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Beer-Sheva/Israel/Tomo VI/Número 3, 16 de mayo de 2005
 

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C o r r e O
E x t r e m a f i c c i o N

mensual de ficciones/aparece el día 10 de cada mes, aproximadamente

Beer-Sheva/Israel/Tomo VI/Número 3, 16 de mayo de 2005


 


 
Sumario

1/La poesía está naciendo/La poesía ya no existe: antología de nueva poesía serbia, compilada por Aleksandar Saranac y traducida al castellano por Midica Milovanovic

2/M. R. (Montague Rhodes) James: Historias que intenté escribir (traducción al castellano de David Wapner y Ana Camusso)

3/ Rolando Revagliatti: Ojalá que te pise un tranvía llamado Deseo, nuevos aportes.
 

4/Abigaíl Monteros: El sol de desmayados, algunas escenas de un drama inédito

5/Una novela de mil páginas, capítulos 24 al 26 6/

6/Vigesimoséptima Audición Mardafones: Mardañosa

7/Ana Camusso: Little Mondo

 

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1/La poesía está naciendo/La poesía ya no existe:
antología de nueva poesía serbia, compilada por
Aleksandar Saranac y traducida al castellano
por Midica Milovanovic (*)
   ______________________________________


Nueva Poesía Servia

Se pueden clasificar las generaciones de la poesía serbia contemporánea sobre la base de las décadas en las que los autores han nacido. Así, después de los autores de los cincuenta, cuya poesía está impregnada de rock and roll y pop-art, viene la generación de los poetas que conocieron el ascenso repentino y luego la brusca caída y el despedazamiento final del país en el que nacieron. La poesía se vuelve silenciosa, desconfiada del mundo exterior, ensimismada y hermética, en la búsqueda interior. Los poetas nacidos en los 70 traen a la poesía serbia una ola completamente nueva. Ellos no habían visto los días dorados del estado que se había llamado Yugoslavia, lo encontraron ya agonizante, en el umbral de la muerte. A la edad en la que en circunstancias normales, a cualquier hombre la vida le ofrece lo mejor, a ellos los rodeó la guerra, la crisis económica, el aislamiento internacional. Por consiguiente, ellos se dieron a sí mismos la tarea de cambiar ese estado de las cosas. Por eso, desde distintas influencias: clásica, simbólica o, incluso, neoromántica (en los casos de Dragana Boshkovich, Olivera Vuksanovich, Aleksandar Sharanac, pero también Dejan Aleksich, Marko Vukovich, Dragana Bukvich y otros), o vinculadas al realismo, en la búsqueda por la expresión contemporánea y la sensibilidad (Ana Ristovich, Nenad Jovanovich, Jasna Stefanovich, así como Jelena Markovich, Zvonko Gazivoda, Aleksandar Novakovich y otros), ella siempre es rebelde y aguda, apuntando siempre hacia la exterioridad. Los más jóvenes autores de la poesía serbia, nacidos en los 80, los que entran en el mundo literario durante el período de la relativa re-estabilización de Serbia como país, menos agobiados por la situación política, producen su obra conforme a las tendencias actuales en el mundo. Aunque la mayoría de ellos sigue buscando su expresión propia, es obvio que paulatinamente se están formando dos corrientes: una cuya creación balancea entre poesía y prosa, teniendo como modelos los autores norteamericanos contemporáneos, y la otra que tiende al hermetismo y la experimentación con el lenguaje, tratando de crear la versión serbia de la poesía lingüística. Paralelamente, se sigue cultivando en todas las generaciones, la así llamada Corriente Nacional. La constituyen los poetas que se sujetan firmemente a la tradición, a estructuras formales métricas y a temas nacionales serbios. Algunos autores como son Vladimir Jaglicich (1961), Branislav Zubovich (1974) o Nenad Milosavllevich (1980) consiguieron alcances poéticos importantes.

Aleksandar Saranac



Vojislav Karanovic (1961)
LA POESÍA ESTÁ NACIENDO

El poeta es
El que escribe una carta
A una persona inexistente
Que vive en una ciudad inexistente
De un país inexistente.

El contenido de la carta es breve
"Todo poema nace
De alguna manera
Póstumo."

El poeta es
El que afanosamente espera
Una respuesta que no obtendrá.
Sasa Radojcic (1963)






Sasa Radojcic (1963)
LIGERO VESTIDO BLANCO

un cuarto común y corriente
en realidad no ocurre nada.
una mujer sentada junto a una ventana
sobre su regazo un libro cerrado.
se vuelve apenas o es que se mueve
el que la mira. sus ojos son marrones
pero un poco hinchados como de lágrimas.
todavía no ocurre nada
salvo que se levanta con el libro en una mano
descorriendo una cortina con la otra.
afuera es de día y hay luz
ella da un suspiro y posa el libro sobre su pecho
no se ve el título en las portadas
los colores cálidos de sus ojos
pero debe ser poesía.
qué otra cosa podría suscitar las lágrimas
sobre los bellos ojos de una mujer joven
con un ligero vestido blanco?






Sasa Jelenkovic (1964)
LA IMPACIENCIA DE ELPENOR
(11. La ciudad de los movimientos bruscos)

Se esfuman los saberes sobre la sedimentación de la comida y las ilusiones, y se multiplican las pruebas escritas contra mis vicios, y contra mis virtudes, como si fuera fácil encontrar a un hombre parecido, y a la vez peor. A aquél que no vendrá conmigo.

Nada de lectura, nada de concesiones ni desvíos,
se habla sin renovación, se renueva sin exaltación,
se abre y se desiste, nunca se accede, si se vacila
cesa el movimiento de Elpenor a Elpenor.






Dragan Boskovic (1970)
LA POESíA YA NO EXISTE

Me estoy mirando en la ventana
detrás la noche se retuerce de un dolor mortal
mi piel se pudre como la vela de un barco hace años abandonado
: ¿sabrá cada muerte de la resurrección?
detrás de mí quedarán lentillas, publicidad y el príncipe de los carnavales
: ¿tendrá cada secreto fecha de vencimiento?
Me doy vuelta y pienso
: estos versos son caracolas
de las columnas de un templo inexistente
dedicado a los malabaristas.
Me doy vuelta y pienso
: esta noche es un monje
con los dedos huesudos sobre el globo terráqueo
: cuenta infértil de un rosario
o sobre mi cabeza
: último pensamiento malo.

¿No lo dije ya? - la poesía ya no existe.

Celebremos esto y ahondemos nuestra soledad.






Ana Ristovic (1972)
MIRA ADENTRO

Todo el mundo se puede reducir
al contenido de un bolso femenino:

algo de maquillaje
algo de cambio
para el trayecto entre dos lejanías
un dólar, plegado
junto al DNI,
y un par de pañuelos
para los mocos ocasionales
los carnets y las llaves
para las cerraduras cambiadas
y para las que lo serán
las listas de lo comprado
y las listas de lo no encontrado,
y las tarjetas de un restaurante caro
como prueba de que estamos satisfechos,
pastillas tranquilizantes,
curitas para las heridas leves,
un depósito de entradas
de las películas vistas un año atrás,

y unas fotos para asegurarse
de que esas personas de verdad existen,
y un espejito para asegurarse
de que el otro tiene los días contados.






Olivera Vuksanovic (1973)
EL VESTIDO DE OFELIA

los labios ya no son
ni un beso
ni aún menos palabras

aunque
no
no
y no
he renunciado al aire

de aquel lado
yo sólo quería ver
la luna en el agua ahogada
ese reflejo
todavía sólo nuestro

y entonces
prevaleció
la levedad

estoy tiritando
envolviéndome con la invisibilidad
de lo que corre

lo que soy
es una condición cumplida
para no existir

están recogidos los faldones
del anverso invertido
las arrugas alisadas
como con la mano mojada

al fin abotonado
y el cuello
de espuma

este es el vestido
con las mangas atadas
mortalmente


como a través del agua me apresuro
aunque hace mucho me pasó
aquel cielo
y he aquí
he aquí la flor de nenúfar






Nenad Jovanovic (1973)
LOS MUERTOS

Deja descansar a los muertos. No los compares
con rapé, navajas y otras cosas
en las que saldas tu vida.
No les mandes viandas ni
esquemas de tu
avance y del mío.
Confunde el despertar del sueño
en el que te proponen la alianza
con los movimientos del globo a destruir.
Sigue siendo la Meca y la Medina de la migraña;
quédate en casa.
-Acéptalo: tu
lengua no cura los moretones.
Suma el filo de tus dientes al filo del tiempo,
endeble como el impulso sexual de Hansel
y Gretel. Mira
el esqueleto metálico de la casa
en el crepúsculo lila y amarillo,
y lame la sangre de tu ser vivo más cercano:
mujer, cachorro o
héroe nacional de aquel pueblo
que sobrevivirá al tuyo.
Eso es, eso
es, repite,
sin saber exactamente qué afirmas.






Aleksandar Saranac (1974)
ANTES DEL DILUVIO

Dios, oímos tu palabra y he aquí - estamos construyendo un arca. Europa se alegra, y nosotros rebuscamos, juntamos las pajas Para el nido; aquí hay que poner la tabla, ahí la piedra, Dios, Se hace un gran mosaico y sólo Tú eres suficientemente alto Para otear el todo, sólo tú estás suficientemente lejos. Mira, es difícil este trabajo que nos destinaste: Los solitarios creamos, atormentados por la duda porque no entendemos Los significados. De ahí este dolor, de ahí esta búsqueda, este anhelo Para que el constructor encuentre al constructor, para que se vea la imagen entera del barco. Será eso un gran banquete, Dios, cuando vislumbremos La belleza de la meta, cuando las partes confluyan en uno.






Jasna Stefanovic (1978)
EN ESTE MOMENTO EL USUARIO NO ESTA DISPONIBLE

El lugar para el mensaje, el silencio contado,
el aire aguado después de la señal auditiva, el espacio
para decir algo a alguien que no existe,
al interlocutor imaginario, al cyber amigo, el lugar
para las palabras que se sienten incómodas
para las palabras que se desperezan
para las nerviosas que se
empujan como dientes.
Has dicho que no puedes,
No sabes,
No estás
No te atreves,
con el tubo por la cual sopla el aire y
me has colocado ante este caño de fusil
(el que programa pensamientos), ante
la máquina locutoria, la cinta que
no registra los trazos de tinta, las líneas
de corazón delgadas y gordas, grafología,
morfofonética, semivoces, todo
que no sirve para el deletreo
»Llame más tarde«, »Lla-me más tar-de«.





Marija Rakic (1982)
RETRATO DE UN CUARTO

Una lámpara roja colgada en la pared verde
Olor a leche con miel sobre la mesa de noche
al lado de la cama, a la mañana temprano mientras todos todavía duermen En el rincón izquierdo tras la cortina un viejo armario de la abuela salvado de la muerte lleno de la ropa estudiantil de la madre la que quizás un día me ha visto. Detrás de la cama un sombrero de paja deshaciéndose, me dio lástima tirarlo porque tenía su pasado (bajo su visera ancha el padre robo el primer beso de la madre) y debajo de el »Tesoro« de Zmaj con remendadas ahora amarillas que cada noche levantan sus cortinas para recibirme mientras escapo de los escritores -que-tienes que leer Debajo de la cama todo el disfrazar del tiempo En el medio del cuarto un tapiz tejado que mi bisabuela trajo como dote Sobre él una silla de paja entretejida la que compré de algún dinero que por casualidad había ahorrado Por todas las paredes los dibujos enmarcados De los talleres de educación plástica (pensaban que seria pintor) alrededor de ellos se pliegan los sueños en una síntesis lunar y en todas las demás partes del cuarto libros como materia de las formas potenciales que hay que esculpir en las figuras (el escritorio diminuto, el posavasos, el estante para discos, la caja con las fotos mas emocionantes, la máquina de escribir) Bajo la ventana el escritorio blanco sin pasado alguno (simplemente lo compraron para mí) el corazón perdido que se endurece en sus cajones Los ojos cerrados que crean las formas vacías así dirigidas por la ventana de contraventanas abiertas contra las cuales golpea la lluvia y en un rincón olvidado y somnoliento un osito de peluche con los auriculares de discman escuchando
»Free as the Wind«



(*) La antología "La poesía está naciendo/La poesía ya no existe" debimos haberla publicada bilingüe, pero hemos tenido problemas con ciertos caracteres del alfabeto serbio que no logramos reproducir, entre otras razones, porque no pudimos cargar en nuestro ordenador las fuentes apropiadas. Para quien de verás esté interesado en leer estos poemas en su lengua original, y estén en condiciones técnicas para hacerlo, por favor, pueden solicitarlos a Fabián Vique, nuestro escritor amigo en la ex-Yugoslavia quien es, de hecho, quien ha hecho posible esta publicación. Su e-mail:

Fabián Vique < fvique@yahoo.com >

(N. del E. )

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2/
M. R. (Montague Rhodes) James (Inglaterra, 1862-1936):
Historias que intenté escribir (1929) (*) (traducción al castellano de David Wapnery Ana Camusso)
 

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Carezco de la experiencia y constancia suficientes para escribir cuentos -sólo imagino relatos de fantasmas, nunca me esforcé en pensar en otros
temas- y aún así, he sido sorprendido más de una vez por esbozos de historias que de tanto en tanto han cruzado por mi cabeza. y que nunca he materializado como es debido. Nunca como es debido: algunas de aquellas historias alcancé a transcribir en papel; hoy reposan en algún lugar, en algún cajón. Pido prestada una frecuentada cita de Sir Walter Scott: no tengo el coraje de volver sobre ellas. No llegaban a ser buenas; algunas contienen ideas que se negaron a florecer en el contexto en que yo deseaba; a lo mejor aparecieron en forma diferente en cuentos que ya han sido impresos. Séame permitido recordarlas, o recrearlas, tal vez algún otro sepa sacarles provecho. En una de las historias, un hombre viaja en tren por Francia. Sentada frente a él, una mujer francesa entrada en años, con el bigote de norma y gesto impávido. No tiene nada para leer, salvo una vetusta novela, Madame de Lichtenstein, que ha comprado atraído por la portada. Cansado de mirar por la ventana y de estudiar a su vis-à-vis (**) , semidormido, comienza a hojear el libro, y se detiene en la conversación de dos de sus protagonistas. Hablan de una conocida, una mujer la cual habita un caserón de Marcilly-Le-Hayer. Se describe la casa, y he aquí que se nos presenta un tema: la desaparición del esposo de la mujer. Se menciona el nombre de la señora, a nuestro lector le suena de alguna otra parte. En ese momento, el tren se detiene en una estación; el viajero da un respingo, el libro abierto entre sus manos, sale de su sopor: la mujer que estaba al frente suyo está descendiendo, sobre la etiqueta de su bolso, alcanza a leer el nombre de la mujer de la que supuestamente, habla la novela. Muy bien, el hombre continúa viaje hasta Troyes, y desde allí realiza excursiones, una de las cuales lo lleva hasta Marcilly-Le-Hayer, a donde llega a la hora del almuerzo. El hotel en la Grande Place, está ubicado frente a una casa de tres plantas de ciertas pretensiones. De ella sale una mujer a la cual ya ha visto antes. Conversación con el mozo. Sí, la mujer es viuda, o al menos eso se cree, no hay modo de saber qué se ha hecho de su esposo. Creo que aquí hay un quiebre. Por supuesto, no hubo tal conversación en la novela que el viajero supone haber leído. Luego, tengo un largo escrito sobre dos estudiantes que pasan la Navidad en una casa de campo que pertenece a uno de ellos. Un tío, próximo a escribir su testamento, vive cerca de ahí. Un instruido, seductor cura que convive con el pariente, se hace afecto a los jóvenes. Nocturnas caminatas en tinieblas, tras la cena en lo del tío. Curiosas perturbaciones al atravesar ciertos arbustos. Extrañas, amorfas huellas, observadas por la mañana, alrededor de la casa, en la nieve. Empeño en emboscar al acompañante, aislar al propietario, y empujarlo a salir de su casa en penumbras. Fatal caída y muerte del sacerdote, tras lo cual el Familiar, frustrado de cobrar otra víctima, se vuelve. También, la historia de dos estudiantes del King's College, Cambridge, en el siglo XVI (de hecho, expulsados luego bajo acusación de practicar la hechicería), y la nocturna expedición de ambos a lo de una bruja en Fenstanton, y de cómo en la rotonda de Lolworth, sobre la carretera de Huntingdon, se suma la compañía de una figura huidiza que ellos creen reconocer. Y de cómo al llegar a Fenstanton se enteran de la muerte de la bruja, y de lo que vieron, sentado sobre la recién cavada tumba. Algunas de estas historias llegaron lo suficientemente lejos como para ser escritas, al menos en parte. Otras, en cambio, dieron de vez en cuando vueltas por mi mente, pero, en concreto, nunca cobraron cuerpo. Por ejemplo, la de un hombre (un hombre que, ciertamente, tenía algo en su
mente) el cual cierta tarde, mientras se halla sentado en su estudio, es sorprendido por un leve sonido, gira con presteza su cabeza y ve una cara muerta con ojos vivos, detrás de las cortinas de la ventana,. Corre hacia ellas y las destroza. Una máscara de cartapesta cae al piso. Pero no hay nadie allí, y los ojos no son sino dos agujeros. ¿Qué se puede hacer con esto? O el caso de uno que marcha de noche por una calle oscura, ansioso de llegar a casa, anticipándose a las delicias del calor de un cuarto, a la lumbre de una estufa, y un sobresalto lo detiene, ha sentido una palmada en el hombro: ¿qué ve? ¿Un rostro? ¿Un no-rostro? Del mismo modo, cuando el señor Badman decide saldar cuentas con el señor Goodman, y se parapeta tras un matorral al costado de una ruta, a efectos de poder apuntar desde allí y disparar en el momento en que Goodman
aparezca: ¿cómo se explica que, en el exacto momento en que el señor Goodman, acompañado de un impredecible amigo pasa por allí, lo encuentra en el camino al señor Badman en un estado total de confusión? Este alcanza a insinuarles que mientras esperaba en la maleza halló algo, y aún encuentra resuello para señalarles el sitio y alertarlos sobre acercarse allí. Este argumento tiene potencial, pero el trabajo que conllevaría construir la escenografía apropiada me sobrepasa. También tiene posibilidades el Christmas Cracker (***) , siempre que tiren de él las personas indicadas y que la esquela encerrado en su interior contenga la consigna adecuada. Aquellas podrían retirarse prematuramente de la fiesta so pretexto de una indisposición, aunque mejor excusa sería un compromiso previo de larga data. Entre paréntesis, cualquier objeto ordinario podría se el vehículo de un castigo divino, y si nadie reclamase tal castigo, entonces, de malicia. Dado el caso de que usted abra la tapa del motor de su vehículo, y se encontare que en pequeño paquete, manipule con cuidado al recogerlo, sobre todo si contiene pelos y uñas. Si usted, dado el caso, abriere la tapa del motor de su vehículo y se encontrare, dentro del compartimento, con un pequeño paquete, manipule con cuidado al recogerlo, sobre todo si contiene pelos y uñas. De cualquier modo, no lo lleve a su casa. Puede que no venga solo... (los puntos suspensivos son apreciados por muchos escritores contemporáneos como un buen paliativo ante la evidencia de una escritura inepta. Son una cosa fácil, eso es evidente. Por qué no permitirnos algunos más...) El lunes por la noche, tarde, un sapo se apareció en mi estudio: aunque nada más lejos yo de haber entrevisto algo que pudiera relacionarse con esta aparición, siento que no está demás ser prudente y no ahondar en tópicos que podrían abrir el ojo interior a la presencia de más formidables visitantes. Hasta aquí.

___________________
(*) Stories I have Tried to Write, en "M. R. James: Collected Ghost Stories", 1991, ©Wordsworth Classics, Wordsworth Editions Limited, Hertfordshire, Great Britain.
(**) En francés en el original, frente a frente (N. del. T.)
(***) Podríamos haber traducido "petardo navideño", pero, para no confundir con el petardo que se detona entre nosotros en Navidad y Año Nuevo, preferimos conservar la denominación original en inglés. Se trata de una tradición inglesa de buen augurio que acompaña la cena de Nochebuena y que consiste en un artefacto, suerte de paquete sorpresa o mini-piñata que contiene un petardo, que al abrirlo un comensal con la ayuda e otro, explota. Dentro del «Cracker» hay un gorro de papel que hay que ponérselo, un chiste sin gracia y un souvenir, baratija, cotillón. (N. del T.)

Para esta traducción:
Copyleft 2005, David Wapner y Ana Camusso

Para esta edición:
Copyleft 2005, CorreoExtremaficción
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.0/es/

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3/
Rolando Revagliatti: Ojalá que te pise un tranvía
llamado Deseo, nuevos aportes 
 
______________________________________

Todos
los que soy
disentimos.


*


Los elogios me empequeñecen

Sin elogios soy de mi tamaño:
pequeño.


*


Me retiré a tiempo:
en el pináculo de mi anonimato
renuncié para siempre
a la notoriedad.


*


En mi ciudad
¡qué repugnancia!:
todos venden.


*


Sapos me comí
argentinos

Efectos me constriñen
fauces y costillas

El odio concomitante
es una excrecencia
un impuesto.


*


Perdóname
tú tampoco sabes lo que haces.


*


Te deseo
Suerte.


*


La vida no me da
ni frío ni calor
La muerte, en cambio
me da calor

Y achucha.


*


Se incluyen
gusanitos
en nuestra
procesión.


*


Se la buscó
mi puñalada

A la tumba se lleva
su encuentro.


*


Te la amo

receptora y oferente

e incipiente.


*


Que no se diga que lo nuestro
no tiene pies ni cabeza:

pies
tiene.


*


"La vida vale la pena
no el dolor:
la vida no vale el dolor."


*


Invaden
el labio superior
el patio
las muelas
el campo de juego

No hay reflexión
donde crecen.


*


Lo miro correr
a mi cuerpo

Sólo así
participo.


*


El escalpelo
se aproximó
al sueño

Lo amenazó.


*


Son infinitos
los olvidados.


*


Hoy en todo el día
no logro inferir
quién en mí
se dice "yo".


*


Ridículo
no me has abandonado

Ridículo, compañeril
¿por qué no me has abandonado?


*


No río
ya no soy el hombre que ríe

Y que es.


*


Nunca
es no funesto
-salteándote-
privilegiarme.


*


Nos pasamos el cuerpo
buscando el tiempo.


*


El tiempo es una bomba
(de tiempo).


*


Fui de todos los tiempos
que morí.


*


Los tiempos
ya no corren
y entonces
no se agitan.


*


Ojo:
(a quie