Joaquín Sabina | volver |
Cigarros
negros y alcohol, ¿cuándo piensa morirse?
Te
voy a enterrar.
Por
favor, un poco de coherencia. Prometió morir a los sesenta años, faltan apenas
nueve.
Sí,
pero me paso la vida rompiendo mis promesas. Y, a esta altura, no voy a
convertirme en un hombre serio.
(Joaquín
Sabina había empezado su día a las cinco de la tarde. Era la media noche, tenía
un vaso de gin en las manos y fumaba como un volcán)
(Joaquín
estaba pálido, casi verde, de nunca ver el sol)
-
Es verdad que fumo negros, es verdad que bebo whisky, es verdad que salgo por
las noches... eso me parece la cosa más normal del mundo a la que tengo
perfecto derecho. Pero todo eso, plasmado en los medios de comunicación, se
transforma en una caricatura de mí mismo. No es cierto que llego todos los días
a las seis de la mañana despierto. Imagina, es agotador estar siempre de orgías,
muy aburrido. ¿No te parece?.
No
sé cómo es estar siempre de orgías.
Ah...
no sabes lo que te pierdes.
¿No
se cansa de lanzar opiniones sesudas?.
Pues
claro, pero también me la paso haciendo bromas crueles sobre mí mismo.
Realmente, que alguien encuentre entre todo lo que yo digo, alguna cosa que
parezca ejemplar, a mí me resulta francamente increíble. Es terrible. No digo
que no sea un poco culpable de alimentar esas cosas, pero... cuando uno cuenta
detalles que pertenecen a su vida, todo se vuelve fantástico. Mucha gente vive
de noche, como los serenos y las prostitutas.
Hablando
de prostitutas... usted se quejó de que cobran demasiado caro, ¿estuvo informándose?
No,
hombre. ¡Estuve arruinándome!. He gastado un dineral.
¿Es
demasiado impertinente que un joven de 26 años le dé un consejo?
(Lo
piensa) Es demasiado impertinente.
No
importa, se lo doy igual: no gaste ese dinero, porque hay un montón de mujeres
dispuestas a pasar la noche con usted, por puro placer, sin necesidad de que les
pague.
Es
que yo soy un caballero español. Si no les pago, no logro excitarme con ellas.
Es un trato noble. Y la única relación decente que hay entre un hombre y una
mujer se consigue pagando.
Me
desilusiona.
Bueno,
hombre... Si tienes 26 años, pues, ya es hora... Mira, yo a las mujeres les
pago, pero, de vez en cuando, encuentro alguna con un absurdo sentido de la
dignidad, y me devuelve el dinero en la mesa de noche. Entonces yo me pongo muy
contento, porque ya tengo un dinerito más para gastarme con otra que no tenga
dignidad. Todos los artistas se enojan cuando alguien les dice: “¿no te das
cuenta de que las chicas van contigo sólo por la fama y el dinero?”. Yo
contesto: “naturalmente, y me ha costado mucho esfuerzo conseguirlo.”
Le
tomaron una foto besando al músico argentino Fito Páez en la boca, antes de la
pelea entre ambos, por supuesto... ¿hace eso muy seguido?
De
ni ninguna manera, sólo cuando hay un fotógrafo cerca. De otro modo no lo hago
ni bajo tortura.
¿Es
que no le gustan los hombres?
No,
es que me molesta su nariz.
¿Nada
más que su nariz?
No
vamos a hablar de eso ahora.
¿Será
mucho pedir que hablemos un rato en serio?
Entiéndeme,
es que me siento muy humillado. En este preciso instante otros cantantes son
entrevistados por mujeres guapas... y yo por ti.
¿Es
que tan feo le parezco?
No es eso, es que no hay ningún fotógrafo cerca, así es que a ti no te voy a
besar.
¡Joaquín,
un poco de cordura!. La gente va a pensar que se trata de una charla de
borrachos.
Es
bueno que la gente se lleve una visión acertada de la realidad.
Sabina,
¿se harta de usted mismo?
De
mi caricatura. Uno tiene que hacer negocios consigo mismo para seguir viviendo y
yo negocio conmigo para no odiarme demasiado. Pero aún no aprendí a controlar
lo que digo para que cuando salga escrito no suene mucho más ridículo todavía.
¿Sirve
de algo que yo prometa cuidar sus dichos?
También
yo prometí cuidarme y... mira como
estoy.
¿Arruinado
quiere decir?
Eso
lo has dicho tú.
¿Nació
el 12 de febrero de 1949?
Mejor
pasemos a la siguiente pregunta.
Hablemos
de su vanidad, entonces.
El
hecho es simple: mi terapia, mi modo de supervivencia, es el humor, no la
guerra.
¿Para
escapar de qué?
Bueno...
para burlarme de un mundo ridículo en el que yo estoy incluido ridículamente.
Es imposible que uno pueda tomarse en serio que tu estés entrevistándome,
pensado que lo que yo diga es publicable. En ese sentido yo tengo muy poco
respeto por ti, pero mucho menos por mí y por esta situación. Así es que
prefiero divertirme.
Pero
no aplica el humor sólo para reírse de la ridiculez del mundo, sino también
de usted mismo.
Es
que yo no quiero convertirme en un miserable: eso es el que se burla de los demás
y no de él mismo. Yo tengo serios motivos para burlarme de mí, porque me
conozco.
Reconocerá
que está altamente entrenado en el oficio de dar entrevistas.
Inevitablemente.
Hace un rato yo pensaba, hablando en serio...
También
yo quiero hablar en serio.
Pues bueno, mi vocación es escribir canciones y cantarlas en público. Pero
parece que ese oficio incluye tener que dar entrevistas. Tal vez yo no sea tan
valiente como para rechazarlas a todas.
O
tal vez, en realidad, le guste no hacerlo.
Tal
vez. Yo me divierto en las entrevistas porque, como público, me parece mucho más
interesante una entrevista como ésta que una con la rigidez de un político.
¿Quién dijo que no resulta interesante hablar de sus profundidades, por qué no de sus miedos?
¿Tu
quieres que hablemos de Páez (ríe)?.
¿Qué
teme de Fito?
Es
que tú no lo conoces... Tengo que vengarme (ríe otra vez). Él ha de estar con
una chica súper guapa y yo contigo, que estas sin afeitar.
No
va a lograr que me ponga siliconas en el pecho.
No,
claro, por favor. Si lo único que me ilusiona de ti es que no estás operado.
Joaquín,
¿cómo se llama la madre de sus hijas?
Se
llama Isabel (lo dice y, de golpe, se frena)... Oye, tu que te quejas de que no
te hablo en serio... Esta es la primera vez que digo su nombre en una
entrevista, porque siempre me lo han preguntado como hurgando, no con
naturalidad. Bueno, así se llama y la quiero mucho, somos íntimos amigos, pero
de verdad. Y mis hijas se llaman Carmela, de diez años, y Rocío, de ocho.
¿Y
es usted un buen papá?
No,
claro que no. Soy apenas un caballero español.
¿Será
que se ocupas mucho de divertirse y sólo de eso?
Yo
he defraudado siempre a todo el mundo, esto es en serio.
¿Y
le pesa?
Sí,
soy un caballero, pero con complejo de culpa. Mi autoestima es semejante a la de
(Franz) Kafka. En un zoológico yo no desentonaría entre los reptiles. A propósito.
Esta última frase la he repetido no menos de siete veces hoy día. Por favor no
la quites de la nota, para que el resto de los periodistas se den cuenta de que,
en realidad, les estuve tomando el pelo a todos.
Un ser inconsolable
¿Es
demasiado pusilánime hablar de drogas diciendo “no hay que drogarse”?
Mira,
cuando leí en el diario que la Organización Mundial de la Salud había
descubierto que la marihuana era menos nociva que el tabaco y que el alcohol y
que no lo había publicado... yo fumo “canutos” desde hace mucho años. Y
nunca pensé que iba a solidarizarme con Andrés Calamaro si lo metían preso
por decir que tenía ganas de drogarse en un recital, pero... desde luego, que
nos metan a todos, porque es absolutamente ridículo. Lo que hay que hacer es
decirles a las madres: “no se preocupe usted si su hijo fuma marihuana, preocúpese
usted un poquito si su hijo ‘esnifa’
coca los fines de semana, preocúpese un poquito más si lo hace todos los días,
preocúpese muchísimo si se pincha”. Pero englobar las drogas me parece una
infamia.
Y
entonces, ¿qué hay que hacer?
Pues
no lo sé. Lo que sí tengo claro es que esto no se arregla con hipocresía. Había
un canto de la hinchada de Boca Juniors que, cuando (Diego) Maradona tenía
problemas con las drogas, decía: “Diego no se drogó, Diego no se drogó.
Antidoping a Menem, la p... madre que lo parió”. Yo no podía creer que
dijeran que Diego no se había drogado. Pero luego siguieron: “Diego sí se
drogó, Diego sí se drogó. Vamo’ a drogarno’ todos, la p... madre que lo
parió”. Y eso me pareció un buen equilibrio.
Cosa extraña el equilibrio. Se supone que si uno es equilibrado, debe agradecerlo a los padres, por las enseñanzas que le dieron.
Se
supone, pero yo no estoy seguro de eso. Sobre todo tratándose de mis padres
Sus
papás: ¿Cómo se llamaban, qué hacían, que te dieron?
Mi
padre Jerónimo y mi madre Adela. Él era comisario de policía y ella era...
madre. Y me dieron... ganas de huir, lo juro. Aunque es cierto que mi padre me
dio más cosas. Escribía una poesía muy mala pero métricamente correcta y eso
me dio mucho gusto. Y mi madre... no estoy seguro, pero creo que mi carácter se
parece mucho al de ella. Cuando yo tenía apenas seis o siete días de nacido
estaba muerto de hambre y le pedía teta a mi madre. Pero ella me contestó:
hijo, es mejor que seamos sólo buenos amigos.
¿Les
debe algo?
Sólo
el glorioso momento en el que estuvieron en la cama y por el que yo nací.
Aunque, conociéndolos, pienso que no debe haber sido tan glorioso. Te das
cuenta por qué soy un ser inconsolable. Mi madre se acostaba con un policía,
que era mi padre. Y, encima, ahora tengo un hermano que también lo es.
¿Cómo
se llama?
Caín.
Está
bromeando.
Claro,
se llama Paco, es mayor que yo.
¿Por
qué siempre está huyendo de la realidad con tanto chiste inoportuno?
Porque
me da la gana.
Dijo
que su vida sería siempre mucho mejor sobre un escenario que fuera del él, ¿por
qué?
Porque
sobre el escenario pasan cosas increíbles. Y, aunque no lo creas, tiene poderes
curativos. Imagínate que alguna vez he pisado uno muriendo de un dolor de
muelas. Y al empezar el show se me pasaba. Pero en el mismo segundo que
terminaba volvía el dolor. El escenario es un planeta distinto que no tiene las
leyes de la vida y te puede durar un segundo o la eternidad completa.
¿Por
qué cuando tiene ganas de llorar se encierra en el baño?
Porque
un caballero español nunca llora en público.
Eso
es una estupidez.
Sí,
¿y qué?
¿Qué
le hace llorar?
Un
caballero español nunca cuenta por qué razones llora.
¿Jugamos
un rato a que deja de ser un caballero español y se convierte en un humano
normal?
No,
porque eso implicaría sentir mucho dolor y... no estoy dispuesto.-
-(1998)-
| volver |
Imprimir
paginadigital