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de Bahamonde Rosana Edit
Romance
Con el cielo en sus hombros
y un aliento matinal
de brisa fresca,
llega tierno,
casi trémulo, para poseerla.
Cintura frágil, alma de arena,
ella recibe a su coloso
ataviada con cuentas
de luceros y perlas.
Son las piedras talladas
por el paciente cincel
de orfebre de las mareas.
Amada y amante
en un ir y venir
de besos incansables.
Húmedos brazos fundidos
en un instante de eternidad.
El se aleja.
Un manto salpicado de escamas
acuna otra espera.
La playa descansa
en su lecho de tiempo.
Luego se asoma, levemente,
por el bies de las aguas.
Su apasionado Neptuno
ya vuelve.
de
Bahamonde Rosana
Poema a la Paz
Te busco en el fondo de mi alma.
¡No huyas! Te lo ruego, estoy cansada.
La violencia desgarra mis palabras
y fecunda su hiel en mi garganta.
Quiero lanzar mis enojos al abismo
del gran acantilado de los vientos.
Volver con tus palomas en los dedos
sembrando el universo de mis gestos.
Y caminar con tu vuelo sereno
hacia el tibio trigal de mis versos
donde habré de soplar tus virtudes,
con la miel de una nueva primavera,
florecida en los surcos de mi boca
y latente en el río de mis venas.

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