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Las derechas no descansan
Miguel
Guaglianone
Barómetro Internacional
Estábamos a punto de creer
que en Nuestramérica había
pasado ya el tiempo de las
dictaduras militares. Que los
borrascosos tiempos de barbarie
y vergüenza de las décadas de
los 60 y 70, que nos dejaran el
luctuoso saldo de miles y miles
de muertos a lo largo de todo el
continente, habían quedado
atrás.
Pero las derechas no descansan.
Las clases dominantes
latinoamericanas han visto
perder efectividad desde el
principio de este nuevo siglo a
su herramienta de la democracia
representativa bi(o tri)
partidista, que les sirviera por
décadas para mantener el control
de nuestros estados y la
dominación sobre nuestros
pueblos. En la medida que estos
pueblos han ido perdiendo la fe
en los partidos políticos
tradicionales y han descubierto
progresivamente que el arma de
los votos les sirve para elegir
outsiders (o por lo menos
políticos progresistas) cuya
preocupación y acción esté
centrada en la justicia social,
en el combate a la pobreza y la
atención a los excluidos, es en
la misma medida en que las
oligarquías locales han ido
dejando de tener el control
sobre sus mecanismos
tradicionales y naturalizados de
acceso al poder.
Han intentado entonces, para
recuperar los sitiales perdidos,
nuevas estrategias basadas ahora
en el control hegemónico de los
medios de comunicación, en la
creación de matrices de opinión,
en el financiamiento y promoción
de "movimientos civiles"
desestabilizadores y en
definitiva han desarrollado la
técnica del "golpe suave" (soft)
que se inaugurara con éxito en
Ucrania, con la "Revolución
Naranja", donde utilizando estas
herramientas lograron hacer caer
a un presidente electo (que era
de orientación pro-Rusa) para
sustituirlo por un presidente
pro-occidental. Esta técnica de
golpe suave no sólo fue creada y
afianzada por las clases
dominantes locales, sino que ha
contado desde su inicio con el
asesoramiento y la financiación
del poder hegemónico (léase
gobiernos del Norte y/o grandes
corporaciones).
El primer intento de utilizarla
en América Latina se dio en 2002
en Venezuela y resultó un
rotundo fracaso. Luego se
intentó implantar en Bolivia, en
Nicaragua y en Ecuador, allí
dónde aparecieron gobiernos
elegidos por sus pueblos,
tampoco lograron concretarla.
Los nuevos y complejos factores
que determinan nuestra actual
situación histórica, han
enfrentado con éxito el "soft".
Entonces, como no hay descanso,
como la necesidad no sólo de
recobrar el poder perdido, sino
de no perder ni un ápice del que
se sustenta, es un motor
constante, aparece hoy desde el
proceso social de Honduras, una
forma diferente de ataque al
poder. Podríamos llamarla el
"golpe suaviduro".
Desde el día jueves 25 de junio
el poder concentrado de los
medios de comunicación de masas
a nivel mundial (y el hondureño
en particular) comienzan a crear
la matriz de opinión de que el
presidente Zelaya está tomando
orientaciones perjudiciales a su
país. Un general desobedece la
orden presidencial de repartir
el material de consulta a
utilizarse el domingo 28, el
presidente lo destituye y la
Corte Suprema y el Congreso
desautorizan al presidente.
Mientras tanto, la muerte de un
ídolo pop permite al sistema de
información mundial ignorar por
omisión todo lo que está
sucediendo en Honduras. Entre
viernes y sábado la OEA y los
gobiernos latinoamericanos dan
su opinión apoyando al
presidente Zelaya, quien
acompañado de movimientos
sociales toma una base militar y
recupera el material electoral.
Un juez condena la actitud del
presidente. Hasta aquí los
acontecimientos se suceden
siguiendo el guión del golpe
suave.
Pero el domingo 28 en la mañana
aparece nuevamente la mano
militar gorila en nuestro
continente. Comandos
encapuchados secuestran al
presidente y lo llevan a Costa
Rica. Igualmente lo hacen con
los ministros. En el caso de la
Canciller, en el mismo operativo
maltratan a los embajadores de
Nicaragua, Cuba y Venezuela que
se encontraban junto a ella para
darle apoyo. El poder militar
corta la energía eléctrica y el
agua, cierra el canal de
televisión del estado y prohíbe
la transmisión de medios
alternativos. Persigue y reprime
a dirigentes sociales y a
políticos vinculados a Zelaya.
Controla toda la información
desde y hacia el exterior,
suspende el Internet. Decreta un
toque de queda. Vuelve a escena
el coup d'ètat tradicional con
toda su fiereza.
Claro que ahora se siguen
utilizando a la vez las técnicas
desarrolladas en las últimas
décadas. Los canales de
televisión locales transmiten
dibujos animados hasta que los
poderes controlados por las
oligarquías, una vez consumado
el golpe, reaccionan para
legitimarlo (El Congreso
destituye a Zelaya, y aparece,
tal como sucediera en Venezuela,
una "carta de renuncia"
apócrifa).
Aquí entonces, por primera vez
se conjugan las herramientas que
se venían utilizando para
desestabilizar, con la técnica
más tradicional de tomar el
poder por la pura fuerza de las
armas.
No tengo dudas de que este golpe
de estado es producto
esencialmente de la situación
particular de Honduras, un país
pobre y pequeño de
Centroamérica, con una historia
demasiado reciente de muerte y
desolación y dónde la influencia
y el poder de las grandes
corporaciones (bananeras y
demás) están aún muy vigentes.
Es muy probable que un
Departamento de Estado liderado
por Obama no sea esta vez el
apoyo directo del golpe, sino
que la oligarquía local haya
sido financiada y promovida por
intereses corporativos.
Sin embargo, lo que allí está
sucediendo no deja de ser un
globo sonda para desarrollar
nuevas políticas hegemónicas.
Henry Kissinger planteó en los
60 la teoría del Dominó, y todo
el apoyo de los EE.UU. fue hacia
la instauración de dictaduras de
derecha en el continente (acción
de contradominó), para evitar
que los pueblos de América
Latina siguieran el ejemplo de
Cuba.
El siglo XXI nos va dejando en
América Latina crecientes
procesos (impulsados desde abajo
por sus pueblos) de liberación y
autonomía. Se cumple la teoría
del Dominó. Venezuela es la
primera ficha de un movimiento
cada vez más acentuado de los
pueblos latinoamericanos hacia
la izquierda. Y las derechas no
descansan. Necesitan crear,
promover, desarrollar, impulsar
en el continente sistemas y
movimientos contraprogresistas
para mantener su dominio.
Por eso es imprescindible para
todos colaborar para detener
este proceso. Las acciones del
pueblo hondureño son
fundamentales. En la medida que
se vuelque a la lucha en la
calle para defender al
presidente que legítimamente
eligió, es en la medida en que
podrá combatir el golpe de
estado. Pero en los casos como
éste, en que el poder decisorio
es el militar, la historia nos
dice que no existe ningún
empacho en reprimir cruentamente
y sin medida, y eso puede
derrotar la lucha en las calles.
Entonces el otro factor
fundamental será la solidaridad
y el peso político de los otros
gobiernos de Latinoamérica, y
las acciones colectivas
concretas que puedan tomarse
desde todo el continente para
aislar y derrotar el golpe.
Este golpe de estado va más allá
de la toma del poder en uno de
los países pequeños de nuestra
región. Por todo lo expuesto,
aquí no sólo nos estamos jugando
el futuro colectivo de
Latinoamérica, sino que se están
poniendo a prueba la realidad
del movimiento de integración,
la efectividad de nuestros
nacientes organismos conjuntos y
la validez de un destino común.
Barómetro Internacional
Análisis Político y Social
Nacional e Internacional de
Venezuela y el Resto del Mundo
Director: Diego Olivera
Jefe De Redacción: Miguel
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