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¿Usted perdió la memoria o la
vergüenza, señor Solana?
J. M.
Álvarez
El Alto representante de la
Unión Europea (UE) para Política
Exterior, Javier Solana ha
calificado de acto "indigno y
bárbaro" un ataque de los
talibanes en Afganistán donde
murieron diez soldados franceses
de la Fuerza Internacional de
Asistencia a la Seguridad (ISAF).
Solana dijo que los militares
servían a la libertad y la
"democracia" y envió a las
familias de los fallecidos sus
condolencias, además de
mostrarse solidario con víctimas
y heridos.
Javier Solana-, que no hace
mucho exhortó a Cuba a cambiar
la democracia popular por la
"democracia" de los millonarios-
fue calificado por Fidel Castro
como padre teórico de la
independencia de Kosovo, y
"vocero de las armas y la
guerra". El Gobierno cubano
exigió en su día que este tipo
fuera juzgado como criminal de
guerra, por su responsabilidad
en el conflicto donde la Alianza
Atlántica (OTAN) agredió a
Serbia por la cuestión de la
provincia separatista de Kosovo.
Preguntada Carla del Ponte
(ahora ex fiscal del Tribunal
Penal Internacional), sobre los
crímenes cometidos por la OTAN
durante el conflicto, respondió
que no iba a abrir causa alguna
contra la organización
militarista, es decir, Occidente
tenía, y pretende seguir
teniendo, patente de corso para
matar. Así es la justicia
capitalista. Así son sus
servidores.
Nuestro hombre, antes de hablar
de indignación por la muerte de
diez mercenarios, cuyo "trabajo"
consiste en matar a sus
semejantes, debería hacer un
ejercicio memorístico, pero
sospecho que se negaría en
redondo; por tanto le voy a
refrescar la memoria: Siendo
Solana Secretario General de la
OTAN, recibió la orden de
Washington de atacar a la, por
entonces, República Federal de
Yugoslavia, lo que llevó a cabo
en la noche el 24 de marzo de
1999 sin que todos los miembros
del Consejo de Seguridad de la
ONU tuviera conocimiento de
ello. Los bombardeos de la OTAN
duraron 78 días, los aviones de
combate efectuaron 38.000
misiones y no distinguieron
objetivos militares de civiles,
destruyendo, a propósito,
puentes; carreteras; refinerías;
centrales eléctricas, embalses
de agua etc., etc., etc.
La OTAN bombardeó el centro
Belgrado que, por lo visto,
debía ser objetivo militar.
Posteriormente, hizo lo propio
en la localidad de Aleksinac
donde fueron atacados edificios
civiles y repitió la táctica en
Prístina. Los aviones
destruyeron un tren de pasajeros
en movimiento, cerca de la
frontera de Bulgaria, así como
autobuses civiles interurbanos
llenos de pasajeros, y
deshicieron dos columnas de
refugiados que eran
transportados en camiones. Un
hospital, una residencia de
ancianos y la Televisión serbia
tampoco se libraron, ni siquiera
la embajada china escapó de la
barbarie genocida. Miles de
instalaciones civiles fueron
destruidas, mientras el Ejército
yugoslavo apenas sufrió daños,
como pudo comprobarse al
retirase de Kosovo. Demasiados
"errores" para ser creíbles,
demasiados actos criminales para
que algunos se paseen libremente
por la calle.
Recién terminada la guerra, la
OTAN del hoy indignado Solana,
se negó a informar al Gobierno
serbio, dónde había lanzado
miles de bombas de racimo que no
habían explotado lo que suponía
un enorme riesgo para los
ciudadanos en general, y que
estuvieron desperdigadas durante
años en ese país. Estas son las
brillantes credenciales del
antiguo ministro de cultura
español, ex Secretario General
de la OTAN. ¿De cuántos crímenes
podría ser acusado este señor,
que califica de bárbaros a
quienes combaten a unos soldados
que llevan cometidas
innumerables atrocidades contra
la población civil afgana?
Gentileza:: J.M. Álvarez
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