponga en el medio, el que se ponga en el medio
Para oír la Octava Audición Mardafones, ir a:
http://david_wapner.tripod.com/Mardafones/8.html
Para oír la Séptima Audición Mardafones, ir a:
http://david_wapner.tripod.com/Mardafones/7.html
Para oír la Sexta Audición Mardafones, ir a:
http://david_wapner.tripod.com/Mardafones/6.html
Para oír la Quinta Audición Mardafones, ir a:
http://david_wapner.tripod.com/Mardafones/5.html
Para oír la Cuarta Audición Mardafones, ir a:
http://www.angelfire.com/de2/dwapner/Extremaficcion/mar4.html
Para oír la Tercera Audición Mardafones, ir a:
http://www.angelfire.com/de2/dwapner/Extremaficcion/mar3.html
Para oír la Segunda Audición Mardafones, ir a:
http://www.angelfire.com/de2/dwapner/Extremaficcion/mardafondos.html
Para oír la Primera Audición Mardafones, ir a:
http://www.angelfire.com/de2/dwapner/Extremaficcion/mardafon.html
Portal Mardafones:
http://www.angelfire.com/de2/dwapner/Extremaficcion/Mardafones.html
Importante: para oír las Audiciones Mardafones (MP3) basta con disponer de
cualquiera de los reproductores multimedia o de audio MP3 que se encuentran
disponibles para su descarga gratuita en la internet. Suponiendo que este ya estuviese instalado, se accede entonces a la página Mardafones , se
cliquea en el enlace deseado y y se espera entre 5 y 10 minutos, hasta que
el archivo descargue y Mardafones comiencen su reproducción automática.
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8/Ana Camusso: Clases de Vuelo 4
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Vuelo en bandada versus vuelo solitario en banda.
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CorreoE x t r e m a f i c c i o N
Es un envío mensual de ficciones
Idea y dirección:
David Wapner
Equipo:
Israel: David Wapner, Ana Camusso, Chiflón
Argentina: Sebastián Bianchi, Gabriel Yeannoteguy
Uruguay: Martín Efe
Colaboran en este número: Tomás Astelarra (Argentina), Beatriz Actis (Argentina)
CorreoExtremaficción recibe colaboraciones que se leen y evalúan sin
compromiso de publicación; enviar a: vafner@shani.net
Números atrasados, colección completa:
http://www.angelfire.com/de2/dwapner/Extremaficcion/EXTREMA1.html
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