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C o r r e O
E x t r e m a f i c c i o N
mensual de ficciones/aparece el día 5 de cada mes
Beer-Sheva/Israel/Tomo V/Número 9, 14 de Diciembre de 2004
Número regular + Antología,
segunda entrega 
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1/Moshe
Benaroch: Raquel dice algo
enteramente inesperado
(fragmento)
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EL PASADO ES ESE CUENTO QUE
CAMBIA SIN PARAR
LA CREACIÓN DE RAQUEL
1.-
Jack Kerouac se pasó la vida
corriendo carreteras, Kafka
nunca salió de su oficina,
dijo que si te quedas sin
hacer nada el mundo
terminará por descubrirse
ante tí. Kerouac fue a
buscar el mundo en los
caminos y en los locos. Los
dos murieron a los cuarenta
años sin encontrar nada del
mundo. Y yo...
Yo tengo cuarenta años y lo
que quiero es morir, lo que
quiero es no seguir, lo que
quiero es no decidir, ni
entre la idea de Kafka y la
de Kerouac, entre K y K, o
ni siquiera quiero no
decidir nada como Kertesz.
Quiero morir. Estoy solo y
el mundo ya no me
interesa....
No me interesa lo que
escribo, ni lo que no
escribo, lo que queda por
escribir, ni lo que no voy a
escribir si me muero hoy,
nada. El único que llegó a
algo con esto de las
palabras, si es que creemos
en la Cabalá, fue Elohim, o
Jehová, que primero escribió
al mundo y desde el programa
de sus palabras lo creó.
Pero, ¿Se puede considerar a
este mundo un gran suceso?
Tal vez los que se acercan a
esa posibilidad, la de crear
algo con las palabras, los
que se acercan a la
posibilidad de ser Elohim,
viene alguien y se los lleva
a otro mundo, a los cuarenta
años, como le pasó al
cabalista Yisthak Luriah
Haari, o al Baal Shem tov, y
otros tantos muchos,
muchísimos, Rabbi Nahman de
Braslav, Kafka, Kerouac, que
se mueren a los cuarenta
años, o muy cerca, ya sean
los treinta y nueve o
cuarenta y uno, debe ser un
número mágico el de los
cuarenta, y yo...
Yo, no es que esté cerca de
crear un mundo y no es que
me crea tan buen escritor o
místico como los citados, no
es eso, es que me he cansado
de publicar libros, y no
puedo soportar ninguna
crítica. Si escriben algo
bueno sobre un libro ni me
lo creo, me digo que no
tiene importancia, que la
competencia no es con un
contemporáneo, la
competencia es con los
versos de los salmos, o con
tres poemas de Blake, o un
soneto de Shakespeare,
pero...
Si escriben algo malo no
puedo escribir durante días,
semanas, me meto en la cama
y nadie me puede hacer
mover, escribo cartas en
contra del crítico, cartas
terribles, de odio, de
desencanto, le digo que por
culpa de él no escribiré
más.
No, no es contra el crítico,
es contra mí mismo, Mi
Mismo, ese mismo que me ve y
se ríe de mí, ese Mismo, que
no hace más que decirme que
soy un fracaso, que si no
puedo crear una sola página
que se queme a sí misma al
final del poema, soy un
fracaso. Todo escritor sabe
eso, pero lo único que hace
es evitar pensar en eso. En
ese lapso, en ese espacio en
el que el escritor escapa de
su fracaso, se crean los
libros. Los mejores y los
peores.
Pero no más. No más. Hoy
escribo desde el fracaso,
desde el fondo de mi
frustración y de mi
desdicha, desde el fondo de
mi tormenta y de mi coraje,
desde el fondo de mi mar
muerto.
Porque hoy, hoy mismo lo que
quiero es desaparecer, no
ser, y lo quiero desde todo
mi ser, desde mi cabeza
hasta las uñas de mis pies,
y lo que no quiero es evitar
ese sentimiento de tristeza
y de depresión, lo que no
quiero es evitar el dolor,
quiero el dolor, quiero ese
dolor como quiero respirar,
necesito ese dolor como se
necesita agua para vivir,
necesito el dolor de no
querer más vivir como
necesito mi piel para vivir,
ese dolor terrible de que la
vida no tiene sentido ni
puede tener sentido, y así
es mejor, mejor que no tenga
ningún sentido. Mejor.
Y esto que he escrito no me
gusta. No me gusta ya,
directamente, no está bien
escrito y no nos lleva a
nada, y no es lo que pienso,
no lo es, es parte de lo que
pienso, yo que creía que
decía lo que pienso, la
verdad, sé muy bien que es
una tontería, una tontería,
no se puede decir todo, no
se puede decir la verdad, no
en literatura, se puede
intentar, pero y ¿Qué
sentido tiene eso de
intentar algo en lo que no
hay triunfo?. Lo que quiero
decir es que busco amor,
amor, que necesito una mujer
que me ame, y estoy solo, no
sólo que me diga que me ama,
si no que me sepa amar, y
estoy solo. Pero no tiene
mucho sentido en una novela
ir quejándose de que uno
está solo, ¿Qué lector se
quedará en un libro en el
que el escritor se queja de
estar solo, muy solo en el
mundo. Y ¡Qué me importa el
lector!
Sí, me importa el lector. El
lector es el que importa.
Por eso debería borrar todo
esto y escribir algo más
sano, demostrar lo que
valgo, demostrar que soy un
buen escritor, escribir una
historia, contar un cuento,
contar mi cuento, decir
cosas felices sobre mi
infancia, crear un mundo
mejor, pero no quiero ningún
mundo mejor, con lo que hay
me basta.
No estoy en contra de las
guerras, si los hombres
quieren matarse en guerras,
pues muy bien, que lo hagan,
creo que a los hombres les
gustan las guerras porque es
una forma legítima de morir,
de dejar a familias y
mujeres sin ser víctimas, y
si vuelven es una buena
razón para enloquecerse y
dejar las familias, o dejar
el mundo, aunque físicamente
estén en él. Los escritores,
los cabrones escritores,
saben muy bien escribir
best-sellers en contra de
las guerras, yo podría
escribir uno, pero nunca
escribí sobre guerras ni
sobre armadas ni en contra
de las guerras, ni tampoco
escribo sobre teología. Me
aburre.
Muchas cosas me aburren, la
mayoría de las cosas me
aburren, Mi Mismo me aburre,
hablar de lo que siento me
aburre, podría escribir
sobre las atrocidades de los
israelíes y la ocupación y
convertirme en un oso de la
conciencia. Y no es que no
tenga qué decir pero me
parece que los que dicen
esas cosas lo que quieren es
vender más libros en países
cristianos. A los cristianos
les gustan mucho los judíos
que van en contra de judíos,
es normal, el primer
cristiano es un judío que
fue en contra de judíos,
además, es una cosa que los
judíos hacen muy bien, me
parece demasiado fácil. Como
nadar. No pensaba escribir
otra vez sobre judíos, ni
sobre ningún otro, hoy
escribo para ver hasta donde
pueden llegar estas
palabras, si sigo así
cambiando de ritmo, podré
llegar a ese momento al que
llegó Kafka o Kerouac y vino
el ángel de los escritores y
se los llevó del mundo, si
puedo ser tan buen escritor
como ellos, o tan malo, como
ellos, para que vengan a
rescatarme, por eso escribo
hoy. No estoy ni a favor de
los judíos ni en contra de
los cristianos, ni vice, ni
versa.
2.
Era un ejercicio, la verdad
es que escribía estas
palabras entre dos novelas,
para no perder la mano. Nada
esperaba de ellas ni de sus
verdades, simplemente es lo
que hace un escritor cuando
no tiene algo mejor que
escribir o que hacer, o a
quien amar. De pronto
empezaron a subir palabras
en mi ordenador. Palabras
que, muy claramente, no era
yo el que estaba
escribiendo. Las palabras
aparecían cada vez que
dejaba el ordenador y veía
una frase, siempre era una
frase cuando volvía.
"Pues bien, no podemos
concederte lo que pides.
Pero sí la posibilidad de
crear."
"Pero, ¿Quién ha escrito
esto, quién ha entrado en mi
ordenador? Deberé tener un
virus, pero si ni estoy
conectado."
"Hoy, y sólo hoy puedes
crear una persona."
"Una persona, eso sería
mucho, pero si yo lo que
quiero es escribir un
libro."
"Una persona que puedes
elegir tú mismo."
"¿Crear una persona según
mis condiciones?"
"La condición única es que
esa persona nazca en el
mismo año en que naciste y
en la misma ciudad."
"Pero ¿Y por qué esa
condición?"
Y así de pronto dejó de
responder a mis preguntas.
Horas iba y venía y no veía
nada ni nadie que siguiera
este diálogo que no
entendía.
Voy y vengo y sigo
volviendo, releo mil veces
las palabras que se pegaron
a mi ordenador y sigo sin
recibir más mensajes.
Entiendo que he hecho algo
que no se hace en este
oficio, que he escrito algo
que no debería escribir, que
he descifrado o deletreado
algún secreto antiguo de las
palabras, pero haga lo que
haga entiendo que ahora
tendré que crear una
persona. No ficticia, Una
persona. Lo que piense ahora
se hará realidad.
Es una mujer.
Es la mujer que hace ya
mucho tiempo siento muy
cerca de mí, la mujer que
vive una vida paralela, la
mujer de quien siempre
cuentan mis personajes
femeninos. Se llama Esther o
Raquel, son los dos únicos
nombres posibles, el nombre
de mi madre y el de mi
hermana, porque está muy
cerca y ahora entiendo por
qué está cerca siempre pero
no la puedo encontrar.
Y se me pasa todo eso de
querer morir o de la
escritura que no da nada y
que no llega a nada. Ya no
quiero morir.
Pregunto a esa voz: "¿Y por
qué tiene que ser el mismo
año en que nací?"
Espero, me voy a beber un
café, a fumar. Pero sigo sin
respuesta.
"Es una mujer, ya ves lo que
escribo, y preferiría que me
dijeras algo, voz de la
antigüedad, encantación de
mil milagros, Elohim de la
escrituraŠ"
Sigo así durante horas pero
no hay respuesta.
Tal vez ya me lo ha dicho
todo y lo único que tengo
que hacer es seguir
imaginando a mi Raquel hasta
que se presente en mi casa.
Mi Raquel es escritora. Y se
va a vivir a Madrid, escribe
en Castellano, y nunca ha
tenido que dejar su lengua
materna como yo. Vive una
vida paralela que
sueño a veces haber vivido.
Sí, eso, es escritora, una
escritora creada por mí,
escribe libros sobre nuestra
ciudad, sobre sus memorias,
sobre personajes de judíos
que ya nadie cree que hayan
existido, escribe poemas y
busca palabras en jaquetía.
Su madre podría ser una
íntima amiga de mi madre. Su
padre vende café, porque me
encanta el café con todos
sus setecientos componentes
y su misterio de tener un
sabor diferente cada vez que
lo haces.
Y de pronto dos días después
otra frase
"En el año en que naciste
había sitio para el
nacimiento de otro judío."
Así que nos tienen contados,
tantos judíos cada año y ese
año se les pasó uno. Uno
más, y ahora yo puedo
completar la misión. No soy
un cabalista ni soy un
santo, por qué me habrán
dado esa oportunidad. Tal
vez mi soledad, mi pura
soledad, mi sentimiento de
exilio, mi dolor llegó hasta
esas instancias.
"¿Y podré algún día escribir
sobre todo esto?"
"Sí pero no más de cinco mil
ochocientas cuarenta y cinco
palabras."
"¿Y qué pasa si me paso?"
"Todo desaparecerá."
Esas fueron sus últimas
palabras. Nunca más vinieron
frases a ponerse así de
pronto en mi ordenador. Así
que tengo un máximo de cinco
mil ochocientas cuarenta y
cinco palabras para contar
como creé a Raquel, y por
qué.
3.
Mientras imaginaba el pelo
castaño de Raquel, sus ojos
grandes y profundos, me daba
cuenta de que no tenía
sentido seguir pensando, de
que Raquel ya existía, de
que su historia ya existía
en el mundo, que no podía ya
cambiar las cosas. Entré en
un segundo en el tiempo en
el que era posible crear una
persona, tal vez lo mismo le
haya pasado a Kafka y creó a
Max Brod para que salvase
sus libros del fuego. Raquel
salvará mis libros del agua.
Ya nada podía hacer, tenia
miedo, sobre todo miedo.
Pero en qué lío me habré
metido ahora. Y no puedo
volver atrás, mientras
pensaba un segundo, pasó una
vida, pasaron los cuarenta
años de Raquel y los míos de
pronto cambiaron, me acordé
ya de haberme tropezado con
ella en varias ocasiones,
como con una sombra, en la
escuela, a los cinco años,
en Madrid, en algún viaje, y
me daba cuenta por qué dejé
de viajar a Madrid durante
los últimos veinte años,
porque no podía verla de
verdad hasta ahora, hasta
este momento en el tiempo en
que la creé. En que la creé
de mi costilla de insensato,
de mi costilla de escritor
frustrado.
Estas cosas no se hacen, no
se hacen cosas así, es un
ataque grave a la lógica del
tiempo, y no hay que entrar
por estos túneles. Lo pagaré
caro, me dije, lo pagaré
caro.
Y esperaba que esa voz de
palabras en mis escritos
volviera a decirme algo, a
decirme que esto tiene
sentido, o lo contrario, lo
que sea, pero sabía muy bien
que esa voz no iba a
reaparecer jamás en mi vida.
Estaba solo, y ahora más
solo, sabiendo de la
existencia de Raquel.
Estábamos los dos
completamente solos en el
mundo.
En esos días escribí
"Volví
Sí
y allí estaba mi amor
buscando mis huellas
dejando las suyas
sin poder volver a las mías
esa mujer que siempre me
sigue
que es mi sombra
siempre a una calle de mí"
Pero había roto con las
calles, con las calles
paralelas que nunca tienen
esquinas para encontrarse.
Había creado una esquina en
el tiempo.
Y ahora sería mi vida.
Esa misma semana la dije a
mi mujer que me quería
divorciar, le dije que no
podría venir conmigo a donde
iba, no me creyó, no me
entendió. No supe irme, me
quedé.
Y en esos momentos me di
cuenta de por qué me había
puesto a escribir en Español
después de años en los que
no había escrito en mi
lengua materna, era una
necesidad, porque Raquel era
la lectora. Escribía para
ella. Era para ella.
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2/Diana
Mazzoni:
La velocidad del agua en las
cañerías
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Sólo quería decirte que
La velocidad del agua en las
cañerías
Por
El tiempo que tarda en
llenarse la jarra
Es
El espacio que nos separa
del agujero
Del que sale la basura
acumulada.
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3/Diana
Cegelnicki: Muérdago en
llama
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Test del árbol
En rama
ramas de la ciencia
andarse por las ramas
un ramalazo de locura
ramas de una curva
ramas del saber
de raíz
a raiz de
radical, lexema
adventicias
raíces nerviosas
al cuadrado, al cubo a la
cuarta potencia
a la enésima potencia
fasciculadas
a raiz
del bien raiz
tuberculosas
raices dentarias
echando raíz
pivotante
Por tronco
filogenéticamente
continuidad de origen
duramen
troncular albura
estar hecho un tronco
dormido como un tronco
truncus, talado
médula tocón
canal principal
con la cabeza
de las extremidades
ascendientes, corteza
tronco de cono
tronco de prisma
tronco de pirámide.
s) é) d) La de las hojas,
flores y frutos
que indica el reino de las
aspiraciones
y de las finalidades.
Muérdago en llama
Panal de las nubes
las ramas gigantes
están presas en el espacio
gas y polvo de estrella
granos de polvo
chocan
chIC hc2CHO
ChO CH2ChCHo
cHu CH3cH2cHO
llueve
Pr opagar
El pro pinar HC2CHO
crea el pro penal CH2CHCHO
que crea el pro panal
CH3CH2CHO.
Pasa la prisión de los
presos sobre un carro. Es
verde y con punta de lanzas
blancas. Los guardianes
visten ropas andrajosas y
los bueyes, flacos y
cansados quieren huir. En la
esquina los platillos
voladores rodean la casa.
Peligrosos, quietos y
verdes, con algunas hojitas
amarillas. La prisión no los
detiene y ellos hacen como
que no ven. El niño de los
chamacocos se trepa y se va
a Saturno en un santiamén.
Cae sobre dos lunas recién
descubiertas por los agudos
ojillos del platillo Cassini.
Un pie en cada una. Se
levanta, se sacude la arena
y el polvo. Se queda mirando
con ojitos desorbitados la
anamorfosis espacial. Chupa
la amarga atmósfera, la
naranja y los mocos. Y ya no
regresará del siglo XVI.
El antiguo Egipto
Pasan los egipcios en hilera
llevando su carga. El rey
Pájaro, azul, de perfil,
mirando para todos los
costados, come la naranja al
pie de la pirámide. La
pirámide mayor está
perdiendo las hojas. A fines
de octubre se llenará de
soles sobre las verdes
arenas del desierto gua Ra
nítico,
El árbol bicho
En la selva de Perú
se inoculan insectos en los
árboles
de las especies dominantes
para mantenerlas bajo
control
controlando la biodiversidad
con la expansión de
arbolitos raros,
enjutos, extraños.
La epistemología llama
"concepto depredador" a un
sistema de ideas
que devora toda otra idea
capaz de restringir su radio
de acción.
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4/Una
novela de mil páginas,
capítulos16 al 18
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Capítulo 16
Página 224
Eso no, porque se trata de,
para qué vamos a darle
vueltas: de basura. ¡Ah, te
asustaste! ¿Eh? ¿Y ahora qué
hacemos? ¿No era, acaso, que
vos tenías una respuesta
"más adecuada"?
Página 225
Lo único que dijo Grimaldi
es "tal, tal y tal son
poetas oficiales. Y ese otro
tal, y aquél otro, no lo
son, pero se mueren por
serlo".
"¿Y entonces?"
"Como decía mi madre: maj a
moitze"
Página 226
Por las patas se dio cuenta.
Giró medio cuerpo, prestó
atención, tiró el cigarro.
Después quiso recogerlo,
pero justo había caído en un
charco de gaseosa. Se puso
de pie, apenas podía
sostenerse. Volvió a
sentarse y enseguida se
arrepintió. Cuando de nuevo
intentó pararse, le
estrellaron una botella en
la cabeza.
Página 227
En la foto no se ve nada.
Eso no es. No, tampoco eso.
No está. No, es otra cosa.
No se ve, no salió. O no
estaba, nunca estuvo. Bueno,
si estuvo, en la foto no
aparece. No se si
desapareció, pero la cosa es
que ni yo, ni nadie lo ve.
Qué le vamos a hacer.
Página 228
"¿Cuánto falta?"
"Un montón".
"Pero no era que era
rápido?"
"Parece que no".
"¿Pero, no habían dicho?"
"Sí".
"¿Y entonces?"
"Parece que no".
Capítulo 17
Página 229
En el ánimo, como leche. Un
pez en aceite se muere.
Trepan por el cabello como
si fueran lianas. El "odio"
es algo más espeso. El sol
no ayuda. Nadie piensa en el
desastre.
Página 230
Ese tubo, un bloque hueco,
"era un mal poema",
¡indignado! Y Barnes, a todo
esto, no podía pensar en
nada más, perdía fuerzas
cada día, era difícil
encontrarlo. Y la ciudad, a
decir verdad, ya no tenía
forma.
Página 231
Saquen sus manos del cuello
de Ross, vuelvan de donde
vinieron, avénganse a la
nueva (¡nueva!) disposición:
hay testigos. Y cómo no va a
importar esa brocha, tan
espesa, apelmazada, que
algunos querían tirar, y la
hubieran descartado, y a lo
mejor lo hicieron.
Página 232
Y en la carta a Claudia
Sánchez, le digo: cancele
cualquier procedimiento
dudoso. Y otras cosas más,
que no vienen al caso. Ya
demasiados están hechos
pedazos, ¿qué quieren: que
no quede nadie con el uso de
su vida sana?
Página 233
Antes de los cables, y
después, cuando fueron
reemplazados y terminaron
por perderse, esos perros
estaban juntos. Los miembros
de esa familia, si
estuvieren todos, darían la
vuelta al globo tres veces.
Página 234
¿Qué tomo Francisco que dice
que debajo de la avenida
Galimberti hay un cometa
enterrado? ¡Qué convide a
todos, a ver si nosotros
también! No, sí, en serio,
qué le está pasando a
Francisco que dice esas
cosas. No, eso no es nada,
la verdad, la verdad, esas
cosas no son nada. Mucho
efecto no le hizo.
Página 235
Ya ves, la gata en el sofá,
el gato en la alfombra, y se
mataban.
Página 236
Y en los días en que el
sonido era bueno, había que
ver, el pez parecía que se
moría. ¿Por qué habrá sido?
La frecuencia, o el medio.
El tubo tenía un codo, allí
se juntaba sarro. En el
fondo, había botellas de la
época del twist.
Página 237
Ponga. Cinco de manga. No
tengo, cierre. Cinco de
manga. Está bien. Cuándo lo
botan. Bien. Entiendo. Estoy
ronco, por eso.
¿Y ahora qué me dice?
¡Miguel!
Página 238
Estuve pensando todo el día
en eso, traté de darle
vueltas, de comprender las
razones de los que me
dejaron el paquete, de
replantear el proyecto y aún
de reemplazarlo por otro, o
descartar cualquier cosa que
pueda interpretarse como
factor de incertidumbre.
Pero es un misterio, y me
rompo la cabeza, y no me
sale, no logro juntar las
piezas de este aparato
desarmado y disperso, no
puedo armar en mi cabeza un
circuito formado de
casualidades, entretejido
por hilos que sólo mirarse
producen chispas, y eso no
alcanza.
Capítulo 18
Página 239
Mira de reojo, a través de
la ventanilla, el
Psiquiátrico. Se seca el
sudor que atajan las cejas
con el codo de la manga del
pullover; lágrimas por
irritación de las córneas le
hacen parpadear, "pensar que
cuando lloro también me
arden los ojos"; más tarde
bosteza y sus ojos de nuevo
están llenos de lágrimas,
"no entiendo cuál es la
diferencia".
Página 240
Hasta acá debiera haber
llegado, Barnes se fijó en
el cuaderno, tenía razón. El
que lo hayan visto es un
gran problema, un obstáculo
tan molesto como una espina.
Toda la mañana acostado, sin
levantarse siquiera a tomar
un vaso de agua.
Página 241
"Se lee para corroborar la
existencia de lo escrito,
siempre y cuando un texto se
ponga de manifiesto.
También, para dar
satisfacción a un vicio. Y
por imitación, por emular a
los que leen. Una de las
pasiones que impulsa con más
fuerza a la lectura es la
envidia. "
Página 242
¿Así que se copió? Mirá vos.
Y parecía tan serio: tan
crítico y ácido. Es el
título, nomás, pero el
titulo es un concepto, por
allí se entra. "Cinco
continentes para un sólo
hilo", en lugar de "Un hilo
de 10.000 millas". Tuvo
suerte, porque tiene amigos.
Página 243
Qué imitación, señores,
parecía el verdadero, ni que
lo hubiera tocado. Quise
decir otra cosa, que lo
toqué, y parecía el de
verdad, no había diferencia.
Era grande.
Página 244
No se si te acordás de los
fideos que comiste hace tres
días. Yo me acuerdo de
platos tan antiguos, que ni
el aire estancado de la
cocina conserva rastro. Por
ejemplo, el guiso de arroz
con menudos que comimos el
25 de septiembre de 1973
estaba salado.
Página 245
Este esfuerzo, Mariano, este
esfuerzo, óigame lo que le
digo, este esfuerzo va a
dejar sus huellas, qué digo
huellas, agujeros, rayones,
en mi cerebro, que ya está
bastante capacaída, no digo
blando, pero resbaloso sí,
no ponga un pie encima
porque se mata.
Página 246
¿Quería usted ver renacuajos
en ese charco miserable, que
no es más que una falla
permanente en este paisaje
plagado de errores? Me hace
reír, porque yo mismo pensé
algo por el estilo hace
algunos años cuando me vine
a vivir por aquí. Hay otro
tipo de bichos, ¿quiere que
le muestre? No tenga asco,
no es leche.
Página 247
Pasaron ya más de treinta
meses, o más; ni siguiera
Gordon se acuerda, y el mal
de Barnes, como lo llaman,
nos vuelve locos a todos, y
ya estamos cansados, y
tenemos ganas de hacer algo
en serio, a ver si nos
escuchan: a ver si dejan de
hacerse los sordos, pedazo
de muérdago podrido.
Página 247
¿En el cerro, Barnes, usted
está loco? Desde que
falleció Faraone usted es,
parece como que alguna
clavija no consigue afinarle
bien la inteligencia, o, si
me permite continuar con la
metáfora, como si una o más
cuerdas se estuvieran
pelando en algún punto en
donde usted apoya los dedos
con demasiada frecuencia.
Página 248
Y escanciaban cidra como
locos. Qué raro todo esto,
qué cosa increíble, qué
difícil de contar, qué
sujetos más inasibles, de
espíritus pringosos, uno
querría huir, y es como si
lo hiciera, pero en realidad
se está clavado a la madera
que, en este caso, es dura,
y lo que parece bueno, se
convierte en condena, qué
otra cosa puedo decir.
Página 249
En tanto, demasiado esfuerzo
de Grimaldi, para obtener
resultados tan pobres.
Podría lo más bien arrojar
todo a la basura y nada se
perdería, créanme, salvo,
naturalmente, el esfuerzo de
Grimaldi.
Página 250
Salió; se aseguró que dejaba
todo bien cerrado, se fue
por Amenábar y dobló por
Ramal Tercero. En el piso,
un tendal de papelitos,
todos de diferentes
orígenes. Durante semanas
nadie los barrió. No era por
desidia, por otra cosa, más
largo y raro,
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5/Vigésimotercera
Audición Mardafones:
Mardaráfagas

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