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Dos tercios de soberanía
por
Antonio Peredo Leigue,
Rebanadas de Realidad - MAS
Un referendo revocatorio
define causas, razones y
efectos. Fue siempre una demanda
de los pueblos como práctica
necesaria de un proceso
democrático. En Bolivia no se
había propuesto -y menos
ejecutado-, hasta el pasado
domingo 10 de agosto. Los
bolivianos y bolivianas con
derecho a votar, le dijeron al
Presidente: Sí Evo, continúa con
el programa de cambio. La
derecha, arrinconada en sus
pocos reductos, reaccionó como
fiera herida lanzando insultos
y, poco después, cometiendo
desmanes que pueden y deben ser
castigados.
¿Cómo se llegó a esta consulta
inédita en la historia de
Bolivia? Paradojalmente, se
origina en los peligrosos
desbordes con que los grupos de
poder intentan debilitar a este
gobierno. Es que, Evo Morales,
les está quitando, una a una,
las prebendas que se
adjudicaron, sin importarles que
el pueblo muriese de hambre o
alquilara como esclavo en
cualquier otro país.
El desprecio hacia el indio -que
constituye el 70% de la
población boliviana- se
convirtió en odio, y éste se
expresó en violencia, desde el
momento en que Evo Morales
asumió la presidencia del país.
Amenazas contra la
nacionalización de
hidrocarburos, obstáculos y
trampas en el proceso de la
Asamblea Constituyente,
insolencia y desafío en la
proclamación de autonomías
apócrifas. No pudiendo debilitar
al movimiento popular y su
conductor, han desatado una ola
de violencia que se prolonga un
año, en medio de la cual retan a
poner el mandato presidencial a
consideración del pueblo.
Revocatorio para pacificar En
noviembre de 2007, los comandos
de choque de las logias cruceñas
tiñeron de sangre las calles de
Sucre, a título de reclamar la "capitalía
plena". En ese ambiente de alta
tensión, varios prefectos
opositores afirmaron que el
Presidente Morales había perdido
la confianza del pueblo y que
esto podía demostrarse
claramente en un referendo
revocatorio.
Evo tomó el toro por las astas y
presentó, ante el Congreso, un
proyecto de ley para convocar
tal referendo. Ante el reto,
postuló un desafío abierto: si
ustedes, señores prefectos, son
capaces de vencerme y creen
tener apoyo popular, vamos todos
a referendo. Las condiciones
eran claras: si el
vicepresidente García Linera y
yo somos castigados con un voto
más de los que nos dio el
gobierno en diciembre de 2005,
nos vamos; si ustedes son
rechazados por una votación
mayor a la que obtuvieron
entonces, se van. El pueblo
decide.
La Cámara de Diputados, pese a
las protestas de los opositores,
aprobó el texto original enviado
por el Ejecutivo. Pero, en el
Senado Nacional, donde la
distribución territorial hace
que la oposición tenga mayoría,
el proyecto se mantuvo en
suspenso durante varios meses.
Los representantes de la derecha
prebendal sostenían que el trato
era injusto, pues Evo Morales
partía con ventaja sobre los
prefectos, ninguno de los cuales
alcanzó el 50% en las
elecciones.
"La democracia es 50% más uno"
decían Vásquez Villamor, Walter
Guiteras y Oscar Ortiz,
olvidando que, meses antes,
desacreditaban esa mayoría
afirmando que "2/3 es
democracia". En realidad, lo que
siempre han dicho es que
democracia se define por lo
favorable a sus intereses de
grupo. En el caso del referendo
revocatorio, querían poner, al
Presidente y a los prefectos,
bajo el mismo rasero. Aún así,
se aceptó la modificación.
Entonces, sin más argumentos,
archivaron el proyecto por
varios meses.
El 8 de mayo lo desempolvaron.
Satisfechos por lo que
significaba una derrota para el
presidente Evo Morales y, a la
vez, preocupados ante la
evidencia de que 'Tuto' quedaba
a la vera del camino político,
decidieron una jugada riesgosa.
Sacaron el proyecto de referendo
y lo pusieron en agenda para
que, ese mismo día, fuese
aprobado en el Senado Nacional,
¡sin modificaciones! El plan
ideado por cuatro iluminados de
la agrupación opositora era
simple y, a la vez, complejo,
pues dependía de muchas
decisiones tomadas por diversas
personas.
Su razonamiento era simplista:
el referendo por los estatutos
autonómicos de Santa Cruz,
mostraban una pérdida de
popularidad muy grande para Evo,
al mismo tiempo que una
identificación opositora con
Rubén Costas, el más duro
representante de las logias
cruceñas, que dominaban el
panorama económico. El
revocatorio tendría que ser
rechazado por el Presidente,
dada su aparente debilidad. De
ese modo, 'Tuto' recuperaba
liderazgo ante un acobardado
mandatario.
Lo menos que esperaban, los
senadores iluminados, fue que el
presidente Evo Morales
decidiera, esa misma noche,
promulgar la ley. Como no tenía
modificaciones, los prefectos
quedaron expuestos. La violenta
reacción fue, esta vez, contra
los senadores. La reprimenda de
Marincovic y Costas al
presidente del Senado Oscar
Ortiz, fue escandalosa: se
difundió en todos los canales
dominados por las logias.
Oposición por vía delictiva Los
prefectos pusieron todas sus
cartas en un plan
desestabilizador. La elección
prefectural en Chuquisaca, les
sirvió de gran escenario; allí,
acentuaron el racismo hasta
llegar a su punto culminante en
esa oprobiosa escena de los
campesinos semidesnudos y
arrodillados en la plaza
principal de Sucre.
No se contentaron con eso. Sus
grupos de choque asaltaron una
comisaría en Santa Cruz, para
liberar a cuatro o cinco de sus
compinches detenidos por
actividad delictiva. Aún más: en
la víspera del referendo por los
estatutos en Tarija, ocurrió un
atentado de principiante en
Yacuiba contra los estudios de
un canal de televisión opositor
al gobierno. Implicados: uno o
dos oficiales de ejército
incorporados a la guardia
presidencial. El primero de los
detenidos, portaba sus
credenciales, manejaba una
camioneta cargada de explosivos
y armas, aparte de estar ebrio.
Todas las agravantes para acusar
al gobierno de acciones
terroristas. Por supuesto, la
votación de Yacuiba, que hasta
ese momento iba a ser contraria
al referendo, se volcó a favor
del mismo. Las conclusiones
parecen obvias. Pero, sobre
todo, revelan el grado de
infiltración que tiene la
derecha violenta en el aparato
del Estado.
Por si esto fuera poco, esa
oposición recalcitrante no ha
tenido escrúpulos en utilizar
una demanda de los
discapacitados para armar una
secuencia de acciones que, el
martes próximo, aparte de ser
jornada elegida para un paro en
cinco departamentos, está siendo
preparado en Santa Cruz, para
apoderarse de las oficinas en
que funcionan las instituciones
del gobierno central y crear, en
la práctica, una insostenible
situación de desconocimiento del
gobierno que obtuvo más del 67
por ciento de la votación en el
referendo revocatorio.
Claro que, la soberanía de
Bolivia, tiene que imponerse
sobre la acción artera de los
grupos de poder que no saben
vivir de otro modo que sometidos
al gran capital internacional.
No hay alternativas: soberanía
para el pueblo o sometimiento al
imperio. El gobierno debe tomar
la decisión correcta.
Antonio Peredo Leigue, Senador
por el MAS.
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Gentileza:: Salvador Tio
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