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C o r r e O |
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| . Sumario _____________________________________________ 1/Presentación 2/Sebastián Bianchi: Guerra extenuada a la ballena de Troya 3/Ayuda 4/¿Se acuerda de...? 5/Consulta 6/Rock & Shout Argentino 7/Ezequiel Alemián: La famosa avenida Bragatuní 8/Comic 9/Sir John Tenniel: Conejo blanco mirando el reloj _____________________________________________ 1/Presentación _____________________________________________ Correo Extremaficción se les ha presentado hoy en su casilla de correo. Esto es en virtud de que usted ha dicho sí cuando se lo consultó al respecto. O, también, porque no afirmó ni negó, entonces ha sido incluido en una zona intermedia, en donde todo es posible, incluso renegar. Lo cierto es que, ante el hecho consumado, ¿qué es lo que usted puede hacer? Se le recomienda, por ejemplo, considerar cada uno de sus ítems --que pueden buscar mediante el mecanismo de rastreo que provee un novedoso sumario analógico-- con el respeto que de sus enunciados se desprende. ¿Tiene usted avidez? ¿Cuántos libros leyó? Pero, esas son preguntas al margen. Qué maldad aprovecharse de inocentes y llenar con fingimientos el espacio de la ficción. D. W. _____________________________________________ 2/Sebastián Bianchi: Guerra extenuada a la ballena de Troya _____________________________________________ I. La iliada, de Homero Mientras hablaba, saltó del carro llevando todas sus armas, haciendo tal estrépito al entrechocar los bronces que le cubrían, que hubiese llenado de horror el corazón de los más valientes guerreros. ¡Qué poco se parece a su padre el hijo de Tideo! Como inclina su tallo la amapola de un jardín, cediendo al peso del fruto o de los aguaceros de la primavera, así inclinó el guerrero la cabeza, poderosa bajo el casco. No tardó en hundirse en el océano la fulgurante luz del sol, derramando sobre la tierra la oscura noche. Néstor, aunque estaba bebiendo, se dio cuenta del espantoso tumulto que se hacía más grande por momentos, y dijo de este modo al hijo de Esculapio: --Divino Macaón, ¿cómo te parece a ti que va a acabar todo esto? Acertó a darle en la cima del yelmo, pero el bronce repelió al bronce y la aguda punta no llegó a hundirse en la cabeza porque se opusieron los dobleces del casco, regalo de Apolo, y sus agujeros, que hacían oficio de ojos. Eran tan formidable el estruendo, obra de los dos ejércitos, que, subiendo a través del éter, llegó a la resplandeciente mansión de Zeus. Ojalá pudiera librar a tu hijo cuando corra la muerte detrás de él, con la facilidad con que voy a forjar para él una armadura tan deslumbrante que será el asombro de todos los que la contemplen. Y la tierra que dejaban a sus espaldas, aunque era de oro, parecía negra y removida por incomparable maravilla. II. Guerra y Paz, de Tolstoi Sonia --decía Natacha, toda entusiasmada, a su linda prima-- ¡qué bonito es esto! Aunque los elementos que componían su existencia fuesen iguales que antes, en su interior sólo causaban impresiones sin ilación, completamente aisladas. Pensaba en la guerra como piensan las mujeres; temía por su hermano, deploraba la crueldad de los hombres que se degollaban unos a otros. Napoleón, que no había cesado de mecerse en sus ideas de grandeza, por último sintió, gracias a su instinto y su fino tacto de cómico, que el instante perdería su solemnidad si se retardaba mucho tiempo. Sólo temía una cosa: haber sido juguete de una ilusión. III. Werther, de Goethe Yo camino junto a él, arrancando las flores que encuentro a su paso, con las cuales hago un bonito ramillete, y lo arrojo al cercano río, siguiéndolo con la mirada mientras se aleja sobre las ondas mansamente. El mundo parece acabarse conmigo. ¿No reconoces la voz de la criatura extenuada, desfallecida, que se hunde sin remedio, y a pesar de su inútil lucha, gritando con amargura: "¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has abandonado?" ¿Y ha de darme vergüenza esta exclamación? ¿Y he de temer que llegue el momento en que se escape de mi boca, como se escapó de la vida de aquel que, hijo de los cielos, se ha envuelto en ellos como un sudario? ¡Pobre insensato! Envidio la locura, envidio el laberinto mental en que te pierdes. --Werther --dijo--, muy enfermo debés estar, cuando tu música favorita te desagrada de este modo. Cuando cierro los párpados, en el cerebro, donde se encuentra la potencia de la vista, dispongo claramente sus ojos negros. Es imposible que te explique esto. Duermo. Con qué placer hubiera dado esta pobre vida humana para confundirme con el huracán, rasgar con él los mares y agitar sus olas. IV. Moby Dick, de Melville Puedes vislumbrar esa verdad intolerable ahora: que todo pensamiento profundo y honrado no es sino el intrépido esfuerzo del alma para mantener la libre independencia de su mar, mientras los vientos más feroces del cielo y la tierra conspiran para arrojarla contra la costa traidora y servil. No es más que el envoltorio de la tempestad. Pero cuando, como en el caso del zar Nicolás, la corona circular del imperio geográfico ciñe una mente imperial, la grey plebeya se humilla ante esa tremenda centralización. Y el poeta trágico que quisiera pintar la rebeldía humana en su vuelo más amplio y en su acción más directa, no podría omitir una insinuación que, para su arte, es incidentalmente tan importante como ésta a que ahora hemos aludido. Como si hubiese dicho: todos mis medios son cuerdos; pero mis móviles y mis propósitos son insensatos. Tus pensamientos han creado un ser viviente en ti. Las olas también cabeceaban inclinando sus cresta indolentes, y en el infinito éxtasis del mar el este cabeceaba hacia el oeste y el sol cabeceaba sobre todo. Entre las criaturas, ¡qué pocas son grandes como la ballena! Yo mismo disfruto interiormente de una muda calma, mientras giran a mi lado planetas nefastos de infinita tristeza. ¡Oh Pip! ¡Tu desdichada risa, tu mirada ociosa pero inquieta, tus gestos extraños se mezclaban, no sin significado, con la negra tragedia de la nave melancólica y se burlaban de ella! Lo pensaré. Pero no. Ya he avanzado tanto en el lado oscuro de la tierra que el otro, el lado luminoso de la teoría, sólo me parece un crepúsculo incierto. ¿No terminarás nunca, carpintero, con ese ruido infernal? Después, todo se desplomó y el gran mar volvió a extenderse como desde hacía cinco mil años. _____________________________________________ 3/Ayuda _____________________________________________ a. La segunda sombra corresponde al ave con las alas en "v". b. El molino a la izquierda es el responsable del efecto "arruga". c. Nótese la inclinación de la antena, que despeja toda duda. d ¿Está seguro? Véalo de otro modo; no, ése no, el otro. e. Tuérzale el pico, pero no lo dañe. f. Añada, escurra. g. Esa "x" es más que una señal. h. Da a entender que es un puñal. i. Esa casi concordancia en una trampa. j. Una lo dos puntos y espere. k. La cuarta sombra es la proyección del gusano. _____________________________________________ 4/¿Se acuerda de...? _____________________________________________ ¿... la canción 25? ¿... el "dulce" dolor? ¿... la nube García? ¿... la pata en la lata? ¿... la banda de los perros? ¿... el olor "invicto"? ¿... el "vicio del loro"? ¿... María la vieja? ¿... el entierro de la guitarra? ¿... las píldoras cero? _____________________________________________ 5/Consulta _____________________________________________ ¿Cómo funciona su máquina? Descríbanos esa zona de su vida conectada tan temprano con su anuencia. ¿Desea la cubierta, definiendo de este modo la parte visible? Cuéntenos cómo querría ver lucir su superficie. Queremos saber cada cuánto usted se pinta y qué relación tiene esto con su máquina? ¿Considera que ya es tiempo de destruirla? ¿Está oyendo? Le repito por las dudas: Cómo funciona su máquina. Descríbanos esa zona de su vida conectada tan temprano en consecuencia. ¿La desea cubierta, definiéndola de un modo visible? Cuéntenos cómo querría lucirse en superficie. Queremos saber cada cuánto usted pinta en relación con esto y su máquina? ¿Considera ella que es tiempo de destruirla? ¿Estás oyendo? Me arrepiento por las dudas. _____________________________________________ 6/Rock & Shout Argentino _____________________________________________ Yuyi yuyi En la zona de la mano que se abre y se cierra Yuyi yuyi yuyi Yuyi yuyi yuyi En el buco de la muela pasta de mercurio Yuyi yuyi yuyi Yuyi yuyi yuyi ¿No había un ojo sano al lado de uno ciego? Yuyi yuyi yuyi Yuyi yuyi yuyi ¿Y en qué competencia perdieron al bastardo? Yuyi yuyi yuyi Yuyi yuyi yuyi Letra: Emilio Garbazi Música: Federico Lamberto, Martín Carredo. Grabado por: "Los hijos de la manca" en "Aspectos dilectos" (1983, discos Orfeus, Ciudad de Santa Fe) _____________________________________________ 7/Ezequiel Alemián: La famosa avenida Bagratuní _____________________________________________ Asomándonos sobre el marco de la ventana del amplio departamento que nos han concedido, en el tercer piso de un viejo edificio oficial, vemos extenderse a uno y otro lado, atravesando la ciudad, la famosa avenida Bagratuní. En su momento fue el gran orgullo del país. Tiene tres carriles por mano y una amplia plazoleta que divide el tránsito que circula hacia un lado del que lo hace hacia el otro. En dirección al este, se extiende hasta la base misma de las montañas, donde cambia de nombre y, transformada en la ruta interestatal 57, se prolonga varios miles de kilómetros en una travesía a la que pocos de los habitantes de este lugar se le han animado. En dirección al oeste, al llegar a Sahak se bifurca en una intrincada red de sinuosos senderos de montañña, al cabo de los cuales suele haber alguna antiquísima construcción de piedra. El tramo más céntrico de la Bagratuní tiene no menos de diez kilómetros de extensión. A su vera, como si se tratase de un río, se suceden los tres grandes barrios de la ciudad: Partev, Koriun y Terdat. Hasta hace dos años, nos han dicho en el aeropuerto, por debajo de la avenida circulaba el subterráneo, pero la falta de energía ha obligado al gobierno a suspender el servicio. También han cancelado sus recorridos la mayoría de las líneas de colectivos. Sólo quedan en funcionamiento, y con largos intervalos entre un coche y otro, la roja, que describe un itinerario zigzagueante a uno y otro lado de la Bagratuní, y la blanca. Autos se ven muy pocos, casi todos viejos y circulando a muy baja velocidad. Ayer por la mañana hemos visto, a dos cuadras de nuestro edificio, cómo tras varios sacudones uno de estos vehículos dejaba de funcionar, y el dueño lo abandonaba sin más en medio de la avenida. Hoy hemos vuelto a pasar por el lugar, y el auto seguía ahí, cubierto por el hielo. ¿Por qué nadie lo ha retirado? ¿Por qué nadie le ha robado las ruedas, o las tazas de las ruedas? ¿Por qué nadie le ha roto los vidrios a los golpes, o le ha destrozado la parrilla y los focos? Siete es la cantidad de pisos promedio que debe tener la mayoría de los edificios que hay en esta zona de Partev en la que nos encontramos desde hace menos de una semana. Es una cifra extraña, pero la he calculado personalmente, anotando la altura de las construcciones que la distancia me ha permitido distinguir. Son edificios macizos, con mucho mármol en el interior y revestimiento de piedra por fuera. El paso del tiempo, la rigurosidad del clima y el smog urbano han ido oscureciendo los frentes, de modo que casi todos son de un gris oscuro parejo. Enfrente nuestro está lo que fue la principal repartición impositiva de la ciudad. Paneles de alambre tejido y placas de hierro cubren puertas y ventanas de la planta baja y del primer piso, que se nota llevan mucho tiempo sin ser abiertas. En los marcos y en los zócalos se acumulan papeles y basura. Sin embargo, es indudable que en el edificio vive gente. Varias ventanas de los pisos superiores, por ejemplo, están abiertas, algunas de par en par, y otras están rotas. A su través vemos pasar gente durante el día, y por la noche vemos titilar las sombras que proyecta el fuego contra las paredes. Luz eléctrica solamente hay en los edificios que han logrado conservar un generador autónomo, que hacen funcionar desde que cae el sol hasta que la gente termina de cenar, y que a la noche mantienen en automático para sostener los sistema de calefacción. El frío es muy cruel en esta ciudad, y el tiempo de los hacheros ya se ha consumido. Quienes no tienen corriente, o directamente ocupan alguno de los miles de edificios abandonados, levantan los pisos de los espacios comunes para encender el fuego que los proteja por la noche. Así también se han incendiado muchas construcciones. Según recuerdo de las cosas que me contaban cuando era chico, todos los frentes que hay a lo largo de la avenida Bagratuní se decoraban con flores los días en que había desfiles, y la gente se asomaba a las ventanas para arrojar pétalos de rosas a la caravana. La procesión terminaba en la plaza Pavstós, donde el representante de turno prometía un nuevo ciclo de expansión económica. Por esos discursos y por la carrera de Aghtamar era y sigue siendo famosa la avenida Bagratuní. _____________________________________________ 8/Comic _____________________________________________ ¿Qué mirás gordo boludo? ¡Ah sí, ésta me las vas pagar! Cuidado... Ataca, muerde, lastima. Te hace víctima a vos que eras su agresor. Todo se pone de triste gris, incluso vos, planeta, te ponés triste gris. ¿Qué mirás gordo boludo? S. B.
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