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El sueño empieza a amanecer
Milson
Salgado
En nuestros países del
tercer mundo siempre hemos
tenido la curiosidad de ver por
esos milagros de la vida, a una
persona que al frente del poder
público, oriente sus mejores
esfuerzos por construir una
patria grande. Han pasado seis
administraciones bajo la forma
de gobierno presidencialista.
Desde que se instauró la
democracia en Honduras ésta ha
estado signada por una política
colaboracionista con los
intereses de Estados Unidos. Más
de algún político de esos
rastreros que aquí se cotizan
por montones propuso en su
momento que Honduras fuera como
Puerto Rico, un Estado Libre y
Asociado.
En los años 80 del siglo recién
pasado, el Gobierno de Suazo
Córdoba entregó la Soberanía de
nuestro país a la
contrarrevolución nicaragüense,
que utilizó nuestro territorio
para atacar cobardemente a la
revolución sandinista, que
iniciaba a construir una forma
nueva de gobernar, y que
propició que su menguada
economía, se convirtiera en una
economía de defensa. En este
gobierno como en el del señor
José Simón Azcona de origen
español, se produjeron hechos
muy lamentables, relacionados a
irrespetos bochornosos a los
derechos humanos de muchos
ciudadanos, contabilizándose la
desaparición de más de
doscientas personas, y la
ejecución extrajudicial de
valiosos ciudadanos.
El Gobierno del señor Rafael
Leonardo Callejas ganó las
olimpiadas en corrupción
pública, aprovechándose de esa
política económica oprobiosa que
instauró en estos paisitos el
Fondo Monetario Internacional,
liderado por la mística de los
Chicagos Boys del señor Friedman.
La ola de las privatizaciones
trajo consigo el advenimiento de
nuevos ricos, amigos dilectos
del presidente, amparados en
compras directas al margen de
engorrosas licitaciones
públicas.
El Gobierno del señor Carlos
Roberto Reyna fue calificado de
bobalicón, pero logró algo que
se veía como utópico en una
América Latina militarizada, y
es que despojó al ejército
nacional de ese poder factico,
que en muchos casos estaba por
encima de nuestra constitución
de la República, que hacía mucho
tiempo se había convertido en
reina pero sin corona.
El Gobierno del señor Carlos
Roberto Flores amparó su
negligencia en la tragedia que
causó el huracán Micth. Los
periodistas que siempre han
pertenecido a la ala
conservadora, no se cansan de
repetir hasta nuestros días que
ha sido el mejor gobierno que ha
existido jamás en Honduras,
alguna razón económica fuerte
han de tener para continuar
afirmando eso de un gobierno que
no dejó huella positiva alguna.
Una cosa si es segura, y es que
durante su gobierno no hubo
ninguna crítica por parte de la
prensa, a excepción del
caricaturista Allan McDonald,
colaborador en Rebelión que en
su momento fue objeto de un
atentado. Algo similar sucedió
con el Gobierno del señor Maduro
que para coronar el rumor de ser
un ciudadano panameño se terminó
casando con una arribista
española con unas pretensiones
ilusas de ser la evita Perón
hondureña. Y se fue con más pena
que gloria, ya que ésta se la
llevaron los avorazados
empresarios de un gobierno hecho
a la medida de sus trajes.
Cuando llegó a la presidencia el
señor Manuel Zelaya Rosales
nadie tenía una expectativa
cifrada en su persona, puesto
que todos le reprochaban su poca
capacidad profesional y sus
maneras de ver el país como la
pequeña hacienda que ha tenido
en su ciudad natal Olancho,
famosa por ser el western
hondureño al mejor estilo del
cine norteamericano: Ancho para
entrar pero angosto para salir .
Sin embargo ya en los primeros
meses de su mandato todos nos
llevamos una sorpresa
superlativa, cuando éste inició
un proceso de Licitación para
cambiar la deshonesta formula de
comercializar el combustibles
por parte de las trasnacionales
estadounidenses. El proceso de
Licitación se substanció bajo la
coordinación de un experto en
combustibles, que había sido un
alto funcionario de una
transnacional, pero con el
tiempo había adjurado de sus
mañas. Sin embargo el gobierno
ha encontrado como obstáculo a
su paso a un poder judicial
atado a intereses mezquinos
partidarios, se ha enfrentado al
sabotaje de un país del norte
que no está de acuerdo con los
cambios, y manda mensajes
cifrados de amenazas veladas en
los campos de la importación y
la Migración; y ha tenido como
principal enemigo a un sector
empresarial interesado más en
conservar visas para no perder
la oportunidad de que sus nietos
conozcan un día al pato Donald
en persona que en salvar a
nuestro pobre país. Tiene en la
actualidad la disposición de
abrir el aeropuerto de Palmerola,
que está situado en una base
militar estadounidense, lo que
despertó un resquemor del
embajador de Estados Unidos con
nombre de vehículo (Ford), que
gracias a Dios ya se marchó de
nuestro país. Fue el primer
presidente que se atrevió a
nombrar el primer embajador en
Cuba. Ha sido Frontal con el
gobierno del norte
manifestándole que respete la
libre autodeterminación de los
pueblos, y en sus discursos
oficiales no es raro que
aparezcan figuras tan grandiosas
como Martí, Bolívar y Morazán.
Pese a que muchos miran en estos
actos la búsqueda de
legitimación, y un brochazo de
una falsa posición de izquierda,
el presidente Manuel Zelaya
Rosales aprobó un acuerdo con
Venezuela con relación al
suministro de Petróleo (Petrocaribe)
a condiciones casi regaladas,
que en un primer momento fue
objeto de criticas de corte
ideológico y anquilosado por
parte de ese sector empresarial,
que muchas veces rebuzna con el
fundamento que da la mediocridad
, y acicateado para que el
gobierno del norte certifique
sus mañas regionalistas de
lavadores, proclamándose
abiertamente en enemigos del
Gobierno de Chávez.
Pese a una oposición de grupos
más pro- Bush que el mismísimo
Bush -que por noticias venidas
por los aires alisios de la
pronta soledad del poder, se
quiere salir de su propio cuerpo
para redimir todos y cada uno de
sus crímenes- han visto en la
firma del ALBA una amenaza en
las relaciones bilaterales con
los Estados Unidos, como si el
tratado de libre comercio con
esclavitud en las maquilas,
fueran la bonanza o el paraíso
esperado de la nueva economía
mundial, que hoy por hoy y sin
caer en la exageración,
avergüenza incluso a sectores de
la ultraderecha estadounidense
como los senadores republicanos.
Unos medrosos aseguran que la
firma del ALBA lleva aparejado
un pacto político- militar con
Venezuela, otros con aires de
limosneros aseguran que el
tratado únicamente nos hace
amigos de otros limoneros, lo
que no pueden desmentir estos
enemigos de los sueños de
solidaridad humana y de las
esperanzas en la búsqueda del
bien común, es que una alianza
como el ALBA está concebida al
margen de intercambios
económicos injustos, y de
barreras arancelarias indebidas,
que coyunturalmente ponen las
grandes potencias cuando no les
interesa comprarnos ni
vendernos, y que el lucro
solamente es aceptado dentro de
las relaciones bilaterales si el
mismo redunda en beneficios
recíprocos. Tampoco pueden
afirmar que Venezuela necesita
económicamente de Honduras, y
que si acepta ser su amigo es
porque cada cierto tiempo en
esos lapsos y momentos
cualitativos de que habla Hegel
y el mismísimo Marx en los
términos dialecticos de los
procesos históricos, reaparecen
grandes hombres que retoman los
grandes sueños dejados en las
veredas de los caminos para
crear nuevos transformaciones
sociales, que contribuyen a
trastocar el orden de cosas
existentes. Por eso y sin apenas
haber soñado, tenemos un
presidente que pese a muchas
ambivalencias administrativas y
legales nos ha puesto a soñar en
nuevo amanecer latinoamericano.
El ALBA al fin se firmará en
Honduras y el sueño pues
empezará a despuntar al
amanecer.
Milson Salgado
Escritor hondureño
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