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Evasión fiscal y global
Gustavo
Duch
Las noticias nos han traído
a casa los conflictos entre el
Gobierno peruano (con el
Ejército y la Policía por
delante) y la población indígena
amazónica, que se opone a la
explotación del petróleo que se
encuentra bajo sus tierras.
Es larga la lista de los
argumentos de las organizaciones
indígenas que solicitan la
derogación de los decretos que,
dentro del Tratado de Libre
Comercio entre Perú y Estados
Unidos, impulsan estas
actividades extractivas:
desplazamiento de la población,
contaminación del medio
ambiente, problemas de salud,
limitaciones para sus modos de
vida y sus sistemas productivos,
de caza, de recolección, etc.
Los argumentos gubernamentales
descansan en los mitificados
"beneficios de las inversiones
extranjeras", por los que los
países con gobiernos
neoliberales se desviven y
entregan en bandeja de plata el
control de sus recursos
naturales.
Son ilustrativos los resultados
de informes, como los de las
organizaciones Christian Aid e
InspirAction, que desenmascaran
"el escándalo de un sistema
fiscal mundial que permite a los
más ricos del mundo y a las
empresas que representan eludir
sus responsabilidades, mientras
condena a los más pobres a un
desarrollo raquítico".
Los cálculos indican que los
países empobrecidos del Sur
dejan de cobrar cada año cerca
de 130.000 millones de euros en
impuestos que las empresas que
operan en su territorio evaden
con alguna maniobra (ellos
dirían arquitectura financiera)
o dejan de pagar gracias a
tratos "preferenciales". La
evasión que las empresas
multinacionales realizan en
América Latina y el Caribe se
calcula en 50.000 millones de
euros. Los informes nombran a
empresas como la petrolera
británica British Petroleum, la
angloholandesa Royal Dutch Shell
y la estadounidense ExxonMobil.
El escamoteo de las empresas
mineras europeas, asiáticas y
norteamericanas radicadas en
África supera los 65 millones de
dólares. También aparecen
retratadas en los informes
empresas de otros sectores como
la cadena de supermercados Wal-Mart.
Las cuatro empresas encabezan el
ranking de las mayores compañías
del mundo del 2008, según la
revista Fortune.
A finales de los 90, los
organismos financieros
internacionales aprovecharon la
bancarrota de Zambia para
imponer la privatización de sus
minas de cobre que no ha
aportado beneficios al país por
los derechos de explotación tan
bajos. Parecido al asunto del
coltan. Las mayores reservas
mundiales de coltan están en la
República Democrática del Congo,
pero, en un año (en el 2006), lo
que este país ha recibido por
los derechos de las
explotaciones mineras ha sido
¡menos de 86.000 dólares! O los
plátanos. Uno de cada tres
plátanos que compremos provendrá
de las compañías norteamericanas
Dole, Chiquita y Del Monte. Si
dichas compañías tributaran
alrededor del 35%, en sus
periplos por el mundo, con
escala en paraísos fiscales,
rebajarían su fiscalidad por
debajo de la mitad.
Recuerden que la cifra global de
esta evasión fiscal ascendía a
más de 140.000 millones de
dólares, cuando el presupuesto
global que los países ricos
destinan a la ayuda al
desarrollo es de aproximadamente
90 millones de dólares. Como
dice InspirAction "si los países
en desarrollo pudieran contar
con todo ese dinero que dejan de
recaudar a las empresas, podrían
transformar las vidas y las
expectativas de millones de
personas pobres. Por ejemplo, si
se hubiera invertido una
cantidad similar en los sistemas
sanitarios de estos países desde
el año 2000, cada año se habrían
salvado las vidas de 350.000
niños menores de cinco años".
Ante este atraco oficializado,
las respuestas gubernamentales
para revertirlo no sólo no se
dan, sino que, vía los acuerdos
de libre comercio se profundiza
y legitima un nuevo ejercicio de
servilismo frente a las
transnacionales. Los informes
referidos enumeran una serie de
posibles medidas para corregir
esta situación, a saber:
promover un nuevo estándar
contable internacional que
obligue a las empresas a
informar sobre sus actividades
en cada país, requerir a los
bancos que desvelen la propiedad
de las entidades extranjeras a
las que prestan servicios,
promover la adopción de
principios para prevenir abusos
fiscales, etc. Una propuesta
alternativa sería defender la
gestión soberana de los recursos
naturales por sus propias
poblaciones y exigir desde ya un
ejercicio de justicia: la
devolución inmediata de todas
esas cantidades sustraídas.
Gustavo
Duch
Miembro de Veterinarios sin
fronteras
Centro de Colaboraciones
Solidarias (CCS
ccs@solidarios.org.es
ONG Solidarios
www.solidarios.org.es
Gentileza:: CCS
[ccs@solidarios.org.es]
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