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de Duprat Nene
¡La raiz de tu encanto!
a Pablo Neruda
Tu alma de poeta, se quebró en la mirada
de tu Chile, esperando
febril ese milagro que su suerte cambiara.
¡Pero todo fue en vano!.
Hubo un dolor injusto, tiranía de lágrimas
que esculpieron su rasgo
sobre el doliente seno de aquella tierra amada.
¡De impotencia y fracaso!.
La soledad profunda se adueñó del espacio
que en Isla Negra, alzaron sus velos silenciosos,
por el exilio amargo...
¡Y apagaron tu canto!.
En el sabor a sombra de aquel solar soñado
¡Sus piedras te lloraron!
-¿Fue acaso en esa prueba que la musa encontrara...
La raíz de tu encanto?
El valor de tu prosa vital, desesperada,
se nutrió en el espanto.
El Amor hizo presa de tu verso divino
que ardió en su fuego santo.
La magia de las letras, sangraba en los latidos
que tus sienes golpearon.
Y nubes de belleza cumplieron el destino...
Para el cual te forjaron.
PABLO... de nieblas e infinito.
¡PABLO de pueblos... y de llanto!.
Elegía a un Poeta
La luna del espejo
te devolvió tu imagen
Marchita por el tiempo.
Pero en tus ojos ciegos
se conservaba el ángel
que nutriera tu genio.
Aprendiste muy tarde
que la vida se plasma
de "pequeños momentos".
Y que es más importante
la felicidad lograda,
Para seguir viviendo.
Pero hay algo que olvidas,
que sembraste en tu senda
de escritor y poeta.
El ardor de tu vida
de calidad perfecta
y el alma de tu "estrella".
No es hora de lamentos,
ni de llantos, ni quejas,
sino de gracia plena.
La sombra de tus restos
en la lejana tierra,
nos oprime y apena.
El país te reclama,
desea tu regreso
y tu descanso eterno.
En la patria cantada,
en tu prosa, en tu verso,
con sabor orillero.

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