|
¿Desapareció?
Mumía Abú-Jamal
Por haber ido a un tribunal
de quiebras (aún cuando a uno de
los llamados, de quiebras
"estructurales"), General Motors
(GM) está haciendo historia.
Antes era el titánico Behemot de
los negocios norteamericanos que
hacía más dinero que ningún otro
negocio.
En 2006, GM reportó ingresos de
$207 billones de dólares -- sin
embargo las ganancias fueron
negativas (-$1.9 billones de
dólares.)
Como sabemos, hasta el Titánic
puede hundirse.
Hace tres años, GM era la
tercera corporación con más
ingresos en los Estados Unidos;
pero hoy acaba de ser borrada de
los Promedios Industriales de
Dow Jones, porque los precios de
sus acciones cayeron más abajo
de un dólar por acción.
Ahora, el gobierno
norteamericano está prestando
nuevos billones a GM, por un
total de casi $50 billones de
dólares que vienen de los
impuestos, sin ninguna seguridad
de que se va a recobrar ese
dinero.
GM era la fábrica más grande de
automóviles de la nación,
fabricaba Chevrolet, Pontiac,
Cadillac, Buick, Saab y Saturno.
Algunos modelos están siendo
descontinuados, mientras otros
serán vendidos. También
fabricaba el Hummer, un carro
deportivo, o SUV, Sport Utility
Vehicle, que evidentemente ha
sido vendido a una fábrica
china.
Críticos en el Congreso
norteamericano y en las
corporaciones de los medios de
comunicación, han dicho que los
problemas de GM son producto de
sus nóminas de sueldos y de los
llamados costos de "herencia," o
dicho en palabras más simples,
los beneficios de los
trabajadores retirados.
Incluso después del
desmoronamiento del modelo de
los mercados, sigue como
preocupación central de las
élites políticas y
propagandísticas su odio a los
sindicatos. Muchas de esas
élites elogiaron el Tratado de
Libre Comercio, NAFTA, (del
inglés, North American Free
Trade Agreement), como "bueno
para los negocios" y, en
consecuencia, "bueno para los
Estados Unidos."
Pero sólo un tonto puede creer
que aquellos en las líneas de
montaje de las fábricas diseñan
o deciden que clase de carros se
van a construir o vender.
GM sufrió de la miopía de su
gerencia, de su administración,
que no se pudo adaptar a los
cambios en las condiciones de
los mercados.
Hace treinta años, cuando los
Estados Unidos confrontaron una
crisis del petróleo, carros
pequeños empezaron a correr por
las pistas. Cuando los precios
del petróleo se estabilizaron,
las fábricas norteamericanas
hicieron flotas de SUV, que se
vendieron muy bien a los
norteamericanos que querían en
sus garajes el equivalente civil
de un tanque militar.
Pero la crisis de la gasolina de
2007 puso fin a esa idea.
Los fabricantes norteamericanos
de carros no podían regalar esas
cosas.
Entre tanto, los fabricantes de
carros en Corea y Japón, que
hacen carros seguros y baratos
con buenas garantías y con
servicio atento a los clientes
norteamericanos, se comieron a
GM de almuerzo. Otras compañías
asiáticas se están uniendo a ese
club. Tata Motors, de la India,
que fabrica los carros más
baratos del mundo, (el Nano a
$2,000 dólares) acaba de
adquirir el Jaguar y el Land
Rover.
El Presidente Obama dijo que GM,
"es muy grande para fracasar."
Ese es un juicio político, no
económico.
En la teoría capitalista
clásica, un negocio sobrevive si
vende productos y tiene
ganancias.
Ahora ya estamos más allá de ese
punto.
La política puede disfrazar el
problema, pero no lo puede
resolver.
Nota:
El más reciente libro de Mumía
Abú-Jamal es: Jailhouse Lawyers:
Prisoners vs. the U.S.A. (City
Lights Books, San Francisco,
2009.) En este libro Mumía trata
sobre la práctica de los
prisioneros que generalmente se
auto educan y luchan por cambios
en las prisiones a lo largo y
ancho de los Estados Unidos. La
distinguida intellectual,
activista y luchadora por
abolición de las prisiones, Dra.
Angela Y. Davis, escribe unas
conmovedoras palabras de
introducción.
Para adquirir este libro,
visite:
www.citylights.com
,
Traducción libre del inglés
enviado
por Fatirah,
litestar@aol.com , hecha en
REFUGIO DEL RIO GRANDE, Texas,
EE.UU.
Gentileza::
refugioriogrande@aol.com
paginadigital |