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La teoría de la relatividad
general supera con éxito otra comprobación
Aprovechándose de una coincidencia cósmica única, unos astrónomos han medido
un efecto predicho por la teoría de la relatividad general de Albert Einstein
sobre la gravedad extremadamente fuerte de un par de estrellas de neutrones
superdensas. Los nuevos datos indican que la teoría de 93 años del famoso físico
ha pasado otra prueba.
Los científicos utilizaron el radiotelescopio GBT para hacer un estudio de
cuatro años sobre un sistema binario de estrellas diferente de cualquier otro en
el universo conocido. El sistema es un par de estrellas de neutrones, que se
detectan como púlsares por emitir un haz de ondas de radio como si fueran faros.
De los casi 1.700 púlsares conocidos, éste es el único caso en donde hay dos
púlsares en órbita uno alrededor del otro. Además, el plano orbital de las
estrellas está alineado casi perfectamente con la línea de visión desde la
Tierra, de modo que periódicamente una pasa por detrás de la región de gas
ionizado en forma de anillo que rodea a la otra, lo cual eclipsa la señal de ese
púlsar que cruza por detrás.
“Esos eclipses son la clave para hacer mediciones que nunca antes se habían
podido hacer”, recalca Rene Breton, uno de los investigadores, de la Universidad
McGill, en Montreal, Canadá.
La teoría de Einstein de 1915 predijo que, en un sistema cerrado de dos objetos
muy masivos, tales como estrellas de neutrones, el tirón gravitatorio que ejerce
un objeto, junto con el efecto de su giro alrededor de su eje, debe causar un
bamboleo del eje de giro del otro. Los estudios sobre otros púlsares en sistemas
binarios (donde el otro astro no era un púlsar) habían indicado que tal bamboleo
existe, pero no se pudieron hacer mediciones precisas de su amplitud.
Los eclipses permitieron que los astrónomos fijaran la geometría del sistema de
púlsar doble y pudieran seguir los cambios en la orientación del eje de giro de
uno de ellos. A medida que el eje de giro de un púlsar se movía lentamente, el
patrón de las obstrucciones de la señal del que pasaba por detrás de él también
cambiaba. La señal del púlsar que está detrás es absorbida por el gas ionizado
en la magnetosfera del otro.
El par de púlsares estudiados con el GBT está a unos 1.700 años luz de la
Tierra. La distancia media entre ellos es de sólo del doble de la distancia
entre la Tierra y la Luna. Cada uno completa una vuelta alrededor del centro
común de gravedad en menos de dos horas y media.
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Gentileza: tecnomania.com
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