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C o r r e O
E x t r e m a f i c c i o N

mensual de ficciones/aparece el día 5 de cada mes

Beer-Sheva/Israel/Tomo V/Número 9, 14 de Diciembre de 2004

Número regular + Antología, segunda entrega


 


 
Sumario

1/Moshe Benaroch: Raquel dice algo enteramente inesperado (fragmento)

2/Ana Mazzoni: La velocidad del agua en las cañerías

3/Diana Cegelnicki: Muérdago en llama

4/Una novela de mil páginas, capítulos 16 al 18

5/Vigésimotercera Audición Mardafones

6/Ana Camusso: Little Mondo

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1/Moshe Benaroch: Raquel dice algo
enteramente inesperado
(fragmento)
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EL PASADO ES ESE CUENTO QUE CAMBIA SIN PARAR


LA CREACIÓN DE RAQUEL


1.-

Jack Kerouac se pasó la vida corriendo carreteras, Kafka nunca salió de su oficina, dijo que si te quedas sin hacer nada el mundo terminará por descubrirse ante tí. Kerouac fue a buscar el mundo en los caminos y en los locos. Los dos murieron a los cuarenta años sin encontrar nada del mundo. Y yo...
Yo tengo cuarenta años y lo que quiero es morir, lo que quiero es no seguir, lo que quiero es no decidir, ni entre la idea de Kafka y la de Kerouac, entre K y K, o ni siquiera quiero no decidir nada como Kertesz. Quiero morir. Estoy solo y el mundo ya no me interesa....
No me interesa lo que escribo, ni lo que no escribo, lo que queda por escribir, ni lo que no voy a escribir si me muero hoy, nada. El único que llegó a algo con esto de las palabras, si es que creemos en la Cabalá, fue Elohim, o Jehová, que primero escribió al mundo y desde el programa de sus palabras lo creó. Pero, ¿Se puede considerar a este mundo un gran suceso?
Tal vez los que se acercan a esa posibilidad, la de crear algo con las palabras, los que se acercan a la posibilidad de ser Elohim, viene alguien y se los lleva a otro mundo, a los cuarenta años, como le pasó al cabalista Yisthak Luriah Haari, o al Baal Shem tov, y otros tantos muchos, muchísimos, Rabbi Nahman de Braslav, Kafka, Kerouac, que se mueren a los cuarenta años, o muy cerca, ya sean los treinta y nueve o cuarenta y uno, debe ser un número mágico el de los cuarenta, y yo...
Yo, no es que esté cerca de crear un mundo y no es que me crea tan buen escritor o místico como los citados, no es eso, es que me he cansado de publicar libros, y no puedo soportar ninguna crítica. Si escriben algo bueno sobre un libro ni me lo creo, me digo que no tiene importancia, que la competencia no es con un contemporáneo, la competencia es con los versos de los salmos, o con tres poemas de Blake, o un soneto de Shakespeare, pero...
Si escriben algo malo no puedo escribir durante días, semanas, me meto en la cama y nadie me puede hacer mover, escribo cartas en contra del crítico, cartas terribles, de odio, de desencanto, le digo que por culpa de él no escribiré más.
No, no es contra el crítico, es contra mí mismo, Mi Mismo, ese mismo que me ve y se ríe de mí, ese Mismo, que no hace más que decirme que soy un fracaso, que si no puedo crear una sola página que se queme a sí misma al final del poema, soy un fracaso. Todo escritor sabe eso, pero lo único que hace es evitar pensar en eso. En ese lapso, en ese espacio en el que el escritor escapa de su fracaso, se crean los libros. Los mejores y los peores.
Pero no más. No más. Hoy escribo desde el fracaso, desde el fondo de mi frustración y de mi desdicha, desde el fondo de mi tormenta y de mi coraje, desde el fondo de mi mar muerto.
Porque hoy, hoy mismo lo que quiero es desaparecer, no ser, y lo quiero desde todo mi ser, desde mi cabeza hasta las uñas de mis pies, y lo que no quiero es evitar ese sentimiento de tristeza y de depresión, lo que no quiero es evitar el dolor, quiero el dolor, quiero ese dolor como quiero respirar, necesito ese dolor como se necesita agua para vivir, necesito el dolor de no querer más vivir como necesito mi piel para vivir, ese dolor terrible de que la vida no tiene sentido ni puede tener sentido, y así es mejor, mejor que no tenga ningún sentido. Mejor.
Y esto que he escrito no me gusta. No me gusta ya, directamente, no está bien escrito y no nos lleva a nada, y no es lo que pienso, no lo es, es parte de lo que pienso, yo que creía que decía lo que pienso, la verdad, sé muy bien que es una tontería, una tontería, no se puede decir todo, no se puede decir la verdad, no en literatura, se puede intentar, pero y ¿Qué sentido tiene eso de intentar algo en lo que no hay triunfo?. Lo que quiero decir es que busco amor, amor, que necesito una mujer que me ame, y estoy solo, no sólo que me diga que me ama, si no que me sepa amar, y estoy solo. Pero no tiene mucho sentido en una novela ir quejándose de que uno está solo, ¿Qué lector se quedará en un libro en el que el escritor se queja de estar solo, muy solo en el mundo. Y ¡Qué me importa el lector!
Sí, me importa el lector. El lector es el que importa.
Por eso debería borrar todo esto y escribir algo más sano, demostrar lo que valgo, demostrar que soy un buen escritor, escribir una historia, contar un cuento, contar mi cuento, decir cosas felices sobre mi infancia, crear un mundo mejor, pero no quiero ningún mundo mejor, con lo que hay me basta.
No estoy en contra de las guerras, si los hombres quieren matarse en guerras, pues muy bien, que lo hagan, creo que a los hombres les gustan las guerras porque es una forma legítima de morir, de dejar a familias y mujeres sin ser víctimas, y si vuelven es una buena razón para enloquecerse y dejar las familias, o dejar el mundo, aunque físicamente estén en él. Los escritores, los cabrones escritores, saben muy bien escribir best-sellers en contra de las guerras, yo podría escribir uno, pero nunca escribí sobre guerras ni sobre armadas ni en contra de las guerras, ni tampoco escribo sobre teología. Me aburre.
Muchas cosas me aburren, la mayoría de las cosas me aburren, Mi Mismo me aburre, hablar de lo que siento me aburre, podría escribir sobre las atrocidades de los israelíes y la ocupación y convertirme en un oso de la conciencia. Y no es que no tenga qué decir pero me parece que los que dicen esas cosas lo que quieren es vender más libros en países cristianos. A los cristianos les gustan mucho los judíos que van en contra de judíos, es normal, el primer cristiano es un judío que fue en contra de judíos, además, es una cosa que los judíos hacen muy bien, me parece demasiado fácil. Como nadar. No pensaba escribir otra vez sobre judíos, ni sobre ningún otro, hoy escribo para ver hasta donde pueden llegar estas palabras, si sigo así cambiando de ritmo, podré llegar a ese momento al que llegó Kafka o Kerouac y vino el ángel de los escritores y se los llevó del mundo, si puedo ser tan buen escritor como ellos, o tan malo, como ellos, para que vengan a rescatarme, por eso escribo hoy. No estoy ni a favor de los judíos ni en contra de los cristianos, ni vice, ni versa.


2.

Era un ejercicio, la verdad es que escribía estas palabras entre dos novelas, para no perder la mano. Nada esperaba de ellas ni de sus verdades, simplemente es lo que hace un escritor cuando no tiene algo mejor que escribir o que hacer, o a quien amar. De pronto empezaron a subir palabras en mi ordenador. Palabras que, muy claramente, no era yo el que estaba escribiendo. Las palabras aparecían cada vez que dejaba el ordenador y veía una frase, siempre era una frase cuando volvía.

"Pues bien, no podemos concederte lo que pides. Pero sí la posibilidad de crear."

"Pero, ¿Quién ha escrito esto, quién ha entrado en mi ordenador? Deberé tener un virus, pero si ni estoy conectado."

"Hoy, y sólo hoy puedes crear una persona."

"Una persona, eso sería mucho, pero si yo lo que quiero es escribir un libro."

"Una persona que puedes elegir tú mismo."

"¿Crear una persona según mis condiciones?"

"La condición única es que esa persona nazca en el mismo año en que naciste y en la misma ciudad."

"Pero ¿Y por qué esa condición?"

Y así de pronto dejó de responder a mis preguntas. Horas iba y venía y no veía nada ni nadie que siguiera este diálogo que no entendía.
Voy y vengo y sigo volviendo, releo mil veces las palabras que se pegaron a mi ordenador y sigo sin recibir más mensajes.
Entiendo que he hecho algo que no se hace en este oficio, que he escrito algo que no debería escribir, que he descifrado o deletreado algún secreto antiguo de las palabras, pero haga lo que haga entiendo que ahora tendré que crear una persona. No ficticia, Una persona. Lo que piense ahora se hará realidad.
Es una mujer.
Es la mujer que hace ya mucho tiempo siento muy cerca de mí, la mujer que vive una vida paralela, la mujer de quien siempre cuentan mis personajes femeninos. Se llama Esther o Raquel, son los dos únicos nombres posibles, el nombre de mi madre y el de mi hermana, porque está muy cerca y ahora entiendo por qué está cerca siempre pero no la puedo encontrar.
Y se me pasa todo eso de querer morir o de la escritura que no da nada y que no llega a nada. Ya no quiero morir.
Pregunto a esa voz: "¿Y por qué tiene que ser el mismo año en que nací?"
Espero, me voy a beber un café, a fumar. Pero sigo sin respuesta.
"Es una mujer, ya ves lo que escribo, y preferiría que me dijeras algo, voz de la antigüedad, encantación de mil milagros, Elohim de la escrituraŠ"
Sigo así durante horas pero no hay respuesta.
Tal vez ya me lo ha dicho todo y lo único que tengo que hacer es seguir imaginando a mi Raquel hasta que se presente en mi casa. Mi Raquel es escritora. Y se va a vivir a Madrid, escribe en Castellano, y nunca ha
tenido que dejar su lengua materna como yo. Vive una vida paralela que
sueño a veces haber vivido.
Sí, eso, es escritora, una escritora creada por mí, escribe libros sobre nuestra ciudad, sobre sus memorias, sobre personajes de judíos que ya nadie cree que hayan existido, escribe poemas y busca palabras en jaquetía. Su madre podría ser una íntima amiga de mi madre. Su padre vende café, porque me encanta el café con todos sus setecientos componentes y su misterio de tener un sabor diferente cada vez que lo haces.
Y de pronto dos días después otra frase

"En el año en que naciste había sitio para el nacimiento de otro judío."

Así que nos tienen contados, tantos judíos cada año y ese año se les pasó uno. Uno más, y ahora yo puedo completar la misión. No soy un cabalista ni soy un santo, por qué me habrán dado esa oportunidad. Tal vez mi soledad, mi pura soledad, mi sentimiento de exilio, mi dolor llegó hasta esas instancias.

"¿Y podré algún día escribir sobre todo esto?"

"Sí pero no más de cinco mil ochocientas cuarenta y cinco palabras."

"¿Y qué pasa si me paso?"

"Todo desaparecerá."


Esas fueron sus últimas palabras. Nunca más vinieron frases a ponerse así de pronto en mi ordenador. Así que tengo un máximo de cinco mil ochocientas cuarenta y cinco palabras para contar como creé a Raquel, y por qué.


3.
Mientras imaginaba el pelo castaño de Raquel, sus ojos grandes y profundos, me daba cuenta de que no tenía sentido seguir pensando, de que Raquel ya existía, de que su historia ya existía en el mundo, que no podía ya cambiar las cosas. Entré en un segundo en el tiempo en el que era posible crear una persona, tal vez lo mismo le haya pasado a Kafka y creó a Max Brod para que salvase sus libros del fuego. Raquel salvará mis libros del agua.
Ya nada podía hacer, tenia miedo, sobre todo miedo. Pero en qué lío me habré metido ahora. Y no puedo volver atrás, mientras pensaba un segundo, pasó una vida, pasaron los cuarenta años de Raquel y los míos de pronto cambiaron, me acordé ya de haberme tropezado con ella en varias ocasiones, como con una sombra, en la escuela, a los cinco años, en Madrid, en algún viaje, y me daba cuenta por qué dejé de viajar a Madrid durante los últimos veinte años, porque no podía verla de verdad hasta ahora, hasta este momento en el tiempo en que la creé. En que la creé de mi costilla de insensato, de mi costilla de escritor frustrado.
Estas cosas no se hacen, no se hacen cosas así, es un ataque grave a la lógica del tiempo, y no hay que entrar por estos túneles. Lo pagaré caro, me dije, lo pagaré caro.
Y esperaba que esa voz de palabras en mis escritos volviera a decirme algo, a decirme que esto tiene sentido, o lo contrario, lo que sea, pero sabía muy bien que esa voz no iba a reaparecer jamás en mi vida. Estaba solo, y ahora más solo, sabiendo de la existencia de Raquel. Estábamos los dos completamente solos en el mundo.
En esos días escribí

"Volví

y allí estaba mi amor
buscando mis huellas
dejando las suyas
sin poder volver a las mías
esa mujer que siempre me sigue
que es mi sombra
siempre a una calle de mí"


Pero había roto con las calles, con las calles paralelas que nunca tienen esquinas para encontrarse. Había creado una esquina en el tiempo.
Y ahora sería mi vida.
Esa misma semana la dije a mi mujer que me quería divorciar, le dije que no podría venir conmigo a donde iba, no me creyó, no me entendió. No supe irme, me quedé.
Y en esos momentos me di cuenta de por qué me había puesto a escribir en Español después de años en los que no había escrito en mi lengua materna, era una necesidad, porque Raquel era la lectora. Escribía para ella. Era para ella.



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2/Diana Mazzoni:
La velocidad del agua en las cañerías
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Sólo quería decirte que
La velocidad del agua en las cañerías

Por

El tiempo que tarda en llenarse la jarra

Es

El espacio que nos separa del agujero

Del que sale la basura acumulada.




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3/Diana Cegelnicki: Muérdago en llama
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Test del árbol

En rama

ramas de la ciencia
andarse por las ramas
un ramalazo de locura
ramas de una curva
ramas del saber

de raíz

a raiz de
radical, lexema
adventicias
raíces nerviosas
al cuadrado, al cubo a la cuarta potencia
a la enésima potencia
fasciculadas
a raiz
del bien raiz
tuberculosas
raices dentarias
echando raíz
pivotante

Por tronco

filogenéticamente
continuidad de origen
duramen
troncular albura
estar hecho un tronco
dormido como un tronco
truncus, talado
médula tocón
canal principal
con la cabeza
de las extremidades
ascendientes, corteza
tronco de cono
tronco de prisma
tronco de pirámide.

s) é) d) La de las hojas, flores y frutos
que indica el reino de las aspiraciones
y de las finalidades.


Muérdago en llama

Panal de las nubes
las ramas gigantes
están presas en el espacio
gas y polvo de estrella
granos de polvo
chocan
chIC hc2CHO
ChO CH2ChCHo
cHu CH3cH2cHO
llueve

Pr opagar

El pro pinar HC2CHO
crea el pro penal CH2CHCHO
que crea el pro panal CH3CH2CHO.


Pasa la prisión de los presos sobre un carro. Es verde y con punta de lanzas blancas. Los guardianes visten ropas andrajosas y los bueyes, flacos y cansados quieren huir. En la esquina los platillos voladores rodean la casa. Peligrosos, quietos y verdes, con algunas hojitas amarillas. La prisión no los detiene y ellos hacen como que no ven. El niño de los chamacocos se trepa y se va a Saturno en un santiamén. Cae sobre dos lunas recién descubiertas por los agudos ojillos del platillo Cassini. Un pie en cada una. Se levanta, se sacude la arena y el polvo. Se queda mirando con ojitos desorbitados la anamorfosis espacial. Chupa la amarga atmósfera, la naranja y los mocos. Y ya no regresará del siglo XVI.



El antiguo Egipto

Pasan los egipcios en hilera llevando su carga. El rey Pájaro, azul, de perfil, mirando para todos los costados, come la naranja al pie de la pirámide. La pirámide mayor está perdiendo las hojas. A fines de octubre se llenará de soles sobre las verdes arenas del desierto gua Ra nítico,



El árbol bicho

En la selva de Perú
se inoculan insectos en los árboles
de las especies dominantes
para mantenerlas bajo control
controlando la biodiversidad
con la expansión de arbolitos raros,
enjutos, extraños.

La epistemología llama
"concepto depredador" a un sistema de ideas
que devora toda otra idea
capaz de restringir su radio de acción.



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4/Una novela de mil páginas, capítulos16 al 18
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Capítulo 16

Página 224

Eso no, porque se trata de, para qué vamos a darle vueltas: de basura. ¡Ah, te asustaste! ¿Eh? ¿Y ahora qué hacemos? ¿No era, acaso, que vos tenías una respuesta "más adecuada"?



Página 225

Lo único que dijo Grimaldi es "tal, tal y tal son poetas oficiales. Y ese otro tal, y aquél otro, no lo son, pero se mueren por serlo".

"¿Y entonces?"

"Como decía mi madre: maj a moitze"



Página 226

Por las patas se dio cuenta. Giró medio cuerpo, prestó atención, tiró el cigarro. Después quiso recogerlo, pero justo había caído en un charco de gaseosa. Se puso de pie, apenas podía sostenerse. Volvió a sentarse y enseguida se arrepintió. Cuando de nuevo intentó pararse, le estrellaron una botella en la cabeza.


Página 227

En la foto no se ve nada. Eso no es. No, tampoco eso. No está. No, es otra cosa. No se ve, no salió. O no estaba, nunca estuvo. Bueno, si estuvo, en la foto no aparece. No se si desapareció, pero la cosa es que ni yo, ni nadie lo ve. Qué le vamos a hacer.


Página 228

"¿Cuánto falta?"
"Un montón".
"Pero no era que era rápido?"
"Parece que no".
"¿Pero, no habían dicho?"
"Sí".
"¿Y entonces?"
"Parece que no".



Capítulo 17


Página 229

En el ánimo, como leche. Un pez en aceite se muere. Trepan por el cabello como si fueran lianas. El "odio" es algo más espeso. El sol no ayuda. Nadie piensa en el desastre.



Página 230

Ese tubo, un bloque hueco, "era un mal poema", ¡indignado! Y Barnes, a todo esto, no podía pensar en nada más, perdía fuerzas cada día, era difícil encontrarlo. Y la ciudad, a decir verdad, ya no tenía forma.



Página 231

Saquen sus manos del cuello de Ross, vuelvan de donde vinieron, avénganse a la nueva (¡nueva!) disposición: hay testigos. Y cómo no va a importar esa brocha, tan espesa, apelmazada, que algunos querían tirar, y la hubieran descartado, y a lo mejor lo hicieron.



Página 232

Y en la carta a Claudia Sánchez, le digo: cancele cualquier procedimiento dudoso. Y otras cosas más, que no vienen al caso. Ya demasiados están hechos pedazos, ¿qué quieren: que no quede nadie con el uso de su vida sana?


Página 233

Antes de los cables, y después, cuando fueron reemplazados y terminaron por perderse, esos perros estaban juntos. Los miembros de esa familia, si estuvieren todos, darían la vuelta al globo tres veces.


Página 234

¿Qué tomo Francisco que dice que debajo de la avenida Galimberti hay un cometa enterrado? ¡Qué convide a todos, a ver si nosotros también! No, sí, en serio, qué le está pasando a Francisco que dice esas cosas. No, eso no es nada, la verdad, la verdad, esas cosas no son nada. Mucho efecto no le hizo.


Página 235

Ya ves, la gata en el sofá, el gato en la alfombra, y se mataban.


Página 236

Y en los días en que el sonido era bueno, había que ver, el pez parecía que se moría. ¿Por qué habrá sido? La frecuencia, o el medio. El tubo tenía un codo, allí se juntaba sarro. En el fondo, había botellas de la época del twist.


Página 237

Ponga. Cinco de manga. No tengo, cierre. Cinco de manga. Está bien. Cuándo lo botan. Bien. Entiendo. Estoy ronco, por eso.

¿Y ahora qué me dice?

¡Miguel!


Página 238

Estuve pensando todo el día en eso, traté de darle vueltas, de comprender las razones de los que me dejaron el paquete, de replantear el proyecto y aún de reemplazarlo por otro, o descartar cualquier cosa que pueda interpretarse como factor de incertidumbre. Pero es un misterio, y me rompo la cabeza, y no me sale, no logro juntar las piezas de este aparato desarmado y disperso, no puedo armar en mi cabeza un circuito formado de casualidades, entretejido por hilos que sólo mirarse producen chispas, y eso no alcanza.


Capítulo 18



Página 239

Mira de reojo, a través de la ventanilla, el Psiquiátrico. Se seca el sudor que atajan las cejas con el codo de la manga del pullover; lágrimas por irritación de las córneas le hacen parpadear, "pensar que cuando lloro también me arden los ojos"; más tarde bosteza y sus ojos de nuevo están llenos de lágrimas, "no entiendo cuál es la diferencia".


Página 240

Hasta acá debiera haber llegado, Barnes se fijó en el cuaderno, tenía razón. El que lo hayan visto es un gran problema, un obstáculo tan molesto como una espina. Toda la mañana acostado, sin levantarse siquiera a tomar un vaso de agua.


Página 241

"Se lee para corroborar la existencia de lo escrito, siempre y cuando un texto se ponga de manifiesto. También, para dar satisfacción a un vicio. Y por imitación, por emular a los que leen. Una de las pasiones que impulsa con más fuerza a la lectura es la envidia. "


Página 242

¿Así que se copió? Mirá vos. Y parecía tan serio: tan crítico y ácido. Es el título, nomás, pero el titulo es un concepto, por allí se entra. "Cinco continentes para un sólo hilo", en lugar de "Un hilo de 10.000 millas". Tuvo suerte, porque tiene amigos.


Página 243

Qué imitación, señores, parecía el verdadero, ni que lo hubiera tocado. Quise decir otra cosa, que lo toqué, y parecía el de verdad, no había diferencia. Era grande.


Página 244

No se si te acordás de los fideos que comiste hace tres días. Yo me acuerdo de platos tan antiguos, que ni el aire estancado de la cocina conserva rastro. Por ejemplo, el guiso de arroz con menudos que comimos el 25 de septiembre de 1973 estaba salado.



Página 245

Este esfuerzo, Mariano, este esfuerzo, óigame lo que le digo, este esfuerzo va a dejar sus huellas, qué digo huellas, agujeros, rayones, en mi cerebro, que ya está bastante capacaída, no digo blando, pero resbaloso sí, no ponga un pie encima porque se mata.


Página 246

¿Quería usted ver renacuajos en ese charco miserable, que no es más que una falla permanente en este paisaje plagado de errores? Me hace reír, porque yo mismo pensé algo por el estilo hace algunos años cuando me vine a vivir por aquí. Hay otro tipo de bichos, ¿quiere que le muestre? No tenga asco, no es leche.


Página 247

Pasaron ya más de treinta meses, o más; ni siguiera Gordon se acuerda, y el mal de Barnes, como lo llaman, nos vuelve locos a todos, y ya estamos cansados, y tenemos ganas de hacer algo en serio, a ver si nos escuchan: a ver si dejan de hacerse los sordos, pedazo de muérdago podrido.



Página 247

¿En el cerro, Barnes, usted está loco? Desde que falleció Faraone usted es, parece como que alguna clavija no consigue afinarle bien la inteligencia, o, si me permite continuar con la metáfora, como si una o más cuerdas se estuvieran pelando en algún punto en donde usted apoya los dedos con demasiada frecuencia.


Página 248

Y escanciaban cidra como locos. Qué raro todo esto, qué cosa increíble, qué difícil de contar, qué sujetos más inasibles, de espíritus pringosos, uno querría huir, y es como si lo hiciera, pero en realidad se está clavado a la madera que, en este caso, es dura, y lo que parece bueno, se convierte en condena, qué otra cosa puedo decir.



Página 249

En tanto, demasiado esfuerzo de Grimaldi, para obtener resultados tan pobres. Podría lo más bien arrojar todo a la basura y nada se perdería, créanme, salvo, naturalmente, el esfuerzo de Grimaldi.


Página 250

Salió; se aseguró que dejaba todo bien cerrado, se fue por Amenábar y dobló por Ramal Tercero. En el piso, un tendal de papelitos, todos de diferentes orígenes. Durante semanas nadie los barrió. No era por desidia, por otra cosa, más largo y raro,



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5/Vigésimotercera Audición Mardafones:
Mardaráfagas

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