|
Irán: Cacareo imperialista y
frustración mediática
J.M.
Álvarez
De los acontecimientos que
acontecen en Irán se pueden
deducir varias cosas: Si
Occidente protesta por el
resultado electoral, se debe a
que existen elecciones donde
concurren varios candidatos. Sin
embargo- a pesar de que ya ha
habido varias citas electorales
- siempre nos presentaron ese
país como una dictadura pura y
dura, algo que, dejando al
margen interpretaciones
subjetivas, resulta como mínimo
contradictorio. Lo que les
duele, lo que les hace sangrar
por la herida, es que el
derrotado ha sido un candidato a
priori, afín a sus intereses y
el vencedor ha sido el radical,
el enajenado, el amigo de Raúl
Castro y Hugo Chávez que, para
colmo, pretende el desarrollo de
su país sin tutelas
imperialistas.
En Irán está presente, como en
todas partes, la lucha de clases
por mucho manto religioso que
envuelva a ese país. Ahmadineyad,
cuenta con el apoyo de obreros y
campesinos, porque aparte
mesianismos religiosos
(presentes asimismo en las
sociedades occidentales) y rezos
a Alá, también desarrolla
políticas sociales vitales para
los pobres, que son criticadas
por Musavi, el candidato de las
clases acomodadas, que quiere
eliminarlas. Musavi es un
liberal que privatizaría- si lo
dejaran- todas las empresas
estatales, lo cual representa
una gran tentación para
Occidente. Por otra parte,
manifiesta querer más libertades
civiles, algo que está bien si
de verdad fuera para todos; ese
cuento ya lo conocemos en el
Primer Mundo: más libertades
para la burguesía y más miseria
para los pobres.
Una de las causas que alega
Musavi para repetir los
comicios, es que no había
observadores de los candidatos
en todos los colegios
electorales. Evidentemente esa
es una cuestión compleja, pues
depende de los recursos y otras
circunstancias pero si se
aplicara al pie de la letra, la
mayoría de las elecciones que se
celebran en Occidente serían
ilegales (por no citar los
pucherazos en España o Estados
Unidos). Ignoramos si hubo
irregularidades en Irán, pero no
ignoramos el sondeo de opinión
realizado, poco antes de las
elecciones, por los
estadounidenses independientes,
Ken Ballen y Patrick Doherty,
que fue publicado en el
Washington Post, y que daba el
triunfo a Ahmadineyad.
Es obvio que Occidente apoya a
Musavi; por tanto no es un
disparate, sospechar que esté
detrás de la insurrección de sus
partidarios. De hecho, ya
iniciaron la desestabilización
del país el pasado 28 de mayo en
la ciudad de Zahedan, fronteriza
con Afganistán y Pakistán, donde
un atentado suicida provocó la
muerte de 25 personas. El
atentado se atribuyó al grupo
"Soldados de Alá" que, según
Teherán, recibe financiación de
Londres y Washington (nada
descabellado: Ben Laden fue
parido en la Casa Blanca). Un
día después, en la misma ciudad,
fue tiroteada la sede central de
la campaña electoral de Mahmoud
Ahmadinejad. Además, desde hace
tiempo informaciones europeas y
estadounidenses dan por hecho la
infiltración de la CIA en los
sectores reformistas iraníes.
Las potencias imperialistas han
reaccionado de diferente manera.
Mientras el núcleo duro de la UE
lo ha hecho con cierta
severidad, Estados Unidos ha
adoptado una posición más
moderada, porque ha estado con
un ojo en Irán y otro en la
reunión de la Organización de
Cooperación de Shangai (SCO),
celebrada en Rusia, donde Rusia,
China Irán, India y Brasil,
apuntan la posibilidad de
comerciar dejando al margen la
fotocopia de color verde llamada
dólar. El otrora Imperio, se
desmorona en los frentes
económico y militar, es
consciente de ello y su flaqueza
le obliga a mostrarse cauteloso
para no complicar más su
gravísima situación.
Lamento la pérdida de vidas
humanas, cuya responsabilidad
compete a grupos relacionados
con las injerencias
estadounidenses denunciadas por
Teherán (dichos grupos
instigaron el asalto de
dependencias oficiales, incluido
un cuartel), y muestro mi
regocijo viendo la frustración
de los medios de alineación
masivos que asisten, impotentes,
el incierto devenir de su
"revolución" verde, sobretodo
desde que Rusia y China
mostraran su respaldo al
Gobierno iraní. El terrorismo
mediático (incluidas páginas de
Internet gestionadas por señoras
y señores de extrema derecha) no
quiere aceptar la idea de que la
época de las revoluciones de
colores ha sido superada a causa
del debilitamiento imperialista,
empantanado militarmente en
Oriente Medio y golpeado por la
crisis. Como ha dicho
Ahmadinejad en su visita a
Rusia, "la era de los
imperialismos ya ha pasado".
Gentileza:: J.M. Álvarez
paginadigital |