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Repasando rebeldemente una
agenda inmigratoria
por P.
Luis Barrios
Cuando una persona
forastera viva junto a ti, en tu
tierra,
no le molestes. A la persona
forastera que viva con ustedes
le mirarán como a uno/a de
ustedes y le amarás como a ti
mismo/a,
pues ustedes también fueron
personas forasteras en Egipto.
Yo soy Yavé tu Dios.
Levítico 19:33-34.
Hoy amanecí rebelde y a la
misma vez escudriñando
respuestas a dos preguntas que
me hacen perder la chaveta.
¿Por qué en materia de política
pública el tema de inmigración
ha pasado a un segundo o tercer
lugar de importancia? Y, ¿por
qué se sigue promoviendo y se
pretende justificar una
legislación punitiva y
antiinmigrante?
Comienzo por reconocer que
cuando se trata de procesos
educativos que conllevan
información crítica que no
alberga estereotipos o
sensacionalismo periodísticos,
la mayor parte del pueblo que
vive aquí en Estados Unidos -lo
que en el vocabulario del pueblo
llaman usamericanos/as- la
ignorancia y el analfabetismo
pasan a ser los parámetros para
llegar a conclusiones erradas.
No es un secreto que cada año
miles de inmigrantes cruzan
ambas fronteras de Estados
Unidos; Canadá y México. Tampoco
es un secreto que cada año
cientos de seres humanos mueren
en el desierto tratando de
cruzar la frontera de México en
búsqueda de lo que se supone que
sean derechos humanos que le
fueron negados en sus países de
origen; derecho a un trabajo
decente, derecho a un salario
decente, derecho a un hogar,
derecho a servicios médicos,
etc. Y encima de todo esto
tenemos a un grupo de
fanáticos/as ultraderechistas
llamándose a sí mismo Minutemen,
con la idea errónea de que están
defendiendo a su patria.
Por supuesto, esto es parte de
lo que explica la manera tan
absurda en que el Congreso de
Estados Unidos prácticamente
congeló todas estas discusiones
inmigratorias y las mismas serán
retomadas par el año 2010. En
otras palabras, el tema de una
reforma migratoria quedó
relegado porque el tema es
irritante y despierta la
enfermedad de la xenofobia.
La otra realidad es que se evade
por todos los medios el poder
discutir críticamente este tema
de la inmigración por un lado
dentro del contexto de una
agenda de derechos humanos,
civiles y políticos aunque
seamos inmigrantes
indocumentados/as, y por otro
lado una discusión crítica de
cómo la inestabilidad económica
del capitalismo global produce
unas políticas neoliberales en
nuestros países que dejan como
alternativa la válvula de escape
de la inmigración. Súmele a todo
esto la política exterior
colonialista de Estados Unidos
hacia América Latina.
No es un secreto que cada día
que pasa tenemos que reconocer
que el tema de la inmigración en
Estados Unidos se sigue
convirtiendo en un tema que debe
de ser discutido como el
argumento principal de violación
a derechos civiles. Sin embargo,
hay que señalar que contrario a
lo que sucedía antes de 1994,
cuando en la oficina de
Inmigración (INS) todo estaba
relacionado con inmigrantes
indocumentados/as, ahora la
violación de derechos civiles es
tanto contra indocumentadas/os
como documentadas/os. Esto por
desgracia debe de ser analizado
dentro de la categoría de
xenofobia. ¿Qué es xenofobia?
Prejuicios, odio, fobia y
rechazo contra los grupos
étnicos diferentes a la clase
dominante. Por supuesto, los
prejuicios tienden a ser
raciales, étnicos, culturales,
históricos, religiosos y
lingüísticos por solo mencionar
algunos. En la xenofobia lo que
se persigue es deshumanizar,
demonizar, criminalizar a la
otra persona para convertirle de
sujeto a objeto. De aquí
entonces el convertirle en chivo
expiatorio para justificar el
rechazo y el maltrato que se le
haga.
Nosotros/as sabemos que
los/as inmigrantes
indocumentados/as trabajan
fuerte, no vienen a Estados
Unidos a vivir de asistencia
pública (welfare) y deberían de
una vez por todas el procesar su
certificación para que se queden
en el país. También sabemos que
no es cierto que nosotros/as
los/as inmigrantes somos
responsables de la crisis
económica por el cual atraviesa
el país. En su desesperación la
clase dominante y gobernante han
utilizado a los/as inmigrantes
como los chivos expiatorios para
buscar la fiebre en la sábana en
vez de buscarla en la persona
enferma. El capitalismo está en
quiebra, es un paciente
agonizante y las políticas
neoliberales han demostrado que
solo benefician a las
corporaciones y multinacionales.
Por un lado el fenómeno de
la repatriación forzada para no
ciudadanos/as ha crecido
exponencialmente desde el paso
de la Reforma de Inmigración
Ilegal y el Acto de
Responsabilidad Inmigrante de
1996, y las mal llamadas Actas
Patrióticas del 2001 y 2007.
Esto es el resultado "natural"
de las tres guerras contra el/la
otro/a que ha sido
globalizada/o, la guerra contra
las drogas, la guerra contra el
terrorismo, y la guerra contra
los/as inmigrantes. Por ejemplo,
durante el período reciente el
precio de expulsión tanto de
dominicanos/as legales como de
indocumentados/as ha alcanzado
más de 3.000 por año, la mayoría
provenientes de la ciudad de
Nueva York y sus alrededores.
Que no se nos olvide que con
la excusa de la guerra contra el
terrorismo –siendo Estados
Unidos históricamente uno de los
países terroristas más grande
del mundo- el informe reciente
de Amnistía Internacional-2008
señala que por sexto año
consecutivo, las autoridades
estadounidenses siguieron
arrestando ciudadanos
extranjeros que ellos habían
designado bajo la inculpación
arbitraria de "combatientes
enemigos". Esto se ha realizado
bajo detención militar
indefinida en la Base de
Guantánamo, Cuba. Al final del
año 2007, había aproximadamente
275 detenidos sostenido y más de
100 detenidos fueron
transferidos a sus países de
origen para liberación o
detención continuada.
Pero por otro lado, es
importante y necesario el que
podamos tener respuestas serias,
y yo diría dentro del contexto
de la violación de derechos
civiles, para que podamos
comprender desde el terreno
socio-psicológico la experiencia
de la estigmatización que
atraviesan tanto quienes han
sido deportados/as como quienes
han sido presentados/as en los
medios de comunicación como
"ilegales", "criminales" o
"terroristas".
A esta realidad podríamos
añadirle una agenda de
investigación crítica por lo
menos con cuatro escenarios a
través de los cuales inmigrantes
documentados/as o
indocumentadas/os y personas
deportadas desafían diariamente:
(i) traición, confusión y
trauma; (ii) conflicto de
identidad; (iii) impacto
emocional de ser persona
marginada; (iv) una doble
conciencia, y en este escenario
es importante comprender los
caminos diferentes que las
personas vieron "estropear" de
su identidad y a la misma vez el
ser excluidos/as en la nueva
sociedad que les recibe como
criminales (ejemplo: República
Dominica, México, El Salvador,
etc.)
De frente a todo este
desbarajuste socio-político
entonces nos topamos con la
penosa realidad de que ni el
Partido Demócrata, ni mucho
menos el Republicano, puede
responder seriamente a una
agenda de política inmigratoria
que pueda enfrentar la realidad
de unos 12 millones –la mayoría
de estas personas son latinas-
de inmigrantes indocumentados/as
fuera de la estrategia inhumana
de la guerra contra los/as
inmigrantes que se ha desatado
con las redadas, arrestos
masivos y deportaciones
indiscriminadas que solo
promueven la destrucción
familiar.
Téngalo claro, ni Barack Obama
ni mucho menos John McCain van a
lidiar con este asunto de la
inmigración como debería de ser.
Ellos hacen promesas
superficiales porque les
interesa atraer el voto latino,
usarnos y luego jondearnos al
zafacón. Yo me imagino que usted
saldrá a votar por el menos malo
y esto sigue siendo peligroso.
Yo le sigo repitiendo, gane
quien gane de estos dos, el
pueblo pierde; punto.
Ahora bien, y es aquí a mi
juicio que se le está tratando
de poner el cascabel al gato,
todo este proceso de tener que
salir de los países de uno/a,
llegar a un lugar en donde la
xenofobia es el plato del día,
los medios de desinformación se
encargan de la criminalización y
demonización del pueblo
inmigrante, y nosotros/as
decidimos tomar las calles para
reclamar derechos, es el
resultado de lo que aquí en
Estados Unidos han evadido
reconocer y aceptar por muchos
años: existe una lucha de
clases. Y que quede claro, nada
de esto tiene que ver con la
seguridad nacional. Yo tengo
claro hace rato que la xenofobia
en Estados Unidos surge como una
cosmetología para tratar de
ocultar la lucha de clases.
Aquí en Estados Unidos, ni lo
medios de comunicación, ni
oficiales electos/as ni mucho
menos quienes se denominan
dizque académicos/as o liderato
religioso, quieren hablar del
tema de explotar a las/os
trabajadoras/es ni mucho menos
del explotar a las/os
trabajadoras/es de los países en
vías de desarrollo. Tampoco se
quiere hablar de la destrucción
intencional de fuentes de
trabajo para producir en nuestro
modelo capitalista un desempleo
que obligue a la reducción de
salarios. Yo no tengo la menor
dudad de que cuando se trata de
una agenda progresista que
promueva una política de clase
obrera para la realidad nuestra
aquí en Estados Unidos, la misma
por lo menos debe de comenzar
por ser anti-neoliberal y
anticapitalista, o sea, rechazar
abiertamente a la clase
capitalista para que surja el
poder popular.
De aquí la realidad que la clase
dominante aquí en Estados Unidos
pueda darnos dos opciones de un
mismo partido –Republicanos y
Demócratas- que responde a sus
intereses y a la misma vez se
elige a una clase gobernante que
promueva, justifique y defienda
la agenda de esa clase
dominante. Por desgracia en este
embeleco político mucha de
nuestra gente cae en las redes y
comienzan a promover esa agenda
xenofóbica que se caracteriza
por robarle la dignidad a los/as
seres humanos.
Curiosamente el punto de partida
dentro de la Biblia (y de aquí
surgen tres religiones
principales: Judía, Islámica y
Cristiana) lo es el éxodo. Un
pueblo sale hacia su liberación
haciendo un rechazo contundente
a la opresión, exclusión y
explotación (Éxodo 1-15). Pero
también nos demuestra que este
proceso de conquistar la
liberación es sumamente
peligroso (Éxodo 15-18).
Asimismo, que no se nos olvide,
el hermano y compañero Jesús
también pasó por esta
experiencia de ser un inmigrante
desplazado (Mateo 2:13.23). De
aquí el que cada lugar de
adoración a Dios –y esto incluye
también a Yoruba, Paleros,
Congo, Vudú, etc.- deberían de
convertir estos lugares sagrados
en ciudades de refugio para el
pueblo inmigrante y de esta
manera garantizar la presencia
de nuestra Diosa en los mismos.
Hay por lo menos tres lugares en
lo que denominamos Nuevo
(Segundo) Testamento en donde se
nos pide que ejerzamos la
hospitalidad a personas
extranjeras: Hebreos 13:2; 1º
Pedro 4:9; y Romanos 12:13. ¿Por
qué estas escrituras bíblicas no
son un fundamento para
desarrollar una teología ética y
moral de vivencia colectiva
donde la dignidad e integridad
de los/as seres humanos sea la
mayor inspiración y motivación
de organización comunitaria?
Podemos comenzar desde el día de
hoy a preguntarle a quienes
están corriendo por una posición
electa, o quienes quieren
quedarse en la misma, sobre sus
posiciones concerniente a una
agenda progresista para lidiar
con estos asuntos inmigratorios.
Ahora bien, más allá de la
respuesta que puedan dar,
recuerden que la Biblia nos
dice: por sus frutos les
conoceréis. Por lo tanto,
sigamos construyendo la paz con
justicia.
P.
Luis Barrios
Iglesia de Santa María
New York, New York
Lbarrios@jjay.cuny.edu
Revista Koeyú Latinoamericano
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Caracas. Venezuela
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