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Sumario
Nota:
La antología del CEF, que recoge trabajos inéditos publicados entre los
años 1999 y 2004 (tomos I, II, III, y IV) está en preparación. Los
problemas insalvables que nos obligaron a ausentarnos durante dos meses,
han sido también la causa de la demora en concluir con el trabajo de
selección de textos. Ahora no prometemos fecha, día u hora, pero confiamos
en que, de no haber imprevistos (que son miríada acá en Israel), la
antología estará a disposición de nuestros lectores en coincidencia con
nuestro próximo número.
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1/Juan Desiderio: Demomios/Hipnosis

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* Demonios
AUTOBIOGRAFÍA DE UN DEMONIO
Y MÁXIMAS PROFERIDAS POR EL
Vivimos en urbes húmedas, cuyos límites son mares de fuego. Desde terrazas
y planicies de hormigón y musgo, oramos antes del amanecer. Tonificados,
entramos por las nucas, para fundirnos con los hombres.
Noble es la marca del tiempo en la piel, cincelada por los vientos de la
vida. Mas hemos logrado tensar los cuerpos para mantenerlos jóvenes. Y el
alma se apaga lentamente, dentro de una bolsa de siliconas.
El aire huele a podrido en este mundo.
La tierra muere asfixiada por el asfalto, llagas de sembradíos en su piel,
desgarros en las cordilleras.
El miedo se proyecta en el medio de tu habitual nada.
El futuro se instala en los cuerpos, hace a la vida, rápida. Fast food.
Padre Arbusto esparce muerte en una ciudad antigua. La visión es real. La
sangre humedece los escombros. Rojo es el color de nuestro padre. Rojo el
fuego, rojo el magma de su corazón. Roja es nuestra fé. Rojo es el semen
de nuestro padre. Rojos son los cuerpos muertos.
Vanidad nos une a nuestra propia imagen, que se refleja en vidrieras y
parabrisas de autos. A veces, en vez de lujos, nos pide un poco de arte
para su carne, que sonríe del otro lado del vidrio.
IMÁGENES DEMONIALES
Boca abajo, la cara azul de un demonio, aparece en la pantalla apagada del
televisor. Mientras, pienso en la evolución de todo lo que existe. El
demonio boquea sangre, y ésta brota caliente de la entrada para
auriculares. Mientras, fumo; bebo néctar e impregno mi frente con aceites
de menta. El demonio gime. Su voz sale por el parlante de una vieja radio
Spica. En tanto, canto un salmo tranquilo en su justa octava. Los ojos del
demonio, oscurecen. Manifiesta su vacío. Apago la luz. Se mueve como pez
en el agua. Como salamandra en el fuego. Pero solo es un demonio en la
oscuridad.
Suave como el nylon. Húmeda como pétalo de rosa. Dulce, como la vejez. Así
era la piel de Luzbel. Mucho antes de caer. Áspera, como tierra. Seca,
como aire. Agria, como el fuego. Así es la carne de Luzbel. Ya caído.
Potente como la luz. Inteligente, como el tiempo. Eterna como el alma. Así
será la carne de Luzbel, después de ver. Cuando veo pasar aves negras por
mi mente, escribo. Las impacto contra un papel. Las ilumino. Descubro sus
formas, y así sé que traman. Las quemo a la vista de todo el que quiera
ver.
Un Hombre conecta su celular. Da órdenes para reparar un monstruo, capaz
de someter a otros hombres.
Hace frío. Un demonio anda cerca.
El aire es helado
La brisa corta la piel.
Caras de miedo filtran
La luz del sol. Una aldea infernal
Se conecta con nosotros.
Un ángel del infierno, comenzó su cacería.
Su cabeza está llena de raíces, y sus dientes son dorados.
Paranoia. Demonios por todos lados. Ángeles encerrados en asilos pobres.
El cielo es una burbuja azul que enamora. La tierra, un páramo pudriéndose
a gran velocidad.
ARTE DE GUERRA
Los demonios tejen abrigos durante el invierno oscuro.
Tramas políticas, madejas de consumo, que defienden instaurando guerras y
temblores. Tramas eléctricas. Diques negros que contienen la fuerza de las
aguas y de la luz. Con arte, y desde el alma, aguantamos demonios hasta
echarles filo. Crónicas, poemas, himnarios. Otra debiera ser la sustancia
del arte. No artefacto. Porque es la visión del artista, la que indica los
caminos. Pero el tejido de los demonios, dispersa. Luego, un monitor donde
un actor y un asesino diseñan otras rutas. Que no terminan en luz, sino en
neón.
Matar demonios con ondas de sonido. Cuanto mas agudas, mas cortan. O con
ondas de color, que cuanto mas cálidas, mas secan la humedad del infierno.
Un cuerpo denso, siempre es cortado por uno mas fino. El arte es espada
forjada por musas.
Cada persona se deforma según su grado de conocimiento y el peso de sus
acciones. De tanto en tanto, se libera rompiendo las hebras que la
contienen.
Todo se conecta entre si.
Por mas que varíe sus forma, sea liviana o densa, gris claro o gris
oscuro, sana o enferma... La vida se conecta entre sí. Los demonios actúan
ahí, modificando esa atracción, acentuándola hacia lo oscuro, inanimado,
muerto.
**
hipnosis
La gente eligió consumir
rápido y descartable.
Visión hipnótica sobre la materia
y sus consecuencias. Así,
su poder se aquieta
y la voluntad se pudre.
Vuelvo a conectarme al cuerpo.
Hombres, trayectos, formas.
Furias, teorías y lenguajes.
Bajo la autopista,
saludo al hombre
que vive ahí.
Los autos se escuchan
pasar por arriba.
Homeless y automovilistas
a velocidades opuestas.
Un hombre anciano,
sentado en el living de cemento
de un parque. Sobre la mesa, una naranja.
El anciano observa la copa de un árbol. Baja la vista
hacia la naranja. Ella, posa y el, la estudia.
Ambos, en trance.
"Estallan mis pies sobre una senda
que cada día, se ilumina más".
La peregrina se cubre de flores.
Su piel, perfuma.
Todo gira bajo una música house;
electrones quemados,
neutrones en danza,
núcleo estallando suave.
En las paredes de la ciudad
se anuncia el instante.
Un afiche de pergamino,
pintado a mano,
dice que un círculo negro
envuelve a un núcleo rojo,
cuyo centro es azul.
La imagen enviada es
de nueve figuras transparentes.
Manchas de óxido verde
en las ciudades de piedra.
Las figuras custodian
un riñón hirviente.
Prendemos perfumes,
limpiamos las calles
por donde regresará el diablo.
Alfombras de fuego
para sus pies helados
En las mentes, marcas
Por fuera, todo brilla.
Reuniendo a las llamas de su reino, habla
"Fuego mío, cuerpos de gas.
Les contaré qué vi en la superficie.
La carne se expresa mal, y eso está bien.
Usa uniformes y piensan parecido.
Es nerviosa y no acciona los asuntos del alma".
"Algunos son carnada
pero todos, se carnean
Los fundamentos son tibios.
Despiertan de a ratos.
Débil será la voluntad
Lastimada sea la razón".
En los bares, vera ruta que atraviesa los desiertos,
visitantes se conectan a televisores,
y viajan en imágenes entretenidas.
Los desayunos son débiles.
Sobre el pavimento, el sol
alimenta de más.
Con la misma violencia,
que el hacha corta al árbol,
La codicia toma el control
de las ciudades.
Unidos a las formas
a través de la emoción.
Juegos mentales,
masa en seducción,
protección garantizada,
servilismo en carnaval,
almas en freezers.
Veneramos el placer,
Sentimos ser mas de lo que somos,
sujetos al orden que promete
dar muerte a la muerte.
En grandes desiertos de sal,
hallamos el sabor del alimento.
Palpamos el artificio.
Huele a tierra nuestro futuro.
No vemos la realidad como acertijo.
Dardos de trompa contra la carne.
Luz aguda hacia tu mente.
El diablo celebra su mejor engaño,
comparte la cena, que somos nosotros.
Devora el alma;
que cuanto mas sucia,
mas alimenta.
La carne es delicia
para el ángel buitre.
Aldea, seudónimo de bestia,
detendrá el impulso de las almas.
Guerras y suicidios sucederán
al nacer de Aldea.
Habrá resistencia de las culturas santas,
que serán fuertes, mas no poderosas.
Pero el aliento de Aldea es de nubes negras
se imprimirá la noche con los sucesos.
A más dolor, mas se aferran las raíces
El dolor es el néctar favorito del diablo.
Situaciones e imágenes de las que bebemos
colgando los sentidos en la nada.
Ajenjo destilado, envasado elegante,
humedece la piel que reduce los cuerpos.
Embriaga mal, el dolor activa.
La electricidad es visible,
mientras pasa entre nubes densas.
Lluvia tibia, moja el calor,
y la atmósfera es sofocante.
El hombre va delante,
opus radiante.
Polaroid cibernética muestra el desastre.
Mantener el rumbo da huella.
La gente se arrodilla bajo la luna.
Pantanos mentales,
olores químicos,
humo naranja,
ventanas rotas.
Partiendo de ahí, todo renace.
Y el mono, cada vez mas hombre.
Y el alma, mas luminosa.
Espíritus de arte
van a reunirse
dentro de un hombre
que nacerá pronto.
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2/Gabriel Yeannoteguy: DOMINACIÓN (de un sueño)
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DOMINACIÓN (de un sueño)
La protagonista de mi sueño era Salma Hayek, a quien antes de acostarme
había visto en una publicidad de una película: The velocity of Gary.
Publicidad que me hizo recordarla en esa película llevando una remera de
Argentina ´78. Eso me llevó a Menotti y sus excusas en el diario de ayer,
a causa de los 25 años del campeonato mundial durante la dictadura. En mi
sueño aparecía también Forrest Withaker, a quien también había visto en
otra publicidad por TV de una película, pero no recuerdo cuál. Lo que sí
recuerdo es que me detuve en su párpado caído. El tercer personaje -que si
bien sólo aparece al inicio del sueño, a manera de prólogo, forma parte
integrante- era Simón, un compañero de la carrera de guión de cine.
Ahora bien, el sueño era así:
En el piso de una habitación alfombrada, Simón me pedía que tuviese
cuidado con un objeto. Yo me acercaba y él me mostraba una cajita
rectangular, que luego pasaba a ser solamente una maderita con cosas
arriba. Simón me explicaba, con un tono que varió del reproche a la
evocación, que allí conservaba los ojos y algunos huesos de su hermano.
Miré: había dos bolitas blancas sostenidas por diminutas columnas de algún
material intermedio entre la cera y el pegamento. Había también un
recipiente aún más pequeño, rectangular y de vidrio, en el que,
semienterrados en una arenilla gris como de clepsidra, descansaban
ordenados a la manera de una espina dorsal, pequeñas placas blancas del
tamaño de la yema de un dedo. (Recuerdo ahora que en ese momento o estaba
Lorena Fernández -una amiga
fotógrafa- mirando
fascinada eso, o yo pensaba que eso seguramente podría fascinarla.) Hasta
aquí, el prólogo al sueño.
La parte central no sé dónde comienza. Pero sospecho que es con Salma
Hayek inquieta en el interior de una casa de techos altos. Está oscuro. Mi
primer punto de vista es detrás de una barra de antecocina. Veo a Forrest
Withaker que se saluda desde un pasillo con Salma Hayek. Ahora hay luz de
sol que entra por las puertas altas del PH. Forrest Withaker tiene el pelo
largo, casi hasta los hombros, y ondulado. Su párpado no está caído y
parece más "latino" que negro. Salma Hayek ahora está contenta porque está
con él. Entiendo que lo ama. Le habla. Él contesta. No sé qué dicen, no lo
recuerdo. Ellos están ahora sentados en el centro de la habitación, en
sendas sillas. Salma Hayek tiene a Forrest Withaker a su derecha. De
pronto, algo cambia en el aire: hay una cabeza sin cuerpo, con una forma
cercana a la de un triángulo isósceles. Rodea a la pareja, volando. Es
verdosa y de la base (del lugar en donde debería estar el cuello) cuelgan
incontables tubitos de colores, como cables. La cabeza da un rodeo por
detrás. Salma Hayek se inquieta. La habitación se ensombrece. Salma Hayek
mira a su derecha: no hay nadie. Todo ha sido una ilusión, suponemos
ambos, entendemos ambos -gracias a esos arranques de súbito conocimiento
que acontecen una y otra vez en los sueños-: Forrest nunca estuvo, nunca
hubo nadie cerca nuestro. Pero al punto esa idea se desvanece: en donde
hasta recién estaba Forrest Withaker ahora hay un perro. Salma Hayek está
asustada. Otra vez hemos comprendido algo a un tiempo: Forrest Withaker
estaba muerto, era sólo un buen recuerdo que estuvo con nosotros sólo un
instante. Y lo que sucede luego, de algún modo, nos lo explica: la cabeza
voladora crece en tamaño, ahora parece de goma espuma, de un verde dólar
lavado. Se ha vuelto una cabeza esculpida: las líneas de la cara y el
cabello son gruesos trozos de material verde. Las hendiduras son blancas,
sucias. Sí, tiene el aspecto de la cabeza de Washington salida de un
billete de un dólar; materializada en goma espuma. Deja de flotar y se
recuesta frente a Salma. Yo estoy a su lado, o mejor dicho: veo lo que
ella ve, aunque Salma sigue estando allí, sigue siendo la protagonista. La
cabeza se posa, decía, y ahora no es más que la cabeza del Che. Y ahora es
un montón de cabezas en blanco y negro que se sostienen entre sí armando
una gran cabeza. Y hablan todas al mismo tiempo. ¿Cómo se sostienen? Con
los dientes, como en una mordida, algunos, como en un beso, otros. Hay
algunas cabezas que están meramente apoyadas sobre otras. El blanco y
negro es fílmico. Como si las cabezas de varios políticos (porque ahora
son cabezas de políticos que no alcanzo a nombrar ya, perdidos en el
automático olvido que es despertarse) hubiesen salido de distintas
pantallas de muchos televisores o cines y en su tridimensionalidad nueva,
conservaran indefectiblemente ese color y esa textura (esa superficie
lisa/plana de la imagen lumínica). Las cabezas políticas repiten
incansablemente, a coro e in crescendo: «El tercer huevo, el tercer huevo,
¡el tercer huevo!» Y con Salma entendemos que se trata de un conjuro, de
una clave, de una profecía, todo eso al mismo tiempo. Y por lo tanto, y
vaya uno a saber por qué, también comprendemos -y éste es el último
arranque de comprensión de este sueño- que las cabezas políticas parlantes
hablan de la historia política de Latinoamérica y que por lo tanto,
Forrest Withaker es un desaparecido de la dictadura del 76. Ahí termina el
sueño, con ese «descubrimiento» me despierto.
(epílogo)
Son las 9 y media y tengo que ir a observar un acto escolar en Longchamps
para la investigación de un cortometraje documental. Día de la
Independencia es el tema del acto. Los alumnos de 6º B hacen una "obrita"
para cerrar con la «parte artística» del acto (una chacarera, un gato y un
pericón la precedieron). En la "obrita", intentan decir qué es ser
independiente. Lo primero que enuncian es lo que significa «independencia»
para un chico: «independencia es -entre otras cosas- respetar o realizar
(no recuerdo exactamente) las consignas». Luego, en un adulto, es una
cuestión más complicada que no se desarrolla. Pero aparece como un
monolito raro, extraviada entre toda esa maraña seca y acartonada del acto
escolar, la palabra «dominación» y, al punto, la idea de que «la
construcción de la independencia es algo cotidiano, de todos y cada uno de
los días y las noches»
-y la vigilia y el sueño, agrego.
Tren Roca - Remedios de Escalada - Longchamps, 11 de julio de 2003
*********
(apunte)
Un tullido. Así
me siento a(l)
escribir.
Por eso
tardé 4 años en leer
El libro del desasosiego.
Voy en el 50.
tiembla. trema.
Buenos Aires, 1 de septiembre de 2003
**********
(apunte)
Leo a Ernesto Cardenal. Con "Hora 0", con los epigramas, recuerdo -asocio-
con otros poemas -poetas-. Algunos argentinos. Pienso en "poesía política"
(denominación absurda, pero que sin embargo delimita un corpus). Y
entonces: ¿Cómo era ese heroísmo? ¿Cómo era la vida? Todo escrito del
«viejo siglo xx» se nos hace épico. Estos "poetas y revolucionarios",
¿vivían en constante epicidad? ¿Todos los "revolucionarios" todos? ¿Todo
era un bullir? ¿Cómo era eso? ¿Cómo? ¿Es cierto que hubo un antes y un
después?
Hoy veo lo cotidiano. Los trabajos, los horarios, las cenas, las llamadas
telefónicas, las lecturas, las reflexiones. Bien, ¿cómo era eso en ese
entonces? ¿No había tiempo?
Ese pasado heroico pre-ochentas. Nos acusa. Nos abruma. Es nuestro mito
fundante. Nuestra TRADICIÓN. En esos poemas ululan sirenas, afuera se oye
un disparo. Tras una persiana muere alguien, no sabemos quién. Todo es
oscuro y a un tiempo luminoso (la luz de la esperanza revolucionaria).
Hoy los "nosotros" (hijos del 70), ¿qué escribimos? Y no es una acusación,
es sólo esa pregunta. ¿Qué escribimos? La búsqueda de lo nimio. De lo
épico en lo cotidiano. A veces parece un trabajo sobre/para la extrañación
en una eterna tarde de domingo. Hay un poema que me rebulle. Uno de Martín
Rodríguez. Narra un corte de luz. Todo se detiene y se apaga. La TV, la
licuadora. Suspendidos los ojos o el jadeo (o ambas cosas, no recuerdo
ahora) de un perro. Alguien ordena buscar las velas. Todos acatan, torpes.
Y la pregunta: «¿quiénes éramos en la oscuridad respondiendo a una orden?»
Y el salto directo al Proceso es directo.
Pero no es lo habitual, porque si bien todos, por acción u omisión
hablamos del crimen constante, del asesinato político y económico
(inenarrable, intolerable, inabarcable); pocos sabemos que es sobre eso
sobre lo único que podemos hablar.
Es nuestro fantasma. No hay otro lugar adonde rehuír. Si la vida
intelectual del hombre se basa sobre todo en entender su infancia y su
origen -su primera relación con "el mundo"-, "nosotros" estamos
innegablemente ligados a ese mundo fantasmático (?).
El exilio, el país (o el bol que te contiene) que te repele y te odia.
Estar constantemente fuera de lugar.
De clase.
De hábitos. De creencias.
De pensamiento.
¿Por qué repetir estos roles? ¿Por qué "nosotros" condenarnos a esa
parálisis?
(¿Es una parálisis?)
Ya no veo si veo por mí, o por todos los recuerdos ajenos (citas).
¿Dónde ubicarnos? ¿Ubicarnos?
¿Cómo hacer para que un DECIR como éste no sea anulado una y otra vez por
la pérfida sonrisa irónica
(cínica) del "estar de vuelta" pos-noventa?
¿Cómo decir algo? ¿Cómo, nada? (¿decir?)
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3/Una novela de mil páginas,
páginas que restan del capítulo 9

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Página 135
Esa música que hacen, o hacían, es una mezcla de ritmos afro-americanos
con golpes en una puerta de alguien desesperado por entrar a un sitio que
a lo mejor le negarán. Yo tampoco estoy dispuesto a abrir mis oídos a esta
música, pero estoy seguro de que eso golpes no tardarán en desplomarme por
el piso, y allí, sí, me pasarán por encima al galope. Y detrás de ellos,
la última versión de Barnes.
Página 136
Ese local, perforado por los cuatro costados, "es un estado de la
materia", tal como dice Ruth Markus, pero, hace dos días, pasó por allí un
médico pediatra, raspó una de las paredes con el canto de una cuchara, y,
al no obtener el polvillo blanco que imaginaba su acción iría a producir,
comenzó a apostrofar, y algo así como "esto no es más que un pedazo de
brutalidad", se entendió que dijo, pero sin comprenderse por qué.
Página 137
-Era la vida sana, así decían, era la vida en "tubo de crema", era una
vida que se deslizaba porŠ ¡la vida! Era la vida, recordaba Grumberg, en
espiral ascendente, era una voluta de humo y era la vida, era un pez
errabundo y alegre, buscando el camino alŠ ¡error!
-Bueno, tranquiloŠ
-No, yo sigo.
-No, por favor.
-Ah, Valdivia, no te gustó.
-No es el casoŠ
-¡Maricón!
-¿Qué te pasa?
-¡Sandía hueca!
-¡Pero qué te pasa?
-Nada, nada. Dejame.
-Ya te dejo.
-¡Ya!
-Bueno.
No se veía otra cosa. No se veía nada.
Página 138
Había corrido la voz de que Marzano tenía algo nuevo para mostrar o, al
menos, para explicar al grupo. Lo buscaron por los lugares que solía
frecuentar, que no eran demasiados, hasta que por fin lo encontraron
cuando estaba a punto de abandonar el país. No lo pudieron convencer de
que comparezca, al menos, por unos minutos, tras los cuales estaría libre
para marcharse hacia donde quisiese. Marzano sospechaba, y ni siquiera si
"El gran revolcón de los mil", hubiera sucedido de nuevo, habría cambiado
su decisión. Pero un insecto pudo más que cualquier suceso sobrenatural o
extraordinario. Por ahora, esta "ingresado", y no se sabe hasta cuándo.
Capítulo 8
Página 139
-¿Y usted, qué tiene que decirme?
Miraba para otro lado.
-¿No es que usted venía a encararme?
Amasaba un boleto de colectivo, lo convertía en bolita.
-¿Para qué vino, sino?
Se metía la bolita en la boca y la mascaba.
-¿Para provocarme, o qué?
Escupía la pasta de papel.
-¿Puede usted explicarme?
Se iba.
Página 140
En la carrera, partió último y llegó décimo-noveno. Pero generaba la
impresión de que había ganado, y no sólo eso, sino todos los demás
competidores habían sido vapuleados por la arrogancia de este personaje,
tan difícil de clasificar. Edgardo Norman, aún rengo, se las arreglaba
para "hipnotizar" a sus seguidores, que no eran pocos. ¿Cómo es que lo
bajaron? ¿Quién fue el de la idea? ¿Quién la llevó a cabo?
Página 141
En este mundo hay que romper todos los días un huevo: estoy hablando en
forma metafórica, Furman. A ver, Darío, ¿cómo se las arregla ahora,
después del accidente? ¿Quiere que el alcance algo? ¿Se las arregla solo?
¿Puede usted dormir? Ya va a pasar. No le cobro. No es por eso. Es por el
agujero, el otro, el que cerraron, pero se volvió a abrir.
Página 142
Decía que no eran necesarias tanta funciones, para qué cargar al artefacto
de de subdivisiones que no harán más que derribarlo por exceso de peso.
Contaba que en su vida había despanzurrado unos cuantos aparatos, que les
había visto las entrañas, y que esos no diferían unos de otros en lo más
esencial, y que eso era lo más importante. "Y yo como de eso".
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4/Decimosexta Audición Mardafones: Mardatechan

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¿Quién grita que cae tanto techo a cabezas Mardafones.
No cae techo sino que piden a gritos un piso.
Pero , ¿que son tantos escombros que entorpecen el peinado Mardafones?
No, no, no: es caspa esas piedras.
Pero, ¿por qué donde había techo hay cielo y hacia arriba Mardafones?
Quién dijo así: el cielo es cielo raso y Mardafones pegados con ventosas.
Pero, entonces, ¿por qué se caen techos en los cráneos Mardafones?
Mentira: son Mardafones quienes caen sobre sí mismos
Para oír la Decimosexta Audición Mardafones, ir a:
http://mardafones.tripod.com/Mardafones/16.html
Portal Mardafones, todas las Audiciones:
http://www.angelfire.com/de2/dwapner/Extremaficcion/Mardafones.html
Animardafones:
http://www.geocities.com/animarda/index.html
Mardablogues:
http://david_wapner.tripod.com/mardablogues
Importante: para oír las Audiciones Mardafones (MP3) basta con cualquiera
de los reproductores multimedia o de audio MP3 que se encuentran
disponibles para su descarga gratuita en la internet. Suponiendo que este
ya estuviese instalado, se accede entonces a la página Mardafones , se
cliquea en el enlace deseado y y se espera entre 5 y 10 minutos, hasta que
el archivo descargue y Mardafones comiencen su reproducción automática.
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5/Ana Camusso: Little Mondo: Trutru-Lectra
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En potros eléctricos maquinan en Trutru

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6/Talleres

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En Buenos Aires:
Está abierta la inscripción para los talleres de cuento y de poesía que
coordina Sebastián Bianchi. Informes: 4903-3818 /
bianchiseb@yahoo.com
César Bandín Ron
TALLER DE LECTURA, ESCRITURA Y EDICIÓN
Poesía / Cuento / Novela / Teatro / Ensayo
Qué leer - Cómo leer - Cómo escribir
Cómo releer - Cómo corregir - Cómo reescribir
En qué consiste "el oficio"
Cómo trabajar un libro para su edición
Cómo expandir el sentido
Cómo forzar la sintaxis y los recursos
Cómo diseñar un programa poético
Cómo generar una escritura incesante
taller_del_escritor@hotmail.com
______________________________________
CorreoE x t r e m a f i c c i o N
Es un envío mensual de ficciones
Idea y dirección:
David Wapner
Equipo:
Israel: David Wapner, Ana Camusso, Chiflón
Argentina: Sebastián Bianchi, Gabriel Yeannoteguy
Uruguay: Martín Efe
Colaboran en este número: Tomás Astelarra (Argentina), Beatriz Actis (Argentina)
CorreoExtremaficción recibe colaboraciones que se leen y evalúan sin
compromiso de publicación; enviar a: vafner@shani.net
Números atrasados, colección completa:
http://www.angelfire.com/de2/dwapner/Extremaficcion/EXTREMA1.html
(página que re-dirige al interesado a Página Digital, portal que nos brinda
alojamiento.
Una vez allí, cliquear "CorreoExtremaficción" en el menú principal)


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