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Caída del dólar, crisis del
imperio: guerra global
por Wim
Dierckxens*
La dominación de EEUU sobre
el mundo reposa en dos pilares
(su superioridad militar y el
dólar como moneda de reserva),
resulta estratégico para EEUU
preservar al dólar como la
moneda de reserva, privilegio
que adquirió desde finales de la
segunda guerra mundial. Desde
1945, el dólar como moneda de
reserva y moneda de pago
mundial, brinda a EEUU enormes
"subvenciones globales" que se
ven amenazadas al disputarse
actualmente su liderazgo. A
partir de la crisis de petróleo,
EEUU logró en 1975 que la OPEP
aceptara oficialmente
comercializar su petróleo sólo
en dólares. Un acuerdo militar
secreto para armar a Arabia
Saudita fue la contrapartida
(Vea en Internet, William
Engdahl, "Un nuevo siglo
americano: Irak y la guerra
oculta entre el euro y el
dólar"). Casi el 60% de 1.5
billones de dólares diarios de
transacciones internacionales en
monedas se realizan en dólares
frente a un 37% en euros; la
mitad de 9 billones de dólares
de exportaciones mundiales
anuales de bienes y servicios se
realizan en dólares y; dos
tercios de los 2,8 billones de
dólares de las reservas
mundiales están en dólares,
frente a un 20% en euros. Con la
introducción del Euro, hubo
mucha discusión que esta moneda
podría ser la próxima
alternativa al dólar.
Desde el mes de octubre del año
2000 hasta fines de diciembre de
2004 el dólar ha caído frente al
euro en casi 40% (pasando de
1,22 euros por dólar a 0.74), o
lo que es lo mismo, el euro se
apreció en un 65% (pasando de
$0,82 a $1.36). Luego el dólar
se recuperó un poco para oscilar
desde entonces a niveles
levemente por debajo de $1.30.
La devaluación de la moneda
universal se refleja en el alza
de precios del comercio
internacional en dólares. Ya
solo en el año 2004, los metales
subieron en un 21% durante y el
petróleo en un 34% (The
Economist, 1 de enero de
2005:77). Según Estela Dawson
("Diez razones por cuales BCE
puede vivir con euro fuerte"),
la participación del euro en las
reservas internacionales aumentó
en un 45% entre 1999 y 2003,
alcanzando un 20% de todas las
reservas internacionales en la
última fecha. Los depósitos en
euros de los países de la OPEP
subieron en detrimento de los
depósitos en dólares. Entre el
comienzo del segunde semestre de
2001 e inicios de 2005, los
depósitos en dólares como
porcentaje del total de
depósitos bajaron de 75% a
61,5%. Estas medidas han
provocado en los últimos años
una caída del dólar.
El problema, por el momento, es
que los Euros no dan abasto para
cumplir esta función. De acuerdo
con Laird hay probablemente unos
100 trillones de dólares
norteamericanos en circulación
como moneda universal. La
penetración del Euro es menos
del 10% de esta magnitud. Por el
momento, el Euro no aparece como
alternativa real. En épocas de
guerra, el euro no representa un
puerto más seguro que EEUU y
este país hará lo posible para
demostrarlo.
El actual refugio en el oro y
otros metales preciosos es la
consecuencia y demuestra la
pérdida de credibilidad no solo
en el dólar sino en cualquier
moneda occidental. La
desconfianza en el dólar se
revela en el precio del oro:
desde que la administración Bush
llegó al poder, el oro pasó de
200 dólares a 700 la onza a
principios de mayo de 2006.
La Guerra con Irak y la amenaza
de un holocausto en Medio
Oriente
Ahora bien, ¿Qué tiene que ver
la guerra en Medio Oriente con
la amenaza de una caída del
dólar? Todo intento de destronar
al dólar como moneda de reserva
o de comercio internacional pone
en peligro esta geopolítica
estadounidense. Hasta noviembre
del 2000 ningún país de la OPEP
se atrevió a violar la regla de
los precios en dólares. Los
europeos y sobre todo los
franceses, convencieron a Saddam
Hussein para que desafiara a
EEUU transando el "petróleo por
comida" de Irak no más en
dólares sino solo en euros. Los
euros se encontraban en una
cuenta especial de las NNUU en
el principal banco francés BNP.
El movimiento monetario de Irak
en sí era insignificante, pero
si la política se difundiera,
eventualmente, podría crear un
pánico de venta de dólares en
los bancos centrales y entre los
productores de la OPEP. En
noviembre del año 2000 Irak hizo
efectiva esa política e Irán
siguió en el año 2002. Corea del
Norte cambia en diciembre de
2002 sus reservas
internacionales de dólares a
euros No por casualidad los
países aparecen como números
uno, dos y tres en el "Eje del
Mal".
Existía el peligro que los
países de la OPEP llegasen a
adoptar el euro en bloque. La
implementación efectiva de tal
política hubiera significado la
caída libre del dólar. Este
panorama causa pánico en EEUU y
aquellos países que aterrorizan
a la elite de EEUU son países
terroristas que merecen entrar
al "Eje del Mal". La llamada
guerra preventiva contra el
terrorismo es una enorme cortina
de humo. La guerra de Irak fue
una advertencia preventiva al
mundo para no retar la hegemonía
estadounidense. Con la invasión
en Irak, EEUU mostró al mundo
estar dispuesto, a punta de
misil, defender los privilegios
de su moneda universal e evitar
una caída brusca del dólar.
Para evitar el colapso del
dólar, más recientemente, la
administración Bush ha tomado la
decisión de un ataque nuclear a
Irán, bajo falsas acusaciones de
que está desarrollando un
programa nuclear, así como EEUU
invadió a Irak cuando comenzó a
partir de 2000 a negociar el
petróleo en EUROS y cuando
decidió cambiar sus reservas
internacionales en dólares por
euros (Elias Akleh, "The iranian
threat: the bomb or the euro?",
24 de marzo de 2005). Fuentes
militares y de inteligencia
están informando sobre varios
hechos que indican que está en
las fases finales un ataque
militar norteamericano sobre
instalaciones nucleares iraníes.
El plan de ataque real es
conocido formalmente como
CONPLAN 8022 incluye la opción
nuclear. El plan es un ataque
nuclear provocado por una
amenaza inminente. Se emplearán
armas nucleares tácticas o
"bombas sucias" con una
capacidad explosiva de hasta
seis veces la bomba de
Hiroshima. (Daan Speak, "The
coming war against Iran",
www.daanspeak. com, 16 de enero
de 2006:4).
Como pretexto, EEUU acusa a Irán
de enriquecer uranio para
construir una bomba nuclear y
buscaba una resolución del
Consejo de seguridad para
pararlo bajo la amenaza de
sanciones incluso militares. La
resolución no prosperó en el
Consejo de Seguridad, por el
hecho que jamás se hallaron
pruebas fehacientes que Irán
está enriqueciendo uranio con
fines nucleares no civiles.
Además no prosperó debido a la
amenaza de un veto de China y
Rusia en el Consejo. Entonces,
EEUU buscaba otras opciones. Un
ataque de Israel contra Libanon,
bajo un pretexto muy barato de
la desaparición de dos soldados,
buscaba desde el inicio
involucrar a Siria e Irán en el
conflicto. Ante la amenaza real
de involucrar a Irán, Rusia y
China terminaron de aprobar una
resolución en el Consejo de
Seguridad. Irán ha de parar todo
proceso de enriquecimiento de
uranio, para así evitar dicho
ataque. En caso contrario se
abrirán espacios para
implementar sanciones no
exclusivamente económicas.
De la "Guerra contra el
terrorismo" a la "Guerra
prolongada"
Cuál es el motivo del paso de la
"Guerra contra el terrorismo" a
la "Guerra Prolongada"? El
petróleo no es solo el producto
más importante de los
intercambios internacionales, es
también el motor de la industria
sin el cuál ninguna economía
moderna funcionaría. Si un país
no posee petróleo está obligado
a comprarlo en el mercado
mundial en dólares. Los países
productores de petróleo no
gastan todos estos petrodólares
en su propio país, sino esos
dólares más bien a menudo suelen
ser invertidos en reservas
internacionales y generalmente
en EEUU como bonos del tesoro.
Mientras que el dólar es moneda
de reserva y de pago de
petróleo, EEUU con su economía
de guerra está en la posición de
mantener la demanda de dólares
artificialmente alta. Todo país
que desafía a EEUU en este
sentido corre el riesgo de un
ataque militar estadounidense.
Irán había anunciado de vender
el petróleo a partir de marzo de
2006 en Euros. Esta decisión fue
el motivo inmediato de un ataque
nuclear a Irán, pero no es la
causa de fondo.
Un gigantesco déficit comercial
de EEUU ejerce presión para que
el dólar devalúe. La amenaza de
una guerra sobre países
productores de petróleo, sin
embargo, tiende a alzar el
precio de petróleo y con ello la
demanda de dólares. Con una
demanda artificialmente alta del
dólar, el tesoro americano,
puede emitir billetes a costo
simbólico sin respaldo para
financiar su gasto militar así
como sostener el consumo interno
a pura deuda. Al poseer la
moneda mundial y al endeudarse
con el exterior, EEUU se endeuda
en su propia moneda que es capaz
de emitir. El anuncio de la
Reserva Federal de no publicar a
partir del 23 de marzo de 2006
la medición de M3 (la impresión
de dinero en papel) se hace con
el fin de imprimir más billetes
y así absorber las ondas del
choque de la venta masiva de
dólares sin que el público
internacional se entere
inmediatamente (Daan Speak,
2006: 4). Al emitir dinero en
forma descontrolada, cualquier
otro país del mundo sufriría un
severo proceso inflacionario
interno. Al emitir dinero para
poder pagar sus deudas externas,
el efecto inflacionario se
exportaría. Ningún otro país del
mundo está en estas condiciones
especiales de pagar su deuda
externa en moneda propia.
Mientras la guerra permita a
EEUU poseer la moneda de reserva
internacional, el país puede
endeudarse con el exterior, al
recibir crédito gratuito de casi
todos los países del mundo que
depositan importantes reservas
internacionales en papeles de
valor en dólares. Al aumentarse
la deuda externa de EEUU la
amenaza sobre el dólar aumenta a
menos que la demanda de ese
billete verde aumente a punta de
misil. De esta forma, la inicial
"Guerra contra el terrorismo" se
transforma en una "Guerra
prolongada" (The Long War). Con
una guerra prolongada, es
posible, en teoría, emitir
dólares de manera prolongada (Brulent
Gokay, "L´Irak, l´Iran et la fin
du pétrodollar", 30 de mayo de
2006). Cualquier país con un
fuerte déficit en la balanza
comercial se vería obligado a
controlar el déficit fiscal para
garantizar al menos el pago de
los intereses de su deuda
externa. Sin embargo, al imponer
la guerra prolongada, EEUU
impone, a punta de misil,
recibir capital de gratis en la
calidad de reservas
internacionales. Con la guerra
prolongada EEUU espera más bien
poder aumentar su déficit
comercial y fiscal. Para
garantizar su hegemonía, EEUU se
lanzará a una guerra larga no
solo en Irán sino probablemente
se comprometerá con una guerra
de múltiples frentes.
La amenaza interna y externa de
la hegemonía norteamericana.
La caída del dólar no es causado
por fuerzas externas, sino tiene
en última instancia su causa a
lo interno. Es verdad que existe
el peligro concreto que el euro
o el oro amenazan al dólar como
moneda universal. En apariencia
el dólar parece tener amenazas
externas. El verdadero motivo de
la pérdida de estatus del dólar
como moneda universal es que el
sistema económico mundial de hoy
se encuentra construido sobre
una gigantesca pirámide
invertida de deudas. La deuda
pública y privada a nivel
mundial, sumaba en 2001 unos 60
billones de dólares, o sea más
del 150% del PMB. Algún día hay
que pagar esa deuda, si es que
se pueda pagarla. La sola deuda
pública y privada de EEUU ya
representa el 50% de la deuda
mundial. Lo anterior quiere
decir que EEUU debe más que
todos los países del mundo
juntos. La deuda externa de los
países del Sur y la del ex
bloque soviético juntos, no
alcanzaban ni siquiera el 5% de
la deuda pública y privada a
nivel mundial. La magnitud de la
deuda a nivel mundial en general
y de EEUU en particular se
acentuó en años recientes. Entre
2001 y 2004, la deuda pública y
privada de EEUU aumentó en un
30% (Vea, Toussaint, 2004: 149 y
150).
El peso principal de la deuda
mundial se encuentra entonces en
los propios EEUU. Es ahí donde
está el mayor peligro de un
colapso financiero. Sumando la
deuda pública y privada
acumulada, EEUU debe en total la
suma de 38 billones (millones de
millones) de dólares, es decir,
aproximadamente el PIB mundial.
La deuda del gobierno federal de
EEUU en 2005 fue de 7,5 billones
de dólares, o sea, el 65% del
PIB. El congreso luego elevó su
techo a 8.2 billones. La mitad
de esta deuda, EEUU lo debe al
exterior. En solo intereses
pagaba 300 mil millones de
dólares al año. La deuda de los
Estados y gobiernos locales
alcanzaba 1,6 billones de
dólares, con lo que la deuda
pública asciende a 9,1 billones
de dólares.
La deuda privada acumulada de
los hogares estadounidenses
(sumando hipotecas, tarjetas de
crédito, etc.) alcanza 9.6
billones de dólares. La deuda
empresarial alcanzaba 7.6
billones y la del sector
financiero 11.7 billones de
dólares. (Vea, André Gunder
Frank, "Uncle Sam marching
without clothes": pag.1 y MW
Hodges, "U.S. Foreign Affairs
trade and reserve report", ambos
en Internet).
Casi la mitad de esta deuda
pública federal negociable está
en manos de inversores
extranjeros y más del 50% de
esas inversiones extranjeras a
su vez se encuentra en manos
asiáticas, sobre todo de China y
Japón. A los dos países juntos
EEUU debe dos millones de
millones de dólares. Al
depreciarse el dólar, las
reservas internacionales de los
países asiáticos perderían valor
rápidamente. La guerra prolonga
entonces la confianza relativa
en el dólar y de esta forma la
guerra se financia sola. Las
reservas internacionales
asiáticas no rehuyen el dólar
mientras su valor se mantenga
relativamente estable. La
conservación de las reservas
asiáticas en dólares, permite
por el momento que EEUU continúe
importando sus productos y
servicios, aumentando su deuda
externa y que aumente sin
castigo su deuda fiscal con su
gasto de defensa. Con los
ingresos obtenidos con sus
exportaciones, los países
asiáticos adquieren cada vez más
bonos en dólares. De esta forma
siguen financiando a crédito la
ascendente demanda
norteamericana de los productos
asiáticos. La consecuencia, sin
embargo, es que la magnitud de
las pérdidas potenciales de los
acreedores asiáticos aumentará
con el tiempo.
Si, en cambio, los países
asiáticos procuran diversificar
sus reservas, comprando otras
divisas, provocarían desde ya
una caída del dólar. La
capacidad de compra de EEUU
bajaría de repente en forma
sustancial. En este mundo de
mercado total, todos quieren
seguir ganando y todos quieren
creer que pueden salvarse. Al
desplomarse el dólar finalmente,
el primero que vende pueda
salvarse, pero la masa de
capital que llegue luego,
sufriría pérdidas enormes. Ni el
dólar, ni el Euro son puerto
seguro en tiempos de crisis.
Ante esta inseguridad creciente,
el papel del oro como reserva
internacional es ascendente. En
medio de la creciente
inseguridad monetaria
internacional, los precios del
oro y de la plata subieron y
subirán vertiginosamente.
El dólar en un callejón sin
salida
Ante la inminente incapacidad de
pago de EEUU, una creciente
cantidad de bancos centrales han
manifestado sus intenciones de
cambiar, al menos en parte, sus
reservas internacionales en
dólares, por otras monedas (euro
y yen), o más bien por oro.
Hacerlo en masa, implicaría el
colapso del dólar. La decisión
de China, el 6 de junio de 2005,
de reorganizar su estructura de
reservas, significa que hemos
entrado a un período de suma
inseguridad económica, ya que un
parcial cambio en la composición
de las reservas chinas empujaría
el billete verde hacia abajo. A
nadie se le escapa ni en China
ni afuera que la diversificación
de las reservas internacionales
a otras divisas, al oro y al
"oro negro", hace sumamente
vulnerable al dólar (Jaliffe
Rahme, "China abandona el
dólar",
www.rebelión.org
12 de enero de
2006:1-2). Si quiebra el dólar,
siendo moneda universal, habrá
una reacción en cadena.
Para evitar la venta masiva de
dólares en el mercado, EEUU no
solo tiene la política del
garrote mediante la guerra, sino
también la de la zanahoria. La
reserva federal de EEUU aumentó
en los últimos dos años las
tasas de interés catorce veces.
Al aumentar las tasas de
interés, sin embargo, aumenta
también el peso de las deudas
gigantescas. A partir de la
mayor caída de la bolsa de
valores en la historia entre
2000 y 2001, habían bajado las
tasas de interés a niveles
reales negativos. La
especulación podía seguir y esta
vez en el mercado inmobiliario.
De esta forma se generó una
burbuja impresionante en el
mercado inmobiliario a escala
mundial. La burbuja no tiene
precedentes en la historia tanto
por la magnitud del alza en los
precios de los inmuebles como
por la cantidad de países
involucrados. En términos de
valor la actual burbuja es más
grande de la historia, afirma la
revista The Economist (18 de
junio de 2005:13).
La mayor burbuja de todos los
tiempos explotaría, sin embargo,
con un continuo aumento de las
tasas de interés. En un momento
determinado los consumidores
dejan de poder comprar inmuebles
ya que debido a las elevadas
tasas de interés dejan de tomar
hipotecas. La gente se torna más
cautelosa. La demanda de
productos bajará y la crisis de
sobreproducción estallará. Ese
momento la revista estima
probable para el año 2006. El
anuncio de que en enero de 2006
la Reserva Federal aplicaría la
última alza den la tasa de
interés llevó a que China
anunciara que diversificaría la
canasta de sus reservas
internacionales. Es entonces que
se planea el ataque a Irán. Irán
es uno de los principales
proveedores de petróleo de
China. A su vez, la reserva
federal vuelve a aumentar las
tasas de interés. Si la crisis
no estalla adentro, entonces lo
hará afuera. Es este callejón
sin salida el que constituye la
verdadera causa de la guerra.
Hay muy pocas opciones que le
quedan a la actual
administración Bush para evitar
una crisis sistémica. Una opción
sería retornar al patrón de un
sistema de tipos de cambio fijos
y una conversión de las
obligaciones financieras
mundiales, es decir, que EEUU
pague sus obligaciones (LaRouche,
"El papel indispensable que
tiene EEUU en garantizar el
futuro de la civilización",
septiembre de 2005:9).
Ésta no es la estrategia elegida
por el actual gobierno en
Washington. La segunda opción
consiste en imprimir dólares en
forma descontrolada, política
ejecutada a partir de marzo de
2006 como ya hemos visto más
arriba. La tercera opción es la
privatización de los recursos
nacionales y su venta al
exterior, política que impulsa
el FMI en los países
periféricos, pero cuya opción se
puede descartar en EEUU.
Esta estrategia resultó
inoperable con el rechazo a la
oferta de Emiratos Árabes Unidos
en 2006 de manejar los puertos
en EU. La cuarta opción consiste
en el rechazo del pago de la
deuda. Esta opción está mucho
más cercana de lo que uno se
puede imaginar. Una parte no
despreciable de la deuda interna
de EEUU es financiada por la
Seguridad Social. La
privatización del Seguro Social
tiene como objetivo el no pago
de esa deuda. Está por ver
además hasta qué punto EEUU
asumirá las deudas a los demás
países del mundo. Como último
recurso queda, como ya vimos, la
guerra prolongada. Todo nos
indica que la estrategia
económica del gobierno de Bush
se dirige hacia la guerra
global.
* Wim Dierckxsens es miembro del
Foro Mundial de Alternativas
Barómetro Internacional
Análisis Político y Social
Nacional e Internacional de
Venezuela y el Resto del Mundo
Director: Diego Olivera.
Jefe De Redacción: Miguel
Guaglianone
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