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Estados Unidos y sus aliados
se hunden cada vez más en el
cenagal afgano
Diez soldados franceses
muertos en una emboscada a
escasos 50 kilómetros de Kabul,
una base estadounidense atacada
por segundo día consecutivo en
el este del país. La resistencia
multiplica sus ataques de
envergadura en Afganistán, pese
a la presencia de 70.000
soldados extranjeros. Y los
expertos alertan de que, tras
haber retomado el control del la
mitad sur del país, los talibán
protagonizan ahora una «marcha
hacia la capital». Vuelve el
talibán.
El Ejército francés envió el
pasado mes de abril refuerzos al
este de Afganistán, donde los
talibán están cada vez más
presentes, sin olvidar a las
milicias del señor de la guerra
Gulbuddin Hekmatyar, líder de la
mayor formación política afgana,
el Hizb-i-Islam, muy fuerte en
la parte oriental del país.
No obstante, la resistencia
afgana atacó a un convoy francés
a menos de una hora de la
capital, Kabul, crecientemente
amenazada por la resistencia
afgana.
Diez soldados franceses murieron
y 21 resultaron herid0s tras
caer en una emboscada
protagonizada por un centenar de
talibán contra una patrulla de
reconocimiento. La emboscada
tuvo lugar el lunes y los
combates duraron hasta bien
entrada la madrugada de ayer.
Hasta ahora catorce soldados
franceses habían muerto en el
peligroso avispero afgano.
Sólo este año la OTAN y el
Ejército estadounidense
implicado en la operación
«Libertad Duradera» han
registrado 176 bajas mortales,
lo que ha convertido a
Afganistán en el escenario más
peligroso -tomando así el
testigo a Irak- de la «guerra al
terror» lanzada por el
presidente George W.
Bush.
Un portavoz talibán confirmó la
emboscada contra el Ejército
francés y aseguró haber
infligido duras pérdidas a la
fuerza de la OTAN. «Esta mañana
hemos tendido una emboscada a
las tropas ocupantes en el
distrito de Sarubi, con la ayuda
de lanzagranadas y minas. Hemos
destruido cinco vehículos y les
hemos provocado grandes
pérdidas». declaró Zabihullah
Mujahed, quien reconoció cinco
bajas mortales entre los
asaltantes talibán.
Por contra, el portavoz del
Ministerio de Defensa del
Gobierno títere afgano, general
Mohamed Zahir Azimi, aseguró que
trece atacantes, entre ellos un
hombre de nacionalidad
paquistaní, murieron en los
combates en el distrito de
Sarubi.
Más allá de la guerra de cifras,
la supuesta presencia de un
«paquistaní» entre los atacantes
dice poco -menos de lo que
querría Kabul-, habida cuenta de
que los talibán se nutren de la
población pashtún, mayoritaria a
uno y otro lado de la frontera
afgano-paquistaní.
«Marcha hacia la capital»
El Gobierno títere afgano trata
de implicar una y otra vez al
Gobierno paquistaní, en un
intento de ocultar o justificar
lo evidente. Y es que la
presencia inédita de talibanes
en este distrito próximo a la
capital multiplica el temor a
que la resistencia complete su
plan de cercar Kabul
multiplicando los ataques a sus
alrededores. Un grupo de
estudios independiente, Senlis,
asegura que los talibán han
multiplicado sus acciones en las
provincias de Wardak y Logar, al
oeste y al sur del país, en el
marco de una «marcha hacia la
capital». Más de la mitad de la
provincia de Wardak está bajo
control talibán.
Se repite la historia
La provincia de Logar fue
escenario el miércoles de un
ataque contra un convoy
extranjero que se saldó con la
muerte de tres «humanitarios»
canadienses y un estadounidense,
además del traductor afgano.
«Si analizas lo que pasó en la
guerra contra los soviéticos,
Kabul fue cercada por los
mujahidines y asistimos a la
repetición de la historia»,
asegura Harun Mir, del Centro de
Estudios Políticos para
Afganistán.
«La estrategia de cerco a la
capital viene de lejos pero
ahora el Gobierno es ya incapaz
de impedirla. Asistimos además a
crecientes ataques contra los
convoyes logísticos entre Kabul
y Jalalabad (este), añade este
experto, que certifica la
alianza entre los talibán y las
fuerzas antiocupación de
Hekmatyar.
Habibullah Rafi, historiador
afgano, explica el retorno de
los talibán hacia Kabul, capital
que arrebataron a la Alianza del
Norte en 1996, por los «errores»
de la campaña «Libertad
Duradera». «Cuando los
americanos acabaron con su
régimen (2001), los talibán se
disgregaron. Pero tras los
bombardeos que han castigado a
la población civil, los talibán
han vuelto con el apoyo de la
población que, cuando no les
ayuda directamente, cierra los
ojos», añade.
El lunes, las ceremonias de la
«Fiesta de la Independencia» de
Afganistán se vieron reducidas
al mínimo en la capital,
vigilada por 7.000 policías
desplegados en sus calles,
mientras el Ejército
estadounidense alertaba de
«amenazas serias».
Reiteración y alevosía
Para amenaza, sin embargo, la
que los soldados de EEUU y sus
aliados europeos afrontan no
sólo en el sur del país,
tradicional bastión talibán,
sino incluso en el este de
Afganistán.
Ayer mismo, decenas de
guerrilleros, entre los que
algunos portaban cinturones
cargados de explosivos, atacaron
por segundo día consecutivo la
base militar estadounidense de
Salerno, cerca de la ciudad de
Jost (este), capital de la
provincia del mismo nombre y
situada a 30 kilómetros de la
frontera con la vecina Pakistán.
Dos menores que se refugiaban en
una casa cercana murieron en el
bombardeo de respuesta a cargo
de helicópteros.
El lunes, un ataque suicida a la
misma base con un coche cargado
de explosivos dejó un saldo de
diez muertos, todos afganos
según Washington.
Principales ataques contra las
tropas extranjeras
13 febrero 2006
Cuatro soldados estadounidenses
muertos en Uruzgan (sur).
18 setiembre 2006
Cuatro soldados canadienses
mueren en un ataque en el
suroeste de Kandahar (sur).
8 abril 2007
Seis soldados canadienses mueren
en una emboscada contra su
convoy en el sur.
19 mayo 2007
Tres soldados alemanes y seis
civiles afganos mueren en un
ataque en un mercado de Kunduz
(norte), región hasta entonces
relativamente lejos de los
escenarios de guerra.
31 mayo 2007
Un helicóptero de transporte de
tropas Chinook es abatido en la
provincia de Helmand. Mueren sus
siete ocupantes, cinco
estadounidenses, un británico y
un canadiense.
10 noviembre 2007
Seis soldados de la OTAN mueren
en una emboscada en el nordeste
del país.
8 junio 2008
Tres británicos mueren en un
ataque suicida, lo que eleva
entonces a un centenar la cifra
de bajas mortales británicas en
Afganistán desde 2001.
El ataque más mortífero contra
el Ejército francés desde Beirut
(1983) El ataque en el distrito
afgano de Sarubi es el más
mortífero sufrido por el
Ejército francés desde el
atentado contra el puesto de
control de Drakkar que tuvo
lugar el 23 de octubre de 1983 y
que se saldó con la muerte de 58
paracaidistas franceses en
Líbano.
El presidente francés, Nicolas
Sarkozy, confirmó la gravedad
del ataque al anunciar un viaje
relámpago a última hora de ayer
a Afganistán a visitar a sus
tropas. «Mi determinación sigue
intacta. Francia sigue resuelta
a proseguir la lucha contra el
terrorismo, por la democracia y
la libertad (sic). La causa es
justa, y en defenderla reside el
honor de Francia y de sus
ejércitos».
Actualmente, alrededor de 3.000
soldados franceses están
desplegados en Afganistán en el
seno de la Fuerza Internacional
de Asistencia a la Seguridad (ISAF)
de la OTAN, principalmente en
Kabul y en la provincia de
Kapisa, al nordeste de la
capital.
El Ejército francés tiene
destinados a cerca de 1.800
efectivos en Kabul, donde asumió
el pasado 5 de agosto el mando
de la región capitalina, uno de
los cinco sectores en los que la
OTAN ha dividido el territorio
de Afganistán, y donde hay
contingentes turcos e italianos.
Alrededor de 700 soldados están
desplegados desde el verano en
Kapisa, para controlar un acceso
estratégico a la capital y donde
la resistencia está muy bien
implantada. Estos refuerzos
fueron enviados como gesto de
Sarkozy a Washington tras la
cumbre de la OTAN en abril en
Bucarest.
A ellos hay que sumar a 170
militares franceses destinados
en la base de la OTAN en
Kandahar (sur), desde donde
operan tres Super-Etendards y
tres Mirage 2000 que aportan
apoyo aéreo a las operaciones
contra la resistencia talibán.
Este dispositivo francés se
completa con el despliegue,
fuera de Afganistán, de aviones
de transporte C160 del Ejército
francés en Dushambé (Tayikistán)
y un avión de abastecimiento
C135 con base en Manas,
Kirguizistán, siempre en Asia
Central.
El Estado francés participa
asimismo en el control del
espacio marítimo de la operación
«Libertad Duradera» contra
Afganistán y bajo comando de
EEUU.
Contando con el personal que
trabaja desde fuera de
Afganistán pero en misiones en
relación con este teatro de
guerra, el dispositivo francés
incluye a más de 3.600
militares.
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