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Ira en el rostro
Raúl
Wiener
En Pisco estaban todos en la
Plaza. Es decir no estaban las
autoridades del gobierno, la
región y el municipio, pero no
faltaba realmente nadie. Para
expresar el dolor, la
frustración y la ira, se
bastaban las mujeres, los
hombres, los ancianos, los
jóvenes y los niños de esta
sufrida ciudad. A esos que nadie
va a convencer con un spot
cargado de cifras imaginarias, o
con porcentajes de avance a
partir de los bonos y títulos
que se han venido repartiendo
apuradamente los últimos días.
Después de alardear sobre la
envidia que otros países sienten
sobre nosotros, bastaba ver el
rostro de los pisqueños para
saber que nadie en el mundo
desearía recibir esos
sentimientos de su propio
pueblo.
Pobre Cornejo, que debe inventar
explicaciones sobre dificultades
legales para distinguir
propietarios formales e
informales, inquilinos y gente
que no tenía techo antes del
terremoto. Pero no es que
necesitaban un año para sanear
esta situación y que han estado
a tiempo completo arreglando el
problema. Falso. Lo que querían
era sacar a los pisqueños del
centro de la ciudad y las
playas, para armar un plan de
"puesta en valor" que atrajera
inversiones turísticas y
comerciales con la idea que la
reconstrucción se pagaba sola.
Por eso Favre puede tener aún la
sinvergüencería de hablar y
decir que no se está siguiendo
su proyecto y los bonos están
alentando la autoreconstrucción
que ellos frenaron tanto tiempo.
El FORSUR partió de la ilusión
de que el país en crecimiento
sería capaz de hacer de una
devastación un modelo de ciudad
moderna, a través de una
asociación público-privada que
facilite los negocios. Lo que
estos días ha salido a luz es el
fracaso total de esta intentona
que puso al Estado en el limbo
frente a sus responsabilidades,
retrasó las decisiones, no sólo
sobre casas, sino sobre
escuelas, hospitales,
comisarías, iglesias, etc., y
que terminó un día para otro
cuando el pollero descubrió que
nadie lo acompañaba (no
consiguió inversionistas; se
peleó con Kuczynski y Chlimper;
no pudo trabajar con los
gobiernos regionales; nunca fue
para Ica; etc.)
A este diario y a este
columnista nos acusan de haber
combatido a Favre como la peor
elección para un cargo de esta
naturaleza, y haber recordado su
pasado que lo liga con las
bolsas que crearon grupos
empresariales en el norte chico
para financiar sicarios que
eliminaran supuestos
colaboradores de la subversión,
incluyendo periodistas, alcaldes
de izquierda y otros. Vamos a
decir aquí que estamos
orgullosos de eso que hicimos,
aunque haya significado recibir
los peores insultos de un
personaje que parece que perdió
el negocio de su vida con la
caída de Julio Favre. Obviamente
que el tipo no se fue por lo que
decía la prensa, sino porque
resultó un completo
incompetente. Porque podía haber
sido un promotor del
paramilitarismo y un concertador
de precios monopólicos del
pollo, y aún así haber hecho
algo por los que estaban con sus
casas derrumbadas.
Pero era incapaz porque nunca
fue solidario con ellos. Como
tampoco lo ha sido Aldo M, para
el que Pisco es un pretexto para
atacar a sus enemigos (¿dónde
está el hermano Chávez?, llegó a
escribir, desconociendo el
esfuerzo venezolano y cubano;
pero jamás preguntó por el Tío
Sam). Claro que el pueblo ya
entendió como reaccionan el
gobierno, la derecha económica y
periodística a su tragedia. Una
lección dura, pero inolvidable.
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Gentileza:: Raúl Wiener
[raulwiener@yahoo.com.ar]
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