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Cheney, Bush y Habbush
por Amy
Goodman
Democracy Now!
La Presidenta de la Cámara
de Representantes, Nancy Pelosi,
se encuentra en una gira de
promoción de un libro y está
siendo acosada por activistas e
interrogada sobre la declaración
en la que manifestó que "el
juicio político está totalmente
descartado." Recientemente,
respondió en el programa de
televisión "The View" : "Si
alguien estuviera al tanto de un
delito que el presidente hubiera
cometido, entonces la cosa sería
completamente distinta."
El periodista Ron Suskind,
ganador del Premio Pulitzer,
puede haber proporcionado las
pruebas que Nancy Pelosi no
quiere ver. Suskind acaba de
publicar un libro titulado "The
Way of the World". En él,
Suskind lanza una acusación
incendiaria: que el gobierno de
Bush ordenó a la CIA que
falsificara una carta para
apoyar las afirmaciones de que
Irak poseía armas de destrucción
masiva y tenía vínculos con Al-Qaeda.
También se revela que la persona
cuyo nombre figura en la carta
falsificada, el ex director de
inteligencia de Irak, el hombre
que era la jota de diamantes en
el juego de naipes de los "más
buscados" del ejército de
Estados Unidos, Tahir Jalil
Habbush, recibió un soborno de 5
millones de dólares.
Suskind grabó las entrevistas
que mantuvo con agentes clave de
los servicios de inteligencia
británicos y estadounidenses,
quienes le afirmaron que se
realizaron reuniones secretas
con Habbush. En esas reuniones
Habbush insistió en que Irak no
poseía armas de destrucción
masiva, y dijo que las evasivas
de Saddam Hussein sobre esas
supuestas armas estaban más bien
motivadas en la intención de
proteger a Irak de sus vecinos,
principalmente de Irán. Suskind
entrevistó a Rob Richer, un
agente de la CIA de carrera (que
renunció a la Agencia para
aceptar un alto cargo en la
empresa militar privada
Blackwater, donde dirige las
nuevas operaciones de espionaje
privado). Richer le dijo a
Suskind que George Tenet, el
entonces Director de la CIA, le
encargó la misión de ocuparse de
la operación de la carta falsa:
Richer: Lo que recuerdo es a
George diciendo, "Hemos recibido
esto de"…básicamente, de parte
de lo que George dijo era el "downtown".
Suskind: ¿Eso quiere decir de la
Casa Blanca?
Richer: Sí. … Me jugaría mi
reputación y diría que venía del
vicepresidente.
Suskind: Tenía el membrete de la
Casa Blanca.
Richer: Exacto.
Tras la publicación del libro de
Suskind a principios de este
mes, Richer emitió un
"desmentido ambiguo"
cuidadosamente redactado, que
según Suskind pone en evidencia
la enorme presión bajo la que se
encuentran Richer y otras
personas como él para que hechos
importantes se mantengan
silenciados. El dato clave se
mantiene en pie: Habbush, en
enero de 2003, aseguró a los
servicios de inteligencia
británicos y estadounidenses que
no había armas de destrucción
masiva. Es decir, se contaba con
esta información con el tiempo
suficiente como para detener la
invasión. Richard Dearlove, el
entonces Director de la
Inteligencia Británica (MI6),
voló a Washington para entregar
este informe contundente. En
lugar de cancelar la invasión,
Estados Unidos trasladó en
secreto a Habbush a Jordania y
le pagó 5 millones de dólares.
Cuando no se encontraron armas
de destrucción masiva Habbush se
convirtió, según Suskind, en
"material radiactivo dentro de
la Casa Blanca… todo el mundo
tenía pánico de que Habbush
apareciera en la pantalla de
televisión en aquel verano en el
que salió a la luz el escándalo
de Joe Wilson y Valerie Plame";
es decir, Habbush podría
empeorar los problemas políticos
a los que se enfrentaba la Casa
Blanca en relación con su
justificación de la guerra.
En septiembre de 2003, con
Habbush silenciado, se urdió el
plan para proporcionar la carta
que solucionaría todos los
problemas de la Casa Blanca: una
carta, antedatada en julio de
2001, manuscrita por Habbush,
que indicaba que Mohamed Atta,
el cabecilla de los atentados
del 11 de septiembre, había
recibido entrenamiento en Irak
para el secuestro del avión y
que Al-Qaeda también había
ayudado a Irak a conseguir
uranio de Nigeria. La carta fue
falsificada y filtrada en
Bagdad. Con esa información en
mano, un analista británico de
orientación conservadora, Con
Coughlin, escribió un artículo
que apoyaba la línea
argumentativa del gobierno de
Bush. La información se expandió
rápidamente por toda la prensa
internacional.
A partir del lanzamiento del
libro de Suskind, el congresista
John Conyers, Presidente del
Comité Judicial de la Cámara de
Representantes, puso en marcha
una investigación. Le pregunté a
Conyers si está habiendo
conversaciones para formar una
comisión bipartidaria que
investigue las acusaciones. El
presidente del Comité Judicial
respondió: "Hay cuatro comités,
y en breve se dará a conocer de
qué manera se relacionan entre
sí." Suskind ha tenido noticias
de que también está investigando
el asunto el poderoso Comité
Selecto de Inteligencia del
Senado, que preside el senador
Jay Rockefeller.
El Congreso debería averiguar :
¿Quién autorizó el pago de los 5
millones de dólares a Habbush?
¿Dónde está Habbush? ¿Será
llevado al Congreso para
declarar? ¿Quién autorizó la
operación de fabricación de la
carta? ¿Qué otros posibles
motivos ajenos a los políticos
puede haber para no
desclasificar el informe
Dearlove que asegura que no
había armas de destrucción
masiva en Irak?
Las próximas Convenciones
Nacionales que realizarán ambos
partidos para nominar
formalmente a sus candidatos
presidenciales estarán llenas de
vagas promesas de cambio. El
Congreso debería demostrar esa
voluntad de cambio e investigar
en profundidad a Cheney, Bush y
Habbush.
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Amy Goodman es la presentadora
de Democracy Now!
www.democracynow.org,
noticiero internacional diario
emitido en más de 700 emisoras
de radio y TV en Estados Unidos
y el mundo.
© 2008 Amy Goodman
Texto Inglés traducido por:
Ángel Domínguez y Democracy Now!
en español,
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Gentileza:: Revista Koeyu
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