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Claudio
Vaca
Sinónimo
de amor : duda
Se conocieron
porque debían conocerse, el trabajo fue su nexo, cada uno se dio cuenta
que el otro existía después de cinco meses de haberse visto por primera
vez, cinco meses de buen día y hasta mañana y nada más.
La
empresa Papelera donde trabajaban comenzó a crecer y se hizo necesario
cambiar los sistemas informáticos y formas de trabajo fue en ese momento
que Francisco y Ana comenzaron a trabajar juntos.
Intercalaban
los diálogos para conocerse mejor con el trabajo diario. Así ella supo
que él tenía 21 años, igual que ella. Tenía un hermano mayor, ella
también tenia una hermana pero un par de años menor. Él vivía en la
zona sur en una casa con sus padres, su hermano era casado, en esto lo que
los diferenciaba era que ella vivía en la zona oeste y su hermana al ser
soltera también vivía con ellos. Él era técnico y estudiaba ingeniería,
ella estudiaba análisis de sistemas. Él no tenía novia, ella si lo tenía
y estaba muy enamorada...
Con
el paso del tiempo su amistad se fue haciendo más grande eran más
confidentes, más compinches los dos tenían carácteres parecidos y por
eso se llevaban tan bien, desayunaban juntos, ella lo pasaba a buscar para
ir a almorzar, los diálogos comenzaron a ser con mas picardía y se
divertían mucho, él le decía cosas dulces y le regalaba caramelos, ella
lo provocaba y se ruborizaba, él la amaba en silencio, ella lo quería...
como a un hermano...
Con
el tiempo no le alcanzaban los desayunos y los almuerzos para hablar
entonces comenzaron a ir a un pub cerca del trabajo, cada vez con más
frecuencia, ella ponía excusas para que el novio no la fuera a buscar a
la salida del trabajo, él después de tomar varios cafés la acompañaba
hasta la parada del colectivo y ahí seguían hablando, haciéndose los
distraídos para que pasaran varios, como si no quisieran separarse
nunca...
Pasó
el tiempo y llegó la época de vacaciones ella se fue dejando a su
hermanito como le decía, porque eso era él
para ella, pero en el
periodo que estuvo separada de él se dio cuenta que parecía que el
tiempo se hubiera detenido y los días no pasaban nunca ¿ porque no
estaba contenta ya que estaba con su novio? El recuerdo de Francisco se
presentaba a cada momento. Las bromas, los caramelos, los almuerzos, el
caminar hacia la parada del colectivo, todo esto la invitaba a mirar el
mar y quedarse callada. Su actitud distraída y distante hizo que la
relación con su novio se fuera resintiendo y desgastando, las continuas
peleas y pensar en Francisco mas que disfrutar de la presencia de su novio
distorsionaron sus sentimientos, los mismos que ella creía sólidos e
inamovibles.
Mientras
ella estuvo de vacaciones él estaba como en otro mundo en el trabajo,
caminaba sin saber donde ir, no sabía de que hablar con sus compañeros,
miraba el reloj cada 5 minutos como si quisiera que el tiempo pasara rápido,
cada día que pasaba lo ponía un poco mas contento. El lunes, cuando ella
regresaba, el se vistió y arregló como nunca, esa noche no había podido
dormir y en el colectivo camino del trabajo el corazón le latía tan
fuerte que parecía que le iba a estallar en cualquier momento.
Ella
también estaba muy excitada, eligió cuidadosamente su ropa, blanca,
tenia que ser blanca para poder resaltar su bronceado, esa mañana su
novio la llevó hasta el trabajo y tuvieron una pelea como de costumbre,
él le reprochaba su vestimenta provocativa, pero ella no lo escuchaba,
solo escuchaba la voz de Francisco...
En
el reencuentro no hubo palabras, solo sus ojos hablaban, el salón donde
trabajaban y sus compañeros desaparecieron, solo estaban ella y él. Él
solo le pudo preguntar como le fue, ella como había estado el trabajo. La
ansiedad contenida por tantos días y la alegría de volverse a ver explotó
recién en el almuerzo. Ella le contaba lo bien que había pasado sus
vacaciones, él decía no haber tenido problemas, los dos mentían y cada
uno de ellos lo sabía.
Y
se fueron uniendo cada vez más y más, las peleas con el novio fueron en
aumento y los sentimientos de ella fueron cambiando, y llego su cumpleaños...
Francisco
le hizo un regalo con una tarjeta simple que lo decía todo, a la salida
del trabajo fueron a tomar un café para festejar, ella le mintió a su
novio, que todavía lo era, pero la idea de la ruptura comenzaba a rondar
su cabeza.
Un
sábado Francisco organizó un asado en su casa con los compañeros de
trabajo, al invitarla le dijo que fuera con su novio, pero se lo dijo por
compromiso, no porque lo sintiera, pero ella fue la primera en llegar esa
noche... sola.
A
la hora de cenar ella se sentó al lado de él,
pero él actuó toda la noche como si fuera una compañera más.
Ana
al hablar con otros compañeros que le preguntaban por su novio les dijo
que se habían peleado y habían roto la relación definitivamente, él la
escucho y se hizo el desentendido, su cabeza le daba mil vueltas, pensaba
que ahora tal vez sí...
El
lunes la invitó a almorzar a un lugar distinto al de todos los días
donde no hubiera compañeros de trabajo y le dijo todo lo que sentía,
ella le dijo todo lo que lo quería, y un beso largo y cálido sello la
unión.
Comenzaron
a compartir todo absolutamente todo, se querían y no lo ocultaban, eran
muy celosos el uno del otro estaban siempre juntos y esperaban con
ansiedad las salidas de fin de semana siempre era una fiesta.
Vivían
el hoy y lo disfrutaban a cada momento. Pero llegó el momento de no pesar
solamente en hoy sino también de pensar en mañana, tenemos que ahorrar
decía ella, tenemos que casarnos decía él.
Ella
para poder aumentar su capacidad de ahorro cambio de trabajo y empezaron a
ahorrar, después de un tiempo compraron un departamento, y empezaron
a planificar la compra de los muebles. Ella comenzó a frecuentar
otros ambientes conocer gente y después de 3 años y medios de novios él
ya no le decía cosas dulces, los sábados eran aburridos y tal vez por
todo esto no supo como reaccionar ante la llegada de la primera carta a su
casa:
“
Te quiero es necesario que lo sepas, pero mi temor hace que utilice este
medio ” Tuyo por siempre.
No
le dio importancia la rompió y olvidó esa tonta broma. Cuando al otro día
vio a Francisco tuvo la intención de decircelo pero al encontrarse él
hablaba del precio de los sillones y de donde vendían mas barato la mesa
que hizo imposible la oportunidad de decircelo a parte era tan celoso que
mejor olvidarlo.
La
segunda carta llegó exactamente una semana después:
“
Te quiero y cada día que pasa te siento mas cerca ” Tuyo por siempre.
Ya
no se rió, le daba mucha bronca, si ella amaba a Francisco porque
molestaban así, se propuso decircelo a él esa misma tarde porque de esa
forma no podría pensar nada de ella.
Pero
al encontrarlo continuaba con sus proyectos estaba con el tamaño de la
cama, el calefactor en aquella pared, no entra la mesa con seis sillas,
ella pensó que con todos los problemas que él tenía se lo podría decir
en otro momento.
La
tercera carta no la sorprendió, sino que en lo más íntimo la esperaba:
“
Te quiero mi amor, te adoro, el vivir sin vos me perturba ” Tuyo por
siempre.
Se
dio cuenta que no era una broma el que escribía esas cartas lo hacia con
sentimiento y ella así lo estaba comprendiendo. Esa carta la guardo y la
leyó mas de una vez sin saber que hacer... no, ya sabia que hacer, no le
diría nada a Francisco...
Él
seguía sacando cuentas y medidas, hablándole pero ella pensaba en su
escritor anónimo y se lo imaginaba de distintas formas, él le volvía a
preguntar y recién ella le contestaba, él preguntaba que le pasaba, nada
decía ella, él la besaba pero ella comenzaba a besar a su romántico
escritor.
Exactamente
a un mes de la primera carta llegó la cuarta:
“
Te quiero mi amor, vivo porque vos vivís, respiro porque vos respiras,
quiero que seamos los dos uno, quiero quererte, quiero que me quieras ”
Tuyo por siempre.
La
leyó y leyó, Francisco, quiero a Francisco, nos vamos a casar. ¿ O
empiezo a querer a quien escribe cosas tan dulces? Era la primera vez que
dudaba entre Francisco y otra persona.
Él
seguía haciendo cuentas, caminaba buscaba presupuestos, con los ahorros
compraban lo que podía, pero ella estaba distante, pensaba en otra cosa,
¿ te pasa algo? Interrogaba pero ella decía que no, estaba confundida,
no sabia que decir.
Pronto
las peleas y discusiones empezaron, primero por cosas serias, después por
pavadas.
La
quinta carta fue corta pero provocó un desequilibrio en Ana:
“
Te quiero mi amor y pronto nos veremos, te amo ” con la firma habitual,
Tuyo por siempre.
¿
Vernos?, Ella nunca le fue infiel a Francisco, pero ahora se lo pedían,
¿ lo quería realmente? si fuera así no lo estaría dudando pensó.
Los
ahorros no alcanzan y nos falta el comedor, con esta reflexión Francisco
la recibió aquel día, y comenzaron las discusiones, ella le dijo que ya
no era el mismo que había cambiado, él le decía que se quería casar,
ella pensó en dejarlo pero no pudo, él le dio un beso y la subió al
colectivo.
Esa
semana estuvo inquieta, excitada, llegaba todos los días a su casa y
revisaba la correspondencia pero la carta no llegaba, con el pasar de los
días su humor empeoraba, y recién después de dos semanas llegó la
carta:
“
Te quiero mi amor, creo que llego el día de conocernos, te espero el
martes en Entre Ríos y Belgrano en la puerta del cine, voy a vestirme con
pantalón azul y chomba celeste, llevaré un ramo de flores y todo mi
amor, a las siete por favor, te espero ansioso ”. Tuyo por siempre.
Ana
temblaba cuando la terminó de leer, el día de la cita era mañana,
preparó la mejor ropa y se acostó, el recuerdo de Francisco la perseguía,
pero ella quería conocer al tierno escritor.
Cuando
el martes se encontró en el trabajo con Francisco, él la invito a salir
al terminar el día laboral, ella mil excusas inventó, tengo que ir al
dentista, tengo que hacer gimnasia, tengo que ir al médico o directamente
no tengo ganas. Él sin comprender dijo que esta bien la llamaría a la
noche y un chau cerró la conversación.
Ana
no se podía concentrar, no podía trabajar, estaba nerviosa, no sabia que
hacer y el tiempo no pasaba, pensó que se desmayaría, pero a las siete
estaba en la esquina.
Mientras
esperaba en el lugar del encuentro, se lo imaginaba de mil formas y de
todas le gustaba, muy cariñoso, justo lo que buscaba, el tiempo pasaba y
el príncipe no llegaba.
Sintió
que le tocaban el hombro se dio vuelta y ahí estaba, pantalón azul
chomba celeste y un gran ramo de flores, lo miró y se dio cuenta que lo
quería, que jamás nadie los podría separar, que era todo lo cariñoso
que ella esperaba, que lo amaba como jamás había amado, que era su príncipe
y que con él se iba a casar, sintió que el mundo se evaporaba y que solo
quedaban ella y él, sintió el beso que todavía no le daba, sintió el
calor y todavía no la había abrazado, sintió que sus ojos la estaban
desnudado, sintió miedo pero el la protegería, sintió sueño pero el la
arrullaría, sintió frío pero el la abrigaría, quería besarlo pero no
podía, quería decirle te quiero pero el llanto no la dejaba, sintió que
temblaba y no se acuerda más de nada, solo recuerda que Francisco le
dijo: Tuyo por siempre....
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